Lo que no sabías de los autocinemas

Hoy en día, las películas nos acompañan con un sinfín de historias de diferentes géneros y para todos los gustos, desde romance y comedia, hasta acción, misterio y terror. 

Ahora que, si le sumas la compañía de tu mejor amigo, tu familia o tu ligue en un lugar íntimo y cómodo, la experiencia frente a la pantalla se disfruta al doble, o al menos así lo pensó Richard M. Hollingshead, quien montó el primer autocinema en Nueva Jersey en 1933. 

Mágica compañía en el autocinema.

¿Qué llevó a Hollingshead a inventar los autocinemas? 

Una de las teorías afirma que la mamá de Hollingshead era una persona con obesidad y por ello no se sentía cómoda en ninguna butaca, así que él no dudó en buscar una solución.  

La otra versión asegura que el magnate quería impulsar el uso del auto, así como los productos Whis, teniendo por eslogan publicitario: “cada quien en su propio palco”.    

“Cada quien en su propio palco”.

Sea cual sea la razón que llevó a Hollingshead a crear esta nueva manera de ver películas, lo cierto es que fue un gran éxito que rebasó incluso las ventas de los cines convencionales, siendo así que, para 1956 los autocinemas se habían extendido por toda la Unión Americana.  

¿Por qué triunfaron los autocinemas? 

  • Eran mucho más baratos que los cines convencionales, porque con un solo boleto podían entrar todos los que cupieran en un carro, en modo “auto sardina”. 
  • Podías llevar tus propias botanas y hasta tomarte unos tragos de alcohol mientras disfrutabas el film 
  • Los carros eran el lugar ideal para romancear o pasar una tarde de besos con tu pareja.

    Diversión en tu propio auto.
  • La calidad del audio de las películas era increíble, pues se transmitía por medio del radio de los autos.  
  • El sitio en el que se ubicaban fue diseñado de forma ideal, tenían rampas para que los carros se inclinaran ligeramente hacia atrás y no se obstruyeran la vista entre sí. 
Colocación ideal para los autos. 

El fin y el regreso de los autocinemas

A pesar del gran éxito de los autocinemas, en los años 80 muchos quebraron, pues con la llegada de las nuevas tecnologías, como las televisiones a color, el VHS y Beta, ya podías ver películas en pijama y pantuflas desde la comodidad de tu casa.  

Disfrutando el cine en casa.

Actualmente, debido a la pandemia, en México y en otros países se han vuelto a colocar nuevos autocinemas que han sido recibidos con gran agrado por parte de los visitantes; así que, tal vez hemos vuelto un poco a una manera antigua y diferente de ver cine.  ¿Y tú, ya viviste esta increíble experiencia? 

Roba como un artista: buscar lo original detiene la invención

Página de Steal Like an Artist. Cómo mirar el mundo como un artista. Derechos: Austin Kleon.

La creatividad parece ser el ingrediente secreto e indispensable de todo arte, emprendimiento o innovación, pero definirla y cultivarla son tareas que no pocas veces terminan topándose con un bloqueo que, a partes iguales, tiene que ver con la autoestima, la experiencia, y la paralizante duda sobre la propia habilidad. ¿De dónde vienen las buenas ideas? ¿Qué son, cómo se les reconoce, cómo se les invoca? ¿Por qué unos cuantos genios parecen tener tantas y el resto de los mortales nos quedamos con tan pobre repertorio? 

 

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Estas fueron las preguntas que Austin Kleon, escritor y artista gráfico, se hizo al descubrir que el trabajo que toda su vida había amado, crear y escribir, se había vuelto una tarea frustrante, y lidiar con la hoja en blanco no le daba más resultado que un cursor parpadeando. Sin más objetivo que distraer su mente, decidió hacer la otra cosa que mejor sabía: jugar. Tomó los periódicos que se apliaban en su casa (sus padres eran ávidos coleccionistas de historias, y Austin tenía un particular amor por las efímeras cronologías de lo cotidiano) y, plumón negro en mano, comenzó a marcar palabras y frases sueltas que resonaban con él, aún si no sabía por qué o cómo podrían estar conectadas Luego, al puro estilo de los informes censurados del FBI, cubrió con la tinta el resto. El resultado fue un texto que, si bien ocupaba palabras ajenas, tenía una vida propia, una intención independiente. Austin lo publicó en su blog y no pasó mucho tiempo para que tuviera el material y los seguidores suficientes que le permitieran publicar su primer libro, Newspaper Blackout Poems.

Páginas de Newspaper Blackout Poems. Derechos: Austin Kleon
Páginas de Newspaper Blackout Poems. Derechos: Austin Kleon

La genealogía de la creatividad

Compartir tu trabajo significa exponerte, y Kleon no dejaba de recibir incontables mensajes que le decían lo poco original que era su trabajo. Mayormente lo comparaban con Tom Phillips, un artista inglés que desde 1966 ha intervenido incesantemente un libro victoriano de segunda mano para transformarlo con pintura, collage y recortes en una versión completamente nueva, A Humument.

Kleon aprovechó los reclamos para conocer su trabajo. No solo encontró una nueva fuente inspiración y belleza, sino que descubrió que Phillips, a su vez, se basaba en la técnica de cut-up de William Burroughs, donde se crean textos a través de cortar y mezclar aleatoriamente otros escritos; este método tiene otro antecedente, un juego popular entre los dadaístas de los años 20s, particularmente Tristan Tzara y su poema/manifiesto “To Make A Dadaist Poem”. 

Páginas de A Humument. Derechos: Tom Phillips
Páginas de A Humument. Derechos: Tom Phillips

Pero ahí no acaba la genealogía: Pintores como Brian Gysin, el músico Brian Eno (alumno de Phillips e inventor de otra técnica creativa, las “Estrategias Oblicuas”) y hasta el diplomático y satirista del siglo XVIII, Caleb Whiteford, habían aportado a la poesía de Kleon sin saberlo, ayudándolo a establecer una teoría que hasta hoy guía su trabajo y con la que busca inspirar la creatividad como una forma de exploración, juego, autodescubrimiento, cambio social y hasta resistencia: Nada es completamente original, todo trabajo creativo se construye a partir de lo que hubo antes  y cada nueva idea (particularmente aquellas que calificamos como “geniales” o “revolucionarias”) es una mezcla de una o dos ideas anteriores y, usualmente, ajenas.

