Gritos y silencio. Los días de las mujeres

El 8 de marzo desfilaron, según cifras oficiales, 80 mil mujeres (aunque se dice que, en realidad, fueron al menos 120 mil) en la Ciudad de México. Aun así, se considera que la participación fue menor que en otros países como Chile, España y Argentina. Y eso que es la más nutrida hasta la fecha. ¿Será que nuestra inmersión en el ancestral sistema patriarcal es tan profunda que dominan la desinformación, el desinterés o incluso la indiferencia?

“¡Mujer, escucha, esta es tu lucha!”

O tal vez es porque se producen 10 feminicidios cada día: mujeres asesinadas por alguien cercano, frecuentemente su pareja, sin más motivo que el de ser mujeres, atacadas con violencia inaudita, violadas, humilladas, sus cuerpos desnudos, envilecidos, expuestos en sitios públicos, fotografiados y difundidos por los medios de comunicación. El miedo es intenso, es profundo y paraliza.

“¡Hay que abortar, hay que abortar, hay que abortar este sistema patriarcal!”

El lunes después de la marcha fue de paro. Muchas mujeres (las que pudieron), no trabajaron ni participaron en redes sociales o labores del hogar. Algunos hombres dijeron extrañarlas, otros se sintieron aliviados por el silencio. Ese lunes las bolsas de valores se tambalearon por la caída en los precios del petróleo. Una semana después, el COVID-19 nos obligó a aislarnos y desde entonces es la noticia dominante.

“¡Ni una asesinada más!”

Hace pocos días, durante una de sus “mañaneras”, el presidente López Obrador habló de las mujeres como población especialmente vulnerable por ser quienes se encargan de las labores domésticas y de cuidado. El comentario fue considerado machista y desacertado. El equipo de manejo de crisis entró en acción y esa misma tarde, la conferencia diaria de información por el coronavirus tuvo enfoque de género. Participaron mujeres y hablaron de mujeres.

“¡No somos una, no somos cien, pinche gobierno, cuéntanos bien!”

Por desgracia, lo dicho por el presidente, por más inadecuado que suene, es real. La ONU y los gobiernos de diversos países que llevan más tiempo en aislamiento reportan una triple violencia hacia ellas: primero, las embarazadas y enfermas reciben menos atención, que se brinda a los contagiados; segundo, la carga del trabajo doméstico se multiplica porque deben cuidar de hijos, marido, ancianos y enfermos en el hogar; por último, la cuarentena provoca un aumento de la violencia doméstica: “las restricciones de movimiento, las restricciones financieras y la incertidumbre generalizada envalentonan a los perpetradores y les proporcionan poder y controles adicionales”, afirma Dubravka Simonovic, relatora especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer.

“¡Verga violadora, a la licuadora!”

Por varios meses, estarás en casa noche y día con el abusador, con el que te humilla, con el que te viola. Una persona más peligrosa aún por el encierro y el estrés. Métete al baño y reporta por whats, no por teléfono, porque te puede oír y las represalias serán mayores. Cuida a tus hijos y a tus hijas porque el enemigo no sale de casa. Acuerda un gesto hacia una vecina o amiga que indique que necesitas ayuda. No lo provoques ni te muevas ni respires…

¿Sirvieron de algo los gritos y el silencio? Ojalá…

Foto de entrada: Allie Smith en Unsplash

Fotos marcha 8 de marzo: MLD

¿Qué estamos haciendo como población para enfrentar al coronavirus (COVID-19)?

En México a finales de febrero se confirmó el primer caso de COVID-19, lo cual desencadenó diversas reacciones entre la población, mientras que la Secretaría de Salud emitía los primeros reportes sobre cómo se estaba actuando y cuales serían los protocolos por seguir.

Este nuevo virus posee la característica de tener una transmisión muy rápida, lo cual se mide basándose en el número reproductivo básico, número que nos permite conocer qué tan rápido se extiende la infección en una población durante su período inicial.

Entonces, para este nuevo coronavirus sabemos que es de 1.5 a 4, lo que significa que por cada persona con el virus pueden contraerlo 1.5 a 4 personas más.

De acuerdo con los modelos matemáticos para el escenario actual de México, se estima que la propagación de la enfermedad es algo inevitable y según las estimaciones el brote infeccioso se daría entre el 20 y el 30 de marzo. Lo que significa que entre esas fechas los contagios domésticos, es decir dentro de México, comenzarán a elevarse.

