Lo que no sabías del doblaje de voz en películas

Según cuenta la leyenda, al inicio de los años 80, cuando Star Wars llegó a España y Latinoamérica, muchos niños no conocieron a Luke Skywalker, Chewbacca y RD2D, sino a Lucas Trotacielos, Mascatabaco y Arturito, nombres que los cines pensaron más acordes a las tierras hispanohablantes. Aunque tal historia es un mito urbano, con apenas un toque de verdad, refleja bien la complicada historia del doblaje; para muchos, este arte y negocio ha sido un puente para conocer películas, series y caricaturas de todo el mundo; para otros, es un atentado contra la integridad intelectual de la obra. 

Una controvertida historia

Durante la época del cine mudo, las películas apoyaban su narrativa en intertítulos que, entre escenas, mostraban escritas las descripciones y diálogos, o en un “charlatán”, que explicaba la película para aquellos que no podían leer. Sin embargo, la llegada del cine sonoro supuso nuevos problemas para la exhibición de cintas extranjeras, aunque algunos trataron de verlo como oportunidades. La productora Metro Goldwyn Mayer estaba segura de que la gran maquinaria del cine estadounidense haría del inglés la lengua mundial, pero esto solo ayudó a desatar el pánico internacional a la “intrusión lingüística”, y países como Francia recurrieron al subtitulaje para rescatar el idioma nativo de la oleada norteamericana, prohibiendo exhibir películas en idiomas ajenos que no llevaran subtítulos.

El analfabetismo predominaba en todo el mundo, así que las productoras buscaron otras opciones. En 1928 nació el doblaje moderno, cuando Paramount Pictures logró sincronizar el diálogo de The Flyer, traducido del inglés al alemán, con los movimientos labiales de los actores. 

Sin embargo, la calidad de la técnica solía ser pésima, por lo que los cineastas preferían otros métodos, llegando a filmar sus películas varias veces con actores de diferentes países como la excelente versión española de Drácula de 1931, protagonizada por Carlos Villarías y Lupita Tovar, lo cual resultaba costoso y, a falta de supervisión constante, la calidad de una versión a otra era muy variable. Por esto, varios años y avances tecnológicos después, el doblaje tuvo un gran renacimiento.

De México, para el mundo

En los años 40, la Metro Goldwyn Mayer se llevó a sus estudios de Nueva York a un puñado de actores mexicanos de radionovelas  para doblar sus películas. Rápidamente, en México y otros países de Latinoamérica, como Argentina creció una gran industria del doblaje. Sin embargo, para finales de la década varios gobiernos decidieron que esta práctica fomentaba la competencia desleal para la producción local, y prohibieron que los cines nacionales presentaran películas extranjeras dobladas que no fueran infantiles. En México, este veto estuvo vigente hasta el año 2000, por lo que los doblajes fueron territorio mayormente televisivo por medio siglo.

Evangelina Elizondo, bajo la dirección de Santos, fue nuestra Cenicienta mexicana. Fuente: Disney y De Memoria.

La industria del doblaje en Latinoamérica se volcó al público infantil. Walt Disney mismo se interesó en las posibilidades del doblaje mexicano después de la fuerte crítica que el locutor Edmundo Santos hizo del mal doblaje al español de Blanca Nieves, y en poco tiempo, Santos pasó a ocuparse de la traducción de las canciones de Disney. Unos años más tarde, se convirtió en asesor oficial del idioma, desarrollando las reglas gramaticales para el llamado “español neutro” que evitaban tropicalizaciones o acentos típicos. 

El problema de la tropicalización

A inicios de los 50, Santos se mudó con su equipo a la Ciudad de México para trabajar en La Cenicienta, y pasaría los siguientes 27 años, hasta su muerte, encargándose por completo del doblaje al español de películas y productos derivados de Disney. Aunque esta era nos regaló joyas como El Libro de la Selva con la voz de Tin Tan para Baloo, Luis Pelayo tras Bagheera y a Carlos Petrel como Sheer Khan, la práctica del español neutro fue abandonada a partir de 1991 para La Bella y la Bestia, en favor doblar una versión latinoamericana y otra con el castellano de España. 

