La señora Moliner

María Moliner fue una señora española que nació en Zaragoza, España, en 1900 y murió en Madrid en 1981. Tuvo un esposo y cinco hijos: tres hombres, una mujer y un diccionario.

En 1952 su hijo, el arquitecto Fernando, le regaló a su madre el Learner’s Dictionary of Current English (1948), de A.S. Hornby y otros. Esto inspiró a la señora Moliner para escribir su propio diccionario del idioma español. En un principio pensó en algo “sencillo” a terminar en un plazo de dos años, pero este modesto proyecto se convirtió en un trabajo de 15 años que culminó con el Diccionario de Uso del Español en dos gruesos volúmenes.

El diccionario Moliner, editorial Gredos.

Dicen los conocedores que el Moliner era mejor que el Diccionario de la Real Academia Española, pues la señora incluyó cientos de palabras notificando que no estaban en DRAE y además agregó ejemplos de uso y otras “linduras” que lo hicieron realmente valioso, especialmente para escritores.

De su vida

La vida de la señora Moliner fue sencilla, por no decir simple. Nació en Zaragoza en 1900. Comenzó a trabajar desde los 15 años dando clases particulares de latín, historia y matemáticas. Estudió Historia y Filología y trabajó como archivista y bibliotecaria la mayor parte de su vida. Combinó la escritura del diccionario con su trabajo en la biblioteca de la escuela de ingenieros industriales de Madrid. En 1974 murió su esposo. Cuenta su hijo que desde entonces, María “echó el cierre” y nadie logró comunicarse con ella hasta su muerte en 1981.

María Moliner, bibliotecaria.

De su obra

Por su diccionario, Moliner fue la primera mujer nominada para ocupar un sitio en la Academia de la Lengua Española, sin embargo, le fue otorgado a un filósofo. María declaró que tuvieron razón en no elegirla, puesto que “lo único” meritorio que ella había hecho en su vida profesional había sido un diccionario, pero… si lo hubiera hecho un hombre, todos se hubieran asombrado de que no estuviera en la Academia.

Después de su muerte, Gabriel García Márquez publicó en el periódico El País un artículo titulado “La mujer que escribió un diccionario”, donde contaba curiosidades al estilo del realismo mágico, como que su verdadero oficio era remendar calcetines, que no respondía las cartas porque era muy perezosa (según decía ella) o que su marido medía con cinta métrica los cúmulos de fichas con las palabras que iba definiendo. Al parecer, esto se lo había contado al escritor colombiano Pedro, uno de los hijos de Moliner.

Pero luego, otro hijo, Fernando, dijo que lo escrito por García Márquez eran puras mentiras, que el esposo nunca midió los ficheros ni María lo escribió mano ni partía las hojas en cuatro para trabajar. ¿Quién dice la verdad? Nunca lo sabremos, aunque en las fotos de la señora se le puede ver trabajando ante unos atriles y una máquina de escribir.

Moliner trabajando en su diccionario.

En realidad, lo importante es que si uno no encuentra una palabra en el Diccionario de la Lengua Española ni el del Español de México, siempre puede acudir al Moliner, es muy probable que ahí esté.

Foto de entrada por Aaron Burden en Unsplash

El lenguaje del doblaje: el caso Top Cat

A principios de los años 60 se estrenó en Estados Unidos la serie animada Top Cat, acerca de las travesuras de una pandilla de gatos callejeros. Después de 30 episodios Hanna-Barbera la canceló por bajo índice de audiencia. En 1963 fue adaptada y doblada al español en México, donde se llamó Don Gato y su pandilla.

Tuvo un éxito tremendo y estos 30 episodios se han transmitido una y otra y otra vez en las décadas de 1960, 1970, 1980, 1990, 2000 y 2010. Se convirtió en una serie de culto. En 2011 y 2014 se hicieron dos largometrajes en coproducción México-Argentina-Estados Unidos, pero a pesar de lograr una buena recaudación en taquilla, no tuvieron el éxito de antaño de la serie.

Pero ¿por qué en Estados Unidos Top Cat no prosperó mientras que en México fue un exitazo? Si ves la serie en el idioma original te das cuenta de que resulta bastante olvidable, sin embargo, para realizar el doblaje en México se reunió una pandilla de actores súper experimentados que hicieron de Don Gato y su pandilla la caricatura preferida de muchos y por generaciones.

Benny the Ball se convirtió en Benito Bodoque, con aguda voz infantil que lo hacía taaan tierno… Por su parte, Choo-Choo se llamó Cucho, un gato yucateco al que un hot dog le sabe a chocolomo. The Brain, un gato lento de entendederas, se transformó en Demóstenes, mientras que Fancy-Fancy y Spook fueron aquí Panza y Espanto, respectivamente. Por último, el policía Charlie Dibble es nuestro querido oficial Matute.