Si bien el gobierno insiste repetidamente en que está preparado frente al coronavirus, pese a que sus propias previsiones reconocen un alto número de casos que consideran inevitables.

Se ha criticado ampliamente que es hasta el día de hoy que comienzan a cancelarse algunos eventos masivos; y que ni siquiera en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se cuenta por el momento con alguna acción preventiva, pese a que sería muy fácil instrumentar medidas simples como, de inicio, proveer gel sanitizante en para que las personas se froten las manos antes de salir o entrar no solo del aeropuerto sino de cualquier otro espacio o transporte público.

Quizá, de momento, solo esto tenga mayor impacto que bloquear todo un vuelo proveniente de Europa o de China.

Lo que sí podemos y debemos hacer es: tomar una medida de distanciamiento social evitando los saludos con besos o abrazos, evitar lugares concurridos, no esperar a que el gobierno nos prohíba todos los eventos y lugares públicos. México tiene la experiencia de 2009 con la pandemia de Influenza, y como población colaboremos a que el impacto del COVID-19 sea menor.

Recomendaciones

Es importante fortalecer la práctica de acciones para el cuidado de la salud y así evitar el contagio de enfermedades respiratorias, como las que a continuación se enuncian:

  • Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o utilizar gel con base de alcohol al 70%.
  • Al toser o estornudar, utilizar el estornudo de etiqueta, que consiste en cubrirse la nariz y boca con un pañuelo desechable o con el ángulo interno del brazo.
  • No tocarse la cara, la nariz, la boca y los ojos con las manos sucias.
  • Limpiar y desinfectar superficies y objetos de uso común en: casas, oficinas, sitios cerrados, transporte, centros de reunión, etc.
  • Quedarse en casa cuando se tienen padecimientos respiratorios y acudir al médico si se presenta alguno de los síntomas (fiebre mayor a 38°C, dolor de cabeza, dolor de garganta, escurrimiento nasal, etc.)

Lo que se busca con esta estrategia es disminuir la velocidad a la que llegan los nuevos casos a los hospitales, aliviando la carga de atención médica y mejorando las probabilidades de que los pacientes individuales reciban mejor atención, incluso si el número de casos totales no disminuye. No es lo mismo 100 casos en 2 días que en 2 semanas.

Revisemos fuentes oficiales de la Secretaría de Salud, sigamos las indicaciones muy al pie de la letra y evitemos difundir información que solo genera reacciones como compras de pánico y más desinformación.

Dr. Daniel Velázquez Cortés
Maestro en Salud Global – Universidad de Barcelona
Médico Cirujano – Universidad Veracruzana

Pesadillas de H.R. Giger

La ciudad de Gruyères, en Suiza, no solo es famosa por el queso que lleva su nombre, sino porque ahí, en el castillo de Saint Germain, desde 1998 se exhibe la obra de uno de los artistas más escalofriantes e influyentes de la era contemporánea.

 

Hans Ruedi Giger nació en 1940. Desde su niñez tenía pesadillas. En la adolescencia sus obsesiones fueron las armas y el sexo: se masturbaba en un rincón del salón de clases y desarmaba pistolas para limpiarlas y examinar su mecanismo. Años más tarde, cuando estudiaba arte en la universidad, experimentó con la teoría de la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, de lo que resultó el trabajo final Station Passage (1965), donde ya se ven máquinas insertadas en seres deformados, como preámbulo de sus característicos biomecanoides.

Transiciones

Una vez graduado, en 1966, H.R. consiguió su primer trabajo como diseñador de muebles de oficina. Ese año fue fructífero, aprovechó su insomnio para desarrollar los materiales de su primera exposición individual. También conoció a la actriz y modelo Li Tobler, de quien se enamoró locamente y que se convirtió en su musa.

(Poco a poco su arte evolucionaría, al probar nuevos materiales y variar los temas de sus obras sin jamás abandonar la oscuridad: de tinta, navajas y papel de radiografía a aerógrafo; de muebles por encargo a la temible silla de huesos Harkonnen; de torsos egipcios a esculturas siniestras; de paisajes al óleo a inquietantes imágenes de metálicos-enormes penes-mangueras insertos en mujeres intensamente sensuales; de performances a escenografías y otras creaciones cinematográficas… La relación con Li terminaría catastróficamente con el suicidio de la actriz a los 27 años a causa de la depresión.)

