Somos diversos: orientaciones sexuales que no conocías

Cuando hablamos de atracción sexual, pensar que todo se reduce a heterosexualidad y homosexualidad sería limitar nuestra perspectiva y olvidarnos de que en la vida existen matices y diversidades.

Es complejo descifrar qué es lo nos hace desear (sexual y/o afectivamente) a determinadas personas y a otras no. Hoy en día existe un gran abanico de orientaciones sexuales, y aunque para muchos no es necesario encasillarse en una etiqueta, para otros ser parte de un grupo con sus mismas preferencias es un gran paso y les ayuda a no sentirse aislados.

A pesar de la gran variedad que hay, muchas de las orientaciones sexuales ya tienen un nombre. Tal vez no conozcas todas, así que aquí te presentamos algunas de las más mencionadas dentro de la comunidad LGBT+:

Diversxs. Tomada de Giphy.
BISEXUALIDAD

Se trata de la atracción sexual hacia personas del mismo género y del género contrario. En cada bisexual puede variar la frecuencia o intensidad de atracción hacia uno u otro género o puede ser por igual.

Pansexualidad

¡Ojo, no es el gusto por el pan!… La palabra tiene un origen griego, en donde “pan” se traduce como “todos”. Entonces, el término pansexualidad se refiere a la atracción por cualquier persona más allá de su género, se diferencia de la bisexualidad porque no solo incluye a hombres y mujeres, sino también a personas trans, no binarias, de género fluido, queer, etc.

Colores de la bandera pansexual. Tomada de DevianArt.
Lithsexualidad

La mayoría de nosotros esperamos ser correspondidos por quien nos gusta; sin embargo, eso no ocurre con los lithsexuales, porque para ellos no es necesario que el otro corresponda a su deseo, prefieren su indiferencia e incluso si su crush les hace caso pasa algo curioso: el lithsexual en automático deja de sentirse atraído por esa persona. Se diferencia del amor idealizado porque los lithsexuales no experimentan frustración ni malestar al ser rechazados.

Androsexualidad y ginosexualidad

De acuerdo con la educadora sexual Elizabeth Boskey, los androsexuales están atraídos por las apariencias masculinas, pero no necesariamente deben estar presentes en hombres, una mujer que se viste de forma masculina también les resulta atractiva. Mientras que los ginosexuales son el caso contrario, sienten atracción por la feminidad, incluyendo mujeres muy femeninas u hombres andróginos o con cualidades femeninas.

Diversxs.
Asexualidad

Aunque algunos la incluyen dentro de las orientaciones sexuales, otros no la consideran como una, al ser su negación. Existen varios tipos de asexuales y sus diferencias principalmente se refieren a la ausencia de atracción romántica o de apetito sexual; algunos experimentan solo alguno de los dos, otros los dos y otros ninguno. Hay otras categorías que los diferencian entre sí; por ejemplo, algunos experimentan deseo sexual solo cuando han establecido un vínculo afectivo u otros pueden tener sensaciones sexuales, pero no desear hacer nada al respecto, etc.

Diferencias. Tomada de Culture custodian.
Skoliosexualidad o ceterosexualidad:

Es la atracción sexual, afectiva o emocional hacia las personas no binarias, es decir, por aquellos que no se identifican totalmente dentro del concepto de mujeres u hombres. Los skoliosexuales no consideran la genitalidad de la persona como un factor importante.

Estas son solo algunas de las orientaciones sexuales que existen, todas son válidas y ninguna es más importante que otra, porque en el mundo no todo es blanco o negro, el arcoíris tiene múltiples tonalidades y esa variedad es lo que nos enriquece y nos hace únicos como seres humanos.

 

¿Quiénes son los savant o personas con “síndrome del sabio”?

Al igual que el universo, el cerebro se encuentra lleno de misterios, dentro de él guardamos tanta información que podría compararse con la de una gran biblioteca o —en términos actuales— con la gigantesca memoria de una PC. A pesar de que la memoria es limitada para la mayoría de nosotros, para las personas con el “síndrome del sabio” o savant no lo es, ellos tienen una gran capacidad de almacenamiento y habilidades increíbles.

¿Te imaginas poder memorizar libros enteros, aprender idiomas fácilmente o tocar un instrumento musical sin tener que estudiar?, sin duda sería algo fantástico y es posible para algunos savant. Pero no todo es tan maravilloso como parece, porque a pesar de ser personas superdotadas en algunas cosas, tienen discapacidades mentales, físicas, del habla, sociales o motoras, e incluso muchos de ellos no pueden cubrir sus necesidades más básicas y la mitad de los casos se relacionan con trastornos del espectro autista.

