Metaverso: bienvenidos al ¿futuro? de internet

El futuro ya está aquí y su nombre es metaverso. Nadie sabe con exactitud qué es o cómo construirlo, pero los colosos de la big tech han comenzado la carrera por monetizarlo. ¿Su promesa? Una realidad donde los límites de lo virtual y lo físico son irrelevantes, donde estamos siempre en línea, siempre compartiendo, siempre consumiendo.

El futuro ya está aquí. ¿Es muy tarde para cambiarlo?

Pero, ¿qué es el metaverso?

El metaverso no es una idea nueva. Fue acuñado hace treinta años en la novela Snow Crash, y desde entonces, poco ha cambiado: en esencia, son mundos virtuales donde lo digital adquiere el valor de lo tangible. Sí, suena ambiguo, y parece aún más extraño ante las inversiones que ha suscitado: los 10 mil millones de dólares que Facebook invirtió para reinventarse como Meta, una “compañía del metaverso”, o los $68.7 mil millones que Microsoft pagó para adquirir el estudio de videojuegos Activision Blizzard que, en sus palabras, les “dará los bloques de construcción fundamentales para el metaverso”, cual si fueran Legos.

Por ahora, el metaverso es un concepto emergente: se habla de experiencias inmersivas creadas mediante realidad virtual, realidad aumentada e inteligencia artificial, pero no necesariamente dependientes de dispositivos; interconectadas —es decir, que persisten y continúan independientemente de la plataforma— y posiblemente basadas en una economía digital, de ahí las continuas menciones a activos digitales, como criptomonedas y NFTs. 

Internet, ¡ahora en 3D, cerca de ti!

Una mejor forma de entender el metaverso (y la apuesta por inventarlo) es verlo no como un dispositivo o experiencia específica, sino como un cambio en nuestra interacción con la tecnología y cómo afecta nuestro día a día. 

Pensemos en la llamada “web 1.0”, aquella internet pre-siglo XXI, donde la información era estática, unilateral y basada en texto, y su evolución a lo que ahora llamamos “web 2.0” o web social, donde la interacción, el usuario como creador de contenido y la recopilación de datos cambiaron la forma en que funcionan nuestras relaciones, nuestra economía, nuestro cerebro mismo. 

El metaverso promete ese mismo cambio radical. Sin embargo, las problemáticas éticas, de privacidad, seguridad y sustentabilidad que nuestras actuales tecnologías no han logrado resolver podrían volverse mucho peores con esta nueva capa de virtualidad.

The Sims
De todos los futuros que podrían imaginar, ¿por qué Meta elige el que parece sacado de The Sims 2? / Tomada de: ©Facebook/Reuters.
¿Es el metaverso una causa perdida? 

(Spoiler: no necesariamente.)

Regresemos a Snow Crash, esa obra fundacional del ciberpunk donde conocemos a Hiro Protagonist, un repartidor de pizza que, en la vida “real”, vive en la línea de pobreza, pero que es un príncipe guerrero y hacker de élite en la virtualidad.

Esta novela de 1992, escrita por Neal Stephenson, ofrece un futuro donde la sociedad es gobernada por mega monopolios y mafias compitiendo por territorios. En esta miseria, el metaverso es el último escape: no es un lugar particularmente placentero, pero es necesario para sobrevivir; si bien arrastra e incita las mismas desigualdades, vicios y violencias del mundo real, la alternativa es un mundo inhabitable. 

Aquí, por supuesto, hay una fábula, un presagio de los demonios tecnológicos de un futuro que hace décadas nos alcanzó. Aún más revelador es que Neal Stephenson se ha unido a la carrera, no por la conquista del metaverso, sino por su emancipación: ante la inevitable colonización de las tecno potencias, Stephenson busca “una alternativa de blockchain de código abierto para quien quiera construir metaversos”, ofreciendo una versión libre, descentralizada y basada en la creación colectiva. 

Si bien esta definición suena tan ambigua como la de Mark Zuckerberg, que describe “mundos digitales inmersivos que se convierten en la principal forma de vivir y pasar nuestro tiempo” —aterrador, si pensamos que hoy gastamos 40% de nuestras vidas en la web—, la diferencia es esencial: necesitamos imaginar más allá de los presentes y futuros que las compañías diseñan para nosotros. 

El metaverso no es Facebook, Amazon ni Google, no tiene marca registrada ni precio de suscripción. Al ser un concepto ambiguo, aún es momento de definirlo. Mientras no podamos responder qué es el metaverso, aún es tiempo de crearlo. 

Pueblos mágicos imperdibles

¿El exceso de trabajo y el estrés te alcanzaron? De ser así, sin duda necesitas darte un respiro en el que te desconectes por completo de todos tus pendientes para conectar contigo mismo, y qué mejor que hacerlo en algún lugar paradisiaco. No importa si prefieres la playa, el bosque o un pueblito tradicional, aquí te dejamos el top 5 de los Pueblos Mágicos imperdibles en México, sitios en donde la naturaleza te atrapará con sus encantos.

1. Bacalar: sumérgete en sus encantos

Si —como a mí— te han dicho que pareces sirenita o tritón porque en cuanto ves el agua te sientes en tu hábitat natural, este lugar te va a fascinar. Se trata de un paradisiaco pueblo ubicado en Quintana Roo, casi en la frontera con Belice. Destaca por su Laguna de siete colores (se llama así porque tiene diversas y bellísimas tonalidades de azul) y es ideal para nadar, surfear, practicar kayak o dar paseos en lancha.