Los actores de doblaje se divirtieron en grande y se tomaron tantas libertades creativas que Don Gato y su pandilla cobró encanto, ha sido retransmitida cientos (¿o miles?) de veces en la tele y se volvió tan legendaria como ellos, a quienes recordamos y festejamos en este Día Internacional del Doblaje. Ellos son:

Jorge Arvizu. Es la cara más visible de la pandilla por su personaje de “el Tata”, un viejo desgreñado en bata de dormir que gritaba “¡Quiero mi cocoool!”.  Dobló también a Pedro Picapiedra, el Pájaro Loco, Scooby Doo, Bugs Bunny, el Pato Lucas y en Don Gato a Benito Bodoque y Cucho. Fue Maxwell Smart en El Súper Agente 86, el Tío Lucas y el Tío Cosa en Los Locos Addams, Kato (¡la voz de Bruce Lee!) en El Avispón Verde y El Pingüino en la serie sesentera del mejor conocido como “Batman panzón”. Él fue además director de doblaje para Top Cat y su hermano Rubén hizo la traducción y adaptación del guion al español en 1963.

 

Julio Lucena. Voz de Don Gato, también fue Pablo Mármol en Los Picapiedra, Moe en Los Tres Chiflados y dobló voces en un montón de episodios de La dimensión desconocida. Aportó su voz en numerosas radionovelas.

Carlos Becerril. Tiene más de 80 años y más de seis décadas en el doblaje. Además de Panza en Don Gato, es la voz de Robert DeNiro, Richard Gere, Robert Redford, Al Pacino, Mel Gibson, Michael Douglas, Patrick Swayze, Richard Dreyfuss, Anthony Hopkins y una lista interminable, casi tiene el monopolio de las voces masculinas de Hollywood.

Santiago Gil. En Don Gato era Espanto, pero también fue Robin en “Batman panzón”, el señor Ingalls en la serie La Familia Ingalls, Gonzo en El show de los Muppets y Shaggy de Scooby Doo. Trabajó en esto 30 de sus 46 años de vida.

Armando Gutiérrez. Otro personajazo del doblaje, además de Demóstenes en Top Cat, fue la voz del “guapo Ben” en Los 4 Fantásticos (la caricatura de los 60s), Vulcano en El hombre araña (la serie animada viejita) y Brutus en Popeye el Marino. Fue un comediante en teatro y radio, donde era conocido por su sobrenombre Simplón Telera de la Chica.

Víctor Alcocer. Fue actor de cine y Matute en Don Gato, pero también Herman Munster en La Familia Munster, el Gallo Claudio, El Jefe en El Súper Agente 86 y el Guasón en “Batman panzón”. También dobló a El Santo y Blue Demon en películas de luchadores, dándoles la masculinidad y presencia que les faltaban a las voces estos superhéroes de carne y hueso.

Foto de entrada por Neil Godding en Unsplash

Cuando llegó la Fuerza

El relato de “yo fui al estreno de La Guerra de las Galaxias” es ya una fantasía colectiva, casi un recuerdo creado de quienes tienen la edad suficiente para contarlo: los primeros acordes del glorioso tema de John Williams, el texto introductorio que se va alejando de la mirada, la nave espacial en primer plano que se queda en la retina del espectador…

Desde su estreno, la “telenovela espacial” creada por George Lucas inspirado en Flash Gordon (serie de los años 30 sobre un viajero intergaláctico) resultó un éxito y logró recaudar en su primer año 79 millones de dólares en taquilla, equivalentes a 300 millones de dólares de la actualidad.

Pero esa no fue su única inspiración. Lucas había leído la obra del filósofo Joseph Campbell, que en El héroe de las mil caras (1949) afirmaba que todos los relatos que nos emocionan, desde La Odisea de Homero hasta las aventuras del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda (hoy diría que la saga de Hary Potter) tienen algo en común:

Cuentan una historia con la que nos podemos identificar, acerca de un joven héroe que tiene una misión por cumplir, una dama por rescatar y muchas aventuras que vivir en el camino.

Una vez que descubrió este secreto, Lucas puso manos a la obra y se pasó un año escribiendo un guion que contara esas aventuras que nos gustan desde hace muchas generaciones y, en lugar de ponerla en la Tierra, la ubicó en una galaxia muy muy lejana.

