¿Quiénes son los savant o personas con “síndrome del sabio”?

Al igual que el universo, el cerebro se encuentra lleno de misterios, dentro de él guardamos tanta información que podría compararse con la de una gran biblioteca o —en términos actuales— con la gigantesca memoria de una PC. A pesar de que la memoria es limitada para la mayoría de nosotros, para las personas con el “síndrome del sabio” o savant no lo es, ellos tienen una gran capacidad de almacenamiento y habilidades increíbles.

¿Te imaginas poder memorizar libros enteros, aprender idiomas fácilmente o tocar un instrumento musical sin tener que estudiar?, sin duda sería algo fantástico y es posible para algunos savant. Pero no todo es tan maravilloso como parece, porque a pesar de ser personas superdotadas en algunas cosas, tienen discapacidades mentales, físicas, del habla, sociales o motoras, e incluso muchos de ellos no pueden cubrir sus necesidades más básicas y la mitad de los casos se relacionan con trastornos del espectro autista.

Tomada de Amino Apps.
¿Cómo surgió el término del síndrome del sabio?

Fue el psiquiatra Benjamin Rush, quien en 1798 narró por primera vez el caso de un paciente que mostró una habilidad increíble para calcular la edad de las personas con solo verlas durante unos segundos, pero todavía no existía una palabra para denominar a quienes tenían esta condición.

Casi cien años después, John Langdon Down —famoso por sus aportes en cuanto al síndrome de Down— dio a conocer el término “idiot savant” (“idiota erudito”) para referirse a estas personas superdotadas, pero este resultó denigrante y poco aceptado. Después se les llamó “sabios autistas”, pero también fue erróneo porque no todos los savant tienen autismo. Actualmente se les conoce como savant o personas con “síndrome del sabio”, una definición mucho más acertada.

¿Qué ocurre en el cerebro de los savant?

A pesar de que hoy en día existen grandes avances tecnológicos en neurociencias, no hay un estudio médico que explique al cien por ciento esta condición, pero hay teorías al respecto: se cree que los savant tienen una disminución de las habilidades del hemisferio izquierdo del cerebro (que se encargan de las cuestiones lógicas, simbólicas y lingüísticas), mientras que las habilidades del hemisferio derecho están aumentadas (las artísticas no simbólicas, habilidades visuales, motoras, música y artes plásticas), también algunos tienen una gran habilidad matemática.

Daniel Tammet, Savant británico.
Los savant más famosos de la cultura popular

A lo largo de la historia se ha escuchado del caso de varios savant, cada uno con talentos diferentes.

  • Tony Deblois: tiene Síndrome de Asperger y es invidente, pero toca el piano desde los 2 años, ¡además puede interpretar de memoria unas 8 mil canciones!
  • Alonzo Clemons: un excelente escultor de figuras de animales que se venden como pan caliente, en precios de hasta 45 mil dólares.
  • Daniel Tammet: un savant británico que aprendió islandés en una semana y habla 11 idiomas diferentes.

    Stephen Wiltshire.
  • Stephen Wiltshire: desde los 3 años se comunicaba por medio de dibujos y con solo mirar una vez paisajes o edificios los plasma detalladamente. Este caso es muy parecido al de August, uno de los personajes de la novela Lo que no te mata te hace más fuerte (2015) de David Lagercrantz, un niño autista que —aunque no habla— dibuja de una forma impresionante y logra captar detalles que para otros pasarían desapercibidos, además despierta distintas emociones en quienes los ven.
La verdadera historia de Rain man

Otro de los savant más conocidos en la historia es Kim Peek (1951), quien nació con el cráneo agrandado y con daños en el cerebelo. Esta condición no le permitía hacer cosas tan básicas como abrochar su camisa, pero su memoria era sorprendente y recordaba 10 mil libros completos; si te preguntas cómo había leído tantos libros en su vida, la razón parece de otro mundo: ¡con cada ojo leía una página diferente al mismo tiempo!

Además de leer tanto, también memorizó mapas que incluían calles y carreteras de Estados Unidos, así que el GPS se quedaba corto a su lado y su precisión era infalible.

Rain man.

Todas estas asombrosas habilidades llegaron a oídos de un guionista durante un congreso de una asociación de niños con discapacidad, quien quedó impactado con la historia y decidió llevarla a la pantalla grande con la película Rain Man (1988), protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise.

Para que los gestos y rasgos de personalidad transmitieran la verdadera esencia de Peek, Hoffman se reunió varias con él. Convirtiéndose así en una conmovedora historia basada en hechos reales que llegó a un gran número de espectadores alrededor del mundo.