Otro atractivo es el Canal de los piratas, recibe ese nombre porque ¡en tiempos pasados fue el escenario de numerosos enfrentamientos con piratas y corsarios! Otros sitios que tienes que visitar son los famosos cenotes, aquí puedes snorkear, bucear o relajarte en una hamaca mientras disfrutas de una refrescante piña colada.

Viaje en kayak. Tomada de México Destinos.
2. Huasca de Ocampo: prismas y haciendas con secretos

Este destino se encuentra en Hidalgo, a menos de cuatro horas de la Ciudad de México, y no por nada es uno de los pueblos más visitados. Uno de sus atractivos mayores son los Prismas Basálticos: enormes formaciones rocosas con cascadas, en donde te relajas al solo escuchar el sonido del agua caer.

Otro sitio famoso es la Barranca de Aguacatitla, ideal para hacer senderismo, rapel, etc. Ahora que, si prefieres algo más relajante, date un tour por la Hacienda de San Miguel Regla y/o la Hacienda Santa María Regla, esta última es conocida por su estilo barroco, además de que tiene laberintos y túneles secretos en los que hace mucho tiempo se transportaba oro y plata.

La magia de los Prismas Basálticos. Tomada de: México Destinos.
3. Xilitla: ¿un cuento de hadas?

Al hablar de pueblos mágicos, Xilitla no podía faltar. Se trata de un sitio que parece sacado de un cuento de hadas: misterioso, surreal y paradisiaco.

Se ubica en la Huasteca Potosina y cuenta con varios sitios de ensueño, uno de ellos es el bello Sótano de las golondrinas, un impresionante abismo natural que tiene una profundidad de 512 metros y en donde las aves como cotorros y vencejos despliegan sus alas y vuelan formando un bello remolino.

También tienes que conocer los paisajes que ofrecen la cascada Los Comales, el embarcadero La Morena, el Cerro de la Silleta y la Cueva del Salitre. Y no puedes irte sin dar un recorrido por el pueblo, en donde el desorden arquitectónico, las calles circulares y los callejones inconclusos te parecerán de otro mundo.

Para cerrar con broche de oro, prueba los exquisitos platillos típicos de esta región como las enchiladas huastecas con cecina, la barbacoa de res, los chicharrones y las carnitas, acompañados con un aguardiente, vino de jobo, de capulín o de naranja, atole de piña o dulce de chayote.

Tómate un respiro. Tomada de: México Viajes.
4. San Cristóbal de las Casas: viaje en el tiempo

Si quieres viajar al pasado este es el pueblo ideal, porque aquí se mezclan la arquitectura de la Nueva España con un toque de la cultura maya. Da un viaje en turibus o únete a las callejoneadas para conocer más a fondo la historia de sus sitios emblemáticos.

Algunos de los lugares imperdibles son: la Casa de la Sirena, que se distingue por ser la casa más antigua del sitio (es del siglo XVI). O si lo tuyo son las aventuras más extremas, visita el parque ecoturístico El Arcotete y practica rapel, lánzate por la tirolesa o adéntrate en una misteriosa gruta.

Además, si como buen chilango eres fan de los tamales, disfruta de algunos de sabores diferentes: de azafrán, de coco o de bola, este último se caracteriza por su forma redonda y está relleno de carne de cerdo guisada con jitomate y especias.

Calles con historia. Tomada de: San Cristóbal de las Casas.
5. Valle de Bravo: vuela entre las nubes

Se trata de uno de los pueblos mágicos predilectos por los mexicanos, tal vez porque además de encontrarse a pocas horas de la CDMX nos ofrece un gran contacto con la naturaleza y una diversidad de actividades.

Visita la Cascada Velo de Novia, la cual tiene una caída de agua de 35 metros y está rodeada por un espeso bosque verde, estar aquí es garantía de una gran relajación.

También puedes dar un recorrido en lancha, velero o yate en el lago. O si prefieres emociones más fuertes, sube al Cerro de la Cruz, desde donde se aprecia todo Valle de Bravo; y si te gusta volar por los cielos y sentir el viento rozando tu rostro puedes lanzarte en parapente o ala delta, ¡anímate!

Un viaje entre las nubes. Tomada de Flumen.

 

Marvel Cinematic Universe: ¿qué tanto es demasiado?

Tras muchos años dando tumbos en el mundo del cine, con decenas de desabridas adaptaciones de distintos grados de calidad: desde cuestionable (X-Men) hasta deplorable (Daredevil); Marvel finalmente encontró oro –así como un rumbo firme a seguir– con el estreno de Iron Man (2008). De la mano de un revitalizado Robert Downey Jr., la división multimedia de la exitosa casa de cómics revolucionó la manera de contar una historia a través del séptimo arte, así como la forma de construir una franquicia cinematográfica. 

Tomando elementos típicos del mundo de las historietas (sagas, eventos y crossovers), Kevin Feige y compañía dieron origen al Universo Cinemático Marvel (MCU), compuesto por una serie de películas, directa o indirectamente relacionadas entre sí, que poco a poco irían develando nuevas historias, personajes (y villanos), locaciones y plot points, los cuales, eventualmente, desembocarían en uno o varios conflictos de proporciones cósmicas. 

