Insospechados beneficios del café, según la ciencia (Parte 2)

En la primera parte de este contenido veíamos que el café, por contener sustancias tales como cafeína, ácidos clorogénicos, cafestol, kahweol y trigonelina, no solo aumenta nuestra energía, sino que también disminuye el riesgo de diabetes tipo 2 y mejora algunas funciones de nuestro cerebro.

Pero eso no es todo, aquí otras ventajas de tomar café que quizá no te imaginabas.

4. Promueve el control del peso

Según algunos estudios, el café podría estar asociado con una disminución de la grasa corporal y apoyar la salud intestinal, lo que resulta beneficioso para controlar el peso. 

Un buen café. Tomada de Giphy.

Además, al aumentar nuestros niveles de energía, nos ayuda a activarnos para hacer más ejercicio. Una investigación encontró que quienes bebían una o dos tazas de café al día tenían 17% más de probabilidades de alcanzar los niveles de actividad física recomendados, en comparación con los que bebían menos de una taza al día.

5. Vinculado a un menor riesgo de depresión

Una revisión de siete estudios encontró que cada taza de café que las personas consumían por día estaba vinculada con un 8% menos de riesgo de depresión. Por su parte, un estudio realizado en más de 200 mil personas mostró que beber café disminuye el riesgo de muerte por suicidio.

6. Podría proteger contra enfermedades hepáticas

Beber más de dos tazas de café al día está vinculado con tasas más bajas de cicatrización del hígado y cáncer de hígado en personas con enfermedad hepática.

Amor al café. Tomada de Giphy.

Otra investigación mostró que cuanto más café bebían las personas, menor era el riesgo de muerte por enfermedad hepática crónica, mientras que un estudio reciente asoció el consumo de café con una disminución de la rigidez del hígado, que es una medida que utilizan los profesionales de la salud para evaluar la fibrosis, la formación de tejido cicatricial en el hígado.

7. Ayuda a la salud del corazón

Beber de tres a cinco tazas de café por día al parecer está relacionado con un 15% menos de riesgo de enfermedad cardiaca. Tras una revisión de 21 estudios, los expertos descubrieron que beber de tres a cuatro tazas de café al día disminuye en un 21 % el riesgo de accidente cerebrovascular. 

Sin embargo, la cafeína podría afectar los niveles de presión arterial, por lo tanto, las personas con presión arterial no controlada necesitan limitar o moderar su consumo de cafeína.

Corazón saludable. Tomada de Pinterest.
8. Podría aumentar la longevidad

Algunas investigaciones sugieren que el café podría ayudar a prolongar la longevidad. Una revisión de 40 estudios concluyó que beber de dos a cuatro tazas de café al día se asocia con un menor riesgo de muerte, con independencia de factores como la edad, el peso y el consumo de alcohol. 

Asimismo, investigadores de Guangzhou, China, descubrieron que los que beben café con moderación son más longevos. Es más, los bebedores de café endulzado (máximo una cucharadita por taza) tenían hasta 31% menos riesgo de muerte, frente al 21% de los que bebían café sin azúcar. Además, beber al menos una taza de café al día también disminuye el riesgo de muerte por cáncer.

9. Mejora el rendimiento deportivo

El café se usa a menudo como una ayuda ergogénica por parte de los atletas que buscan mejorar el rendimiento y aumentar los niveles de energía. Una ayuda ergogénica también se denomina potenciador del rendimiento.

¡Vamos a ejercitarnos! Tomada de Gif Rey.

Una revisión de nueve estudios informó que beber café antes del ejercicio mejoró la resistencia y disminuyó el esfuerzo percibido. Y otro estudio en 126 adultos mayores mostró que beber café mejora el rendimiento físico y propicia una velocidad de marcha más rápida, incluso tras ajustar factores como edad, grasa abdominal y niveles de actividad física.