 

Mientras tanto, la televisión seguía siendo el campo más fértil para los actores de doblaje. A diferencia de la actuación frente a la cámara, contar con la voz como herramienta principal implicaba que ni la edad, ni el aspecto físico ni el género eran barrera, y la libertad de acción era tal que, sobre todo en caricaturas, se permitían incorporar rasgos culturales y ciertas tropicalizaciones que las hicieran más accesibles y reconocibles; a pesar de que esto no pocas veces resultaba en interpretaciones que desmerecen la versión original, también nos permitió disfrutar de creaciones excepcionales como la que hizo Jorge Arvizu, “el Tata” para Don Gato y su pandilla: mientras que en los EUA pasó desapercibida, en toda Latinoamérica se volvió un ícono cultural, tal como te contamos en uno de nuestros artículos pasados.

Don Gato y su pandilla.

El doblaje en la actualidad

En décadas recientes la labor de doblaje comenzó a devaluarse, los estudios y televisoras dieron preferencia a voces menos entrenadas, pero más baratas, o cayeron en la práctica del star system, dando los papeles principales a actores y cantantes populares, expresamente contratados para interpretarse a sí mismos o a sus personajes más conocidos. De igual forma, se volvió cada vez más frecuente el introducir en trabajos extranjeros chistes locales, referencias o modismos de la cultura popular, sin ningún cuidado o respeto por el trabajo original ni por la labor profesional de los verdaderos actores del doblaje. Resulta curioso que, de entre todas las voces de profesionales y cinéfilos que a través de los años se han alzado contra esta mala práctica, sea la de Jorge Luis Borges, desde el lejano 1945, la más profética: 

“Las posibilidades del arte de combinar no son infinitas, pero suelen ser espantosas. (…) Hollywood acaba de enriquecer ese vano museo teratológico; por obra de un maligno artificio que se llama doblaje, propone monstruos que combinan las ilustres facciones de Greta Garbo con la voz de Aldonza Lorenzo. ¿Cómo no publicar nuestra admiración ante ese prodigio penoso, ante esas industriosas anomalías fonético-visuales?”.

 

Así nació El Principito de Saint-Exupéry 

¿Te imaginas ser un piloto aviador y poder recorrer diversas partes del mundo?, Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) lo era y muchos de sus viajes fueron la inspiración para convertir sus vivencias en literatura, como es el caso de obras como: El aviador, Vuelo nocturno y El Principito. Esta última, seguramente la has leído en algún momento de tu vida.  

El Principito es una de las obras más conocidas alrededor del mundo y aunque se ha considerado un libro para niños, la realidad es que sus temas como: la pérdida, la soledad, la muerte y el amor, son también para adultos.  

Las cartas en las que nació El Principito 

Fueron varias las causas que se juntaron para que su autor decidiera crear esta historia, una de ellas fue el impulso de sus amigos, a quienes les mandaba cartas en las que agregaba el dibujo de un hombrecito rubio con bufanda y cabello alborotado, era como su “alter ego infantil”, pues a través de él, expresaba las emociones que a su parte adulta le era difícil decir. Por eso, sus amigos lo animaron a que le diera vida a aquel simpático joven y lo hizo en el año 1942, dedicándose a realizar los dibujos en acuarela, así como a escribir la increíble historia del muchacho rubio.  

Encuentro entre el Principito y el aviador.

A su vez, Saint-Exupéry en varios momentos de su vida cayó en etapas de profunda tristeza y alcoholismo, — debido a que en Nueva York se sentía aislado, su vida en pareja era inestable y los exiliados franceses lo acusaban de colaborar con el gobierno de Vichy — por eso, buscó una manera de plasmar parte de su sentir y pensamientos.

“Es muy curiosa la desesperación. Necesito renacer”, escribió él.  

Así, por medio del Principito, el autor pudo recuperar a su niño interior y conmovernos por medio de su personaje, quien llora o se entristece por instantes, pero también conserva ilusiones, se ríe, aprende y muestra una gran fortaleza.  