Remix de las tiras de Peanuts, de Charles M. Schulz. Derechos: Austin Kleon.
Remix de las tiras de Peanuts, de Charles M. Schulz. Derechos: Austin Kleon.

Eres lo que dejas entrar en tu vida

El “robo” artístico, transformativo y reflexivo sería la idea de la que nacería su segundo libro, probablemente el más popular, Steal like an artist. Si el mundo moderno, principalmente en sus círculos culturales y académicos, ha fomentado la idea elitista, destructiva y altamente capitalista de que la creatividad y la imaginación pertenecen a unos cuantos “dotados” que mesuran la calidad de sus obras según el precio a pagar por poseerlas, resulta liberador el juego que implica “robar” ideas ajenas y buscar el discurso propio en las palabras prestadas de alguien más. 

“Robar” involucra aprender a mirar, a sintetizar, a entender por qué amamos (o detestamos) el trabajo de ciertos creadores, a encontrar subtextos y nuevos contextos que nos enseñen a moldear las ideas de ese “imaginario colectivo” en algo íntimo y verdadero que también revela algo sobre nosotros mismos, sobre nuestra visión del mundo y que, exponiéndolo a la mirada de los demás, pueda convertirse a su vez en algo diferente, más poderoso, trascendente. Para todo creador, la curiosidad es fundamental.

 Página de Steal Like an Artist. Un buen ladrón de ideas vs un mal ladrón de ideas. Derechos: Austin Kleon.
Página de Steal Like an Artist. Un buen ladrón de ideas vs un mal ladrón de ideas. Derechos: Austin Kleon.

El proceso de crear tu propio mundo

Kleon deja claro que, para él, todo consejo que alguien da es un intento de viaje en el tiempo, es el aviso que esa persona quisiera darle a su yo del pasado. Bajo esa idea, en Steal Like an Artist Kleon del presente comparte con Kleon del pasado una explicación detallada de su proceso de creación y, aún más importante, del viaje de descubrimiento que implica saberse y hacerse artista:

  • Rodéate de todo lo que amas (arte, naturaleza, personas, conversaciones: todo importa) y estúdialo.
  • Rastrea las influencias de tus influencias.
  • Guíate por tu curiosidad, pregunta todo, busca todo.
  • Lleva siempre una libreta. Anota todas tus ideas, preguntas, observaciones. 
  • No esperes a saber quién eres o a dominar tu arte para empezar. 
  • Solo se aprende a crear creando.
  • Copiar no es plagiar: se trata de abrir el reloj para aprender cómo funciona, no de pretender que tú lo inventaste.
  • Escribe el libro que te gustaría leer, dibuja lo que te gustaría ver, comienza el negocio donde te gustaría trabajar, crea el producto que te gustaría comprar. 
  • Usa tus manos y aléjate de la pantalla.
  • Los proyectos pequeños y pasatiempos son importantes, úsalos como una procrastinación productiva.
  • Has el mejor trabajo que puedas y compártelo con otros.
  • Experimenta y colabora: las ideas requieren el flujo de otras mentes.
  • Sé amable.
  • Aburrirse es esencial para (re)aprender a pensar.
  • La creatividad no es añadir cosas, es saber qué quitar.

Gatos, arte y algo más

Calculan los expertos que el gato fue domesticado por el hombre hacia 7500 antes de Cristo. Desde entonces ha pasado de ser dios —Bastet, la diosa de la fertilidad de los egipcios— hasta estrella de los videos en redes sociales. Desmond Morris, investigador del comportamiento animal, lo describía como un ser que lleva una doble vida:

“En casa es un minino crecido que mira imperturbable a sus amos. Pero cuando se va de juerga es todo un adulto, es su propio jefe y hasta una criatura salvaje, de vida libre, avispado y autosuficiente, entonces sus protectores humanos quedan por completo en el olvido.”

Los gatos pueden ser mucho más que una mascota: en 2011, una mujer de 94 años le heredó a Tomasso, su gato negro de 4 años, una fortuna de casi 10 millones de euros. En su testamento estipulaba que la comodidad y bienestar del gato debían estar aseguradas de forma permanente.

Muchos escritores se han declarado amantes de los felinos: Carlos Monsiváis tenía más de 20, el gato blanco de Jorge Luis Borges se llamaba Beppo, mientras que Julio Cortázar le puso a su gato parisino Theodor W. Adorno. Haruki Murakami tiene al menos una docena, Charles Bukowski quería reencarnar en gato, Mark Twain era defensor de la inteligencia gatuna, a Jean-Paul Sartre le gustaba acariciaba a su gata Nada mientras escribía y Herman Hesse disfrutaba sus ratos de ocio persiguiendo a un gatito.

Por su parte, los artistas plásticos han hecho una enorme contribución al universo gatuno al ofrecernos obras impresionantes que nos muestran a estos adorados animales en todas sus facetas. He aquí algunas muestras de ello:

Gatos antropomórficos en La despedida de soltero, Luois Wain, ca. 1939.

Wain (1860-1939) fue uno de los ilustradores ingleses más populares. Sobre él, H.G. Wells dijo que “inventó un estilo felino, una sociedad felina, todo un mundo felino”. Fue una autoridad en todo lo relacionado con los gatos: presidente del National Cat Club, juez de concursos de gatos y miembro de organizaciones benéficas de animales. Trabajó durante casi 30 años, a veces produciendo hasta varios cientos de dibujos al año, que fascinan a los amantes de los gatos y el arte hasta el día de hoy.

Gato de ensueño en La poeta, Marc Chagall, 1949-50.

Pionero del modernismo, Marc Chagall (1887-1985) experimentó la “edad de oro” del modernismo en París, donde sintetizó las formas de arte del cubismo, el simbolismo, el fauvismo y el surrealismo. Los gatos a menudo ayudaron a enfatizar el carácter fantástico de sus pinturas y desempeñaron un papel importante en muchas de ellas. Suelen ser los compañeros de las figuras que pintó: poetas, músicos o mujeres, como vemos en esta pintura.