 

 

Cubrebocas: el nuevo accesorio de moda

Años atrás no hubiéramos creído que las situaciones que nos presentaban algunas películas de ciencia ficción futurista —en las que todos usaban mascarillas y caretas por causa de un virus desconocido— podían hacerse realidad. Sin embargo, la pandemia por COVID-19 nos adentró a ese mundo diferente en donde no podemos salir a la calle sin llevar puesto un cubrebocas.

En los últimos tiempos no es solo una medida de prevención, sino que se ha convertido en un accesorio de moda y es un gran negocio para las personas emprendedoras, pequeñas empresas, artesanos; también para marcas reconocidas como Gucci, Versace, Dior, Grupo Inditex, etc., e incluso ha llegado al mundo de las pasarelas y a eventos de celebridades.

“Dependiendo del mes va cambiando la demanda de productos, los modelos invernales de noviembre a enero, los modelos de telas finas y personalizados para fiestas en diciembre, los de flores y colores en primavera.”- Fabiola Bautista, diseñadora.

Tomada de MediaLab.
 Una lucha por la aceptación

De acuerdo con César Guadarrama, sociólogo de la UNAM, en un principio algunas personas se negaban a usar cubrebocas en todo momento y hasta se denunció como una manera de censura simbólica, con el movimiento: “nos quieren callar”.

Todo dio un cambio de 180 grados cuando salieron diferentes diseños que modificaron la mala percepción que se tenía de su uso. Así, las decoraciones divertidas o cool lo convirtieron en un accesorio aceptado.

Diseños diversos

Hay mascarillas para todos los gustos: con los escudos de tu equipo favorito si eres apasionado del futbol; con tus personajes de Disney preferidos, desde las típicas princesas hasta los héroes y villanos de las películas de Pixar y Marvel; de flores, perritos, gatitos, etc.

En el 2020, la marca de ropa Scappino utilizó las telas sobrantes de sus camisas y playeras para crear cubrebocas, Gucci y Chanel donaron mascarillas para el personal médico y el diseñador francés Jean Paul Gaultier, bajo el lema “Protect yourself, create yourself”, agregó plumas, piedras y otros elementos que le dieron un toque original a los cubrebocas, pero sin importar su exótica decoración, siguen conservando su función principal: proteger contra el coronavirus.

El cubrebocas más caro del mundo.

Los precios varían, pero hasta ahora, el cubrebocas más caro y lujoso es el creado por Isaac Levy —de la casa joyera Yvel— para un multimillonario chino. Está hecho de 250 gramos de oro puro de 18 kilates y tiene más de 3,600 diamantes naturales, ¡vale aproximadamente 1.5 millones de dólares!

 Los Grammy 2021

A pesar de que la pandemia no ha terminado, este año la alfombra roja recibió —con ciertas restricciones y medidas de higiene— a los nominados al Grammy, quienes lucieron sus mejores atuendos, complementados con el diseño de sus mascarillas.

Taylor Swift, Billie Eilish y Harry Styles robaron cámara al combinar su cubrebocas con el resto de su outfit. Beyoncé también combinó el tapabocas con su ropa, pero de manera más discreta. Swift, quien por tercera vez ganó el Grammy a Álbum del año, usó un cubrebocas bordado con flores, con un diseño que se acopló al de su vestido.

Taylor Swift y Harry Styles en los Grammy 2021.

Así fue como el cubrebocas, que en un principio tuvo la única finalidad de protegernos del COVID-19, se convirtió en un glamuroso accesorio con miles de diseños en todo el mundo, además de sacar de la crisis económica a empresas y emprendedores.

Tras el signo de gato

Además de ser un emblema de la era digital, el “signo de gato” o “#” ha tenido muchas vidas. Desde su temprana relación con la tecnología hasta la síntesis lingüística que lo viralizó en internet, aquí te contamos su historia.

En los prehistóricos días antes de la internet, el “avistamiento” común del símbolo, usualmente conocido como “signo de número”, se daba en el teclado telefónico. Así, en España lo llaman “almohadilla” o “cuadradillo”, en Argentina se conoce como “numeral”. En Brasil le dicen velha (o “vieja”), en honor al jogo da velha, un juego semejante al ”tres en raya”; este es el mismo orígen del nombre usado en México, “signo de gato”; el “gato” chileno y el “michi”, popular en Perú. 

Gatos antiguos

El “signo de gato” data de la antigua Roma, donde la unidad métrica libra pondo (o “libra de peso”) se abreviaba como una “lb” cruzada en la parte superior por una línea horizontal, indicando que se trataba de una contracción y evitando confundir la “l” con el numeral 1. Con el tiempo, el término libra pondo dio nombre a la unidad pound, así se conoce hoy al símbolo # en los Estados Unidos.

A la derecha, el símbolo de la libra pondo. A la izquierda, el signo escrito por Isaac Newton. (Imagen cortesía del New Yorker).