Greg Rakozy, Unsplash

Algunos datos curiosos

  • El guion original tenía más de 200 páginas y la historia completa de la primera trilogía. Como Lucas vio que sería muy difícil filmar todo, decidió dividirlo en tres y hacer solo la primera parte. Solo si tenía éxito haría las dos restantes.
  • En origen, el apellido de la familia Skywalker (“Caminante del cielo”) era Starkiller (“Asesino del cielo).
  • Peter Mayhew, que hacía de Chewbacca, medía 2.20 metros. Kenny Baker, que hacía de R2D2, medía un metro.
  • El cuerpo y la voz de Darth Vader son de dos personas distintas: David Prowse, un tipo alto y fuerte, pero con voz tipluda puso el cuerpo, mientras que James Earl Jones, un afroamericano que había sido tartamudo, puso la voz.
  • Los sonidos de las naves y las armas se obtuvieron con secadoras de pelo, cables de acero, proyectores de cine, motores y radios descompuestos.
  • La voz de Chewbacca tiene partes de gruñidos de oso, tigre, morsa y perro; R2D2 es la voz de un adulto haciendo como bebé combinada con pitidos de un sintetizador electrónico.
  • “I have a bad feeling about this” (algo así como “esto me da muy mala espina”) es una frase que se repite en todas las películas de la serie.

  • Star Wars fue la primera película que demostró que se podía ganar dinero en taquilla y también vendiendo productos de la marca como playeras, álbumes, figuras de los personajes, etc. (actualmente hay más de 90 mil objetos coleccionables).
  • Lucas les pidió a los productores una parte de las ganancias por el merchandising de la película y esto fue lo que lo hizo millonario.
Billy Huynh, Unsplash

Tres conceptos básicos de Star Wars

  1. La Fuerza. Es una energía creada por todas las cosas vivientes. Tiene un lado luminoso y un lado oscuro.
  2. Jedi. Es una orden de caballeros que trabajan con el lado luminoso de la fuerza.
  3. Sith. Son caballeros que trabajan con el lado oscuro de la fuerza, obtienen su poder de emociones como la ira, el miedo y el odio. Son eternos enemigos de los jedi.
Foto de la NASA, Unsplash

Arquetipos intergalácticos

Los personajes de Star Wars son arquetipos, es decir, el ejemplo más perfecto de algo o, siguiendo la teoría del psiquiatra Carl Jung, la idea que todos tenemos de lo que debería ser alguien. En el caso de la primera trilogía, estos son algunos:

Luke Skywalker es el joven héroe. Un muchacho noble y con grandes sueños que no puede realizar hasta que un evento inesperado le revela que él es “el elegido” para revolucionar y estabilizar el sistema.

Darth Vader es el héroe maldito. Muchos pensaron que era “el elegido”, pero cayó al lado oscuro y sus propios actos destruyeron lo que amaba. Vive con ira y resentimiento.

Obi-Wan Kenobi es el maestro. Fue maestro del héroe maldito y guía al joven héroe para que no caiga en los mismos errores que aquél.

Leia Organa es la dama en apuros. Aunque está prisionera, tiene mucho carácter y una vez liberada, será responsable de restaurar las leyes y poner orden.

Han Solo es el aventurero. Es un mercenario, pero, aunque parece que nada le importa, en realidad es leal y cree en el honor.

Chewbacca es el héroe coyote. Es el último de su tribu, un solitario cuya misión es acompañar al aventurero para calmar sus ímpetus.

Yoda es el viejo sabio. Maestro de maestros, su gran sabiduría ayuda al joven héroe a tener disciplina para cumplir su misión.

Darth Sidious (el Emperador) es el monstruo. Es la encarnación del mal, destruye cuanto encuentra para alcanzar el poder absoluto.

R2D2 es el técnico. Curioso, creativo y juguetón, encuentra soluciones de forma inesperada y sabe improvisar en situaciones de peligro.

C3-PO es el espantapájaros. Aunque es un miedoso, su papel como intérprete y mediador es importante. Funciona como señuelo para confundir al enemigo.

Alexis Antonio, Unsplash

Foto de entrada por Guillermo Ferla en Unsplash

Formas estúpidas de morir y formas inteligentes de hacer una campaña publicitaria

Dumb ways to die
So many dumb ways to die
Dumb ways to die-ie-ie
So many dumb ways to die

Ya pasaron ocho años y la canción sigue pegando. En 2012 Metro Trains, la empresa contratada por el gobierno para operar el metro en Melbourne, Australia, pasaba por un mal momento. En una encuesta los usuarios de este transporte público lo habían calificado como el peor del país, debido a sus constantes retrasos y fallas técnicas. Además, la cantidad de accidentes y muertes de usuarios por diversos motivos se había elevado de manera alarmante en los dos años anteriores. Había que tomar medidas drásticas para solucionar esta situación, y una de ellas fue la publicidad.