El terrible accidente que dio origen a El Principito 

Otra de las situaciones en las que se basó el autor para dar origen a El Principito, fue el accidente que sufrió junto con su mecánico aviador André Prévot, cuando en uno de sus viajes aéreos, la avioneta en la que viajaban se estrelló en el desierto de Libia, increíblemente él y su compañero sobrevivieron al impacto; sin embargo, después de dos días, la poca comida y bebidas que llevaban (uvas, naranjas y vino)  se agotó, lo que provocó que Saint-Exupéry tuviera alucinaciones visuales y auditivas en las que se enfrentaban sus dos “yo”: el que daba todo por perdido y el que aún se aferraba a la esperanza. 

Saint-Exupéry como aviador.

Fue hasta el cuarto día cuando milagrosamente fueron rescatados por un beduino que iba en camello; así que, esta anécdota en la que casi pierden la vida, ha quedado claramente retratada en el libro.   

Los mensajes de libertad de El Principito 

Por otro lado, aunque la obra de Saint-Exupéry deja grandes lecciones en cuanto a la amistad, el amor y el dolor, al mismo tiempo, por medio de los viajes del Principito a varios planetas, el escritor plasma su visión sobre el mundo moderno y tecnológico en el que predominan las personas que han dejado a un lado la importancia de las relaciones humanas para centrarse únicamente en el deseo de obtener poder, reconocimiento y riqueza. A la vez, se refiere a la libertad, usando como ejemplo contrario a un dictador, fue por estos temas que su obra fue censurada durante la dictadura militar en Argentina. 

“No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domésticas, tendremos necesidad el uno del otro.”

Sin duda, El Principito es una obra que hace reflexionar a chicos y grandes, pues sus temas van más allá de lo que se lee a simple vista; así que, ahora ya conoces la historia del autor y de los motivos que lo llevaron a plasmar parte de sus emociones en voz del pequeño muchacho rubio.  

Postsecret: contando historias con secretos

En un suburbio de Maryland, EUA, hay una casa que durante quince años ha recibido más de un millón de postales provenientes de cada rincón del mundo; en cada una va escrito un secreto anónimo. El destinatario y guardián de estas confesiones es Frank Warren, y lo que empezó como un pequeño proyecto de arte se convirtió en media docena de libros, exhibiciones en museos, una obra de teatro, colaboraciones con programas de salud mental y una comunidad mundial que busca conectarse con otros y confesar sus deseos, recuerdos y culpas a través de uno de los medios de comunicación más antiguos: el correo.

”Mis brazos están cubiertos con cicatrices”.

Belleza secreta

Si bien las instrucciones del proyecto son solo tres —el secreto debe ser verdadero, nunca antes compartido y tiene que enviarse en una postal física—, desde el principio los participantes decoraron con gran empeño y creatividad sus postales con collages de recortes, fotografías personales y objetos de gran significado —desde un ticket de avión del viaje que cambió la vida de alguien hasta la navaja de rasurar que un potencial suicida decidió no usar—, convirtiendo el proceso en un ritual de autoconocimiento y revelación.

“Cuando crezca quiero ser tan feliz como cuando tenía 7 años”. Imagen: Postsecret.

Los resultados tienen una belleza conmovedora, de inmensa honestidad y hasta con un cierto toque entre lo kitsch y lo punk; por años se han archivado en el popular blog de Postsecret y en los libros que Warren ha editado, además de ganarse exhibiciones  en museos como el American Visionary Art Museum y el MOMA en Nueva York.

“Somos el anti-facebook”

Postsecret es un proyecto lleno de intersecciones y contradicciones: une lo analógico —escritura e ilustración a mano, enviadas por correo— y lo digital —todo el proceso que Warren ocupa para compartir estos secretos con la comunidad, incluyendo el escáner y el blog—; además de que crea un espacio comunitario para compartir las confesiones más íntimas, de manera anónima y sin la “recompensa” de un like o un follow.

Cartas por correo.