Marvel. Tomada de Giphy.
A universe is born

El desarrollo narrativo de las primeras tres fases del MCU (lo que hoy se conoce como “Infinity Saga”) se fue hilando de manera progresiva y coherente; cada nuevo estreno aumentaba las apuestas; cada cinta se sentía como la progresión natural de la anterior, no solo en el transcurso de la historia y la línea del tiempo, sino también en la evolución de cada personaje, cuyos números también se incrementaban exponencialmente con cada entrega. 

No obstante, el final de la guerra por las Gemas del Infinito trajo consigo un periodo de confusión, dentro y fuera de la ficción. Sin sus dos grandes líderes (Tony Stark y Steve Rogers), los Vengadores se han desperdigado por la galaxia en búsqueda de nuevas aventuras y un propósito en la vida; al mismo tiempo, sin un plan sólido ni un rumbo aparente, Marvel se enfocó en producir cantidades colosales de contenido (gracias, Disney+) que han terminado por impactar (de forma negativa) el misticismo, importancia y relevancia del MCU.

Gemas del Infinito. Tomada de Goodreads.

A pesar del reciente anuncio de que la ruta hacia la fase 6 es clara, el camino luce arduo y rocoso, lleno de baches (Eternals) y posibles señales de advertencia (Echo, Fantastic Four), todo solo por llegar a un destino que luce, francamente, decepcionante.

Multiverse saga

Durante la Comic-Con 2022, Feige aseveró que la actual trilogía de fases (4-6) será conocida como “Multiverse Saga”, concepto que se ha peloteado recientemente en diferentes proyectos como Spider-Man: No Way Home y Loki, pero con poco más que una vaga conexión y sin verdaderas consecuencias. A eso, hay que sumar otros estrenos como Moon Knight y Shang-Chi que, independientemente de sus méritos propios –o falta de ellos– poco han hecho por avanzar la trama “global” y justificar su propósito dentro de este cada vez más poblado y heterogéneo universo.

Y no es que cada cinta o show deba estar intrínsicamente ligado a lo que sucede en otro, ni colmarse de referencias de easter eggs hasta el cansancio. Previamente, Black Panther y Ant-Man demostraron que es posible construir una historia aislada del resto, pero que gracias a su estilo, formato y personajes se sienta como ese peldaño indispensable dentro del panorama general. Como un capítulo de relleno en Dragon Ball, donde, aunque no suceda nada emocionante, al menos se aprende algo de los personajes, su pasado o sus motivaciones.

Películas y series que se estrenaron en la Comic-Con 2022. Tomada de: Mundiario.
“WHAT IF…?” MORE LIKE “WHAT ELSE…?”

Sin embargo, la nueva ola de lanzamientos –donde evidentemente se ha priorizado la cantidad sobre la calidad; hay que justificar el precio del streaming, después de todo– no llevan a ningún lado ni mueven la trama ni conmueven al espectador. Es la perfecta representación de “aventar un montón de cosas a la pared, a ver qué se pega”. 

Llámenlo fatiga, sobresaturación o simple hartazgo, pero el MCU (al igual que Star Wars; Disney ataca de nuevo) ha dejado de impactar e innovar. Antes, cada estreno se sentía como un auténtico evento, como la llegada del otoño o el anuncio de que ya hay pan de muerto en las panaderías. Hoy, con un show o película estrenándose prácticamente cada mes, el MCU se ha convertido en una fila interminable de contenido producido en masa, no muy distinto a las novelas del 9.

Conlangs: idiomas artificiales

Cuando éramos niños, muchos de nosotros hablamos el “idioma de la efe” con nuestros amigos, hermanos o primos, era un idioma “secreto” que solo los más pequeños entendíamos (o al menos eso creíamos). Para usarlo bastaba con dividir una palabra en sílabas e intercalar sílabas en efe: “hola”, se decía “hofolafa”. Sin darnos cuenta usamos una lengua artificial o conlang construido años atrás con el único fin de divertirnos.

El término conlang —dado por el lingüista Otto Jespersen— tiene su origen en las palabras en inglés constructed language y se refiere a los lenguajes que una persona o un grupo crea conscientemente, basándose en la gramática y vocabulario de uno o varios lenguajes que ya existen. Es decir, surge de manera artificial en lugar de evolucionar naturalmente.

Algunas lenguas artificiales son hechas por lingüistas que buscan instaurar una lengua universal que sea sencilla de utilizar para todos, mientras que otros idiomas artificiales son inventados con fines artísticos: para dar a los personajes de una novela, cuento, serie o película un propio idioma.

Descifrando signos. Tomada de C. J. Eguren.
De la fantasía a la realidad

Uno de los creadores más famosos de conlangs fue J. R. R. Tolkien, quien creó múltiples idiomas para llevarlos a sus historias. Una de ellas fue El señor de los anillos (1954-1955), en donde las criaturas de la Tierra Media hablan diversas lenguas, como las élficas quenya y sindarin, que en la vida real están basadas en los alfabetos tengwar y rúnico.