Monstruos del espacio

Los trabajos de Giger siguieron su curso: diseño de pósters y portadas de LPs, una sucesión de exposiciones individuales y trabajos colectivos, diseños espaciales y pintura erótica.

Empezó a dibujar los enormes gusanos extraterrestres concebidos por Frank Herbert en la novela Dune, para una adaptación al cine que Alejandro Jodorowsky nunca logró concretar.

Realizó una serie de terribles y asombrosas imágenes inspirado en el Necronomicón, libro imaginado por H.P. Lovecraft que muchos desearían que existiera en la realidad.

El cineasta Ridley Scott vio estos trabajos y lo contrató para diseñar la escenografía y el xenomorfo protagonista de la película Alien (1979). Gracias a esta, fue conocido en muchas partes del mundo y obtuvo un premio Oscar por Mejores efectos visuales.

Biomecanoides

Así, entre insomnios y pesadillas, lecturas estremecedoras y una intensa experimentación, Giger fue inventando su propio estilo artístico, fundado en la teoría del biomecanismo, donde seres vivos se conectan con máquinas para convertirse en biomecanoides, unas criaturas a medio camino entre lo orgánico y lo artificial, que habitan en paisajes saturados de patrones metálicos. Es también una forma de protesta contra la industrialización exacerbada, el consumismo y otras miserias que atormentan al hombre contemporáneo.

Giger transformó sus pesadillas en exquisitas obras de arte que muchos no soportan ver. Dejó de hacerlas a los 74 años, cuando cayó por las escaleras de su casa y murió. Nos dejó su universo particular, terrorífico e inexplicable, fuera de este mundo y tan terrenal como el sexo.

Todas las imágenes son fotografías de la exposición “Solo con la noche”, que se presenta en la Ciudad de México.

En la era de los robots, ¿estás seguro de que eres humano?

En la cima del monte Olimpo, Hefesto, el dios griego del fuego, que era herrero, construyó un palacio para sus compañeros deidades. En el interior puso estatuas doradas robóticas para servirlos. La mitología griega nos dice así que la fascinación por lo robótico es tan antigua como la civilización occidental.

En los siglos recientes, la inteligencia artificial, la robótica y las tecnologías digitales han avanzado tanto que a veces es fácil pensar que la innovación nos está superando. El 67% de los CEO creen que la tecnología, y no la humanidad, es la clave del futuro de sus empresas.

Sin embargo, ocultarse por miedo a un apocalipsis sin empleo y una visión sombría del reinado de los robots es ver solo un aspecto de un argumento complejo.

Cambiemos esta negatividad y veamos que, lejos de dominar la vida, la tecnología podría usarse para ayudar a definir y complementar al ser humano en todos nosotros.

Para aprovechar esta oportunidad necesitamos cambiar nuestra perspectiva. Necesitamos entender por qué este mundo se siente tan al revés, qué podemos hacer al respecto y cómo, como líderes, podemos ayudar a otros a prosperar en un mundo donde el cambio implacable es la nueva norma. Necesitamos retomar el control, replantear el argumento y comenzar a poner a los humanos, no a la tecnología, primero. Necesitamos ser más humanos.

Como alguien que trabaja en recursos humanos, mi responsabilidad es conectarme, comprender y actuar de acuerdo con las necesidades e ideas de las personas. Lo que he aprendido de esto es que, como seres humanos, tenemos el ingenio, el talento, la inteligencia y el conocimiento para crear oportunidades a partir de todo este cambio.

Podemos transformarnos al mismo tiempo que el mundo, pero para hacerlo, debemos cuestionarnos a nosotros mismos, ¿qué significa realmente ser humano? ¿Qué necesitamos para prosperar en este mundo cambiante? ¿Y cómo podemos usar la tecnología para amplificar, no superar, nuestros rasgos humanos únicos?

El poder del propósito

Algo que noté sobre el cambio es que hace que las personas se sientan a la deriva: pierden de vista quiénes son, qué representan y hacia dónde van en la vida. Sin embargo, cuando encuentran su propósito, se sienten anclados.

El propósito actúa como una brújula tranquilizadora que nos ayuda a prosperar en la tormenta del cambio. Nos conecta con algo más grande que nosotros mismos: un conjunto central de valores que define quiénes somos. También fomenta un sentido de comunidad y colaboración de persona a persona. La investigación muestra que tener un propósito incluso nos ayuda a vivir más tiempo.