A medida que los escribas comenzaron a trazarlo cada vez más rápido, “lb” se transformó en nuestro “signo de gato”. Su popularización se la debemos en parte a Isaac Newton, que en sus tratados lo ocupaba tantas veces que obligó a los impresores de la época a incluirlo en sus prensas. Para 1853, el libro An Elementary Treatise on Book-keeping by Single and Double Entry lo manejaba ya como un símbolo común para señalar cifras.

Gatos tecnológicos

A principios de los años 60 llegó el teléfono de tonos. Al usar botones en lugar de una rueda giratoria se requería un nuevo acomodo de los números, y Bell Laboratories, subsidiaria de AT&T, experimentó con diversos diseños.

El acomodo final perdura hasta hoy: los números del 1 al 9 ordenados en una cuadrícula de 3×3, y el cero en la parte inferior central, flanqueado por dos “claves”: el asterisco, al que llamaron “sextile”, y otro —nuestro “signo de gato”— que provenía de los lenguajes de programación y fue nombrado octothorp, con el “octo” refiriendo a las ocho líneas que sobresalen del signo, y “therp”, según se cuenta, en honor al deportista Jim Thorpe.

Una publicación de 1999 de la revista Encore, hablando sobre la introducción del “signo del gato” a los teléfonos con teclado. (Imagen cortesía de Gizmodo).
Gatos internautas

Incluso en los días tempranos de internet era común encontrarse con el signo de gato: a finales de los 80, en los canales de Internet Relay Chat (o IRC) representaba las “salas” de conversación.

Su metamorfosis al hoy omnipresente hashtag fue inspirada por el acomodo del IRC. En 2007, uno de los primeros usuarios de Twitter, Chris Messina, propuso utilizarlo para llevar una clasificación de las conversaciones relacionadas con un evento próximo sobre tecnología e internet.

La idea no fue bien recibida por Twitter, pues alegaban que un sistema como ese “era para nerds” y que no sería adoptado ampliamente. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, el programador Nate Ritter ocupó la red para informar de los devastadores incendios forestales de San Diego; la información llegaba de manera tan vertiginosa que Messina le propuso utilizar el #SanDiegoFire que ya se estaba usando en la red Flickr por usuarios que compartían sus fotos del incendio. 

Ritter accedió, y durante días dio cobertura al siniestro, probando a Twitter que el sistema funcionaba. Para 2009 la popularidad de los hashtags (nombrados así por el hash inglés con que en el Reino Unido se nombra al signo, y el tag, o “etiqueta”) era tal, que Twitter decidió adoptarlos oficialmente, iniciando una tendencia que cambió no solo la manera en que organizamos y consumimos la información, sino que nos permite transicionar de las ideas al movimiento, de las historias individuales a las protestas masivas, de las experiencias solitarias a la memoria colectiva. 

 

Llega a Chapultepec la exposición “La higiene es nuestro derecho”

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”. Viktor Frankl.

Para muestra de la frase anterior, la pandemia por COVID-19, que nos ha hecho modificar nuestros hábitos de higiene y preocuparnos más por nuestra salud.

Somos afortunados quienes podemos cuidarnos y llevar a cabo las medidas de higiene, pues no en todos los países ni sitios de México se tienen los recursos necesarios para llevar a cabo un buen lavado de manos y de acuerdo con el estudio “Progresos en materia de agua para consumo, saneamiento e higiene en las escuelas. La COVID-19 en el punto de mira”, realizado en 2020 por la OMS y la UNICEF, 15% de las escuelas no cuentan con acceso a agua para beber, 6% no tiene sanitarios y 17% no cuenta con lugares para lavarse las manos con agua y jabón.

“Ki’i óol Paal (niños felices)” Brian (18 años) de Quintana Roo.

Viendo este panorama, la UNICEF y la compañía de higiene Essity trajeron hasta la Primera Sección del Bosque de Chapultepec la exposición La higiene es nuestro derecho. Se trata de una colección de 57 fotografías —divididas en tres secciones— que busca mostrarnos la necesidad de que todos los niños tengan acceso al agua y a las prácticas de higiene.

Un concurso de niños y adolescentes

La parte central de la exposición está compuesta por las fotografías finalistas y ganadoras del concurso La higiene es nuestro derecho, que se realizó a finales del 2020 e inicios del 2021 y participaron más de 100 niñas, niños y adolescentes de varias partes de la República Mexicana. Se trata de fotografías rebozadas de una gran creatividad que se mezcla con la conciencia que han hecho respecto a la importancia de la higiene.

Los primeros lugares se los llevaron: Mariana Isabel Mendoza García, de 15 años y originaria de Campeche; Miguel Ángel Granados Flores, un chico guanajuatense de 18 años; y Dulce Sofía Hernández Díaz, de 14 años, del estado de Chiapas.