Tomada de Amino Apps.
¿Cómo surgió el término del síndrome del sabio?

Fue el psiquiatra Benjamin Rush, quien en 1798 narró por primera vez el caso de un paciente que mostró una habilidad increíble para calcular la edad de las personas con solo verlas durante unos segundos, pero todavía no existía una palabra para denominar a quienes tenían esta condición.

Casi cien años después, John Langdon Down —famoso por sus aportes en cuanto al síndrome de Down— dio a conocer el término “idiot savant” (“idiota erudito”) para referirse a estas personas superdotadas, pero este resultó denigrante y poco aceptado. Después se les llamó “sabios autistas”, pero también fue erróneo porque no todos los savant tienen autismo. Actualmente se les conoce como savant o personas con “síndrome del sabio”, una definición mucho más acertada.

¿Qué ocurre en el cerebro de los savant?

A pesar de que hoy en día existen grandes avances tecnológicos en neurociencias, no hay un estudio médico que explique al cien por ciento esta condición, pero hay teorías al respecto: se cree que los savant tienen una disminución de las habilidades del hemisferio izquierdo del cerebro (que se encargan de las cuestiones lógicas, simbólicas y lingüísticas), mientras que las habilidades del hemisferio derecho están aumentadas (las artísticas no simbólicas, habilidades visuales, motoras, música y artes plásticas), también algunos tienen una gran habilidad matemática.

Daniel Tammet, Savant británico.
Los savant más famosos de la cultura popular

A lo largo de la historia se ha escuchado del caso de varios savant, cada uno con talentos diferentes.

  • Tony Deblois: tiene Síndrome de Asperger y es invidente, pero toca el piano desde los 2 años, ¡además puede interpretar de memoria unas 8 mil canciones!
  • Alonzo Clemons: un excelente escultor de figuras de animales que se venden como pan caliente, en precios de hasta 45 mil dólares.
  • Daniel Tammet: un savant británico que aprendió islandés en una semana y habla 11 idiomas diferentes.

    Stephen Wiltshire.
  • Stephen Wiltshire: desde los 3 años se comunicaba por medio de dibujos y con solo mirar una vez paisajes o edificios los plasma detalladamente. Este caso es muy parecido al de August, uno de los personajes de la novela Lo que no te mata te hace más fuerte (2015) de David Lagercrantz, un niño autista que —aunque no habla— dibuja de una forma impresionante y logra captar detalles que para otros pasarían desapercibidos, además despierta distintas emociones en quienes los ven.
La verdadera historia de Rain man

Otro de los savant más conocidos en la historia es Kim Peek (1951), quien nació con el cráneo agrandado y con daños en el cerebelo. Esta condición no le permitía hacer cosas tan básicas como abrochar su camisa, pero su memoria era sorprendente y recordaba 10 mil libros completos; si te preguntas cómo había leído tantos libros en su vida, la razón parece de otro mundo: ¡con cada ojo leía una página diferente al mismo tiempo!

Además de leer tanto, también memorizó mapas que incluían calles y carreteras de Estados Unidos, así que el GPS se quedaba corto a su lado y su precisión era infalible.

Rain man.

Todas estas asombrosas habilidades llegaron a oídos de un guionista durante un congreso de una asociación de niños con discapacidad, quien quedó impactado con la historia y decidió llevarla a la pantalla grande con la película Rain Man (1988), protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise.

Para que los gestos y rasgos de personalidad transmitieran la verdadera esencia de Peek, Hoffman se reunió varias con él. Convirtiéndose así en una conmovedora historia basada en hechos reales que llegó a un gran número de espectadores alrededor del mundo.

 

 

Postsecret: contando historias con secretos

En un suburbio de Maryland, EUA, hay una casa que durante quince años ha recibido más de un millón de postales provenientes de cada rincón del mundo; en cada una va escrito un secreto anónimo. El destinatario y guardián de estas confesiones es Frank Warren, y lo que empezó como un pequeño proyecto de arte se convirtió en media docena de libros, exhibiciones en museos, una obra de teatro, colaboraciones con programas de salud mental y una comunidad mundial que busca conectarse con otros y confesar sus deseos, recuerdos y culpas a través de uno de los medios de comunicación más antiguos: el correo.