Lo que diferencia a Postsecret de similares digitales como Whisper y Secret, que comenzaron bajo la misma idea de compartir secretos de manera anónima y terminaron como espacios tóxicos de abuso y discurso de odio, es su naturaleza analógica. El requerimiento de la lentitud y reflexión necesarios para convertir el secreto en arte se contrapone en los segundos que lleva escribir un mensaje virtual. Por esto, su primera y única encarnación en app no duró más de tres meses.

“Querida madre biológica: tengo excelentes padres”.

Warren mismo no está libre de controversia: aun cuando el blog permanece libre de anuncios en una era donde parece impensable no monetizar nuestras relaciones y confidencias —tal es el modelo de todas las redes sociales que existen— y se ha enorgullecido de nombrar al proyecto “el anti-Facebook”, también es cierto que durante estos diez años ha generado ganancias y reputación comerciando con los secretos de otros.

No callemos la vergüenza

Lo cierto es que compartir los secretos que cargamos tiene beneficios comprobados por la ciencia. No solo nos ayuda a afianzar nuestros lazos  sociales, sino que mejora nuestra salud mental. Los secretos motivados por la vergüenza son particularmente dañinos, ya que esta tiene una alta correlación con la adicción, la depresión y la violencia.

“Mi gran miedo es tener una hija que herede mi desorden alimenticio”.

 

Compartir secretos y leer los de los demás nos ayuda a sentirnos identificados y validados. Hablar y ser escuchado con empatía puede traer alivio e incluso, generar los más urgentes cambios sociales, como ha demostrado el movimiento #MeToo. En 2012, la investigadora Brene Brown decía: “Si pones la vergüenza en una placa de Petri, se necesitan tres cosas para crecer exponencialmente: secreto, silencio y juicio. Si pones la misma cantidad de vergüenza en una placa de Petri y la empapas con empatía, no podrá sobrevivir”.

 

Lo que no sabías de los autocinemas

Hoy en día, las películas nos acompañan con un sinfín de historias de diferentes géneros y para todos los gustos, desde romance y comedia, hasta acción, misterio y terror. 

Ahora que, si le sumas la compañía de tu mejor amigo, tu familia o tu ligue en un lugar íntimo y cómodo, la experiencia frente a la pantalla se disfruta al doble, o al menos así lo pensó Richard M. Hollingshead, quien montó el primer autocinema en Nueva Jersey en 1933. 

Mágica compañía en el autocinema.

¿Qué llevó a Hollingshead a inventar los autocinemas? 

Una de las teorías afirma que la mamá de Hollingshead era una persona con obesidad y por ello no se sentía cómoda en ninguna butaca, así que él no dudó en buscar una solución.  

La otra versión asegura que el magnate quería impulsar el uso del auto, así como los productos Whis, teniendo por eslogan publicitario: “cada quien en su propio palco”.    

“Cada quien en su propio palco”.

Sea cual sea la razón que llevó a Hollingshead a crear esta nueva manera de ver películas, lo cierto es que fue un gran éxito que rebasó incluso las ventas de los cines convencionales, siendo así que, para 1956 los autocinemas se habían extendido por toda la Unión Americana.  

¿Por qué triunfaron los autocinemas? 

  • Eran mucho más baratos que los cines convencionales, porque con un solo boleto podían entrar todos los que cupieran en un carro, en modo “auto sardina”. 
  • Podías llevar tus propias botanas y hasta tomarte unos tragos de alcohol mientras disfrutabas el film 
  • Los carros eran el lugar ideal para romancear o pasar una tarde de besos con tu pareja.

    Diversión en tu propio auto.
  • La calidad del audio de las películas era increíble, pues se transmitía por medio del radio de los autos.  
  • El sitio en el que se ubicaban fue diseñado de forma ideal, tenían rampas para que los carros se inclinaran ligeramente hacia atrás y no se obstruyeran la vista entre sí. 
Colocación ideal para los autos. 

El fin y el regreso de los autocinemas

A pesar del gran éxito de los autocinemas, en los años 80 muchos quebraron, pues con la llegada de las nuevas tecnologías, como las televisiones a color, el VHS y Beta, ya podías ver películas en pijama y pantuflas desde la comodidad de tu casa.  