Set fire to your hair
Poke a stick at a grizzly bear
Eat medicine that’s out of date
Use your private parts as piranha bait

Metro Trains contrató a la agencia McCann para que le hiciera una campaña publicitaria que redujera el número de accidentes en el metro y concientizara a los usuarios de tomar precauciones cuando circularan por este medio de transporte. John Mescall, director creativo de McCann, pensó en los elementos que debía tener la publicidad para atraer y conquistar a los usuarios que normalmente no hacían caso de ella, y mucho menos si se trataba de mensajes serios y catastrofistas. Ideó entonces una fórmula infalible:

La canción más pegajosa del multiverso + dibujos animados kawaii en colores pastel + sentido del humor negro

Get your toast out with a fork
Do your own electrical work
Teach yourself how to fly
Eat a two-week-old unrefridgerated pie

Picar con un palito a un oso, usar tus partes íntimas de cebo para las pirañas o quitarte el casco en el espacio exterior son formas estúpidas de morir. Aprender a volar de manera autodidacta, comerte un pay podrido o dejar pasar a tu casa a un asesino psicópata, también lo son. Vender tus riñones en internet, comerte un tubo de pegamento o alborotar un panal de abejas nomás porque sí, quizá también lo sean.

Pero las formas más estúpidas de morir de todas son, posiblemente, caminar por las vías del metro o pararte en la orilla del andén. Estas son algunas de las enseñanzas de la campaña, cuyo video oficial se subió a YouTube el 14 de noviembre de 2012. En solo una semana ya había sido visto por 24 millones de personas. ¡Eso es ser viral!

Invite a psycho killer inside
Scratch a drug dealer’s brand new ride
Take your helmet off in outer space
Use a clothes dryer as a hiding place

En sus inicios, la campaña tuvo tantas críticas como alabanzas. Algunos reprobaron la forma irónica de referirse a un asunto tan serio como la muerte. En Rusia fue censurada porque podía incitar a algunos a emular las formas tontas de morir mencionadas (después de saber de las decenas de intoxicados en EE. UU. por inyectarse desinfectante después de que lo sugiriera “en broma” el presidente Trump, tal vez tenían un poco de razón).

Sin embargo, los efectos positivos triunfaron: los accidentes en la Metro Trains se redujeron 30% y en 2013 la campaña arrasó con todos los premios de publicidad: desde los locales Siren Awards de Australia, hasta los del Festival Internacional de la Creatividad en Cannes. El video inspiró un videojuego, decenas de parodias y unos cuantos spinoffs, mientras que la canción tuvo tantas descargas en iTunes como la archidescargada “Gangnam Style”.

Keep a rattle snake as a pet
Sell both your kidneys on the internet
Eat a tube of super glue
I wonder, what’s this red button do?

A ocho años de su lanzamiento, Dumb ways to die es todavía una de las campañas más exitosas de la historia, la canción sigue siendo pegajosa y los personajes que la interpretan (Numpty, Hapless, Pillock, Dippy, Dummkopf, Dimwit, Stupe, Lax, Clod, Doomed, Numskull, Bungle, Mishap, Dunce, Calamity, Ninny, Botch, Doofus, Stumble, Bonehead y Putz) tan kawaii como entonces.

Dress up like a moose during hunting season
Disturb a nest of wasps for no good reason
Stand on the edge of a train station platform
Drive around the boom gates at a level crossing
Run across the tracks between the platforms

They may not rhyme, but they’re quite possibly…

Foto de entrada por Jonathan Weiss en Unsplash

Pesadillas de H.R. Giger

La ciudad de Gruyères, en Suiza, no solo es famosa por el queso que lleva su nombre, sino porque ahí, en el castillo de Saint Germain, desde 1998 se exhibe la obra de uno de los artistas más escalofriantes e influyentes de la era contemporánea.

 

Hans Ruedi Giger nació en 1940. Desde su niñez tenía pesadillas. En la adolescencia sus obsesiones fueron las armas y el sexo: se masturbaba en un rincón del salón de clases y desarmaba pistolas para limpiarlas y examinar su mecanismo. Años más tarde, cuando estudiaba arte en la universidad, experimentó con la teoría de la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, de lo que resultó el trabajo final Station Passage (1965), donde ya se ven máquinas insertadas en seres deformados, como preámbulo de sus característicos biomecanoides.

Transiciones

Una vez graduado, en 1966, H.R. consiguió su primer trabajo como diseñador de muebles de oficina. Ese año fue fructífero, aprovechó su insomnio para desarrollar los materiales de su primera exposición individual. También conoció a la actriz y modelo Li Tobler, de quien se enamoró locamente y que se convirtió en su musa.

(Poco a poco su arte evolucionaría, al probar nuevos materiales y variar los temas de sus obras sin jamás abandonar la oscuridad: de tinta, navajas y papel de radiografía a aerógrafo; de muebles por encargo a la temible silla de huesos Harkonnen; de torsos egipcios a esculturas siniestras; de paisajes al óleo a inquietantes imágenes de metálicos-enormes penes-mangueras insertos en mujeres intensamente sensuales; de performances a escenografías y otras creaciones cinematográficas… La relación con Li terminaría catastróficamente con el suicidio de la actriz a los 27 años a causa de la depresión.)

Monstruos del espacio

Los trabajos de Giger siguieron su curso: diseño de pósters y portadas de LPs, una sucesión de exposiciones individuales y trabajos colectivos, diseños espaciales y pintura erótica.