“Cuidar de ti es cuidar de mí”.  Esmeralda (13 años) de la CDMX.
Suecia en México

En la segunda parte de la exposición, la esencia sueca se hace presente con el compendio organizado por Essity y la galería Fotografiska, se trata de una obra de tres fotógrafos de Suecia: Ida Borg, con El ciclo de vida; y Paul Hansen y Åsa Sjöström, con Mano con mano. En este compendio, los fotógrafos muestran imágenes de los diversos retos que han vivido las personas alrededor del mundo en la lucha por mantenerse sanos y llevar a cabo las medidas de higiene.

UNICEF en el mundo

En la tercera parte de esta muestra fotográfica, se dan a conocer las acciones realizadas por la UNICEF en varios rincones del mundo para brindar mejores condiciones al acceso de agua, higiene y saneamiento durante el 2019-2021, durante la pandemia causada por COVID-19.

Tomada de: López Dóriga Digital.

Así que, si quieres conocer algunas de las fotografías puedes dar click aquí o si quieres verlas en vivo, date una vuelta con la familia, tu crush o con tu mejor amigo al bosque de Chapultepec. La entrada es libre de martes a domingo de 6:00 a 17:00 horas y la exposición estará disponible hasta finales de septiembre.

 

Así escriben los que escriben

Solemos pensar que, como la literatura es una expresión artística, el escritor se sienta a esperar a las musas y se pone a escribir cuando “la inspiración le llega”. Esto no pasa. O sí, pero en contados casos. 

Para los hombres y mujeres que viven del oficio literario, escribir viene acompañado de horarios, rutinas, sudores, supersticiones, manías e inseguridades y la anhelada inspiración los alcanza trabajando. Aquí algunas costumbres de reconocidos escritores: 

Más temprano que tarde

Levantarse temprano es más una regla que una excepción y lo que hacen la mayoría de los autores más premiados: Carlos Fuentes e Isaac Asimov empezaban todos los días a las seis, Ernest Hemingway y Susan Sontag al amanecer, Haruki Murakami y Silvia Plath a las cuatro de la mañana, Kurt Vonnegut a las cinco y media, William Gibson y Goethe a las siete, como parte de una larga lista.

Inspiración. (Tomada de Gif Animados)

Casos contrarios: Simone de Beauvoir se levantaba de malas y comenzaba a escribir hasta las diez. Roberto Bolaño, Honoré de Balzac y Charles Bukowski eran noctámbulos. Por último, Juan Carlos Onetti, quien solo trabajaba cuando las musas lo abordaban, pasó largos periodos de su vida acostado y leyendo  novelas policiacas.

Andando y creando

No son pocos los escritores que dan largas caminatas. Puede que sea por gusto, pero estudios científicos revelan que caminar aumenta la producción creativa. Así que tal vez por eso Charles Dickens, Virginia Woolf, obert Louis Stevenson y otros autores caminantes escribieron tantas páginas durante sus carreras literarias. Y ni qué decir de Murakami, que condimenta su mínimo de seis horas diarias escribiendo como poseso con largas carreras.

Caminata. (Tomada de Pinterest).
Maniáticos

¿Cuál manía será más extraña? Gabriel García Márquez no podía concentrarse si no había en su escritorio un jarrón con una rosa amarilla. George Bernard Shaw se construyó una cabaña sobre un mecanismo giratorio para que el sol pudiera iluminar su ventana todo el transcurso del día. Victor Hugo escribió un par de novelas… desnudo, para no caer en la tentación de salir a la calle. Otro romántico, Friedrich Schiller, se inspiraba con aroma a manzana podrida. Había quienes exigían silencio absoluto y cero interrupciones para “dejar salir el genio”, como Juan Ramón Jiménez y Roald Dahl. 

Pero quizá T.S. Eliot les ganó a todos al ponerse maquillaje ¡verde!, según él para mostrar un semblante cadavérico y demostrar que podía ser un escritor audaz y rebelde.

Gabriel García Márquez . (Tomada de LeerMx)
Supersticiosos

Se dice que Jack Kerouac todos los días antes de empezar a escribir, se ponía de rodillas y rezaba. Scott Fitzgerald —más que nada para justificar su alcoholismo— redactaba de noche bebiendo champaña. Ana María Matute jamás escribía de espaldas a una puerta. Hemingway no trabajaba sin tener a mano un amuleto, y es cierto que escribía de pie, pero no por supersticioso, sino para aliviar el dolor de una vieja herida en la pierna.

Revisar, revisar, revisar

Siguiendo con Hemingway, era un maniático de las revisiones y releía y corregía sus obras más de treinta veces. Patricia Highsmith consideraba las correcciones más importantes que la escritura en sí, y dedicaba las tardes a revisar y reescribir el trabajo de las mañanas. Simone de Beauvoir también pasaba unas horas al día solo revisando y corrigiendo. Murakami es tan obseso de las revisiones como de correr. Y así muchos otros.