Disfrutando el cine en casa.

Actualmente, debido a la pandemia, en México y en otros países se han vuelto a colocar nuevos autocinemas que han sido recibidos con gran agrado por parte de los visitantes; así que, tal vez hemos vuelto un poco a una manera antigua y diferente de ver cine.  ¿Y tú, ya viviste esta increíble experiencia? 

El lenguaje del doblaje: el caso Top Cat

A principios de los años 60 se estrenó en Estados Unidos la serie animada Top Cat, acerca de las travesuras de una pandilla de gatos callejeros. Después de 30 episodios Hanna-Barbera la canceló por bajo índice de audiencia. En 1963 fue adaptada y doblada al español en México, donde se llamó Don Gato y su pandilla.

Tuvo un éxito tremendo y estos 30 episodios se han transmitido una y otra y otra vez en las décadas de 1960, 1970, 1980, 1990, 2000 y 2010. Se convirtió en una serie de culto. En 2011 y 2014 se hicieron dos largometrajes en coproducción México-Argentina-Estados Unidos, pero a pesar de lograr una buena recaudación en taquilla, no tuvieron el éxito de antaño de la serie.

Pero ¿por qué en Estados Unidos Top Cat no prosperó mientras que en México fue un exitazo? Si ves la serie en el idioma original te das cuenta de que resulta bastante olvidable, sin embargo, para realizar el doblaje en México se reunió una pandilla de actores súper experimentados que hicieron de Don Gato y su pandilla la caricatura preferida de muchos y por generaciones.

Benny the Ball se convirtió en Benito Bodoque, con aguda voz infantil que lo hacía taaan tierno… Por su parte, Choo-Choo se llamó Cucho, un gato yucateco al que un hot dog le sabe a chocolomo. The Brain, un gato lento de entendederas, se transformó en Demóstenes, mientras que Fancy-Fancy y Spook fueron aquí Panza y Espanto, respectivamente. Por último, el policía Charlie Dibble es nuestro querido oficial Matute.

Los actores de doblaje se divirtieron en grande y se tomaron tantas libertades creativas que Don Gato y su pandilla cobró encanto, ha sido retransmitida cientos (¿o miles?) de veces en la tele y se volvió tan legendaria como ellos, a quienes recordamos y festejamos en este Día Internacional del Doblaje. Ellos son:

Jorge Arvizu. Es la cara más visible de la pandilla por su personaje de “el Tata”, un viejo desgreñado en bata de dormir que gritaba “¡Quiero mi cocoool!”.  Dobló también a Pedro Picapiedra, el Pájaro Loco, Scooby Doo, Bugs Bunny, el Pato Lucas y en Don Gato a Benito Bodoque y Cucho. Fue Maxwell Smart en El Súper Agente 86, el Tío Lucas y el Tío Cosa en Los Locos Addams, Kato (¡la voz de Bruce Lee!) en El Avispón Verde y El Pingüino en la serie sesentera del mejor conocido como “Batman panzón”. Él fue además director de doblaje para Top Cat y su hermano Rubén hizo la traducción y adaptación del guion al español en 1963.

 

Julio Lucena. Voz de Don Gato, también fue Pablo Mármol en Los Picapiedra, Moe en Los Tres Chiflados y dobló voces en un montón de episodios de La dimensión desconocida. Aportó su voz en numerosas radionovelas.

Carlos Becerril. Tiene más de 80 años y más de seis décadas en el doblaje. Además de Panza en Don Gato, es la voz de Robert DeNiro, Richard Gere, Robert Redford, Al Pacino, Mel Gibson, Michael Douglas, Patrick Swayze, Richard Dreyfuss, Anthony Hopkins y una lista interminable, casi tiene el monopolio de las voces masculinas de Hollywood.

Santiago Gil. En Don Gato era Espanto, pero también fue Robin en “Batman panzón”, el señor Ingalls en la serie La Familia Ingalls, Gonzo en El show de los Muppets y Shaggy de Scooby Doo. Trabajó en esto 30 de sus 46 años de vida.