Empezó a dibujar los enormes gusanos extraterrestres concebidos por Frank Herbert en la novela Dune, para una adaptación al cine que Alejandro Jodorowsky nunca logró concretar.

Realizó una serie de terribles y asombrosas imágenes inspirado en el Necronomicón, libro imaginado por H.P. Lovecraft que muchos desearían que existiera en la realidad.

El cineasta Ridley Scott vio estos trabajos y lo contrató para diseñar la escenografía y el xenomorfo protagonista de la película Alien (1979). Gracias a esta, fue conocido en muchas partes del mundo y obtuvo un premio Oscar por Mejores efectos visuales.

Biomecanoides

Así, entre insomnios y pesadillas, lecturas estremecedoras y una intensa experimentación, Giger fue inventando su propio estilo artístico, fundado en la teoría del biomecanismo, donde seres vivos se conectan con máquinas para convertirse en biomecanoides, unas criaturas a medio camino entre lo orgánico y lo artificial, que habitan en paisajes saturados de patrones metálicos. Es también una forma de protesta contra la industrialización exacerbada, el consumismo y otras miserias que atormentan al hombre contemporáneo.

Giger transformó sus pesadillas en exquisitas obras de arte que muchos no soportan ver. Dejó de hacerlas a los 74 años, cuando cayó por las escaleras de su casa y murió. Nos dejó su universo particular, terrorífico e inexplicable, fuera de este mundo y tan terrenal como el sexo.

Todas las imágenes son fotografías de la exposición “Solo con la noche”, que se presenta en la Ciudad de México.

¿Qué palabras se inventaron el año en que naciste?

El diccionario Merriam-Webster tiene una herramienta maravillosamente útil (bueno, quizá no tan útil pero sí maravillosa). Se trata de Time-Traveler, que informa de las nuevas palabras que se agregaron a este diccionario año por año desde ¡el 1500! (en realidad, desde el siglo XII, pero van por siglos hasta el XV). Así que podemos saber cuáles palabras nacieron al mismo tiempo que nosotros y, de paso, sentirnos un poco (o un mucho) viejos, nostálgicos y, a la vez, testigos de la historia. Por lo pronto, aquí están algunos neologismos de 50 años para acá.

2017 extreme risk law. Prohibición temporal de compra y uso de armas a sujetos que podrían hacerse daño a sí mismos o a otros.

2016 oganesson. Un nuevo elemento químico sintético.

2015 aphantasia. Incapacidad para visualizar imágenes mentales.

2014 deadname. Nombre que se le dio a una persona transgénero al nacer y que ya no usa al hacer la transición.

2013 bingeable. Múltiples episodios o partes que se pueden ver en rápida sucesión.

2012 inspo. Inspiración, pero en slang.

2011 blockchain. Base de datos digital cuya información se puede usar y compartir simultáneamente en una gran red descentralizada de acceso público.

2010 Instagram. La red social.

2009 anti-vaxxer. Persona que se opone a la vacunación.

2008 mansplain. Cuando un hombre le explica a una mujer algo que ella ya sabe.

2007 hashtag. #nonecesitadefinición

2006 YouTube. Creador de videos en YouTube.

2005 sexting. Envío de imágenes o mensajes sexuales explícitos por cel.

2004 podcast. Programa de música o conversación en formato digital para descargar a través de Internet.

2003 muffin top. Rollo de grasa que se desborda de los pantalones ajustados.

2002 reggaeton. El género musical.

2001 bromance. Una muy estrecha amistad no sexual entre hombres.

2000 google (verbo). Buscar información en la web mediante el buscador Google.

1999 blog. Sitio web que contiene reflexiones personales, comentarios, videos y fotografías proporcionados por el escritor.

1998 cyberbullying. Publicación electrónica de mensajes abusivos sobre una persona.

1997 emoji. J

1996 trans man/trans woman. Hombre/mujer transgénero.

1995 eurozone. Área geográfica que comprende los países que utilizan el euro como moneda oficial

1994 chai latte. Bebida caliente a base de té negro, especias y leche al vapor.

1993 fashionista. Diseñador, promotor o seguidor de las últimas tendencias de la moda.

1992 polyamory. Estado o práctica de tener más de una relación romántica abierta a la vez.

1991 nanotech. Apócope de nanotecnología.

1990 World Wide Web. www…

1989 eco-friendly. No dañino para el medio ambiente.

1988 hyperlink. Enlace electrónico que da acceso directo.

1987 lipo. Apócope de liposucción.

1986 HIV. Virus de Inmunodeficiencia humana.

1985 boy band. Conjunto de hombres jóvenes que cantan y bailan canciones pop para un público femenino adolescente.

1984 cardio. Ejercicio cardiovascular.

1983 cell phone. Teléfono celular.