Correcciones. (Tomada de Tenor).

Sean cuales sean los hábitos y las manías, lo más importante es no parar, sobre todo si se está en pleno desarrollo de una obra, o como lo hacía Ray Bradbury, que escribía a diario sin falta, sin importar el sitio o las condiciones de trabajo. Para él, eso significaba hacer lo que más amaba desde que el mago de una feria lo señaló con una espada de fuego y le dijo, “vive por siempre”:

“Descubrí que tal vez podía vivir por siempre si me convertía en escritor. Así que he estado escribiendo cada día desde esa vez en Tucson, Arizona. En los últimos 75 años nunca he dejado de escribir.”

Van Gogh: un maravilloso artista atormentado (Parte II)

Su carrera de pintor

Van Gogh encontró en el arte una manera de expresar los sentimientos que tanto le costaba comunicar a los demás, era un amante de la naturaleza y de los maravillosos paisajes que esta le regalaba; sin embargo, “no lograba ponerse de acuerdo con ella”, por lo que —con un influjo del impresionismo —creó la atmósfera que estaba en su imaginación, formando un estilo y una combinación de colores propios.

La siesta. (Tomada de Pinterest).

Uno de los temas constantes en sus cuadros es la vida cotidiana en los campos, en donde aparecen los mineros y campesinos por quienes sentía gran simpatía. En esos tiempos le escribió a su hermano —con quien tenía una relación muy estrecha— esta carta:

 “Querido Théo: Estoy copiando dibujos y creo que si los vieras no los encontrarías tan mal. Si ya tienes los que te pedí de Millet, el pintor que tanto me gusta, envíamelos en cuanto puedas. No te preocupes por mí, si logro continuar dibujando me sentiré bien. He interrumpido mi trabajo para escribirte y tengo prisa por continuarlo, de manera que me despido. Te mando un fuerte y cariñoso abrazo. Vincent”.

Los comedores de patatas

Terminada en 1885, es considerada su primera gran obra de arte. En ella retrató a cinco campesinos con los mismos tonos de la tierra que cultivaban; así, la papa recién cosechada se encuentra plasmada en todo el lienzo. Sin embargo, en su época esta pintura no tuvo el éxito esperado, pero hoy en día ha alcanzado gran prestigio entre la comunidad artística.

Vincent van Gogh - Los comedores de patatas
Comedores de patatas (1885).
La noche estrellada

Uno de los cuadros más famosos, apreciados y que ha inspirado a otros artistas es La noche estrellada, aquí algunos de los datos interesantes de esta gran obra:

  • De acuerdo con las cartas que intercambiaba con su hermano Theo, para realizar este cuadro se inspiró en el paisaje que veía desde el hospital psiquiátrico Saint-Paul-de-Mausole.
  • Algunas teorías afirman que tiene cierta simbología —como los cipreses— relacionada con los cementerios y la muerte. Un comentario de Van Gogh da pie a esta sospecha:

“Mirar las estrellas siempre me pone a soñar. ¿Por qué, me pregunto, no deberían los puntos brillantes del cielo ser tan accesibles como los puntos negros del mapa de Francia? Así como tomamos el tren para llegar a Tarascon o Rouen, tomamos la muerte para llegar a una estrella”.

Noche estrellada (1889). (Tomada de Pinterest).
  • Van Gogh mencionaba en sus cartas a Theo a la “estrella del amanecer”, años más tarde, el historiador Albert Boime descubrió que esta estrella era en realidad el planeta Venus.

A pesar de realizar 900 cuadros (entre ellos más de 30 autorretratos y 148 acuarelas) y más de 1600 dibujos, fue de esos artistas que —por desgracia— en su época no fueron reconocidos y en vida solo vendió un cuadro: El viñedo rojo. Fue comprado por 400 francos durante una exposición en Bruselas por Anna Boch, una coleccionista de pintura impresionista. Sus demás obras no trascendieron hasta después de su muerte, actualmente se venden por millones de euros en subastas y ventas privadas.

Si quieres conocer más acerca de la enigmática vida de este gran artista, las razones que lo llevaron a mutilarse una oreja y las sospechas acerca de su muerte, no dejes de leer la primera entrega de este texto  Van Gogh: un maravilloso artista atormentado (Parte I),

 

Van Gogh: un maravilloso artista atormentado (Parte I)

La mayoría de los artistas buscan exorcizar sus demonios personales por medio de sus obras, transformándolas en algo maravilloso, tal es el caso del reconocido pintor Vincent Willem van Gogh (Países Bajos, 1853-1890). A pesar de haber padecido varios trastornos psicológicos, logró plasmar en sus cuadros un mundo colorido y único.