Insospechados beneficios del café, según la ciencia (Parte 1)

Nada como escribir sobre las bondades del café mientras te tomas una taza de ese líquido negro y reconfortante. Dicen que un buen cafecito por la mañana te acaba de despertar y te pone de buenas, mientras que uno bien cargado por la noche te mantendrá en pie para enfrentar una desvelada inevitable.

Pero ahora resulta que además de ser una bebida estimulante, el café aporta beneficios insospechados para nuestro cerebro, hígado, corazón y demás órganos. Médicos de diversas partes del mundo —seguramente amantes del café— han realizado decenas de estudios para fundamentar científicamente que, bebido con moderación —de dos a cinco tazas al día, equivalentes a alrededor de 400 mg—, el café puede hacernos bien, y mucho.

Coffee time. Tomada de Giphy.

En primer lugar, contiene compuestos bioactivos que contribuyen a sus poderosos beneficios para la salud. Muchos de dichos compuestos son antioxidantes, es decir, que combaten el daño causado por los dañinos radicales libres en las células. Los más importantes son:

  • Cafeína. El principal ingrediente activo del café, que estimula el sistema nervioso central.
  • Ácidos clorogénicos. Son polifenoles antioxidantes, los cuales pueden beneficiar algunas vías biológicas, como el metabolismo del azúcar en la sangre y la presión arterial alta.
  • Cafestol y kahweol. Presentes en el aceite natural del café, estos compuestos se encuentran en grandes cantidades en el café sin filtrar.
  • Trigonelina. Este compuesto alcaloide es inestable a altas temperaturas y durante el tostado forma ácido nicotínico, también conocido como niacina o vitamina B3.
Cafecito. Tomada de: Gifer.

Estas sustancias, cuyas cantidad en una taza de café pueden variar dependiendo de la preparación, podrían causar verdaderas maravillas en nuestro organismo:

1. Aumenta los niveles de energía

La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central conocido por su capacidad para combatir la fatiga y aumentar los niveles de energía. 

Esto se debe a que bloquea los receptores de un neurotransmisor llamado adenosina, con lo que aumentan los niveles de otros neurotransmisores en el cerebro que regulan los niveles de energía, incluida la dopamina.

Aumento de energía. Tomada de: Tenor.
2. Puede estar relacionado con un menor riesgo de diabetes tipo 2

Una revisión de 30 estudios encontró que cada taza de café que las personas consumían por día estaba relacionada con un 6% menos de riesgo de desarrollar este tipo de diabetes, debido a la capacidad del café para preservar la función de las células beta en el páncreas, que son responsables de producir insulina para regular los niveles de azúcar en la sangre. 

Además, los antioxidantes que contiene el café pueden afectar la sensibilidad a la insulina, la inflamación y el metabolismo, involucrados en el desarrollo de la diabetes tipo 2.

3. Podría ayudar a la salud del cerebro

Algunas investigaciones sugieren que el café puede ayudar a proteger contra ciertos trastornos neurodegenerativos, como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.

Café mágico. Tomada de Tenor.

Asimismo, como la cafeína promueve la liberación de neurotransmisores como la noradrenalina, la dopamina y la serotonina, esto puede mejorar varios aspectos de la función cerebral: estado anímico, tiempo de reacción, vigilancia, atención, aprendizaje y la función mental general.

Ciertamente, el café, además de reconfortante, tiene muchos otros beneficios respaldados por estudios científicos, entre ellos, menor riesgo de depresión, disminución de la grasa corporal y hasta una vida más larga.

Pero eso, lo sabrás en nuestra siguiente entrega.

 

 

Día Mundial del Café: ese líquido negro y reconfortante

Estoy leyendo los libros de Camilla Läckberg, una señora sueca que escribe novelas policiacas. Pero ese no es el punto. El punto es que, en todas estas obras, los policías hacen muchas visitas: a testigos, sospechosos, colegas, expertos, asociaciones, oficinas y demás. Y en cada novela hay de cincuenta a cien menciones al café.