El propósito no solo nos impulsa como humanos, sino que también impulsa los negocios. Las empresas con un propósito último, las marcas con un propósito crecen y las personas con un propósito prosperan.

Sabemos que las personas con propósito trabajan en marcas con propósito. También sabemos que los consumidores se sienten cada vez más atraídos por las marcas y los productos con un sentido evidente de propósito social o ambiental. Y sabemos que las empresas con objetivos específicos son valoradas más en el mercado de valores.

El aprendizaje permanente

Hace unos años, mi padre de 75 años se unió a una clase de jóvenes veinteañeros para aprender informática. Yo bromeé con él diciendo que realmente es posible enseñarle a un perro viejo nuevos trucos. Sin embargo, ¿con qué frecuencia escuchamos que la vida media de una habilidad es de dos años y medio? ¿Que los niños de primaria de hoy harán un trabajo que aún no existe? ¿Y que nuestros trabajos pronto serán robados por robots?

Después de convivir con neurocientíficos, sé que una parte integral de ser humano está conectada al aprendizaje. Al igual que mi padre, todos tenemos una curiosidad incorporada que, cuando nos despierta una nueva habilidad o interés, nos ayuda a desarrollar el enfoque y un sentido de significado.

De nuevo, al ser más humanos e invertir en el aprendizaje permanente, las empresas pueden volver a capacitar a todos y prepararlos para el futuro. En todo el mundo, las plataformas de aprendizaje en línea, adaptadas a los intereses de las personas, ya están demostrando ser exitosas, lo que nos muestra que, en este momento invertido, la tecnología no es la amenaza sino el facilitador. Con la mentalidad correcta, podemos usar la tecnología para aumentar nuestra curiosidad natural y prosperar en estas condiciones cambiantes.

Más humano

La pieza final del rompecabezas cuando hablamos de ser más humanos es nuestra necesidad de sentirnos entendidos y valorados como individuos.  Sin embargo, los líderes rara vez piensan en su propia gente de la misma manera personalizada.

En un mundo digital, un enfoque único para todos no funcionaría más para diferentes marcas que para atraer a diferentes clientes.

Lejos de homogeneizar a las personas, la tecnología puede ayudarnos a hacer precisamente eso. Los empleados de algunas empresas ahora tienen acceso a herramientas de salud y bienestar en línea, lo que ayuda a aliviar el estrés y reducir el absentismo. La tecnología también se puede utilizar para poner a las personas en el asiento del conductor, dándoles más opciones sobre cómo y dónde trabajan, y cómo se les recompensa por ello. Incluso puede eliminar el sesgo inconsciente durante el proceso de reclutamiento, lo que genera una cultura laboral más diversa, personalizada y justa.

La edad de la STEM-patía

Esencialmente, ser humano significa ser capaz de construir relaciones unos con otros. De hecho, son los movimientos colectivos y el pensamiento colaborativo los que nos han ayudado a sobrevivir tantos siglos de cambio. La era manual con la revolución industrial; la edad de la mente cuando amaneció la revolución digital; y ahora, la edad del corazón a medida que avanza la Cuarta Revolución Industrial.

Esta es una era en la que la empatía humana, junto con las habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), será primordial. Una era en que la suma de los talentos de un grupo, no solo el dinero o la tecnología, será la medida de los negocios y la medida de la sociedad en general.

Durante épocas anteriores de cambio, hemos enfrentado desafíos, hemos luchado contra nuestro sentido de identidad; y, sin embargo, hemos encontrado un lugar en el mundo para nosotros y todo lo que significa ser exclusivamente humanos.

Por lo tanto, al estar hoy aquí en una encrucijada, no podemos detener, o incluso frenar, la tasa de cambio. Pero podemos prepararnos para ello. Para hacerlo, necesitamos cambiar nuestra mentalidad y comenzar a pensar de manera diferente.

Hasta ahora, los humanos lo han conquistado todo, y creo que continuarán haciéndolo. Entonces, seamos más humanos y comencemos a prosperar juntos en este mundo al revés. Dejemos de esperar a que pase la tormenta y comencemos a bailar bajo la lluvia.

*Conferencia impartida por Leena Nair, directora de Recursos Humanos de Unilever durante el encuentro anual 2018 del Foro Económico Mundial.