Otras obras literarias —que se llevaron a la pantalla grande— en las que podemos leer/escuchar idiomas artificiales, han sido:

  • 1984 (1949) de George Orwell, en donde el autor introduce la neolengua para mostrar cuán totalitario es el estado de Oceanía.
  • La Naranja Mecánica (1962) de Anthony Burgess está escrita en inglés y nadsat, la lengua vernácula preferida por los adolescentes de la novela.
  • La saga de Harry Potter (1997-2007), en donde algunas criaturas mágicas, Voldemort y el protagonista hablan por momentos en pársel, la “lengua de las víboras” inventada por su autora J. K. Rowling.
Harry Potter hablando pársel. Tomada de Tenor.

Estas son algunas de las más conocidas, pero varios escritores han optado por inventar conlangs para darles mayor originalidad a los mundos y a los personajes únicos que nos presentan.

 Esperanto: un lenguaje para todos

¿Te imaginas que todos habláramos un mismo idioma en todo el planeta?, sin duda sería más sencillo comunicar nuestras ideas y emociones con las personas de otros países.

Este era el sueño de Ludwik Lejzer Zamenhof, un doctor polaco que inventó el esperanto —a finales de la década de 1800— con la finalidad de facilitar las conversaciones entre los individuos de cada rincón del mundo y con ello crear un mundo sin desigualdades.

Un idioma para todos. Tomada de Awareness’ s blog.

Así, creó el libro Unua Libro (1887) en donde plasmó las bases del esperanto, el cual contaba con 920 raíces léxicas que, combinadas en 16 sencillas reglas gramaticales de la lengua, podían formar miles de palabras. Las raíces de este conlang estaban basadas en gran medida en el latín, con notables influencias del ruso, polaco, inglés y alemán; sin embargo, era muy sencillo de aprender.

Si quieres saber si el esperanto se convirtió en una lengua hablada por todo el mundo y conocer más sobre cómo y para qué se crean los idiomas artificiales, ¡no te pierdas el nuevo capítulo de Ñoñerías de la Lengua, el podcast de 360 Agencia Editorial!

 

Todo lo que un mensaje de texto puede decir de ti

Cerca de 20 mil millones de mensajes de texto son enviados, diariamente, en todo el mundo. Desde promociones y spam, hasta memes y videos de gatos tocando el piano, los mensajes de texto se han convertido en el medio de comunicación más utilizado, eficiente y confiable, superando –por mucho– a los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. 

Y es que un mensaje no solo es versátil (ya que puede contener audio, video, fotos, gifs, emojis o todo lo anterior), sino que nos brinda “espacio, tiempo y privacidad” para leer, pensar en una respuesta y tratar de ordenar nuestras ideas antes de presionar send, lo cual es sumamente práctico, especialmente para los introvertidos.

La era virtual. Tomada de Hacking Land.

No obstante, y pese a su popularidad, los mensajes de texto siguen siendo un tema escabroso que se presta no solo a malas prácticas (acoso, abuso y fotos indebidas no solicitadas), sino también a un sinfín de errores de comunicación e interpretación que en ocasiones pueden agraviar una plática amena o incluso echar a perder una relación sentimental o de negocios. 

WASSUUUUUP

Existen reglas “no escritas” para una correcta conversación por “texto”, como evitar el uso de MAYÚSCULAS (pues dan la impresión de estar gritando) o no emplear emojis que podrían resultar ambiguos para el lector (como fuego o berenjenas, a menos de que efectivamente tratemos de comunicar que el plato de berenjena a la parmesana está muy caliente). 

No obstante, en un nivel más abajo de las palabras y los GIFs se esconden la intención, el subtexto y todo el bagaje cultural, ideológico y social, tanto de receptor como de emisor, los cuales pueden llegar a sesgar o transformar la idea principal del mensaje.

Emojis y GIFs. Tomado de: Cultura Geek.
¿Un msj te delata?

En su libro Speaking in Thumbs: A Psychiatrist Decodes Your Relationship Texts So You Don’t Have To, la psiquiatra Mimi Winsberg declara que un mensaje de texto puede revelar todo lo que necesitas saber sobre la psique de una persona. 

Empleando la metodología del thin slicing, es decir, reconocer patrones de comportamiento usando una poca de información representativa, es posible determinar ciertas actitudes conductuales por el tipo de frase que se usa (los extrovertidos son más propensos a escribir algunas palabras; los introvertidos otras), o bien, de qué manera se comunica una persona (hablar constantemente en primera persona puede ser considerado como el rasgo de alguien egoísta y poco confiable).

Un msj dice mucho de ti. Tomada de: What the girl
K

Al mismo tiempo, una relación de pareja puede construirse (o desmoronarse) a partir de la efectividad de una conversación digital codificada. Por ejemplo, en una relación saludable o estable, los mensajes suelen ser de extensiones similares, pues ambos participantes están igualmente interesados en expresarse, comunicarse y entablar una charla; cuando la balanza se inclina más hacia un lado u otro, es posible interpretar esto como el desapego por una de las partes o el exceso de persistencia de la otra.

Los mensajes que enviamos, al igual que la manera en la que hablamos o las formas que tenemos de expresarnos creativamente, son un reflejo de nuestra persona. Por más que aparentemos ser extremadamente cool o audaces y confiados al “textear” con un posible pretendiente en Tinder, la realidad es que esos mensajes son solo pequeñas migajas de la personalidad y, tal como sucede con el maquillaje o las fajas reductoras, la verdad siempre, tarde o temprano, sale a relucir.