1982 taqueria. (Según el Merriam) restaurante mexicano especializado en tacos y burritos.

1981 ableism. Discriminación por las personas con capacidades diferentes.

1980 yuppie. Tribu urbana de adultos con estudios universitarios y trabajos bien remunerados.

1979 codependency. Relación en la que una persona es controlada por otra afectada por una condición patológica.

1978 trans fat. Grasa que contiene ácidos grasos trans.

1977 ear candy. Música poco profunda, pero agradable de escuchar.

1976 wannabe. Persona que aspira a ser alguien más o que trata de actuar como otro.

1975 cotija. Queso mexicano duro, blanco y desmenuzable hecho de leche de vaca.

1974 biofuel. Combustible producido a partir de materias primas biológicas.

1973 video game. Juego electrónico en el que los jugadores controlan imágenes en una pantalla de video.

1972 CEO. El ejecutivo con la autoridad principal en una empresa.

1971 supermacho. Extremadamente masculino o macho.

1970 hot pants. Pantalones cortos muy cortos.

1969 ecocide. Destrucción de grandes áreas naturales por la actividad humana.

1968 cryptozoology. Estudio y búsqueda de animales legendarios.

NOTAS: Número 1: son en inglés. Número 2: no es exactamente la fecha de la creación de la palabra, sino de la que apareció en el diccionario, así que algunas podrían de ser de fechas anteriores. Número 3: por año hay muchas nuevas palabras, la recomendación es que veas la página web  www.merriam-webster.com/time-traveler para que las cheques todas. Número 4: en español existe algo similar, que es el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que informa de la primera aparición de palabras en textos escritos y orales de 1975 a 2004, aquí la búsqueda no es por años, sino por palabras.

Foto de entrada por Adam Tinworth en Unsplash

Leyendas de Hokusai

Katsushika Hokusai (1760-1849) nació en Tokio cuando esta ciudad aún se llamaba Edo. Es uno de los artistas japoneses más conocidos e influyentes. Grabados como La gran ola de Kanagawa (1830-1833) o el erótico Sueño de la esposa del pescador (1814) forman parte de la cultura popular, hasta el punto de que La gran ola fue la primera obra de arte que se convirtió en emoji y la podemos ver en la colección de WhatsApp junto a un paraguas verde.

En el prólogo de uno de su libros más famosos, que presenta Cien vistas del Monte Fuji (1834-1835), Hokusai confesaba: “Desde los 6 años tuve pasión por copiar la forma de las cosas; a los 50 ya había publicado muchos dibujos, pero después de todo, hasta los 70 años no había hecho nada memorable. A los 73 empecé a comprender la estructura de las cosas: animales, pájaros, insectos y peces, hierbas y árboles. Así, a los 86 iré progresando, a los 90 penetraré en el verdadero significado del arte, y a los 100 años, tal vez habré alcanzado el nivel de lo maravilloso y lo divino. A los 110 años, cada línea de mi trabajo tendrá vida propia”. Luego de esta declaración de principios, hecha a los 75 años, no es de extrañar que este exótico artista esté rodeado de leyenda.

Autorretrato (1839).

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El hombre rezó una vez más en el templo de Buda. Pidió con fervor inspiración y talento. Deseaba que su trabajo fuera mejor de lo que hasta entonces había hecho. Creía que en más de 30 años de ejercer su arte, este seguía siendo ordinario y banal. Quería que los rostros fueran más expresivos, que los animales saltaran del papel, que los árboles movieran su follaje y las olas se estrellaran en los sentidos de quienes las miraran. Sabía que su deber era seguir trabajando, no abandonar la esperanza de que algún día se convertiría en el artista que anhelaba ser. Lleno de fe, aquella noche se levantó del suelo donde estaba postrado y salió del templo. Una tormenta eléctrica destellaba en el cielo. De repente, vio un relámpago tronar sobre él y el rayo atravesó su cuerpo. Vencido, sintió la descarga y creyó que era su fin. Sin embargo sobrevivió, y fue invadido por un nuevo vigor. Los trazos empezaron a ser más sólidos, más precisos, su ojo más agudo y sus manos más sensibles al manejar la madera, la tinta y el papel. Todos a su alrededor se dieron cuenta y comenzaron a apreciar su trabajo. De boca en boca se extendió su fama y el nombre de Hokusai y las maravillas de su arte se conocerían y serían admiradas más allá del tiempo y la distancia.

Sueño de la esposa de pescador (1814).