Foto de entrada por Liam Charmer en Unsplash

Instañam: comida, fotos y food porn

Instagram llegó en 2010 para revolucionar no solo el mundo de las redes sociales, sino el panorama de la publicidad, la tecnología móvil y la manera en que las personas interactúan con el mundo. En términos marqueteros, Instagram fue un disruptor que transformó por completo el acontecer cultural del planeta, incluso más que Facebook en su momento. Somos animales visuales, después de todo, y no hay nada más visual que una cadena de vívidas imágenes (y videos, posteriormente) narrando la vida y obra de una persona común y corriente, el cual de pronto se convierte en el protagonista y estrella de su propia historia, con likes (corazoncitos) como principal muestra de aprobación y admiración.

Como suele ser el caso en este tipo de innovaciones tecnológicas, Instagram comenzó su vida como algo completamente distinto; una plataforma más parecida a una cruza entre Facebook y Foursquare con elementos de gamificación. Sin embargo, el potencial de su aspecto fotográfico prevaleció y fue entonces que sus cocreadores Kevin Systrom y Michel Krieger decidieron rehacer todo y lanzar la app tal y como la conocemos ahora, convirtiéndose en la aplicación de fotografía más popular de la App Store a las pocas horas de su debut, y consiguiendo un millón de usuarios en menos de dos meses.

Hoy en día, Instagram es una auténtica herramienta de comunicación masiva con más de mil millones de usuarios mensuales activos, compartiendo 500 millones de “historias” diariamente… una gran parte de ellas con un suculento platillo como principal atractivo. De hecho, y de acuerdo con un estudio de YPulse, 63% de personas en el rango de 13 a 32 años dicen haber publicado al menos una imagen de su comida en alguna plataforma social, siendo Instagram la más popular en este sentido.

Y es que el food porn (un término empleado para describir esas imágenes de comida tan bien producidas y seductoras que provocan un deseo —y hambre— incontrolables. Y que, al igual que el porno regular suelen lucir mejor de lo que realmente saben) es ya toda una industria consolidada, de la cual se desprenden los sueldos y lujosos estilos de vida de miles de influencers o foodies cuyo trabajo consiste en ir de restaurante en restaurante tomando fotos o videos de su experiencia y su comida, comiendo gratis y presumiendo a sus seguidores lo cool que es ser ellos.

*Artículo realizado por Paulo Bojalil, de 360° para el blog de Pinche Gringo BBQ.

Foto de entrada por Eaters Collective en Unsplash

Leyendas de Hokusai

Katsushika Hokusai (1760-1849) nació en Tokio cuando esta ciudad aún se llamaba Edo. Es uno de los artistas japoneses más conocidos e influyentes. Grabados como La gran ola de Kanagawa (1830-1833) o el erótico Sueño de la esposa del pescador (1814) forman parte de la cultura popular, hasta el punto de que La gran ola fue la primera obra de arte que se convirtió en emoji y la podemos ver en la colección de WhatsApp junto a un paraguas verde.

En el prólogo de uno de su libros más famosos, que presenta Cien vistas del Monte Fuji (1834-1835), Hokusai confesaba: “Desde los 6 años tuve pasión por copiar la forma de las cosas; a los 50 ya había publicado muchos dibujos, pero después de todo, hasta los 70 años no había hecho nada memorable. A los 73 empecé a comprender la estructura de las cosas: animales, pájaros, insectos y peces, hierbas y árboles. Así, a los 86 iré progresando, a los 90 penetraré en el verdadero significado del arte, y a los 100 años, tal vez habré alcanzado el nivel de lo maravilloso y lo divino. A los 110 años, cada línea de mi trabajo tendrá vida propia”. Luego de esta declaración de principios, hecha a los 75 años, no es de extrañar que este exótico artista esté rodeado de leyenda.

Autorretrato (1839).

1

El hombre rezó una vez más en el templo de Buda. Pidió con fervor inspiración y talento. Deseaba que su trabajo fuera mejor de lo que hasta entonces había hecho. Creía que en más de 30 años de ejercer su arte, este seguía siendo ordinario y banal. Quería que los rostros fueran más expresivos, que los animales saltaran del papel, que los árboles movieran su follaje y las olas se estrellaran en los sentidos de quienes las miraran. Sabía que su deber era seguir trabajando, no abandonar la esperanza de que algún día se convertiría en el artista que anhelaba ser. Lleno de fe, aquella noche se levantó del suelo donde estaba postrado y salió del templo. Una tormenta eléctrica destellaba en el cielo. De repente, vio un relámpago tronar sobre él y el rayo atravesó su cuerpo. Vencido, sintió la descarga y creyó que era su fin. Sin embargo sobrevivió, y fue invadido por un nuevo vigor. Los trazos empezaron a ser más sólidos, más precisos, su ojo más agudo y sus manos más sensibles al manejar la madera, la tinta y el papel. Todos a su alrededor se dieron cuenta y comenzaron a apreciar su trabajo. De boca en boca se extendió su fama y el nombre de Hokusai y las maravillas de su arte se conocerían y serían admiradas más allá del tiempo y la distancia.