Vida personal

Su biografía es conmovedora e intrigante desde el inicio. Nació justo un año después de que llegara al mundo un hermano con su mismo nombre: Vincent Willem, quien nació muerto o falleció al poco tiempo. De acuerdo con algunos psicólogos, la muerte del primer niño puede tener repercusiones tanto en los padres como en el hijo siguiente y seguramente fue impactante para él ver una tumba en donde estaban grabados su nombre y apellidos.

Pintando (tomada de Taringa).

A Van Gogh le costaba relacionarse con los demás y sus trastornos lo llevaron a internarse en un hospital psiquiátrico en varios momentos de su vida. A pesar de que recibió varios diagnósticos, como: epilepsia, esquizofrenia, neurosífilis, psicopatía y trastorno bipolar, no se ha llegado a una conclusión general sobre el mal que lo acechaba.

El misterio de la oreja y la muerte de Van Goh

Un suceso muy conocido de Van Gogh es la mutilación de su oreja. Existen varias versiones, algunos expertos dicen que fue consecuencia de sus trastornos, otros creen que lo hizo al recibir la noticia de que su querido hermano Theo se casaría, unos más, afirman que fue Paul Gauguin quien le “voló” la oreja con un golpe de espada durante una discusión. Lo cierto es que después de la mutilación, llevó su oreja como un regalo para Rachel, una mujer que trabajaba en un burdel, quien cayó desmayada al ver tan terrible obsequio.

La oreja de Van Gogh.

Otro punto del que se ha hablado mucho es la muerte del pintor. La versión oficial dice que se suicidó a los 37 años pegándose un tiro; sin embargo, en el año 2011 Steven Naifeh y Gregory White Smith afirmaron en su obra Van Gogh: la vida, que el artista falleció una tarde en que salió a pintar y accidentalmente recibió un disparo de los adolescentes René y Gaston Secrétan; él no quiso responsabilizarlos y asumió la culpa. Esta teoría no está confirmada, pero es una posibilidad.

Su carrera de pintor
Trigal con cuervos.

Le encantaba el dibujo desde que era joven pero su carrera como pintor inició hasta los 32 años y desde entonces no paró de pintar a lo largo de sus últimos cinco años de vida.  ¿En qué se inspiraba para pintar?, ¿cuáles son los secretos ocultos de su arte?, en la próxima entrega de este artículo podremos conocer la respuesta a estas y varias interrogantes más.

Continuará…

 

 

El Libro de los muertos: la última aventura

Para los antiguos egipcios, la muerte era mucho más que un fin: antes de alcanzar el Paraíso, el fallecido tenía que correr una variedad de aventuras que se pueden observar en imágenes, así como los conjuros para vencer las “adversidades post mortem”, en el ancestral Libro de los muertos. Aquí algunos datos curiosos acerca de él.

“¡Oh, vosotros, todos los dioses y todos los espíritus, preparad un camino para mí!” Libro de los muertos.

El origen del misterioso libro
  • Si nos atenemos a la traducción literal, en realidad se llama Libro de la salida al día, una metáfora sobre la vida después de la muerte. Recordemos que los egipcios le rendían culto al sol y creían que al morir se unían a él en su diario recorrido del día a la noche. 
  • El título por el que lo conocemos actualmente se le debe a uno de sus traductores, el egiptólogo alemán Karl Richard Lepsius, quien lo estudió en el siglo XIX.
  • Se calcula que este conjunto de sortilegios se utilizó desde el 1650 a.C. hasta el año 60 a.C. 
  • En un principio solo los miembros de la nobleza tenían acceso a él; después su uso se extendió a los adinerados que podían darse el lujo de adquirir un ejemplar y poco a poco las demás clases sociales pudieron conseguirlo, aunque fuera en forma de copias de mala calidad. Lo importante era dejar cerca del muerto esas instrucciones para que pudiera alcanzar el Inframundo, equivalente al Paraíso de los cristianos. 

“Mi boca es abierta por Ptah,  las ataduras de mi boca son soltadas por el dios de mi ciudad.”  Libro de los muertos.

El oscuro viaje después de la muerte
  • Según los antiguos egipcios, la aventura de la muerte comienza con el ritual de la apertura de la boca, que realizaba el sacerdote durante el funeral. Consiste en “abrir” los ojos, la boca, los oídos y la nariz del difunto para que pueda iniciar su viaje al Más Allá.
  • Durante el viaje el muerto es acechado por seres terroríficos que tratan de impedir que llegue a su destino, pero gracias a los conjuros del Libro de los Muertos, puede adquirir poderes similares a los de los dioses y luchar contra estos enemigos.
  • Luego de esta lucha hay que cruzar un laberinto. El Libro de los Muertos revela cómo acceder a él por una de sus múltiples puertas.
  • Una vez cruzado el laberinto, el difunto llega a una sala donde están los dioses, que escuchan sus buenas y malas acciones en vida y le realizan un juicio pesando su corazón. Si este pesa lo mismo que la pluma de la justicia se salva; si no, se le considera impuro y recibe el castigo eterno.