”Mis brazos están cubiertos con cicatrices”.

Belleza secreta

Si bien las instrucciones del proyecto son solo tres —el secreto debe ser verdadero, nunca antes compartido y tiene que enviarse en una postal física—, desde el principio los participantes decoraron con gran empeño y creatividad sus postales con collages de recortes, fotografías personales y objetos de gran significado —desde un ticket de avión del viaje que cambió la vida de alguien hasta la navaja de rasurar que un potencial suicida decidió no usar—, convirtiendo el proceso en un ritual de autoconocimiento y revelación.

“Cuando crezca quiero ser tan feliz como cuando tenía 7 años”. Imagen: Postsecret.

Los resultados tienen una belleza conmovedora, de inmensa honestidad y hasta con un cierto toque entre lo kitsch y lo punk; por años se han archivado en el popular blog de Postsecret y en los libros que Warren ha editado, además de ganarse exhibiciones  en museos como el American Visionary Art Museum y el MOMA en Nueva York.

“Somos el anti-facebook”

Postsecret es un proyecto lleno de intersecciones y contradicciones: une lo analógico —escritura e ilustración a mano, enviadas por correo— y lo digital —todo el proceso que Warren ocupa para compartir estos secretos con la comunidad, incluyendo el escáner y el blog—; además de que crea un espacio comunitario para compartir las confesiones más íntimas, de manera anónima y sin la “recompensa” de un like o un follow.

Cartas por correo.

Lo que diferencia a Postsecret de similares digitales como Whisper y Secret, que comenzaron bajo la misma idea de compartir secretos de manera anónima y terminaron como espacios tóxicos de abuso y discurso de odio, es su naturaleza analógica. El requerimiento de la lentitud y reflexión necesarios para convertir el secreto en arte se contrapone en los segundos que lleva escribir un mensaje virtual. Por esto, su primera y única encarnación en app no duró más de tres meses.

“Querida madre biológica: tengo excelentes padres”.

Warren mismo no está libre de controversia: aun cuando el blog permanece libre de anuncios en una era donde parece impensable no monetizar nuestras relaciones y confidencias —tal es el modelo de todas las redes sociales que existen— y se ha enorgullecido de nombrar al proyecto “el anti-Facebook”, también es cierto que durante estos diez años ha generado ganancias y reputación comerciando con los secretos de otros.

No callemos la vergüenza

Lo cierto es que compartir los secretos que cargamos tiene beneficios comprobados por la ciencia. No solo nos ayuda a afianzar nuestros lazos  sociales, sino que mejora nuestra salud mental. Los secretos motivados por la vergüenza son particularmente dañinos, ya que esta tiene una alta correlación con la adicción, la depresión y la violencia.

“Mi gran miedo es tener una hija que herede mi desorden alimenticio”.

 

Compartir secretos y leer los de los demás nos ayuda a sentirnos identificados y validados. Hablar y ser escuchado con empatía puede traer alivio e incluso, generar los más urgentes cambios sociales, como ha demostrado el movimiento #MeToo. En 2012, la investigadora Brene Brown decía: “Si pones la vergüenza en una placa de Petri, se necesitan tres cosas para crecer exponencialmente: secreto, silencio y juicio. Si pones la misma cantidad de vergüenza en una placa de Petri y la empapas con empatía, no podrá sobrevivir”.

 

Lo que no sabías de los autocinemas

Hoy en día, las películas nos acompañan con un sinfín de historias de diferentes géneros y para todos los gustos, desde romance y comedia, hasta acción, misterio y terror. 

Ahora que, si le sumas la compañía de tu mejor amigo, tu familia o tu ligue en un lugar íntimo y cómodo, la experiencia frente a la pantalla se disfruta al doble, o al menos así lo pensó Richard M. Hollingshead, quien montó el primer autocinema en Nueva Jersey en 1933. 

Mágica compañía en el autocinema.

¿Qué llevó a Hollingshead a inventar los autocinemas? 

Una de las teorías afirma que la mamá de Hollingshead era una persona con obesidad y por ello no se sentía cómoda en ninguna butaca, así que él no dudó en buscar una solución.  

La otra versión asegura que el magnate quería impulsar el uso del auto, así como los productos Whis, teniendo por eslogan publicitario: “cada quien en su propio palco”.    

“Cada quien en su propio palco”.