Los Simpson: 33 tortuosos años después. (Parte 2)

¿Por qué el descabellado, pero por momentos jocoso episodio que narra la historia de Armando Barreda y la manera en que reemplazó al verdadero Seymour Skinner después de la guerra, es tratado como el punto de quiebre que marcaría el descenso de Los Simpson hacia la mediocridad? La respuesta podría parecer simple, pero no lo es tanto.

En la 1ª parte hablamos sobre dos eventos esenciales en la baja de calidad del show (la muerte de Doris Grau y Phil Hartman), pero la realidad es que para esta temporada (#9) la mayoría de los escritores originales se habían ya marchado. Del ensamble de talentosos guionistas que formaron parte del staff entre las temporadas 3-8 (Conan O’Brien, Jon Vitti, Sam Simon, Bill Oakley, Josh Weinstein, George Meyer, David S. Cohen, David M. Stern y John Swartzwelder, entre otros), pocos seguían dentro; por su parte, la llegada de nuevos escritores como Ian Maxtone-Graham, Larry Doyle, Matt Selman y Tim Long, por mencionar algunos, terminó por desarticular las bases y fundamentos desarrollados cuidadosamente a través de los años.

Sí es gracioso, pero no como para reírse

El secreto detrás de la comedia de Los Simpson no estaba en situaciones irreales ni en repetir las mismas frases cliché una y otra vez (de hecho, el mismo programa se burla del sobreuso de ese recurso con el capítulo del niño “yo no fui”). Lo que hace que un chiste funcione en el programa es una combinación entre excelente ritmo y timing, y el hecho de que cada personaje tiene una personalidad única que lo hace actuar de una manera donde, aun sin decir una muletilla a lo “Bazzinga”, esa personalidad es tan fuerte y bien estructurada que su misma presencia (más su pasado e historial) cuentan el chiste por sí mismos. 

¿Qué pasó con Los Simpson?

Tomemos como ejemplo uno de los mejores episodios de la serie: “22 Historias cortas sobre Springfield”, una seguidilla de cortometrajes que, en lugar de enfocarse en los protagonistas del show (los titulares “Simpson”), pasa 20 minutos deambulando por las calles de Springfield, explorando las aventuras y contratiempos por los que pasan los demás habitantes del pueblo. Este capítulo es una gran muestra de cómo cada uno de los personajes –principales, secundarios, terciarios y hasta de reparto– se comporta de manera fiel a su personalidad, demostrando que cada uno es tan rico y tridimensional que bien podría protagonizar su propia serie animada (hecho que se retoma en el episodio de “refritos”).

Homero debe ser más gritón, agresivo y tener acceso a una máquina del tiempo

Pero volvamos a Armando Barreda. Establecimos que la columna vertebral del programa son sus personajes y personalidades, meticulosamente exploradas y construidas por casi 10 años. De pronto, un episodio expresa abierta y descaradamente que uno de esos personajes tan queridos, y cuya identidad es una de las más firmemente establecidas, resulta ser un impostor que actúa y se expresa de forma totalmente opuesta; él es su propia antítesis, un desertor. De una semana a la otra, todo lo que sabíamos del profesor Skinner se ha ido a la basura tan solo como una simple excusa para producir un episodio “de relleno”, sacar algunas risas, cobrar un cheque y seguir adelante. 

“Este hombre es el verdadero Seymour Skinner” ¿?

A partir de ahí, indudablemente, el énfasis del programa se postró en confeccionar tramas cada vez más disparatadas (a la Family Guy) y aplanar a los personajes hasta convertirlos en parodias unidimensionales, superficiales y chatas cuya única función es decir frases trilladas en televisión, y gritar bien fuerte para asegurarse de que la gente siga prestando atención.

Un show más

Ya sin un discurso valioso, Los Simpson se convirtió en “un show más”, carente de argumentos, profundidad o significado; adoptaron a la cultura pop que tanto criticaron y pasaron a ser una pasarela de celebridades invitadas, las cuales dejaron de aparecer como simples cameos para volverse los amos del programa. Prueba de ello son los episodios 5F19 (“When you dish upon a star”) y AABF23 (“Beyond Blunderdome”) donde son Kim Basinger, Ron Howard, Alec Baldwin y Mel Gibson los que dirigen la trama, cuentan los chistes y usan su “star power” para darnos media hora de situaciones absurdas en donde Homero –ya transformado en una vil caricatura de sí mismo; más errático y estúpido que de costumbre– pierde todo su carisma al no tener el balance racional de Lisa o el emocional de Marge.

Ugh.

Para este punto, lo que se conocía de Los Simpson no es más que una cáscara vacía, carente de sentido o propósito, “zombificada” para lucir como el mismo show por fuera, pero sin un corazón latiendo en su interior. Lisa lo menciona atinadamente en el episodio 1F05 (“Bart’s Inner Child”), cuando la “filosofía Bartiana” de hacer lo que se antoje se apodera del pueblo.

Te definiste como un rebelde y en ausencia de un medio represivo tu nicho social ha sido asimilado… Después de “Vida prestada” perdiste tu identidad, entraste al engranaje de la sociedad hipersimplificada de la comida instantánea… Es tu oportunidad de desarrollar una nueva y “mejor” identidad, podría sugerir: ¿ridícula y llena de celebridades?