Gato cazador en Gato cazando un pájaro, Picasso, 1939.

 

Picasso (1881-1973) contaba acerca de esta pintura que “el tema me obsesionaba, no sé por qué”. A pesar de su crueldad, es una imagen de la vida cotidiana ampliada a proporciones apocalípticas. El gato pospone la matanza del ave tanto tiempo como sea posible; cuanto más lo hace, más tiempo tiene el poder absoluto.

Gato satisfecho en El gato negro, Min Zhen, siglo XVIII.

¡Es un gato tan gordo y feliz! Min Zhen (1730-1788) fue un pintor y tallador de sellos chino nacido en Nanchang, Jiangxi, que pasó la mayor parte de su vida en la ciudad china de Hubei. Se destacó por pintar figuras humanas y ocasionalmente pintar con los dedos. Quedó huérfano a una edad temprana y a veces se lo asocia con los ocho excéntricos de Yangzhou.

Minino juguetón en Gato jugando, Henriëtte Ronner-Knip, 1860.

Henriëtte Ronner-Knip (1821-1909) nació en Amsterdam en una familia de pintores. Es conocida por sus pinturas de mascotas domésticas, principalmente gatos. Sus obras rara vez ofrecen un significado metafórico y se centran solo en los gatos mismos, a los que estudió con avidez y sinceridad. Incluso llegó a construir un estudio con fachada de vidrio para poder ver a sus gatos corretear libremente, dormir y meterse en problemas en los que solo los gatos pueden meterse.

Gatito feliz en Julie Manet o Niña con gato, Auguste Renoir, 1887.

Berthe Morisot y su marido Eugène Manet —hermano de Édouard, el pintor—, conocían a Renoir (1841-1919) desde hacía muchos años. Su admiración por el talento del pintor los convenció de encargarle un retrato de su hija Julie. El gato es solo una adición, ¡pero es tan dulce! Seguro está ronroneando, sin mencionar que se ve mucho más feliz que Julie.

Gato consentido en La comida del gato, Marguerite Gérard, finales siglo XVIII.

Marguerite Gérard (1761-1837) fue famosa por sus pinturas al óleo y grabados. Como artista de género, se centró en retratar escenas de la vida doméstica. Sin embargo, a diferencia de otras pintoras a las que les gustaba referirse a la antigüedad clásica, ella solía utilizar trajes y escenarios de varios siglos atrás. Muchas de sus pinturas ilustran las experiencias de la maternidad y la infancia dentro del hogar, y varias enfatizan la importancia de la música y el compañerismo femenino. El compañerismo felino es igualmente importante, como podemos ver en este cuadro.

Gato distorsionado, en El gato blanco, Pierre Bonnard, 1894.

Bonnard (1867-1947) utilizó la distorsión para crear una imagen humorística de este gato arqueando la espalda. El pintor pasó mucho tiempo decidiendo la forma y la posición de las patas, como se puede ver en los dibujos preparatorios. La inspiración japonesa se puede encontrar en la composición atrevida y asimétrica, así como en la elección del tema. A lo largo de su obra, Bonnard produjo innumerables pinturas que presentaban a los gatos, a veces como un simple detalle, a veces, como tema central.

Gato de cabaret en El gato negro, Théophile Steinlen, 1896.

Le Chat Noir fue un club nocturno del siglo XIX en el bohemio distrito de Montmartre de París. Se cree que es el primer cabaret moderno, donde los clientes se sentaban en las mesas y bebían bebidas alcohólicas mientras eran entretenidos con un espectáculo de variedades en el escenario. Este icónico póster de Théophile Steinlen anuncia este club nocturno en su apogeo era en parte un salón de artistas y en parte un auditorio ruidoso. Hoy en día, las reproducciones de este gato se pueden comprar en todas partes de París.

Mininos peleoneros en Riña de gatos, Francisco de Goya, 1786.      

Este óleo fue pintado por Francisco de Goya (1746-1828) para ser plasmado en un tapiz protagonizado solo por animales en una época en la que esto no era frecuente. El pintor demuestra su gran capacidad de observación y su profundo conocimiento de la postura felina.

Gatos y plantas en El gato helecho, Remedios Varo, 1957.

Para realizar esta encantadora pintura, la surrealista Remedios Varo (1908-1963) se inspiró en el sueño que le contó una amiga. Varo amaba a los gatos, le parecían tan mágicos y misteriosos como en realidad son y aparecen en muchas de sus obras.

Muchos, muchos gatos en Gatos sugeridos como las cincuenta y tres estaciones del Tōkaidō, Utagawa Kuniyoshi, 1850.

55 gatos aparecen en este tríptico del ilustrador japonés Utagawa Kuniyoshi, a quien, obviamente, le encantaban los gatos y su estudio estaba invadido por ellos. Su afición por los felinos se coló en su trabajo y aparecen en muchas de sus mejores estampas. Esta obra es una divertida parodia de Las cincuenta y tres estaciones del Tōkaidō de Hiroshige, que fue la colección más vendida en la historia del ukiyo-e (estilo de estampa japonesa). El Tōkaidō tenía 53 estaciones de correos diferentes a lo largo de su ruta y proporcionaban establos, comida y alojamiento para los viajeros. Kuniyoshi decidió mostrar estas estaciones a través de juegos de palabras de gatos. Por ejemplo, la cuadragésima primera estación del Tōkaidō se llama Miya. Este nombre se parece un poco a la palabra japonesa oya (親) que significa “padre”. Por esta razón, la estación se representa como dos gatitos con su madre.

Por si no sabías… y buscas nombre para tu gato

En la Edad Media, los nombres favoritos para ponerle a los gatos eran: en Inglaterra, Gyb; en Francia, Tibert. En textos antiguos irlandeses encontramos nombres como Cruibne —Garrita—, Breone —Pequeña flama, quizá usado para un gato naranja—, Glas nenta —Ortiga gris— y Pangur Bán —Totalmente blanco.