Al parecer, los suecos son estupendos anfitriones (al menos en el pueblo donde ocurren las truculentas historias ideadas por Läckberg) porque en casi todos los lugares que visitan les ofrecen a los policías café y, de ser posible, galletas o pan dulce hecho en casa. También beben mucho café a solas o en familia.

Foto por James Owen en Unsplash

Lo beben los asesinos y las víctimas. Lo toman solo o con leche, con una, dos o tres cucharadas de azúcar, cargado o ligero; lo toman incluso aunque se les haya enfriado o sea de mala calidad. Lo beben para confortarse, para despertar, para conversar, para resistir e incluso por educación; para convivir, por costumbre, para desayunar, almorzar o cenar. Cuando están angustiados, estresados o confundidos, se aferran a su taza de café.

O quizá simplemente lo beben por amor, por puro cariño a ese líquido negro, amargo y reconfortante.

Yo me siento sueca en mi relación con el café, forma parte de mi cotidianeidad, y también engalana las ocasiones especiales. Lo he bebido desesperada, triste o trasnochada; sola o con amigos; lo he acompañado con un lujoso pastel o un pan para hot dog untado en mantequilla. El chiste es aspirar su aroma, sentir su sabor y cómo recorre mi garganta y me hace vivir…

Foto por Nathan Dumlao en Unsplash

¡Ah, el café! Aquí están unas cuantas menciones de las novelas de Läckberg, para que vean que no miento y corran a hacerse un buen cafecito.

“Puso el filtro, vertió el agua, abrió la lata del café, contó las cucharadas y apretó el botón. Enseguida empezó a salir vapor del café burbujeante.”

“Signe siempre se tomaba el café en la delicada taza de color blanco con una orla de rosas pintada en el borde, mientras que él [Gunnar] prefería una de cerámica más consistente, que habían comprado en una excursión en autobús a Gräna. Café solo con un terrón de azúcar para él, café con leche y dos terrones para ella.”

“Ahora todos se habían sentado con una taza de café humeante.”

Foto por Ali Yahya en Unsplash

“Reía y bromeaba y nos seguía cuando hablábamos de programas de televisión y de los temas que salen a relucir en las pausas del café.”

“La mesa de la cocina estaba puesta con el café.”

“Café y pastas tanto para el luto como para las fiestas. En su trabajo como policía, se había tragado litros y litros de café en las visitas a los habitantes del municipio.”

“Ya se le había enfriado el café, pero siguió bebiendo a sorbitos.”

“El café era lo que la mantenía en funcionamiento y tomaba tanto que seguramente le corría por las venas en lugar de sangre.”

“Algún vicio hay que tener, y la cafeína no es de los peores.”

Foto por Irene Kredenets en Unsplash

“Se había levantado para servir más café.”

“Dudó un instante y tomó un trago de café.”

“He pensado que podríamos tomar café y hablar aquí, en el muelle.”

“Ya sabemos cómo me pongo cuando no me tomo un café. Un poco loca.”

“La otra mano se aferraba aún convulsamente al tarro de café.”

“Nunca digo que no a un café.”

“Algún imbécil se ha tomado el último café y ha dejado la cafetera encendida.”

“Alargó el brazo en busca de una galleta, que mojó en el café.”

“Pasa, te invito a un café.”

“He preparado café y unos bocadillos, por si no les ha dado tiempo de desayunar.”

“Un jersey colgado del respaldo de una silla, una taza de café junto a un libro abierto en la mesa…”

“No tardó en aparecer tras ella, atraído por las voces que se oían en la cocina y por el olor a café.”

“Siéntese usted también, voy a poner café.”

“Aquí viene el café.”

“Pidió un café grande, que apuró de un trago para que la cafeína surtiese efecto enseguida.”

“Acompañarás el café con unas galletitas, ¿no?”

“Gracias por el café y por la charla.”

Foto por Kenny Timmer en Unsplash

“¿Se habrían ido todos a tomar café sin avisarle?”

“Tengo café, café del bueno, fuerte.”

“Se levantó de la cama con cuidado, se vistió, bajó a la cocina y puso el café.”