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La fiesta estaba en su apogeo cuando el artista llegó, sacó papel y tinta y empezó a dibujar geishas, estrellas del kabuki y personas que bebían, reían, compartiendo el ambiente festivo. Los invitados se acercaron a él para pedirle más imágenes. Bajo pedido dibujó fantasmas, brujas, demonios y dragones, hombres gordos, mujeres sensuales, personajes de leyenda con animales danzando alrededor. La noche avanzaba, el artista seguía trabajando, en sus hojas se plasmaban seres de las más diversas formas y en las más variadas posiciones: bailando, nadando, saltando, riendo o llorando, vestidos, desnudos, a caballo o descansando. Aquella noche no fue la primera ni la última, pero sí una de las más productivas del grabador. Con los meses y los años los dibujos se multiplicaron hasta ser miles y finalmente Hokusai los publicó en una serie de 14 libros llamados Manga (1814-1878), que quiere decir “dibujos caprichosos”, pero para él significaba algo así como “el pincel que se volvió salvaje”. Son los precursores de las actuales historietas japonesas.

Manga, vol. 4, personas nadando y buceando.

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Hokusai, que tuvo más de 30 seudónimos a lo largo de su vida productiva, murió a los 89 años, sin haber logrado penetrar el verdadero significado del arte. Pero si observamos la que, al parecer, fue su última obra, El dragón de humo que se escapa del Monte Fuji (1849) nos daremos cuenta de que casi lo logró. Es una especie de síntesis de los motivos que lo apasionaron a lo largo de su ruta artística: el poder de la naturaleza que representa el monte-emblema de Japón, la ligereza del humo que brota de él, con la misma movilidad, aún más vaporosa, que la gran ola por la que se le recuerda, el misticismo del dragón que escapa hacia las alturas entre las cenizas, la elegancia incomparable de la composición vertical que hacen de Hokusai un artista inolvidable.

Dragón de humo escapando del Monte Fuji (1849).

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 2)

  1. Se puede ser otros sin dejar de ser uno mismo. Durante su vida, David Robert Jones fue Ziggy Stardust, The Thin White Duke, Halloween Jack, Aladdin Sane (A lad insane) y más, pero nunca dejó de ser David Bowie. En el caso de Ziggy, cuando se dio cuenta de que el personaje prácticamente lo estaba “parasitando”, decidió acabar con él, y lo hizo abiertamente, durante un concierto el 3 de julio de 1973: “Lo maté. Un golpe cruel y cortante pero tuve que hacerlo. A veces tienes que ser cruel para ser amable.”
  2. Los artistas pop son cultos. La verdad es que Bowie leía un montón y sabía bastante de artes plásticas (incursionó en la pintura, pero era bastante malito, así que se dedicó al coleccionismo), sus letras están llenas de referencias literarias, artísticas, cinematográficas o de la cultura popular.
  3. Se puede sobrevivir. A la drogadicción, al alcoholismo, a la locura. El medio hermano de Bowie se suicidó en el psiquiátrico donde trataban su esquizofrenia. David siempre se sintió cercano a la locura, sentía miedo de heredar esta enfermedad que padecieron varios miembros de su familia. En una época consumió tanta cocaína que fue un milagro que lograra superar la adicción, que luego cambió por el alcoholismo para al final rehabilitarse por completo y terminar sus días como un respetable padre de familia.
  4. Podemos ser solitarios, pero no estamos solos. Muchas de sus letras hablan de soledad, de aislamiento, de ansiedad. Su música es el soundtrack de muchas vidas, porque al parecer, muchos nos sentimos solos. Y sin embargo, “oh, no, love, your not alone”, nos canta desgarrado (en “Rock’ n’ roll Suicide”), “I’ve had my share, I’ll help you with the pain”, nos consuela.
  5. Y porque nos da la esperanza de que podemos ser héroes, aunque sea por un día.

 Foto de entrada por Luca Dugaro en Unsplash

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 1)

David Robert Jones (Londres, 1947-EE. UU., 2016) fue mundialmente conocido como David Bowie. Es considerado uno de los músicos más influyentes del siglo XX y paralelamente hizo carrera como actor. Como cantautor ejecutó diversos géneros y adoptó varios alter egos, de entre los que sobresalen Ziggy Stardust y Thin White Duke. Como actor, fue rey de los duendes en Laberinto (1986) Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo (1988) y Nikola Tesla en The Prestige (2006). Se le reconoce por temas como “Space Oddity”, “Ashes to Ashes” o “Heroes”, aunque su herencia musical es mucho más extensa. Es un ícono de la cultura pop.

Sus fanáticos nos obsesionamos con su música, su talento y su apariencia. Además de disfrutarlo como artista, he aprendido de Bowie algunas cosas que van más allá de su legado musical.

  1. Se puede ser mejor siendo diferente. Un día me preguntaron: ¿Qué prefieres ser: mejor o diferente? Aunque la respuesta parece obvia para mí no lo fue. ¿Mejor en qué o mejor que quién? Cuando empecé a conocer y a admirar a Bowie empecé a entenderlo: él nunca se pareció a nadie más que a sí mismo y esto le bastó para ser el mejor.
  2. El sexo fluye y fluye y fluye… De un chico aparentemente masculino pasó a tener una imagen andrógina, luego a vestirse de mujer. Se decía que vivió en pareja con hombres, con mujeres y que participó en orgías. Dijo que era homosexual y después cambió de opinión y se declaró bisexual para, finalmente ser un padre de familia hetero. Al final, para él las especulaciones sobre su sexualidad no fueron más que etiquetas sin importancia.