“Me ha sido concedida la gran Corona Roja y salgo al día contra mi enemigo, para capturarlo, porque tengo poder sobre él.” Libro de los muertos.

La salvación
  • Para los que alcanzan la salvación comienza una nueva rutina, en un valle similar a aquel donde estuvieron en vida. Cada día se levantan con el dios sol, Ra, comen, beben y cultivan los campos para obtener sustento.
  • Los ayudan en su trabajo los ushebtis, estatuillas que los familiares depositaban en el sepulcro y que gracias a un conjuro del Libro de los muertos, cobran vida y se convierten en sus sirvientes.

Así es como los egipcios —los buenos egipcios—, después de su aventura alcanzaban una vida de trabajo reposada y sin dificultades. Hoy en día no estaría de más tener un Libro de los muertos para conjurar a los entes malignos del estrés, el desempleo y cosas peores que nos atormentan en la vida antes de la muerte.

 

Ciudad-seudónimo

Hay escritores que crean pueblos o ciudades de otros planetas. Hay autores que conciben universos o lugares imposibles dentro de la Tierra. 

Italo Calvino inventó ciudades-espejo, ciudades-deseo, ciudades-símbolo, ciudades-destino y muchas más de nombres exóticos y cualidades desafiantes en Las ciudades invisibles. J.R.R. Tolkien no solo creó pueblos, sino regiones inconmensurables atrapadas en la Tierra Media… y sus lenguajes. Y George R.R. Martin describe ciudades siempre en guerra en su serie Canción de hielo y fuego.

GRANDES CIUDADES LITERARIAS

Hay escritores que no inventan, recrean un sitio particular de nuestro mundo, un pueblo que ya existe y le dan vida nueva. A este pueblo le cambian el nombre, le extraen historias y personajes que lo cambian para siempre y lo vuelven famoso, universal, lo convierten en un pueblo mítico, literario, una zona que conocerán lectores de diversos lugares.

  • Así lo hizo William Faulkner con Lafayette, al que rebautizó con el enredado nombre de Yoknapatawpha County
  • Lo hizo también Marcel Proust cuando le puso Balbec a un lugar llamado en realidad Cabourg.
  • El Aracataca natal de Gabriel García Márquez se hizo famoso bajo el nombre de Macondo, tanto así que los mismos habitantes de este pueblo colombiano (los verdaderos, no la familia Buendía) han solicitado que se le cambie el nombre para ser oficialmente Macondo, siempre Macondo.
  • Juan Rulfo tomó el nombre de Comala, un pueblo de Colima, y lo trasplantó a un universo literario donde su Comala se parece poco al verdadero. Rulfo lo habita de fantasmas y los hace tatemarse en el calor del pueblo como si andarán sobre las brasas de una hoguera.
  • El Cuévano de Jorge Ibargüengoitia es fácil de identificar, en realidad es Guanajuato, pero el autor lo describe bajo seudónimo para ironizar la doble moral, las costumbres absurdas y la gente timorata.

Macondo, Comala y Cuévano, ciudades-seudónimo, existen, pero resultan más reales cuando son escritas por García Márquez, Rulfo e Ibargüengoitia y son reinterpretadas por cada lector a su manera.

 

Lo que no sabías del doblaje de voz en películas

Según cuenta la leyenda, al inicio de los años 80, cuando Star Wars llegó a España y Latinoamérica, muchos niños no conocieron a Luke Skywalker, Chewbacca y RD2D, sino a Lucas Trotacielos, Mascatabaco y Arturito, nombres que los cines pensaron más acordes a las tierras hispanohablantes. Aunque tal historia es un mito urbano, con apenas un toque de verdad, refleja bien la complicada historia del doblaje; para muchos, este arte y negocio ha sido un puente para conocer películas, series y caricaturas de todo el mundo; para otros, es un atentado contra la integridad intelectual de la obra. 

Una controvertida historia

Durante la época del cine mudo, las películas apoyaban su narrativa en intertítulos que, entre escenas, mostraban escritas las descripciones y diálogos, o en un “charlatán”, que explicaba la película para aquellos que no podían leer. Sin embargo, la llegada del cine sonoro supuso nuevos problemas para la exhibición de cintas extranjeras, aunque algunos trataron de verlo como oportunidades. La productora Metro Goldwyn Mayer estaba segura de que la gran maquinaria del cine estadounidense haría del inglés la lengua mundial, pero esto solo ayudó a desatar el pánico internacional a la “intrusión lingüística”, y países como Francia recurrieron al subtitulaje para rescatar el idioma nativo de la oleada norteamericana, prohibiendo exhibir películas en idiomas ajenos que no llevaran subtítulos.