Foto de entrada por Andrii Ganzevych en Unsplash

10 películas sobre amistades extrañas e inusuales

Desde 2011 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 30 de julio como el Día Internacional de la Amistad. Con motivo de la fecha ofrecemos, a continuación, una serie de amistades que marcaron el cine por su carácter inusual. Películas cuyos protagonistas son enteramente disímiles, o parejas estrafalarias y grupos insólitos, en su mayoría inadaptados y parias que, no pudiendo encontrar identificación ni reconocimiento en la sociedad, por lo menos lograron el consuelo mediante la fraternidad con otros igual de incomprendidos o marginados.

1 Mandariinid (Zaza Urushadze, 2013)

Mandarinas tiene lugar durante la guerra de Abjasia (1992-1993) entre chechenos y georgianos. Todos han huido de una aldea emplazada en el corazón de la contienda, excepto el viejo Ivo —que se niega a abandonar su hogar hasta que sus árboles de mandarinas den frutos suficientes para comerciar con ellos— y un amigo suyo. Independientemente de la guerra, todo parece discurrir con cierta tranquilidad en la vida del hombre hasta que en una reyerta frente su casa, varios soldados chechenos mueren y quedan gravemente heridos su compañero y un auxiliar bélico georgiano. Ivo resuelve acoger a ambos en distintas habitaciones de su pequeña casa sin que se enteren de que quien tienen al lado es un enemigo, aunque finalmente conocen la verdad y juran matarse en cuanto recobren la salud. Pero a lo largo de la película, estos hombres colmados de ira y orgullo patriótico, que no tienen otra opción que convivir con el otro, van descubriendo que lo que tienen al lado no es un enemigo de ningún tipo, sino un ser humano, bondadoso y moralmente íntegro. Y todo en buena medida gracias a Ivo.

2 As good as it gets (James L. Brooks 1997)

Sin duda la película más popular y comercial de la lista, la mayoría por lo menos una vez se ha encontrado con ella un domingo cambiando los canales. Melvin Udall es un escritor de best-sellers de más de cincuenta años completamente desencantado con la vida, racista, homofóbico y que, además, padece de trastorno obsesivo compulsivo. A lo largo de la película Udall, a fuerza de convivir continuamente con su vecino homosexual y con una camarera desgraciada de la que desde el principio está enamorado sin saberlo, va perdiendo su misantropía y su narcisismo para volcarse en el exterior, y empieza a comprender que hay otras personas en el mundo y que sus problemas no son menos importantes que los de él. Cuando en un viaje tienen que pasar varios días juntos los tres, Melvin empieza a entender que, después de todo, el del problema sí es él. A pesar de ser una comedia romántica, los personajes tienen múltiples matices psicológicos y conflictos enteramente humanos, y por ello jamás se acerca al tópico.

3 Withnail and I (Bruce Robinson, 1987)

El filme británico es considerado de culto desde hace varios años. Narra las vicisitudes de dos amigos eminentemente disfuncionales: Withnail y Marwood. Ambos beben en exceso (el primero mucho más que el segundo), son actores de teatro de veintitantos y llevan mucho tiempo desempleados. Aunque de caracteres diametralmente opuestos —Withnail es aparatoso y sumamente histriónico y quejumbroso; Marwood, introspectivo y silencioso— comparten la desesperación, la desmoralización y la búsqueda de sentido. Los extraños amigos harán un viaje al campo con el objeto de apartarse del trajín y la confusión de la ciudad y tratar de poner orden a sus mentes, en una historia repleta de diálogos fársicos, incidentes absurdos y situaciones tan sombrías como cómicas.

4 Down by Law (Jim Jarmusch, 1986)

Tres hombres se conocen en la cárcel: un proxeneta, un turista italiano y un DJ. ¿Qué tienen en común, y qué tienen que ver? Absolutamente nada. Ya esto por sí solo describe lo variopinto de la cofradía, que finalmente escapa de la prisión y emprende un viaje en lo furtivo de bosques y caminos solitarios para evitar ser descubiertos, en una película a la que no le importan el crimen ni su esencia, la justicia, ni la perspectiva institucional o jurídica. Y ni siquiera la carcelaria pues no es intención del director retratar la vida de encierro por aprehensión, sino simplemente ir creando una sutilísima complicidad entre personas desconocidas entre ellas y de personalidades discordantes, que finalmente cristaliza en amistad.  Como es costumbre en Jarmusch, en Down by Law recurre completamente al minimalismo: unos pocos espacios, poquísimos personajes y economía de recursos de todo tipo. Pero no necesitó más para dejar asentado en la memoria de quienes la vimos, una portentosa y perdurabilísima historia de compañerismo y amistad.

5 The Elephant Man (David Lynch, 1980)

Basada en la historia real del decimonónico Joseph Merrick, un hombre repleto de tumoraciones y malformaciones que era exhibido en circos como un monstruo. Merrick es encontrado por el médico Frederick Treves y acogido por él de forma vitalicia en el hospital en que trabaja. Paulatinamente Treves y Merrick desarrollan un cariño íntimo rayano en lo filial. Quizá lo más insólito del filme, tan descarnado y desolador como conmovedor, es la manera en que Lynch nos sumerge en la concepción, por lo demás intemporal, de la normalidad (y la carencia de ella). Aquí el sentido humano y la valía del hombre independientemente de su apariencia son reivindicados ante el inclemente ojo social por Treves, quien presenta públicamente a Merrick y lo hace vivir de verdad por primera vez, llevándolo a teatros y demás. Treves también invita al hospital a decenas de personas de las más altas clases —incluyendo ni más ni menos que a la princesa de Gales— para que se acerquen a Merrick, conversen con él y conozcan al hombre detrás de la máscara de deformidad.