Sueño de la esposa de pescador (1814).

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La fiesta estaba en su apogeo cuando el artista llegó, sacó papel y tinta y empezó a dibujar geishas, estrellas del kabuki y personas que bebían, reían, compartiendo el ambiente festivo. Los invitados se acercaron a él para pedirle más imágenes. Bajo pedido dibujó fantasmas, brujas, demonios y dragones, hombres gordos, mujeres sensuales, personajes de leyenda con animales danzando alrededor. La noche avanzaba, el artista seguía trabajando, en sus hojas se plasmaban seres de las más diversas formas y en las más variadas posiciones: bailando, nadando, saltando, riendo o llorando, vestidos, desnudos, a caballo o descansando. Aquella noche no fue la primera ni la última, pero sí una de las más productivas del grabador. Con los meses y los años los dibujos se multiplicaron hasta ser miles y finalmente Hokusai los publicó en una serie de 14 libros llamados Manga (1814-1878), que quiere decir “dibujos caprichosos”, pero para él significaba algo así como “el pincel que se volvió salvaje”. Son los precursores de las actuales historietas japonesas.

Manga, vol. 4, personas nadando y buceando.

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Hokusai, que tuvo más de 30 seudónimos a lo largo de su vida productiva, murió a los 89 años, sin haber logrado penetrar el verdadero significado del arte. Pero si observamos la que, al parecer, fue su última obra, El dragón de humo que se escapa del Monte Fuji (1849) nos daremos cuenta de que casi lo logró. Es una especie de síntesis de los motivos que lo apasionaron a lo largo de su ruta artística: el poder de la naturaleza que representa el monte-emblema de Japón, la ligereza del humo que brota de él, con la misma movilidad, aún más vaporosa, que la gran ola por la que se le recuerda, el misticismo del dragón que escapa hacia las alturas entre las cenizas, la elegancia incomparable de la composición vertical que hacen de Hokusai un artista inolvidable.

Dragón de humo escapando del Monte Fuji (1849).

Marketing de contenidos: 7 consejos de los gurús

Quienes crean content marketing deberían estar siempre atentos a las tendencias en la información, pues de ello depende que los contenidos sigan siendo frescos, atractivos y útiles para los lectores. Aquí van algunos consejos de expertos en el tema para que no olvidemos lo que importa a la hora de transmitir nuestros mensajes.

1

Si te enfocas continuamente en producir contenido valioso para tus clientes, a tu negocio le pasan cosas buenas. Este contenido debe tener 5 cualidades: enfocado, sencillo, genuino, útil y de alta calidad.

Sonja Jefferson, fundadora de Bristol Content Group

2

Al implementar tu estrategia de content marketing, piensa como un publicista y ofrece a tus clientes los contenidos que quieren.

Rebecca Lieb, asesora estratégica, analista de investigación, oradora, escritora y columnista

3

Pon a un lado las cualidades de la empresa y concéntrate 100% en el consumidor final. Investiga quién es tu target y cuáles son sus necesidades.

Derek Slater, director y estratega de contenido de SlaterStudios

4

Sé un contador de historias que enamoren y enganchen a tus clientes.

Heidi Cohen, presidenta y directora de contenidos de Actionable Marketing Guide

5

Combina tus contenidos de marketing con una estrategia SEO, de lo contrario, por buenos que sean, pocos los leerán.

Neil Patel, influencer, emprendedor, autor de best sellers y especialista en marketing

6

El contenido es un activo comercial que vale la pena administrar de manera eficiente y efectiva. Aprovecha las herramientas digitales y ofrece tus contenidos en formatos interactivos.

Scott Abel, estratega de contenidos fundador de The Content Wrangler

7

Que la inspiración te encuentre trabajando: conoce a tus clientes, lee, mira videos, crea listas, averigua las tendencias en redes sociales, investiga, y las ideas creativas surgirán.