“Se le ahogó la voz y tomó un poco de café.”

“Se tomó el café de pie.”

“Cuando él decidía tomarse una taza de café, ya no quedaba ni una gota.”

“Tenía los nudillos blancos de tanto apretar la taza de café.”

“¿Quieren café?”

“Tomó un sorbo de café mientras aguardaba la respuesta.”

“Bueno, qué, ¿hay café o lo vas a guardar para otros invitados?”

Foto por Andrew “Donovan” Valdivia en Unsplash

“Cogió el termo de café para llenar las tazas y Hanna se puso un poco de leche antes de remover.”

“En sus manos, que sostenían la taza de café, se apreciaba un ligero temblor.”

“Estaban sentadas en la terraza, tomando café bien abrigadas bajo unas mantas.”

“Aceptó agradecido una taza de café.”

“Suspiró para sus adentros y tomó otro trago de café.”

“Había servido café, unas tazas muy bonitas que, con toda seguridad, pertenecían a la vajilla fina.”

“Creyó que podrían necesitar tanto una taza de café bien cargado como algún bollo.”

“La señora que les había abierto la puerta apareció con una bandeja de café y galletas.”

“Bajó las escaleras refunfuñando en busca de la primera taza de café del día, con la esperanza de que le ayudase a despejar la nebulosa.”

“Hacía demasiado calor para tomar café, pero necesitaba algo fuerte y el alcohol no era lo más adecuado.”

“Oye, necesito un café.”

“Un bocadillo que engulló ávidamente junto con una taza de café.”

“Se sirvieron el café del termo en dos grandes tazones y lo acompañaron de unos bollos de canela.”

“El café llevaba demasiado rato calentándose en la cafetera eléctrica, pero ya se habían habituado, así que ambos lo bebían con avidez.”

“El café sabía a latón, pero lo bebieron sin darlo a entender con alguna mueca.”

“En las grandes ocasiones, se tomaba el café en un platillo, con un terrón de azúcar entre los dientes.”

“Qué bien me va a sentar un café.”

“Acabo de poner café. ¿Leche? ¿Azúcar?”

“Tomaron el café en animada conversación mientras los perros alborotaban por el piso.”

“Pondré café.”

“Pondré café.”

“Pondré café.”

“Pondré café.”

“Pondré café.”

Ah, y lo que también descubrí en estas novelas es que en Suecia, en verano, hace un calorón.

“¿Un café para terminar?”

Foto por Vladyslav Bahara en Unsplash

 

Foto de entrada por Kira auf der Heide en Unsplash

5 lugares para disfrutar sin prisas en la Ciudad de México

Algunas veces sólo tenemos ganas de desconectarnos de la realidad y relajarnos haciendo algo que en verdad disfrutemos. Para muchos puede ser alguna actividad deportiva, ¿por qué no? Pero creo que de vez en cuando ayuda estar en un lugar sin mucho/demasiado ruido y/o bullicio, casi como si estuviéramos en el sofá de nuestra sala o en nuestra cama, descansando, pero con el plus de disfrutar de otro ambiente y, si la ocasión y el ánimo lo ameritan, otras personas.

En esta ciudad pudiera parecer imposible, pero hay lugares con estas características, y varios. Éstos son algunos de mis favoritos.

 

Libreria-Rosario-Castellanos-Galeria-Cardoza_MILIMA20140429_0418_81. Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica

Éste fue uno de los primeros lugares que visité desde la primera vez que viví en el D.F. Además era un must particular, dado que solía hacer mis prácticas en dicha editorial. Creo que aquella vez fui sola. Varias de las veces que ido, lo he hecho sola y lo he disfrutado bastante. No que no me agrade ir acompañada, pero el mood es otro y las ocasiones se disfrutan de diferentes formas. Aquí uno puede perderse entre libros, hay de todo y para todos (por cierto, la sección infantil es de lo mejor). También, como en la mayoría de las librerías del Fondo, hay música y películas y, por supuesto, un pequeño café donde uno puede sentarse a leer tranquilamente. Lo mejor es el horario: abren diario de 9 a 23 horas. Y que dentro, el tiempo pareciera no pasar y la ciudad estar en silencio.