6 One Flew Over The Cuckoo’s Nest (Miloš Forman, 1975)

Atrapado sin salida es quizá la película más conocida de las hasta ahora mentadas. Si bien no podemos hablar de amistad sensu stricto, es indudable que desde que el carismático criminal (que nunca sabemos si realmente lo es) Randle McMurphy llega al hospital psiquiátrico a subvertir por completo el statu quo reunión tras reunión clínica, logra establecerse una auténtica —y comiquísima— hermandad de hombres con varios estadios de trastorno mental, desde la neurosis socialmente tolerada de algunos que están ahí por voluntad propia, hasta la completa vesania de otros. McMurphy enseña a los pacientes —a los puede y están en condiciones de entenderlo— algo que en apariencia resulta simple y sencillo pero que para personas en la situación de estos pacientes no lo es: tratar de pasarlo bien.

7 Midnight Cowboy (John Schlesinger, 1969)

Simplemente ver a un Dustin Hoffman, de menos de 1.70 de estatura, caminando —cojo y encorvado— por las calles de Nueva York al lado de un Jon Voight de 1.90 con disfraz de vaquero, resulta por lo menos hilarante. Ahora sumémosle que uno es un vagabundo estafador y el otro un exlavaplatos recientemente convertido en gigoló bisexual. Pocas parejas, tanto en suma como en parte, pueden tildarse tanto de escorias sociales como esta, incluso hoy, a más de medio siglo del lanzamiento de la película. Pero ¿esto por sí solo es suficiente para que una historia sea persuasiva y dramáticamente bien lograda? Evidentemente no, pero tanto la sordidez física y espiritual que pervive por toda la película como la complejidad psicológica y la espiral moral descendente de los personajes, hacen de este un filme inolvidable.

8 Bande à part (Jean-Luc Godard, 1964)

El nombre de la película (Banda aparte en español) ya en sí mismo sería idóneo para esta lista. En esta historia con más de una escena que se ha plagiado y homenajeado decenas de veces en la historia del cine, una mujer conoce a un hombre y le confiesa que en la casa en que vive con su tía hay varios fajos de billetes y quiere robarlos. El hombre avisa a un amigo suyo, y la tríada decide ir a la casa y asaltar a la tía. El grupo pasará por múltiples peripecias y entre dos de ellos la amistad se convertirá al final en un fuerte vínculo sentimental. Godard siempre ha sabido compensar sus deficiencias narrativas y ciertas antitramas con diálogos sólidos y memorables, así como con episodios y situaciones muy particulares.

9 I Vitelloni (Federico Fellini, 1953)

Conocida en español como Los inútiles, esta es una de tantas películas de Fellini con personajes marginales (véanse La strada o Le notti di Cabiria). Versa sobre los días y noches de errancia de un grupo de hombres desempleados que frisan los treinta años, y que no parecen querer tener empleo nunca. La naturaleza de los seis inútiles es enteramente paradójica: quieren huir de la vida de tedio en que están inmersos, pero no hacen nada para salir de ella, y esto los lleva a un indefectible círculo vicioso. Después de todo, ¿qué puede ser más marginal que un grupo de hombres de su edad que no hacen nada para ganarse la vida?

10 Freaks (Tod Browning, 1932)

Película de culto por antonomasia, trata al igual que El hombre elefante sobre seres considerados como fenómenos. La diferencia es que en la historia de Browning son más de veinte. Un grupo circense con malformaciones de todas índoles: enanos, hermafroditas, siamesas, mutilados y mancos. Aquí la naturaleza de la amistad y las relaciones es compleja pues no se trata ni por asomo de una narración que ofrezca consuelo de ningún tipo —quizá aún menos que la de Lynch— pues estos seres, los más repudiados de todos, saben que no tienen nada más que a sí mismos y a otros como ellos, y que durante toda su vida tendrán que permanecer unidos frente a los prejuicios, la injuria y la vejación. Pero igual que en El hombre elefante por lo menos hay —aquí son dos— personas que están dispuestas a hacer justicia a estos completos parias. Y si no resulta fácil llevar al cine una historia como esta hoy en día, ya puede imaginarse cómo fue en 1932.

Los mejores amigos del arte

Hoy se celebra el Día Mundial del Perro y para festejar a estos fieles amigos presentamos algunas obras de arte donde ellos son los protagonistas.

Jean Léon Gérôme, Diógenes, 1860.

Aquí vemos al filósofo griego Diógenes en su olla de barro encendiendo una lámpara en el medio del día para “buscar un hombre honesto”, mientras varios perros callejeros lo observan atentamente. Según cifras del Inegi, en México hay alrededor de 30 mil perros callejeros, ¡el 80% de los canes mexicanos viven en la calle! Ojalá que Diógenes haya adoptado a esos amiguitos.

Anthony van Dyke, Los cinco hijos mayores de Carlos I, 1673.

En esta pintura, vemos a los cinco hijos mayores del rey Carlos I de Inglaterra (tuvo nueve). Van Dyck nos deja ver la inocencia infantil combinada con el aura de autoridad que se espera de la realeza, pero el corazón de la composición es el perro gigante sentado pacientemente y brindando apoyo físico y moral al joven Carlos II.

Bartolomeo Passarotti, Retrato de un hombre con un perro, 1585.

Bartolomeo Passarotti fue un pintor italiano representante del manierismo. En este retrato el afecto entre el perro y el dueño es claramente presentado y seguramente mutuo. Parece que el perro, con su tierna mirada, quisiera consolar a este hombre al que una lágrima le corre por la mejilla.

Thomas Gainsborough, Bumper, el Bull Terrier, 1745 y Un pug, 1780.

Thomas Gainsborough tuvo un gran prestigio como retratista, pero él amaba la naturaleza y prefería pintar paisajes. Sus retratos de perros son característicos de su técnica y los canes rezuman personalidad.

Podemos apreciar claramente en estos dos perros cómo las razas han cambiado a lo largo de los siglos. Bumper se ve bastante diferente a los bull terriers que conocemos ahora, mientras que el pug tiene patas más largas y una cara con menos arrugas.

Cassius Marcellus Coolidge, Un amigo necesitado, 1903.