Los Simpsons: 33 tortuosos años después (Parte 1)

Querido lector: 

Al escribir esto estoy triste, nuestra amada serie ha sido derrocada y reemplazada por los benévolos Zombie Simpsons. Todos amamos a los Zombie Simpsons y su glorioso régimen. 

Con amor, niñito.

El próximo domingo 22 de mayo (2022), se transmitirá el 22° episodio (tantos 22 para aquellos interesados en la numerología y la cábala) de la 33ª temporada de The Simpsons, una de las series más exitosas y longevas de la televisión norteamericana. Con una 34ª temporada ya confirmada y la noticia de que se avecina un segundo largometraje en el horizonte, parece que el show ganador de 34 premios Emmy y 7 People’s Choice Awards se mantiene tan popular hoy como hace 30 años. 

Sin embargo, como cualquier fanático old school puede argumentar en un post de blog (tal como este), la serie lleva al menos dos décadas siendo irrelevante, insípida y poco graciosa, arrastrándose a lo largo del siglo XXI como un muerto viviente salido de la imaginación de Sam Raimi –solo que menos entretenido y mucho más lamentable–. La realidad es que 33 años después de su debut en televisión nacional, Los Simpson no son más que una parodia de sí mismos; una sombra de su alguna vez inmaculada figura y un solemne recordatorio de que algunas veces es mejor retirarse cuando se está en lo más alto.

Zombie Simpsons. Término acuñado por el autor Charlie Sweatpants en su ensayo “Zombie Simpsons: How the Best Show Ever Became the Broadcasting Undead” donde se expone el ascenso meteórico del programa y su marcado declive con el pasar de los años.
Los tiempos cambian 

Los Simpson hizo su debut oficial como un show animado en horario estelar en diciembre de 1989, en el centro de una revolución mediática a punto de ebullición. Por un lado, el cine y la televisión predicaban los valores familiares y buscaban la manera de apaciguar a la población tras años de miedo, angustia y paranoia derivados de la Guerra Fría; por el otro, la generación X esperaba su oportunidad de “escupir” en estos valores y rebelarse contra los convencionalismos. Mientras que cintas como E.T. y The Goonies exaltaban el poder de la amistad, y sitcoms como Family Ties, Alf y Punky Brewster mostraban familias perfectas que resolvían sus conflictos con abrazos, cariño y valiosas lecciones de vida, Matt Groening presentó a un padre asfixiando a su hijo a la menor provocación; un chico rebelde que andaba en patineta y hacía grafiti en las paredes y una familia tan disfuncional y provocativa como incisiva y satírica. 

Rock and/or Roll

Los Simpson representaron ese parteaguas en la cultura norteamericana donde los inconformes encontraron un escaparate para criticar, parodiar y burlarse de todas esas “enseñanzas” condescendientes que las generaciones anteriores trataban de inculcar. Beavis & Butthead, MTV, Doom, Mortal Kombat, Pulp Fiction –y claro, Los Simpson– forman parte de esa contracultura rebelde y burlona que buscaba resquebrajar a esa sociedad anticuada y tambaleante.

A través de personajes perfectamente bien construidos, historias basadas en la realidad, pero con un toque cínico y sarcástico, y un sentido del humor nunca antes visto, Los Simpson se convirtió rápidamente en uno de los programas más importantes del planeta, pues lograron convertir el “drama familiar” de la época en una irreverente crítica social que incluía, entre sus víctimas, no solo a la familia nuclear, sino a figuras públicas y políticas, a los “ídolos” del entretenimiento de los 80 y 90, y los mismos fundamentos ideológicos de toda una nación (religión, guerra, enajenamiento colectivo, etc.)

Encuentro del pasado con el futuro.
Cambios inesperados y decadencia

Por casi diez años, Los Simpson fueron intocables; el estándar más alto en entretenimiento, comedia y sátira disponible en cualquier medio audiovisual. Pero, cambios en el staff de escritores, sobresaturación y la inoportuna muerte de dos figuras clave de la dinámica (Doris Grau, voz de la cocinera Doris y supervisora de guiones, y Phil Hartman, comediante y voz de Troy McClure y Lionel Hutz) impactaron fuertemente, no solo en la calidad general del show, sino en el alma del mismo. 

Es difícil señalar el punto exacto donde, como a Rafa, al programa se le rompe el corazón, pero el consenso general es que el cambio radical en el sentido, dirección y propósito mismo de la serie comienza en la temporada 9 con el estreno del episodio 4F23 “The Principal and the Pauper” o “Vida prestada”, como se conocería en México y América latina…

To be continued…

Tips para alcanzar el bienestar y la plenitud

Sabemos que para alcanzar nuestro bienestar es importante cuidar nuestro cuerpo, hacer ejercicio, dormir bien y llevar una dieta balanceada, pero a veces olvidamos otra parte que también es esencial: nuestra salud emocional.

No solo deberíamos cuidar lo que comemos, sino también los pensamientos con los que nos “nutrimos”, la manera en que nos tratamos, las relaciones que establecemos con los demás y las emociones que experimentamos día a día.