    Como Ziggy Stardust (1973).
  3. Además de buen músico ser puede ser un buen mercadólogo. Quien piense que crear Ziggy Stardust fue para Bowie pura inspiración artística está en un error. Él deseaba ser famoso y no lo había logrado, así que decidió conscientemente crearse una imagen inolvidable que sorprendiera y vendiera. Incluso declararse bisexual fue una ocurrencia en su momento para que se fijaran en él (después lo negaría, al fin que ya era famoso). Así que no basta con ser talentoso, hay que hacer un esfuerzo extra para que los demás lo noten y (seamos realistas) poderlo capitalizar.
  4. Se puede crear música de un montón de géneros sin perder la esencia. Blue eyes soul, jazz, glam rock, hip-hop, heavy metal, electrónica, pop, alternativa… A Bowie se le relaciona con una larga lista de géneros musicales, incluso se le considera iniciador de algunos. Lo cierto es que, incluso cuando en ocasiones se alejó de sus raíces glam (y fue criticado por ello) nunca renunció a experimentar. Su voz y estilo, tan imitados y “homenajeados”, son tan suyos que resulta inconfundible.

    Como The Thin White Duke (1976), foto de Jean-Luc Ourlin.
  5. La belleza es un concepto. Le muestro imágenes de Bowie a mi hijo de 11 años y él me va diciendo: “Chico… chica… chica… alien… señora… señor… chico… alien”. Yo le digo que es hermoso y él responde que le da miedo ese señor tan flaco y pintado y con ropa tan extraña. Es que para muchos Bowie no es de este mundo, simplemente no hubo nadie como él. Para mí su belleza radica en esa confianza en sí mismo, en la audacia, en la personalidad que transmiten sus ojos, sus facciones y sus movimientos, no en lo que los cánones de belleza (siempre cambiantes), prescriben.

Foto de entrada por David Preston en Unsplash

Maryam, la matemática que vino del Oriente

El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, por lo que durante todo el mes se realizan acciones para concientizar y prevenir sobre este mal que, aunque la mayoría de las veces es curable, aún se lleva un gran número de vidas. Por ello, en 360 Grados deseamos recordar y rendir homenaje a tres mujeres de diferentes épocas, países y campos de estudio que murieron de esta enfermedad.

(Teherán, Irán 1977-California, EE. UU., 2017)

De niña quería ser escritora, pero en la adolescencia surgió su pasión por las matemáticas. En la prepa, participó y ganó una medalla de oro en la Olimpiada Iraní de las Matemáticas, desde entonces la joven Maryam Mirzakhani decidió su destino. Su mente voló más alto que la de la mayoría de los mortales, sus complejos conceptos superaron los conocimientos de sus profesores de matemáticas; finalmente colgó el hiyab y dejó su país natal para obtener un doctorado en Harvard.

A los 31 años ya era profesora en Stanford y desarrollaba análisis complejos con rapidez y creatividad. Le interesaba estudiar los conceptos desde diversos ángulos hasta encontrar el que hiciera avanzar una idea y pasar a la siguiente. Extendía un enorme papel en el suelo y ahí escribía y reescribía fórmulas y símbolos. Su campo de estudio eran las geodésicas en las superficies hiperbólicas (lo que sea que eso signifique, pero tiene que ver con la geodesia, es decir, el cálculo de superficies curvas aplicado a la superficie terrestre), que desarrolló desde su tortuosa tesis doctoral, rehecha una y otra y otra vez hasta que ella y su asesor quedaron satisfechos.

Maryam Mirzakhani con su hija Anahita, posando con los demás ganadores de la medalla Field (Artur Avila, Martin Hairer y Manjul Bhargava) durante el Congreso Internacional de Matemáticos 2014 en Seúl.

Sus colegas la recuerdan como una persona generosa, con extremo talento en un campo donde la presencia de las mujeres no es común y, sobre todo, muy celosa de su vida privada en compañía de su esposo, Jan Vondrák, y de su hija.

En 2014 fue la primera mujer y la primera iraní en obtener la Medalla Fields, equivalente al Premio Nobel de las Matemáticas. Cuando la recibió, en el Congreso Internacional de Matemáticos realizado en Seúl, Corea del Sur, ya estaba enferma.

A los 40 años murió. La comunidad matemática se unió en homenajes a esta mujer con conocimientos profundos, con un dominio técnico impresionante y una imaginación que llevó las ciencias a un nuevo nivel.

Maryam Mirzakhani murió de cáncer de mama.

Foto de entrada por John Moeses Bauan en Unsplash