Lorena Amarante, conferencista, influencer y cofundadora de OMLatam

Fuentes: Entrepreneur, Merca2.0, Venngage

 

Foto de entrada de AbsolutVision en Unsplash

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 2)

  1. Se puede ser otros sin dejar de ser uno mismo. Durante su vida, David Robert Jones fue Ziggy Stardust, The Thin White Duke, Halloween Jack, Aladdin Sane (A lad insane) y más, pero nunca dejó de ser David Bowie. En el caso de Ziggy, cuando se dio cuenta de que el personaje prácticamente lo estaba “parasitando”, decidió acabar con él, y lo hizo abiertamente, durante un concierto el 3 de julio de 1973: “Lo maté. Un golpe cruel y cortante pero tuve que hacerlo. A veces tienes que ser cruel para ser amable.”
  2. Los artistas pop son cultos. La verdad es que Bowie leía un montón y sabía bastante de artes plásticas (incursionó en la pintura, pero era bastante malito, así que se dedicó al coleccionismo), sus letras están llenas de referencias literarias, artísticas, cinematográficas o de la cultura popular.
  3. Se puede sobrevivir. A la drogadicción, al alcoholismo, a la locura. El medio hermano de Bowie se suicidó en el psiquiátrico donde trataban su esquizofrenia. David siempre se sintió cercano a la locura, sentía miedo de heredar esta enfermedad que padecieron varios miembros de su familia. En una época consumió tanta cocaína que fue un milagro que lograra superar la adicción, que luego cambió por el alcoholismo para al final rehabilitarse por completo y terminar sus días como un respetable padre de familia.
  4. Podemos ser solitarios, pero no estamos solos. Muchas de sus letras hablan de soledad, de aislamiento, de ansiedad. Su música es el soundtrack de muchas vidas, porque al parecer, muchos nos sentimos solos. Y sin embargo, “oh, no, love, your not alone”, nos canta desgarrado (en “Rock’ n’ roll Suicide”), “I’ve had my share, I’ll help you with the pain”, nos consuela.
  5. Y porque nos da la esperanza de que podemos ser héroes, aunque sea por un día.

 Foto de entrada por Luca Dugaro en Unsplash

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 1)

David Robert Jones (Londres, 1947-EE. UU., 2016) fue mundialmente conocido como David Bowie. Es considerado uno de los músicos más influyentes del siglo XX y paralelamente hizo carrera como actor. Como cantautor ejecutó diversos géneros y adoptó varios alter egos, de entre los que sobresalen Ziggy Stardust y Thin White Duke. Como actor, fue rey de los duendes en Laberinto (1986) Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo (1988) y Nikola Tesla en The Prestige (2006). Se le reconoce por temas como “Space Oddity”, “Ashes to Ashes” o “Heroes”, aunque su herencia musical es mucho más extensa. Es un ícono de la cultura pop.

Sus fanáticos nos obsesionamos con su música, su talento y su apariencia. Además de disfrutarlo como artista, he aprendido de Bowie algunas cosas que van más allá de su legado musical.

  1. Se puede ser mejor siendo diferente. Un día me preguntaron: ¿Qué prefieres ser: mejor o diferente? Aunque la respuesta parece obvia para mí no lo fue. ¿Mejor en qué o mejor que quién? Cuando empecé a conocer y a admirar a Bowie empecé a entenderlo: él nunca se pareció a nadie más que a sí mismo y esto le bastó para ser el mejor.
  2. El sexo fluye y fluye y fluye… De un chico aparentemente masculino pasó a tener una imagen andrógina, luego a vestirse de mujer. Se decía que vivió en pareja con hombres, con mujeres y que participó en orgías. Dijo que era homosexual y después cambió de opinión y se declaró bisexual para, finalmente ser un padre de familia hetero. Al final, para él las especulaciones sobre su sexualidad no fueron más que etiquetas sin importancia.