Esta obra forma parte de una serie de 16 pinturas que representan a perros en situaciones típicas de los humanos. El autor los muestra bailando, jugando beisbol o en partidas de póker, que son las más famosas. Coolidge trabajó como pintor de carteles, farmacéutico y agricultor. Aunque no tenía entrenamiento formal en arte, hizo caricaturas para periódicos y pinturas al óleo que los críticos las consideran “arte menor”, pero se vendieron a precios muy elevados, se adaptaron a posters y calendarios y viven en las paredes de muchos hogares estadounidenses.

Fuente de información: Daily Art Magazine.

Imagen de entrada por Atanas Teodosiev en Unsplash.

De patafísica y otras formas de ser creativo Parte III

Moraleja o todo está conectado

Los redactores de marketing de contenidos no tenemos que ser poetas o dramaturgos ni irnos a beber absenta o fundar colegios extraños, pero sí podemos tomar algunas enseñanzas de estos “locos positivos” para mantener fresca nuestra escritura y generar continuamente nuevas ideas. En primer lugar, el sentido del humor puede aportar frescura a nuestros textos y enganchar a los lectores a leer de principio a fin.

Cadáver exquisito de Man Ray, Max Morise, André Breton e Yves Tanguy (1928)

Si bien la Patafísica aporta cuestionamientos divertidos pero inútiles, buscar soluciones nuevas y conexiones inesperadas puede dar un plus a una que otra de las historias que contamos.

Los surrealistas y dadaístas ensayaron diversas técnicas que resultaron en obras maravillosas. Probar algunas de ellas puede alimentar nuestra inspiración y ayudarnos a soltar la pluma, especialmente en los tan temidos “bloqueos creativos”.

Aquí hay algunas “correspondencias inesperadas” entre las técnicas de estos vanguardistas y cómo podemos aplicarlas en el universo del marketing de contenidos:

Muestra de escritura automática
  • El cadáver exquisito. Es un juego que inauguraron los surrealistas en el que entre dos o más personas aportan para hacer una obra de arte escrita o dibujada. En una hoja de papel, un participante escribe una frase o comienza un dibujo y la dobla, el segundo participante, sin saber lo que hizo el primero, continúa y así hasta lograr un escrito o imagen asombrosa. En una tormenta de ideas dos o más personas de un equipo aportan las ideas que se les ocurran y a partir de ellas se crea una campaña o un proyecto. La única diferencia es que todos ven al mismo tiempo lo que se está creando.
  • El collage. Los dadaístas, en su anhelo de deconstrucción, usaron palabras sueltas y las convirtieron en poemas, o recortes de distintas publicaciones o materiales y los convirtieron en cuadros impactantes. Los redactores escuchamos distintas voces, consultamos diversas fuentes para elaborar nuestros productos.
Collage de Hanna Hoch
  • La escritura automática. Muchos textos surrealistas partieron de esta técnica, creada por André Breton influido por el psicoanálisis freudiano, que consiste en “un dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y fuera de toda preocupación estética o moral”. Se trata de entrar en un estado que hoy podríamos llamar de “conciencia plena” y escribir rápidamente, sin prejuzgar, lo primero que se nos venga a la mente. Parece no tener mucha utilidad, pero esta “escritura mindfulness” quizá nos relaje, nos despeje y nos libere del bloqueo creativo.
  • El manifiesto. Tanto dadaístas como surrealista emitieron sus declaraciones de existencia por medio de manifiestos, donde proclamaban quiénes eran, cuáles eran sus propuestas creativas y cómo deseaban que su arte impactara al mundo. ¿Acaso no es esta la misión, visión y valores de una empresa?
Manifiesto dadá (1918)

Foto de entrada por Noémi Macavei-Katócz en Unsplash

De patafísica y otras formas de ser creativo Parte II

La Patafísica renació (más bien, se “desocultó”) el 20 de abril del 2000 (día de San Cocodrilo, según el calendario patafísico) con la insigne exposición “Agujeros, Nadas y Espejismos”. Esta vez trascendió fronteras. Se inauguraron Colegios en Valencia, España y Buenos Aires, Argentina, entre otros lugares del mundo. La ciencia de las soluciones imaginarias sigue viva para deleitarnos con su sentido del humor y sus sospechas del estilo

“Existen bípedos, cuadrúpedos, pero, ¿de una sola pata también?”

Raymond Queneau, sátrapa y surrealista

Básicos del Dadaísmo

Origen: 1916 en el Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza, en medio del desencanto por la Primera Guerra Mundial.

Características: movimiento de vanguardia o antiarte. Busca romper las convenciones en las artes plásticas y la literatura. Crítico de la burguesía y el positivismo. Intenta expresarse mediante la destrucción del lenguaje y de los materiales tradicionales en la plástica.

Representantes: los fundadores, Hugo Ball, Tristan Tzara y Jean Arp, entre muchos otros que años después devinieron surrealistas.

Hugo Ball declama poema dadaísta

Sátrapas de ayer y hoy

Los miembros originales del Colegio de Patafísica eran surrealistas y uno que otro dadaísta y presidieron alguna de las Subcomisiones del Colegio. Están, por ejemplo:

  • Raymond Queneau, poeta y novelista surrealista, encargado de la Subcomisión de Epifanías e Ipifanías.
  • Boris Vian, escritor y músico de jazz, también surrealista, encargado de la Subcomisión de las Soluciones Imaginarias.
  • Marcel Duchamp, artista plástico y ajedrecista, representante del dadaísmo y del surrealismo, encargado de la Subcomisión de las Formas y de las Gracias.
  • Joan Miró, artista plástico español y surrealista, encargado de la Subcomisión del Grande Extraordinario.
Boris Vian, sátrapa y músico

Podríamos seguir, pero son 77 Subcomisiones, así que basta mencionar a otros patafísicos ilustres, como Julio Cortázar, en su Rayuela hay muchas influencias de la Patafísica; Fernando Arrabal, el artista español que fundó el Grupo Pánico junto con Alejandro Jodorowsky; los hermanos Groucho, Chico y Harpo Marx, en cuyas películas podemos ver un humor y sinsentido bastante patafísicos.


Básicos del Surrealismo

Origen: 1924 en París, influenciado por el dadaísmo, el simbolismo, la obra de Alfred Jarry y la teoría del psicoanálisis.