Sea cual sea la razón que llevó a Hollingshead a crear esta nueva manera de ver películas, lo cierto es que fue un gran éxito que rebasó incluso las ventas de los cines convencionales, siendo así que, para 1956 los autocinemas se habían extendido por toda la Unión Americana.  

¿Por qué triunfaron los autocinemas? 

  • Eran mucho más baratos que los cines convencionales, porque con un solo boleto podían entrar todos los que cupieran en un carro, en modo “auto sardina”. 
  • Podías llevar tus propias botanas y hasta tomarte unos tragos de alcohol mientras disfrutabas el film 
  • Los carros eran el lugar ideal para romancear o pasar una tarde de besos con tu pareja.

    Diversión en tu propio auto.
  • La calidad del audio de las películas era increíble, pues se transmitía por medio del radio de los autos.  
  • El sitio en el que se ubicaban fue diseñado de forma ideal, tenían rampas para que los carros se inclinaran ligeramente hacia atrás y no se obstruyeran la vista entre sí. 
Colocación ideal para los autos. 

El fin y el regreso de los autocinemas

A pesar del gran éxito de los autocinemas, en los años 80 muchos quebraron, pues con la llegada de las nuevas tecnologías, como las televisiones a color, el VHS y Beta, ya podías ver películas en pijama y pantuflas desde la comodidad de tu casa.  

Disfrutando el cine en casa.

Actualmente, debido a la pandemia, en México y en otros países se han vuelto a colocar nuevos autocinemas que han sido recibidos con gran agrado por parte de los visitantes; así que, tal vez hemos vuelto un poco a una manera antigua y diferente de ver cine.  ¿Y tú, ya viviste esta increíble experiencia? 

XKCD: romance y matemáticas explicados con monitos

Por allá de los prehistóricos años 90 y el principio de los 2000, internet era el gran reino de los nerds. Esa fue la época en que nacieron los webcomics: en un principio solo fueron garabatos compartidos con amigos en correos, pequeñas webs personales y foros, pero con el tiempo crearon sus propios lenguajes, nichos y formatos, madurando a la par de sus creadores y logrando fandoms que, en no pocos casos, los han mantenido activos durante décadas, como los longevísimos Penny Arcade y PVP.

Bolitas, palitos y otras complejas ecuaciones

De los “casos de éxito” que podemos encontrar en ese mundo salvaje y surreal del webcomic, el de xkcd es el más extraordinario: detrás de la aparente simpleza de sus monigotes se esconde un universo de filosofía, cultura y divulgación de la ciencia donde no hay pregunta demasiado extraña ni tema en exceso enrevesado como para que su creador, un experto en robótica que trabajó para la NASA, no pueda responder con humor, asombro y cierta dosis de sano sarcasmo. 

Mi código está compilando. Fuente: xkcd

El genio detrás de la pantalla es Randall Munroe, que un día por ahí del 2005, cuando todavía era estudiante de física en la universidad de Virginia, se puso a escanear los dibujitos que hacía durante sus clases, decidiendo subirlos a su web personal. En pocos años, bajo el nombre de xkcd —no es un acrónimo, sino “una palabra sin pronunciación fonética, un punto atesorado y cuidadosamente guardado en el espacio de la secuencia de cuatro caracteres”— alcanzó millones de lectores mensuales, volviéndose uno de los íconos de la cultura de internet. 

El sentido de la vida, el universo y todo lo demás (según Randall)

Ahora, el sitio oficial aloja más de 2 mil tiras. Publicando varias veces por semana, Randall abarca temas como el cambio climático, los problemas del soporte técnico, los fundamentos de la fuerza centrífuga, el sutil enlace entre las magnitudes físicas y las relaciones amorosas o los problemas de coleccionar libros, además de numerosos juegos narrativos que empujan los límites de lo que los medios digitales pueden hacer.

Paneles principales de “Click and Drag”. Fuente: xkcd

 

Entre los ejemplos más notables de esta experimentación está “Click and Drag” de 2012: parece compuesta por cuatro paneles finitos, sin embargo, al hacer clic y arrastrar el interior del panel mayor, se descubren decenas de historias escondidas: algunas son hilarantes, otras tristes, en la mayoría hay una cierta melancolía. Ya desde el lejano 2007, Wired decía sobre el trabajo de Randall: “(…) muestra el lado humano de la cultura geek (….) el cómic es en sí mismo un lenguaje, una forma en que las personas que no tienen experiencia en hablar sobre sus emociones pueden articularlas”. 