Aunque alcanzar un bienestar completo implica recorrer un largo camino en el cual es necesario liberarnos de relaciones tóxicas, conocernos mejor, poner límites saludables con las otras personas y con nosotros mismos —entre otros detalles— aquí te dejamos algunos puntos importantes que te encaminarán gradualmente a sentirte más pleno:

Regálate un respiro

En ocasiones nuestra vida toma un ritmo frenético entre cientos de ocupaciones y pendientes, sin darnos cuenta vivimos de prisa y nos olvidamos de lo reparador que es tomarnos un tiempo para nosotros mismos. Aunque ser productivo es importante, también es necesario recargar nuestra batería. Así que, de vez en cuando date un momento de relajación, quédate en tu lugar favorito de la casa, tómate un café o una copa de vino, o si lo prefieres toma un baño relajante, pon tu mejor playlist, lee un libro o haz esa actividad con la que te sientas en paz y que te vuelva a conectar con tu centro de equilibrio.

Baño relajante. Tomada de BuzzFeed.
Deja resbalar las críticas sin fundamento

Cuando actuamos de cierta manera o tomamos decisiones, no faltarán personas que critiquen lo que hacemos, nuestros puntos de vista, creencias, etc. Hacer caso a estas críticas nos roba energía e incluso puede desmotivarnos. Frente a este tipo de juicios hay que preguntarnos:

  • ¿Me conoce realmente esta persona?
  • ¿Se preocupa por mi bienestar?
  • ¿Es alguien que ha estado apoyándome en las buenas y en las malas?

Si la respuesta es “no”, es mejor no hacer caso a sus críticas, porque, aunque existen opiniones constructivas, generalmente provienen de personas cercanas que buscan nuestro bienestar. Por eso, antes de dejarte dañar por las palabras de los demás, es importante reflexionar qué tanta razón hay en ellas.

Tomada de Amino Apps.
Dejar ir es dejar llegar

Dice una frase conocida que “dejar ir es dejar llegar”, y es muy cierto porque para abrir la puerta a la abundancia, el éxito, el amor, la tranquilidad y todo aquello que deseamos en nuestra vida, primero hay que liberarnos de las emociones tormentosas que pueden ser provocadas por estar en una relación tóxica.

En ocasiones pasamos por alto situaciones o comportamientos que no aportan a nuestro bienestar e incluso son destructivas, por eso es importante poner límites dentro de cada una de las relaciones, ya sea con la familia, los amigos, en el trabajo o con la pareja.

Aunque quisiéramos conservar por siempre a las personas que son significativas para nosotros, debemos ser conscientes de que no todas envejecerán a nuestro lado y al igual que en un viaje en tren, muchas bajarán en estaciones anteriores y es necesario dejarlas ir cuando su participación en nuestro viaje de vida haya terminado.

Tomada de Tenor.
Identificar los pensamientos que nos limitan

Dice el psicólogo Stéphane Roy en la Guía de psicología de la vida cotidiana que “no nos perturban los acontecimientos, sino la interpretación que elaboramos de los mismos”. A veces nuestra imaginación va más rápido que nuestra razón, por eso un hecho que es terrible para alguien, es insignificante para otra persona.

Por ejemplo, si un conocido pasa junto a nosotros en la calle y no nos saluda, podemos pensar: “tal vez le caigo mal o está enojado conmigo” o “seguro llevaba prisa o no me vio”. En el primer pensamiento creemos que la culpa es nuestra y esa situación nos provoca angustia o malestar, mientras que en el segundo no nos preocupamos y lo dejamos pasar.

Aunque no parezcan cosas graves, estas distorsiones de nuestro pensamiento en que nos culpamos sin antes saber la verdad, nos generan malestar; por ello es importante cambiar la forma en que nos autoevaluamos para así acercarnos un poco más hacia nuestro bienestar.

 

Psicología de Facebook

Las nuevas generaciones ya no experimentarán la sensación de adrenalina que producía marcar por teléfono a la casa de tu crush con el temor de que contestara alguno de sus padres, porque ahora basta con mandar un WhatsApp o checar su perfil de Facebook para saber de esa persona.

Sin duda, la tecnología nos ha hecho la vida más sencilla y nos ha acercado a quienes tenemos más lejos, pero también ha generado adicción y varios padecimientos psicológicos. Según datos estadísticos, la mayoría de las personas pasan alrededor de ocho horas y media mirando la pantalla de una computadora en comparación con solo 20 minutos leyendo una página impresa.

Facebook: el rey de las redes

Una de las redes sociales más famosas y preferidas es Facebook, de acuerdo con datos de septiembre del 2021, a nivel mundial hay 2.91 millones de usuarios activos mensuales. Actualmente, los primeros lugares en uso de Facebook son:

  • India(349.2 millones de usuarios)
  • Estados Unidos(193.9 millones de usuarios)
  • Indonesia(142.5 millones de usuarios)

Si te preguntas por qué se ha vuelto tan popular, no solo es porque nos ayuda a enterarnos de las novedades de nuestros amigos y a compartir fotos, hay otras razones psicológicas que tal vez desconoces y que nos han hecho amar esta red social.

Tomada de Skyscanner.
El placer de los “me gusta”

Cuando entramos a nuestro perfil de Facebook o escuchamos el “ding” de una notificación y vemos que nuestra foto obtuvo un nuevo like nuestro cerebro libera dopamina —también llamada la hormona del placer— que nos da esa sensación de alegría momentánea y refuerza nuestra adicción, e incluso podría compararse con la de drogas como la heroína y el crack.