    Como Ziggy Stardust (1973).
  3. Además de buen músico ser puede ser un buen mercadólogo. Quien piense que crear Ziggy Stardust fue para Bowie pura inspiración artística está en un error. Él deseaba ser famoso y no lo había logrado, así que decidió conscientemente crearse una imagen inolvidable que sorprendiera y vendiera. Incluso declararse bisexual fue una ocurrencia en su momento para que se fijaran en él (después lo negaría, al fin que ya era famoso). Así que no basta con ser talentoso, hay que hacer un esfuerzo extra para que los demás lo noten y (seamos realistas) poderlo capitalizar.
  4. Se puede crear música de un montón de géneros sin perder la esencia. Blue eyes soul, jazz, glam rock, hip-hop, heavy metal, electrónica, pop, alternativa… A Bowie se le relaciona con una larga lista de géneros musicales, incluso se le considera iniciador de algunos. Lo cierto es que, incluso cuando en ocasiones se alejó de sus raíces glam (y fue criticado por ello) nunca renunció a experimentar. Su voz y estilo, tan imitados y “homenajeados”, son tan suyos que resulta inconfundible.

    Como The Thin White Duke (1976), foto de Jean-Luc Ourlin.
  5. La belleza es un concepto. Le muestro imágenes de Bowie a mi hijo de 11 años y él me va diciendo: “Chico… chica… chica… alien… señora… señor… chico… alien”. Yo le digo que es hermoso y él responde que le da miedo ese señor tan flaco y pintado y con ropa tan extraña. Es que para muchos Bowie no es de este mundo, simplemente no hubo nadie como él. Para mí su belleza radica en esa confianza en sí mismo, en la audacia, en la personalidad que transmiten sus ojos, sus facciones y sus movimientos, no en lo que los cánones de belleza (siempre cambiantes), prescriben.

Foto de entrada por David Preston en Unsplash

Las ciudades del futuro, hoy

Tienen de todo para mantenerse a sí mismas:

  • Edificios cubiertos de paneles solares para absorber la energía inagotable del astro que nos cobija.
  • Instalaciones con molinos de viento (o sea, turbinas eólicas) mucho más altos e indestructibles que las alucinaciones más ambiciosas de Don Quijote.
  • Tuberías por donde la basura se filtra y se convierte en energía que se puede aprovechar.
  • Aguas que una vez utilizadas son tratadas para volverse a usar.

    Songdo, Corea del Sur. Foto de Alfonso Jung, Pixabay.
  • Diseños de calles, edificios, fuentes y áreas comunes que permiten un clima paradisíaco en medio del desierto.
  • Caminos hiperlimpios por donde se puede transitar a pie o en bici, al fin que el trabajo queda cerca de casa y no es necesario tomar un microbús contaminante (obvio, eso aquí ni se concibe), y si se quiere ir más lejos, un transporte público eléctrico lo puede llevar.

Estas ciudades, proyectadas desde los primeros años del siglo, realmente existen, intentan alcanzar el objetivo tan anhelado por la ONU de disminuir nuestra huella de carbono ya no para 2030, sino para 2050 o más. ¿Existirá la humanidad para entonces? ¿O nos habremos extinguido en un planeta sobrecalentado y armagedónico?

Vehículo que circulará por Masdar, EAU. Foto de Duncan Chard.

Ahí está Masdar, en Emiratos Árabes Unidos, un oasis en medio del desierto a la espera de que lleguen a habitar su instalaciones ultramodernas y autosostenibles, sus edificios bellamente diseñados para no desaprovechar ni uno solo de los megawatts generados por sus turbinas eólicas o por sus acristalados muros solares.

O Songdo, en Corea del Sur, que se alza majestuosa a las afueras de Seúl, como una alternativa a la sobrepoblada capital, asolada por los gases de efecto invernadero. En 2020, deberá estar concluida y felizmente ocupada por alrededor de 100 mil personas.

En China están en proyecto decenas de ciudades del mañana, con nombres como Tianfu, Meixihu o Nanhui, armadas con energía renovable, agricultura urbana, recolección de agua de lluvia y una serie de tecnologías destinadas a crear comunidades limpias, sostenibles y eficientes.

Parece un sueño y lo es. La triste realidad es que las ciudades del mañana hoy resultan carísimas para la mayoría, en consecuencia, muchas empresas no quieren invertir en ellas y los ciudadanos no pueden habitarlas aunque así lo desearan.

Por ahora (y hasta que los proyectos estén en marcha, resulten funcionales y sean asequibles a personas de menores niveles socioeconómicos), sus espléndidos edificios se pueden ver al otro lado del río, a lo lejos en el horizonte o en mitad del desierto, como espejismos que en un abrir y cerrar de ojos, se difuminarán entre el viento.

 

Foto de entrada por Matthew Henry en Unsplash