Consejos científicos absurdos para problemas reales

Todos los cómics de Randall parten de la curiosidad, de las preguntas básicas del pensamiento científico: ¿cómo?, ¿por qué?, ¿qué pasaría sí…? A la fecha, estas cuestiones han generado tres proyectos aledaños: 

  • What If?: Serious Scientific Answers to Absurd Hypothetical Questions (2014) que partió de la idea de, cada semana, abordar una pregunta “absurda” con el mayor rigor científico posible, ya fuera “¿cuántos legos se necesitan para construir un puente que lleve tráfico de Londres a NY? o, ¿qué pasaría si tuviéramos solo un “alma gemela” en todo el mundo? 
Construcción con legos. Fuente: SFM News
  • Thing Explainer: Complicated Stuff in Simple Words (2015), donde, usando solo dibujos y un vocabulario de las mil palabras más comunes del idioma inglés, explica cosas cómo el funcionamiento de las células —o, según dice el libro “las bolsitas de agua de las que estás hecho”—.
  • How To: Absurd Scientific Advice for Common Real-World Problems (2019), la guía de autoayuda más científica e inútil del mundo, donde puedes aprender a tomarte una selfie con un telescopio o cómo ahorrarte la cuenta de la luz, sustentando la energía de tu casa con el tejido del espacio-tiempo (no te preocupes mucho si lo rompes en el proceso).
“El problema con los científicos es que ven maravilla y belleza en todo”. Fuente: xkcd

Quizá la mayor contribución de Randall no sean solo sus libros, su maravilloso webcomic o el haber descubierto cuánto poder de la fuerza puede manejar Yoda (haciendo caso omiso de las precuelas, claro), sino el haber demostrado que incluso las preguntas más raras pueden llevarte a planteamientos interesantes, y que para hablar de asuntos difíciles, ya sean matemáticas, lenguajes de programación o relaciones amorosas, el mejor camino es mezclar la ciencia con mucho humor. 

En la era de los robots, ¿estás seguro de que eres humano?

En la cima del monte Olimpo, Hefesto, el dios griego del fuego, que era herrero, construyó un palacio para sus compañeros deidades. En el interior puso estatuas doradas robóticas para servirlos. La mitología griega nos dice así que la fascinación por lo robótico es tan antigua como la civilización occidental.

En los siglos recientes, la inteligencia artificial, la robótica y las tecnologías digitales han avanzado tanto que a veces es fácil pensar que la innovación nos está superando. El 67% de los CEO creen que la tecnología, y no la humanidad, es la clave del futuro de sus empresas.

Sin embargo, ocultarse por miedo a un apocalipsis sin empleo y una visión sombría del reinado de los robots es ver solo un aspecto de un argumento complejo.

Cambiemos esta negatividad y veamos que, lejos de dominar la vida, la tecnología podría usarse para ayudar a definir y complementar al ser humano en todos nosotros.

Para aprovechar esta oportunidad necesitamos cambiar nuestra perspectiva. Necesitamos entender por qué este mundo se siente tan al revés, qué podemos hacer al respecto y cómo, como líderes, podemos ayudar a otros a prosperar en un mundo donde el cambio implacable es la nueva norma. Necesitamos retomar el control, replantear el argumento y comenzar a poner a los humanos, no a la tecnología, primero. Necesitamos ser más humanos.

Como alguien que trabaja en recursos humanos, mi responsabilidad es conectarme, comprender y actuar de acuerdo con las necesidades e ideas de las personas. Lo que he aprendido de esto es que, como seres humanos, tenemos el ingenio, el talento, la inteligencia y el conocimiento para crear oportunidades a partir de todo este cambio.

Podemos transformarnos al mismo tiempo que el mundo, pero para hacerlo, debemos cuestionarnos a nosotros mismos, ¿qué significa realmente ser humano? ¿Qué necesitamos para prosperar en este mundo cambiante? ¿Y cómo podemos usar la tecnología para amplificar, no superar, nuestros rasgos humanos únicos?

El poder del propósito

Algo que noté sobre el cambio es que hace que las personas se sientan a la deriva: pierden de vista quiénes son, qué representan y hacia dónde van en la vida. Sin embargo, cuando encuentran su propósito, se sienten anclados.