El analfabetismo predominaba en todo el mundo, así que las productoras buscaron otras opciones. En 1928 nació el doblaje moderno, cuando Paramount Pictures logró sincronizar el diálogo de The Flyer, traducido del inglés al alemán, con los movimientos labiales de los actores. 

Sin embargo, la calidad de la técnica solía ser pésima, por lo que los cineastas preferían otros métodos, llegando a filmar sus películas varias veces con actores de diferentes países como la excelente versión española de Drácula de 1931, protagonizada por Carlos Villarías y Lupita Tovar, lo cual resultaba costoso y, a falta de supervisión constante, la calidad de una versión a otra era muy variable. Por esto, varios años y avances tecnológicos después, el doblaje tuvo un gran renacimiento.

De México, para el mundo

En los años 40, la Metro Goldwyn Mayer se llevó a sus estudios de Nueva York a un puñado de actores mexicanos de radionovelas  para doblar sus películas. Rápidamente, en México y otros países de Latinoamérica, como Argentina creció una gran industria del doblaje. Sin embargo, para finales de la década varios gobiernos decidieron que esta práctica fomentaba la competencia desleal para la producción local, y prohibieron que los cines nacionales presentaran películas extranjeras dobladas que no fueran infantiles. En México, este veto estuvo vigente hasta el año 2000, por lo que los doblajes fueron territorio mayormente televisivo por medio siglo.

Evangelina Elizondo, bajo la dirección de Santos, fue nuestra Cenicienta mexicana. Fuente: Disney y De Memoria.

La industria del doblaje en Latinoamérica se volcó al público infantil. Walt Disney mismo se interesó en las posibilidades del doblaje mexicano después de la fuerte crítica que el locutor Edmundo Santos hizo del mal doblaje al español de Blanca Nieves, y en poco tiempo, Santos pasó a ocuparse de la traducción de las canciones de Disney. Unos años más tarde, se convirtió en asesor oficial del idioma, desarrollando las reglas gramaticales para el llamado “español neutro” que evitaban tropicalizaciones o acentos típicos. 

El problema de la tropicalización

A inicios de los 50, Santos se mudó con su equipo a la Ciudad de México para trabajar en La Cenicienta, y pasaría los siguientes 27 años, hasta su muerte, encargándose por completo del doblaje al español de películas y productos derivados de Disney. Aunque esta era nos regaló joyas como El Libro de la Selva con la voz de Tin Tan para Baloo, Luis Pelayo tras Bagheera y a Carlos Petrel como Sheer Khan, la práctica del español neutro fue abandonada a partir de 1991 para La Bella y la Bestia, en favor doblar una versión latinoamericana y otra con el castellano de España. 

 

Mientras tanto, la televisión seguía siendo el campo más fértil para los actores de doblaje. A diferencia de la actuación frente a la cámara, contar con la voz como herramienta principal implicaba que ni la edad, ni el aspecto físico ni el género eran barrera, y la libertad de acción era tal que, sobre todo en caricaturas, se permitían incorporar rasgos culturales y ciertas tropicalizaciones que las hicieran más accesibles y reconocibles; a pesar de que esto no pocas veces resultaba en interpretaciones que desmerecen la versión original, también nos permitió disfrutar de creaciones excepcionales como la que hizo Jorge Arvizu, “el Tata” para Don Gato y su pandilla: mientras que en los EUA pasó desapercibida, en toda Latinoamérica se volvió un ícono cultural, tal como te contamos en uno de nuestros artículos pasados.

Don Gato y su pandilla.

El doblaje en la actualidad

En décadas recientes la labor de doblaje comenzó a devaluarse, los estudios y televisoras dieron preferencia a voces menos entrenadas, pero más baratas, o cayeron en la práctica del star system, dando los papeles principales a actores y cantantes populares, expresamente contratados para interpretarse a sí mismos o a sus personajes más conocidos. De igual forma, se volvió cada vez más frecuente el introducir en trabajos extranjeros chistes locales, referencias o modismos de la cultura popular, sin ningún cuidado o respeto por el trabajo original ni por la labor profesional de los verdaderos actores del doblaje. Resulta curioso que, de entre todas las voces de profesionales y cinéfilos que a través de los años se han alzado contra esta mala práctica, sea la de Jorge Luis Borges, desde el lejano 1945, la más profética: 

“Las posibilidades del arte de combinar no son infinitas, pero suelen ser espantosas. (…) Hollywood acaba de enriquecer ese vano museo teratológico; por obra de un maligno artificio que se llama doblaje, propone monstruos que combinan las ilustres facciones de Greta Garbo con la voz de Aldonza Lorenzo. ¿Cómo no publicar nuestra admiración ante ese prodigio penoso, ante esas industriosas anomalías fonético-visuales?”.