Por otro lado, un estudio reciente descubrió que existe una gran conexión entre ver los “me gusta” y el llamado núcleo accumbens, el área del cerebro que regula las emociones de recompensas y gratificación (relacionada con la comida, el sexo, el dinero y la aceptación social). Así que al recibir likes y respuestas positivas se enciende esta parte del cerebro y nos sentimos eufóricos.

Un like dice más que mil palabras

Si comentáramos todas las publicaciones que nos gustan en Facebook sin duda tardaríamos muchísimo tiempo, los likes facilitan esta acción a la vez que son una manera de apoyar a nuestros amigos, dar a conocer nuestros ideales y hacer saber al mundo quiénes somos.

Como ejemplo de lo anterior, una usuaria de esta red social (Elan Morgan) hizo un experimento durante dos semanas, el cual consistió en no dar “me gusta” a ningún posteo. Después del experimento, comentó que en ese tiempo de “abstinencia de dar likes” sintió que retenía su afecto y que su comunicación estaba reprimida o incompleta.

Tomada de Gifer.com
Las dos caras de Facebook

Aunque a muchos nos encanta el chisme, ¿qué tan positivo es tener Facebook? Se ha debatido sobre los beneficios y desventajas de esta red social; por un lado, una investigación realizada por la Universidad de Arizona monitoreó a un grupo de estudiantes y encontró que sus niveles de soledad disminuyeron al actualizar sus estados y sentirse socialmente conectados.

Sin embargo, las redes no dejan de ser un arma de doble filo y otros estudios afirman que pasar mucho tiempo en Facebook puede llevarnos a desarrollar depresión, esto ocurre porque ver contentas y plenas a otras personas en fiestas, vacaciones, con su pareja, etc. puede producirnos la idea de “todos son felices menos yo”.

Ahora lo sabes, Facebook es mucho más que un pasatiempo, es la manera en que buscamos ser aceptados socialmente y en que aprobamos o rechazamos a los demás. Y tú, ¿crees que eres adicto a esta red social?

10 características que hacen a un contenido VIRAL

En el contexto del marketing de contenidos, algo “que se hace viral” es un material (artículo, blogpost, juego, trivia, vlog, podcast, infografía) que ha sido bien recibido en redes sociales y es ampliamente compartido. 

No todo puede ser contenido viral. En general, este se basa en dos cualidades: 

  • El contenido en sí mismo es digno de ser compartido.
  • El material se difunde con la suficiente amplitud como para aprovechar los beneficios de las redes.

Además, existen ciertas características que dotan a un contenido de viralidad y son:

Las 10 razones por las que compartimos un contenido y lo volvemos viral

 

  1. Es súper divertido. Todos necesitamos descansar de la seriedad de la rutina diaria, y un contenido que nos hace reír a nosotros y a quienes se lo compartimos es un elevador natural del estado de ánimo.
  2. Contiene información increíble. Cuando una información te deja boquiabierto no puedes resistirte a mandársela a tus amigos y familiares para obtener una reacción similar. 
  3. Es profundamente emotivo. Los videos, blogs, podcasts, etc. que “tocan” nuestras emociones, son ideales para compartir porque nos gusta conectarnos con otros a través de la experiencia.

    Tomada de The New York Times.
  4. Coincide con nuestra forma de ver el mundo. En estos tiempos todo mundo tiene una opinión, así que cuando encontramos un contenido que respalda nuestros valores o refuerza nuestro punto de vista es lógico que nos guste y queramos enseñarlo a quienes tienen ideas afines a las nuestras.
  5. Nos hace pensar. Cuando un contenido nos hace detenernos a reflexionar sobre las grandes preguntas de la vida, a menudo queremos compartirlo para que otros también hagan una pausa y miren “the big picture” de vez en cuando.
  6. No lo cubrieron los grandes medios de comunicación. Las noticias provocativas o relevantes que pasan desapercibidas en los principales medios de comunicación y terminan en sitios en línea pueden atraer a una gran audiencia.

    Tomada de Pinterest.
  7. Hace sonreír. Todos necesitamos recordar periódicamente el lado luminoso de la vida, así que el contenido simpático, lindo y optimista sirve a este simple propósito.
  8. Es dramático. Nuestra cultura ama un buen drama, y algo que lo contenga en altas dosis seguro que va a ser difundido por los cibernautas.
  9. Es vergonzoso. Mientras más difícil de ver sea algo, más lo van a querer ver. El contenido que explota los momentos más vergonzosos de las personas suele ser un placer culposo para los internautas.

    Tomada de Arena pública.
  10. Es provocativo… pero no tanto. La mayoría de nosotros no podemos resistirnos a ver un poco de contenido atrevido o picante, pero no tanto que no se pueda mostrar abiertamente, sobre todo si estamos en la oficina o algún otro sitio donde hay que ser razonablemente formal.

Para muchos creadores el único y principal objetivo es hacer algo “viral”, pero la verdad es que la gran mayoría de sus materiales, incluso los de muy buena calidad, no obtendrán la atención generalizada. Sin embargo, si aplicamos estas claves de la viralidad, con suerte podremos aumentar las posibilidades de que nuestros contenidos reciban la atención que merecen.