Características: busca crear a partir de la interpretación de los sueños y el subconsciente. Poemas, novelas, películas, pintura y esculturas que parecen ilógicas y desconcertantes. ¿Qué significa “dadá”? Según sus fundadores, nada.

Representantes: El fundador, André Breton, y otros escritores, cineastas y artistas plásticos como Marcel Duchamp, Salvador Dalí, Max Ernst y Man Ray.

Marcel Duchamp, surrealista y patafísico

Esta historia continuará…

Muy bonitos y loquitos los patafísicos, pero ¿de qué sirve esto para el marketing de contenidos? ¿Nos dejará algún cliente aplicar la “ciencia de las soluciones imaginarias” en nuestros escritos?

La moraleja de esta historia en la tercera parte.

Foto de entrada por Adrien Converse en Unsplash

De patafísica y otras formas de ser creativo Parte I

Como generadores de marketing de contenido, tenemos la misión de estar siempre buscando alternativas para “exprimirnos el cerebro” y sacar todo el jugo a nuestra creatividad. El arte es una excelente opción para tener nuevas ideas y renovadas formas de expresarnos, así que echemos un vistazo a unos cuantos “locos positivos” que con sus propuestas artísticas han fascinado e influido a artistas, creativos y admiradores.

El inicio de todo

Todo empezó hace más de cien años con un tipo bastante original. Se trata del francés Alfred Jarry (1873-1907), quien durante sus 34 productivos años de vida escribió teatro, novelas, poesías y artículos literarios. Inventó un personaje que hasta ahora es bien reconocido en los circuitos artísticos, especialmente el teatral: el rey Ubu o Ubu roi.

Jarry tenía un sentido del humor burlón y excesivo que resultó genial para algunos y repulsivo para otros. Ubu es un monarca excéntrico que representa todos los vicios que puede conllevar el poder: corrupción, cobardía, abuso, y lo hace de forma tan exagerada que termina dando risa. Es una parodia de numerosos dictadores europeos que abusaron de su poder durante el siglo XIX e incluso antes.

Alfred Jarry en bicicleta.

A Alfred le encantó su creación, tanto que adoptó algunas características de Ubu, sobre todo beber absenta en exceso, lo que lo llevó a deslizarse por una espiral de excesos que lo dejó endeudado y enfermo. Aun así, la literatura de Jarry inspiró el teatro del absurdo, a los dadaístas y los surrealistas. Su obra póstuma también ha sido fuente de nuevas creaciones hasta la actualidad: la novela Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, donde se enuncian los principios de una nueva ciencia.


Básicos del Teatro del Absurdo

Origen: años 40 en Europa, influenciado por el existencialismo, los autos sacramentales medievales, las obras del Alfred Jarry, entre otros.

Características: tramas ilógicas e incoherentes, diálogos repetitivos, situaciones disparatadas, personajes incomunicados, atmósferas oníricas, uso del humorismo. Intentan encontrar el sentido del hombre en el mundo.

Representantes: los cuatro grandes son Samuel Beckett, Eugène Ionesco, Arthur Adamov y Jean Genet.  


50 años después

Las enseñanzas del doctor Faustroll quedaron enterradas durante 50 años, hasta que en 1948 un grupo de artistas tan locos como Jarry lo revaloraron y fundaron el Colegio de Patafísica, en el que renovaron el concepto y lo llevaron a la práctica.

Ubu Rey por Alfred Jarry

La palabra “patafísica” viene del griego y significa “lo que está alrededor de lo que está más allá de la física”. Alfred Jarry definió a la patafísica como “la ciencia de las soluciones imaginarias” y estudia las leyes que rigen las excepciones:

“La patafísica irrumpe, a veces de manera estruendosa, para acabar con los pensamientos únicos que pretenden ofrecerle a la vida una linealidad coherente. La patafísica es continuidad, es creación y destrucción de las formas por el azar y la risa; es aceptación sin vergüenza de nuestro lado grotesco.

Alfred Jarry

Lo que hacían los patafísicos, en realidad, era burlarse y parodiar a las academias de arte y de ciencias mediante investigaciones inútiles, asociaciones absurdas y títulos rimbombantes. Sus miembros se llamaban sátrapas y organizaban reuniones donde discutían de ciencias y temas tan trascendentales como absurdos: Liricopatología, Cocodrilogía, Alcoholismo estético, Aniñamiento voluntario e involuntario y muchos más.

Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, la biblia de la Patafísica.

De estos ejercicios de imaginación salió en principio una revista que registraba los “conocimientos” adquiridos tras aquellas reuniones (que seguramente eran de lo más divertidas). Este florecimiento de la Patafísica duró hasta 1974, cuando el Colegio entró en un Periodo de Ocultación debido a que muchos de sus miembros habían muerto o estaban ya muy ancianos.

Foto de entrada Mark Thompson en Unsplash

Esta historia continuará…

¿Se quedaron los sátrapas enterrados en sus tumbas para siempre? ¿Sirvió de algo su absurdo desempeño? ¿Nos revelarán sus nombres y personalidades? Esto y más en la segunda parte.

Curiosidades medievales: bebés horribles y conejos asesinos

Hay un montón de mitos y suposiciones acerca de la Edad Media, esos mil años de oscuridad. Lo que nos enseñan en la escuela es que fue en Europa (como si el resto del mundo no existiera), hubo unas guerras llamadas Cruzadas, mucho dominio de la religión católica y comenzaron las cacerías de brujas.

En realidad, durante el “Oscurantismo” pasaron muchas cosas y si nos adentramos mínimamente al arte medieval, encontraremos que tenían una enorme imaginación y su particular concepto estético. Es aquí donde nos encontramos a los bebés horribles y los conejos asesinos.

El extraño caso de los bebés con cara de viejitos

Los bebés de las pinturas medievales son ominosos. Tienen unas proporciones extrañas y unas caras que calificar de feas sería poco. Lucen hostiles, malencarados y enfermizos. He aquí algunas explicaciones sobre este extraño caso:

  • Para empezar, no eran bebés cualquieras. Los artistas medievales no estaban interesados en pintar niños terrenales y quien les encargaba la chamba era la Iglesia, así que los temas se limitaban a la Virgen con el niño Dios y uno que otro bebé bíblico.