Tamaulipas 202, esq. Benjamín Hill, Col. Hipódromo de la Condesa, C.P. 06170, Deleg. Cuauhtémoc, México, D.F.

 

Cineteca-Nacional-marzo-22. Cineteca Nacional

Otra de mis paradas primerizas. Y es que no debe de perderse, ni siquiera si uno está sólo de visita en la capital. Me tocó ir antes de que la remodelaran e igual me encantaba. Y aunque no es el lugar más tranquilo, al menos porque siempre, siempre, hay gente en los restaurantes, cafeterías, espacios abiertos y jardineras, en las salas, al momento de la proyección, el tiempo igual parece detenerse mientras uno disfruta de ella. Ni qué decir de la selección filmográfica, por supuesto. Han sido muy pocas las veces que he salido de ahí sin que me haya gustado lo que vi, así que… no puedo decir nada más que ¡vayan! ¡sigan yendo, siempre! (Qué afortunados somos todos los que vivimos aquí al tener algo como la Cineteca.)

Av. México Coyoacán 389, Benito Juárez, Xoco, 03330 Ciudad de México, D.F.

 

libreria3. Cafebrería El Péndulo (Roma y Condesa)

El primer Péndulo que visité fue el de la Condesa. Tiene un ambiente parecido al de la Librería Rosario Castellanos, pero diría que más bullicioso. Uno no se olvida completamente al estar ahí de la ciudad que nos rodea, pero se está a gusto en general: rodeado de libros, discos y películas y disfrutando de una buena bebida y/o comida. Eso sí, el menú es más variado que en la primera, pero el lugar, al menos de las dos sucursales mencionadas, es más pequeño. En el de la Roma me ha tocado desayunar en la terracita que da a la calle. Otro plus. Ah, y a veces tienen música en vivo.

El Péndulo Condesa: Nuevo León 115

El Péndulo Roma: Álvaro Obregón 86

 

maison-de-the4. Casa de Té Caravanserai

He ido sólo un par de veces. Pero me han bastado para saber que regresaría (aunque, a decir verdad, el servicio fue mejor la primera vez). En fin. La última vez me tocó esperar mesa. Era un sábado por la tarde y llovía. No sé si la lluvia tenga algo ver directa o proporcionalmente con eso, pero la primera fue un domingo a mediodía, el sol brillaba y había mesas desocupadas. Incluso, mi cita ya había llegado. La segunda, yo esperé a mi cita. De cualquier manera, si son fans del té, el lugar los enamorará al entrar por su decoración en cada una de las tres salas y el pequeño pasillo que lo conforman: hay incluso algunas mesas en donde uno puede estar acomodado en un sillón o una especie de cama con todo y cojines. Y la variedad de tés que tienen, mejor ni les cuento. Sus postres son muy buenos también. Los precios son un poco más elevados que en los cafés de las librerías antes mencionadas, pero pueden, igualmente, olvidarse de la mancha urbana alrededor durante el momento que estén ahí.

Calle Orizaba #101, Cuauhtémoc, Roma Norte, 06720 Ciudad de México, D.F.

 

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5. Bosque de Chapultepec

Otro lugar al exterior. Supongo que aquí, todo depende del día, del lugar exacto y de la cantidad de gente que haya para poder, o no tanto, desconectarse del mundo. Confieso que he ido una sola vez, pero lo pasé muy bien. Casi pude haber echado una siestecita. Tirarse sobre la hierba, no pensar en nada, ver el cielo, el lago, los árboles. Había otros visitantes a mi alrededor, pero cada quién iba en su mundo, dispuesto a olvidarse de lo que los rodeaba, por lo que en efecto se creaba un ambiente relajante y apacible. No sé si la cosa cambie los domingos, por ejemplo…

Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México, D.F.