El propósito actúa como una brújula tranquilizadora que nos ayuda a prosperar en la tormenta del cambio. Nos conecta con algo más grande que nosotros mismos: un conjunto central de valores que define quiénes somos. También fomenta un sentido de comunidad y colaboración de persona a persona. La investigación muestra que tener un propósito incluso nos ayuda a vivir más tiempo.

El propósito no solo nos impulsa como humanos, sino que también impulsa los negocios. Las empresas con un propósito último, las marcas con un propósito crecen y las personas con un propósito prosperan.

Sabemos que las personas con propósito trabajan en marcas con propósito. También sabemos que los consumidores se sienten cada vez más atraídos por las marcas y los productos con un sentido evidente de propósito social o ambiental. Y sabemos que las empresas con objetivos específicos son valoradas más en el mercado de valores.

El aprendizaje permanente

Hace unos años, mi padre de 75 años se unió a una clase de jóvenes veinteañeros para aprender informática. Yo bromeé con él diciendo que realmente es posible enseñarle a un perro viejo nuevos trucos. Sin embargo, ¿con qué frecuencia escuchamos que la vida media de una habilidad es de dos años y medio? ¿Que los niños de primaria de hoy harán un trabajo que aún no existe? ¿Y que nuestros trabajos pronto serán robados por robots?

Después de convivir con neurocientíficos, sé que una parte integral de ser humano está conectada al aprendizaje. Al igual que mi padre, todos tenemos una curiosidad incorporada que, cuando nos despierta una nueva habilidad o interés, nos ayuda a desarrollar el enfoque y un sentido de significado.

De nuevo, al ser más humanos e invertir en el aprendizaje permanente, las empresas pueden volver a capacitar a todos y prepararlos para el futuro. En todo el mundo, las plataformas de aprendizaje en línea, adaptadas a los intereses de las personas, ya están demostrando ser exitosas, lo que nos muestra que, en este momento invertido, la tecnología no es la amenaza sino el facilitador. Con la mentalidad correcta, podemos usar la tecnología para aumentar nuestra curiosidad natural y prosperar en estas condiciones cambiantes.

Más humano

La pieza final del rompecabezas cuando hablamos de ser más humanos es nuestra necesidad de sentirnos entendidos y valorados como individuos.  Sin embargo, los líderes rara vez piensan en su propia gente de la misma manera personalizada.

En un mundo digital, un enfoque único para todos no funcionaría más para diferentes marcas que para atraer a diferentes clientes.

Lejos de homogeneizar a las personas, la tecnología puede ayudarnos a hacer precisamente eso. Los empleados de algunas empresas ahora tienen acceso a herramientas de salud y bienestar en línea, lo que ayuda a aliviar el estrés y reducir el absentismo. La tecnología también se puede utilizar para poner a las personas en el asiento del conductor, dándoles más opciones sobre cómo y dónde trabajan, y cómo se les recompensa por ello. Incluso puede eliminar el sesgo inconsciente durante el proceso de reclutamiento, lo que genera una cultura laboral más diversa, personalizada y justa.

La edad de la STEM-patía

Esencialmente, ser humano significa ser capaz de construir relaciones unos con otros. De hecho, son los movimientos colectivos y el pensamiento colaborativo los que nos han ayudado a sobrevivir tantos siglos de cambio. La era manual con la revolución industrial; la edad de la mente cuando amaneció la revolución digital; y ahora, la edad del corazón a medida que avanza la Cuarta Revolución Industrial.

Esta es una era en la que la empatía humana, junto con las habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), será primordial. Una era en que la suma de los talentos de un grupo, no solo el dinero o la tecnología, será la medida de los negocios y la medida de la sociedad en general.

Durante épocas anteriores de cambio, hemos enfrentado desafíos, hemos luchado contra nuestro sentido de identidad; y, sin embargo, hemos encontrado un lugar en el mundo para nosotros y todo lo que significa ser exclusivamente humanos.

Por lo tanto, al estar hoy aquí en una encrucijada, no podemos detener, o incluso frenar, la tasa de cambio. Pero podemos prepararnos para ello. Para hacerlo, necesitamos cambiar nuestra mentalidad y comenzar a pensar de manera diferente.

Hasta ahora, los humanos lo han conquistado todo, y creo que continuarán haciéndolo. Entonces, seamos más humanos y comencemos a prosperar juntos en este mundo al revés. Dejemos de esperar a que pase la tormenta y comencemos a bailar bajo la lluvia.