  • O sea que el 99.9% de los bebés de las pinturas medievales eran Jesús Verbo Encarnado. Y según los preceptos católicos de la época, desde su nacimiento Jesús ya estaba perfectamente formado. Es decir, no se trata de bebés, sino de ¡homúnculos! Hombres hechos y derechos pero chiquitos, de ahí la cara de adultos.

  • Era el estándar de la época. Todos los artistas recibían los mismos pedidos, todos debían pintarlos de forma similar, por lo que realmente no había otras obras con la cuales compararlos. Por lo tanto, todas las personas estaban acostumbradas a esta convención y a nadie le parecían feos (o cuando menos, no lo decían en voz alta).

  • Los artistas medievales simplemente no estaban interesados en el realismo, se movían mejor en un estilo más expresionista. Era la estética de la época.

Después, con la llegada del Renacimiento, las ideas comenzaron a cambiar: los artistas voltearon hacia las formas clásicas e idealizadas, los temas se ampliaron y el niño Dios dejó de ser el único retratado. Por supuesto, quienes encargaban el retrato de sus hijos no querían que éstos se vieran como adultos pequeños con calvicie prematura, sino como los querubines de caritas llenas y sonrosadas que tan bien le salían a Rafael.

El fenómeno de los conejos asesinos

Muchos manuscritos medievales están ilustrados o enmarcados con imágenes cómicas e incluso grotescas que fueron llamadas drolleries. De entre ellas llama la atención la abundancia de tiernos conejitos haciendo cosas no tan tiernas, por ejemplo… asesinar. ¡¡¡¿Por qué?!!!

  • En la Edad Media los conejos representaban muchas cosas: por un lado, la pureza, la inocencia y el desamparo; por otro, la cobardía, la fertilidad y el órgano sexual femenino (en latín conejo se dice cuniculus, un término bastante parecido a coño).

  • Las drolleries ilustraban animales fantásticos, barberos con pata de palo (otro misterio, en la Edad Media esto les parecía súper cómico) y escenas extravagantes donde invertían los papeles naturales de los personajes.

  • Entonces, si los conejos eran considerados tiernos, inocentes y cobardes, en las drolleries se convertían en valientes, agresivos y sanguinarios.

En la muy recomendable película Monty Python and The Holy Grail (1975) el Rey Arturo y sus nobles caballeros de la mesa redonda deben luchar contra un terrible monstruo. Seguramente los comediantes conocían las drolleries y el raro fenómeno de los conejitos asesinos.

ToTo: el cine se va de gira

Cien años de soledad, la novela cumbre del realismo mágico, empieza cuando Aureliano Buendía (“frente al pelotón de fusilamiento”) recuerda las maravillas que unos gitanos llevaban periódicamente a su pueblo: el imán, la lupa, el hielo. Eran los inicios de la vida en Macondo y sus habitantes o conocían aún muchos inventos y descubrimientos hechos por el hombre.

En México, nuestra realidad es similar. Hay amplias zonas marginadas donde los adelantos tecnológicos son cosas de ciencia ficción y las oportunidades de disfrutar eventos divertidos escasean. Así que cuando, de repente, llegan unos vehículos llamados “Totonetas” y bajan de ellos unas personas que distribuyen volantes que dicen que por la noche algo extraordinario (y gratito) ocurrirá, la emoción de grandes y, sobre todo, de chicos, es inmensa.

Si además agregamos que con el equipo vienen unas bicicletas que lo cargan de energía y quien quiera hacerlo puede pedalear un rato, la comunidad entera se llena de sonrisas.

Así funciona Cine Móvil ToTo.

Cultura + ecología + responsabilidad social

Cine Móvil Toto es una iniciativa coordinada por Roberto Serrano y Diego Torres, que tiene como objetivo difundir el cine mexicano en comunidades que tienen difícil acceso a verlo, y lo hace con un equipo que funciona con energía solar. Cada año recorren distintas zonas de México y promueven la cultura y el entretenimiento, así como la conciencia ecológica. Durante sus siete años de existencia, Toto ha alcanzado cifras asombrosas:

+ de 100,000 personas beneficiadas

+ de 60 películas mexicanas proyectadas

+ de 450 funciones

+ de 100,000 kilómetros recorridos

+ de 540,000 watts generados

Tan solo en su gira más reciente, donde visitaron el norte del país lograron neutralizar 27 toneladas de carbono, lo que les permitió recibir créditos de compensación de la organización México CO2 y hacer sus próximas giras con emisión neutra de carbono.

Otros aliados de Cine Móvil Toto son el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, que avala la colaboración de Toto en el cumplimiento de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la ONU ha establecido que se cumplan en 2030. Y Filmin Latino, la plataforma digital del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), que permite la difusión de cine nacional ofreciendo las películas de su catálogo.

Dolores Díaz, de IMCINE; David Colin, de México CO2; Roberto Serrano, de ToTo; Edgar González, del PNUD; Arturo Ledesma, de ToTo. Presentación a prensa de “Girando por el Sureste con Cine Móvil ToTo”.

Stop

Por ahora, Toto tuvo que suspender la segunda edición de “Girando por el Sureste con Cine Móvil ToTo” que daría funciones en comunidades de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La retomará cuando pase la contingencia por COVID-19.

En el cortometraje Enamorado del cine (República de Kirguistán, 2017), un niño de un pueblito de aquel lejano país que alguna vez perteneció a la URSS, llega a un galerón donde hay personas formadas. No tiene dinero para entrar, así que, asomado por una ventana, intenta ver lo que pasa dentro: un hombre pone una película VHS en una antigua videocasetera. En la pequeña tele a la que está conectada empieza a verse una película que el niño mira emocionado. Tanto como los espectadores que, mientras pedalean, contemplan lo que pasa en una pantalla mucho más grande y, por añadidura, verde.

Material de promoción de “Girando por el Sureste con Cine Móvil ToTo”.