*Conferencia impartida por Leena Nair, directora de Recursos Humanos de Unilever durante el encuentro anual 2018 del Foro Económico Mundial.

Foto de entrada por Liam Charmer en Unsplash

Una reflexión sobre el sempiterno debate vegetarianos vs omnívoros

Escogí ser vegetariana por razones ideológicas personales. Ni de salud, ni porque me crea o me sienta más que los otros, ni por moda, ni por probarme a mí misma. Si bien, quizá en un principio, solía ser un tanto crítica de lo que otra gente comía, actualmente respeto la dieta de los demás. La mayoría de mis amigos y familiares siguen siendo omnívoros y no por eso pienso dejar de hablarles. No creo que comer carne sea un pecado o esté mal. No creo ser superior a aquéllos que lo hacen. Por esas mismas razones, me cansa un poco que la gente me cuestione a mí. Finalmente, ¿a ellos qué mas les da?

Estoy consciente de que por dejar de comer carne y de consumir (lo menos que pueda) productos de origen animal, yo solita no voy a cambiar el mundo, pero me siento mejor conmigo misma y creo que actúo acorde a mis propios valores. En este año y medio de vegetarianismo he leído y oído de todo. Quizá se deba, entre otras cosas, al rápido crecimiento de las redes sociales y a las modas (porque claro, ser vegano o vegetariano está de moda).

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Que de dónde saco mi proteína, que si tenemos dientes caninos es por algo, que si la carne hace crecer al cerebro humano, que si las plantas también sienten, que si por qué no me preocupo por los millones de humanos que sufren en lugar de por los animales… en fin. Es una lista de nunca acabar. Es una eterna pelea y una eterna discusión. Pareciera que siempre, como humanos que somos, queremos justificar nuestras acciones y decisiones como si fueran las mejores y menospreciando las demás (lo digo por ambos lados, en general, por cierto). No se trata de ver si una dieta es mejor que la otra, no son competencias, aquí tendría que prevalecer el respeto.

 

And with all the pain in my Heart I want to tell you that MOST Vegans and MOST Animal activists have the worst attitude towards everyone. Khloe @khloekardashian DOES NOT WEAR FUR. The fact that some of her sisters do wear them is not of her business. Now, what good comes from being a Vegan if you are full of hate? Instead of harming animals you hurt yourself. You are equally valuable as those animals that you are protecting. Why not go all the way and leave hate on the side? I use that word a lot but as a figure of speech. When I use it, it doesn’t have any atomic weight. As an advice, if you want someone to really change, explain nicely. Vegans are the most hated people on the planet. Unfortunately. Change your attitude. Oh, and I Love PETA. I also have my radical side… And if you are offended because famous people visit the foundation, then you are a blind fool. I can not change the world by myself… #behuman #saveourplanet #blackjaguarwhitetiger

Una foto publicada por Black Jaguar-White Tiger (@blackjaguarwhitetiger) el

 

Definitivamente, en cuanto a razones nutricionales concierne, nunca me he enfermado gravemente en todo este tiempo que llevo de no ingerir carne de ningún tipo (ni roja, ni de pollo, ni mariscos, ni pescado): proteína la consigo en algunos otros alimentos y de hecho, junto con este cambio, vino también mi régimen de ejercicio: empecé yendo al gimnasio y ahora practico yoga y hago pesas. La verdad es que me siento muy bien. Y también tengo claro que el hombre ha cazado desde el principio de los tiempos para alimentarse y vestirse. Por esa misma razón, no creo que el hecho de comer carne en sí mismo signifique algo “demoniaco”. Es algo natural. Eso lo sé y eso lo entiendo. Pero también es verdad que la industria cárnica, al igual que muchas otras (la alimenticia en general), ha degenerado en un monstruo al que sólo le importa ganar dinero. Y a mí, en lo particular, me duele mucho ver cómo los animales son explotados y maltratados sin motivo alguno. Además del consabido discurso de todos los recursos que se gastan en eso y que podrían servir para alimentar a más personas: agua y granos, sobre todo. Sin embargo, todo eso no está exento de otros debates que incluyen la industria agrícola y la esclavitud humana. Finalmente estamos conectados y vivimos en un mundo en el que el efecto dominó nos domina (valga la aliteración). Es casi imposible escapar a ello. No podemos hacer algo sin que algo o alguien haya salido afectado, tal pareciera.

10983287_670929603039318_8622939670143395075_nY es cuando lo de “las plantas también sienten” y “por qué no te preocupas por los humanos” entra en acción. Por supuesto que las plantas también sienten, no lo dudo, a final de cuentas son seres vivos. Pero, vaya, de algo tengo que vivir, ¿no? Y los vegetales me parecen la opción “menos sangrienta” para mí. Aquí me dejo llevar por el principio de “no puedo comer algo que yo misma no pueda matar”. Porque tampoco es lo mismo, por favor, patear, golpear, torturar e incluso violar a un cerdo o vaca (que es lo que hacen en muchos mataderos), que arrancar un jitomate de la tierra donde crece… por favor, humanos. También soy consciente de toda la podredumbre que existe alrededor de la industria del campo, que las frutas y verduras no escapan a los transgénicos y que va mucho sufrimiento humano y animal de por medio. Y aquí, debo de aceptar, tendría que intentar comprar productos orgánicos, que den y no quiten a los campesinos que trabajaron la tierra para hacer crecer todos esos alimentos. En fin, intentar poner “mi granito de arena” y hacer más ligera mi huella de carbono.

En lo que respecta a la “igualdad” animal y humana debo decir que, asimismo, tengo que ser coherente y, así como creo que una planta y un animal no son lo mismo, aunque los dos son seres vivos, también tengo que aceptar que un animal y un humano no son lo mismo. Por supuesto que me preocupo por mis congéneres: la opresión, desigualdad, racismo, discriminación y maltrato me indignan, me enojan, me hacen llorar y me ponen a pensar en maneras de cómo hacer para que terminen. En un principio, no lo hago yo. Después, analizando de qué forma puedo contribuir a que estas situaciones terminen. Y es que si no nos ayudamos entre nosotros, ¿quiénes?

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Lo que me molesta y muchos de mis congéneres parecen no entender es que, precisamente, no tiene nada de malo que uno se preocupe por los animales, al contrario; eso no es indicador de que uno no se preocupe por los humanos. Supongo que es porque, en ocasiones, hay muchos animalistas que parecen exagerar y cuyas acciones no concuerdan con sus palabras, porque, claro, ¿cómo puedes ser amable con los perros pero no con los ancianos, por ejemplo? Eso es una incongruencia. Y es que ése es precisamente el problema médula: las incongruencias que rodean al ser humano. Supongo que es parte de nuestra naturaleza, pero, personalmente, intento luchar contra ella. Lo que me molesta es que se supone que nosotros somos los racionales y somos los que más irracionalmente actuamos, contra la naturaleza que nos rodea y contra nosotros mismos… Y es que, si nos matamos y maltratamos entre nosotros, qué se puede esperar que hagamos con las otras especies y con el medio ambiente, ¿no? La mayor parte de las desgracias humanas nos las causamos nosotros mismos, cuando podrían ser evitadas. La mayor parte de las desgracias animales, las causan los humanos, por lo que aquéllos no tienen la culpa de absolutamente nada más que de haber nacido animales. Yo lo veo así: un animal, por lo general, puede ser dominado y sometido por el hombre, siempre estará bajo su merced (si es que tiene), y si éste decide maltratarlo aquél no tendrá a dónde correr… Ahí es donde empieza nuestra humanidad, en esa decisión que tomamos de tratar bien o mal a ese ser vivo —que nos merece respeto por el simple hecho de serlo—, aunque lo “usemos” para nuestro provecho: si nos va a alimentar, vestir, servir de compañía (necesidades válidas) o a servir de diversión o de vanidad (totalmente absurdo). Lo mismo con un árbol o una flor.

Creo firmemente en que tendríamos que ser compasivos y respetuosos, sobre todo con los menos afortunados, con los más débiles, con los indefensos: sean animales humanos o no humanos. Ése es mi principio. No se tiene que torturar a un pollo para luego comérselo. No es obligatorio ni necesario.

Ése es mi principio y por eso escogí ser vegetariana y no usar pieles ni cosméticos que hayan sido probados con base en la tortura animal. Ése es mi principio y por eso respeto a la gente alrededor y creo en los derechos humanos y lucho por ellos. Sé que hay radicales en ambos extremos y que por eso seguirán existiendo mil discusiones y diferencias. Sé que nunca habrá un mundo ideal, pero hago l0 que está en mis manos para intentarlo, aunque sea un poco.

Creo totalmente en las palabras shakespeareanas: “Ama a todos, confía en pocos, no hagas daño a ninguno”.