Armando Gutiérrez. Otro personajazo del doblaje, además de Demóstenes en Top Cat, fue la voz del “guapo Ben” en Los 4 Fantásticos (la caricatura de los 60s), Vulcano en El hombre araña (la serie animada viejita) y Brutus en Popeye el Marino. Fue un comediante en teatro y radio, donde era conocido por su sobrenombre Simplón Telera de la Chica.

Víctor Alcocer. Fue actor de cine y Matute en Don Gato, pero también Herman Munster en La Familia Munster, el Gallo Claudio, El Jefe en El Súper Agente 86 y el Guasón en “Batman panzón”. También dobló a El Santo y Blue Demon en películas de luchadores, dándoles la masculinidad y presencia que les faltaban a las voces estos superhéroes de carne y hueso.

Foto de entrada por Neil Godding en Unsplash

Cuando llegó la Fuerza

El relato de “yo fui al estreno de La Guerra de las Galaxias” es ya una fantasía colectiva, casi un recuerdo creado de quienes tienen la edad suficiente para contarlo: los primeros acordes del glorioso tema de John Williams, el texto introductorio que se va alejando de la mirada, la nave espacial en primer plano que se queda en la retina del espectador…

Desde su estreno, la “telenovela espacial” creada por George Lucas inspirado en Flash Gordon (serie de los años 30 sobre un viajero intergaláctico) resultó un éxito y logró recaudar en su primer año 79 millones de dólares en taquilla, equivalentes a 300 millones de dólares de la actualidad.

Pero esa no fue su única inspiración. Lucas había leído la obra del filósofo Joseph Campbell, que en El héroe de las mil caras (1949) afirmaba que todos los relatos que nos emocionan, desde La Odisea de Homero hasta las aventuras del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda (hoy diría que la saga de Hary Potter) tienen algo en común:

Cuentan una historia con la que nos podemos identificar, acerca de un joven héroe que tiene una misión por cumplir, una dama por rescatar y muchas aventuras que vivir en el camino.

Una vez que descubrió este secreto, Lucas puso manos a la obra y se pasó un año escribiendo un guion que contara esas aventuras que nos gustan desde hace muchas generaciones y, en lugar de ponerla en la Tierra, la ubicó en una galaxia muy muy lejana.

Greg Rakozy, Unsplash

Algunos datos curiosos

  • El guion original tenía más de 200 páginas y la historia completa de la primera trilogía. Como Lucas vio que sería muy difícil filmar todo, decidió dividirlo en tres y hacer solo la primera parte. Solo si tenía éxito haría las dos restantes.
  • En origen, el apellido de la familia Skywalker (“Caminante del cielo”) era Starkiller (“Asesino del cielo).
  • Peter Mayhew, que hacía de Chewbacca, medía 2.20 metros. Kenny Baker, que hacía de R2D2, medía un metro.
  • El cuerpo y la voz de Darth Vader son de dos personas distintas: David Prowse, un tipo alto y fuerte, pero con voz tipluda puso el cuerpo, mientras que James Earl Jones, un afroamericano que había sido tartamudo, puso la voz.
  • Los sonidos de las naves y las armas se obtuvieron con secadoras de pelo, cables de acero, proyectores de cine, motores y radios descompuestos.
  • La voz de Chewbacca tiene partes de gruñidos de oso, tigre, morsa y perro; R2D2 es la voz de un adulto haciendo como bebé combinada con pitidos de un sintetizador electrónico.
  • “I have a bad feeling about this” (algo así como “esto me da muy mala espina”) es una frase que se repite en todas las películas de la serie.

  • Star Wars fue la primera película que demostró que se podía ganar dinero en taquilla y también vendiendo productos de la marca como playeras, álbumes, figuras de los personajes, etc. (actualmente hay más de 90 mil objetos coleccionables).
  • Lucas les pidió a los productores una parte de las ganancias por el merchandising de la película y esto fue lo que lo hizo millonario.
Billy Huynh, Unsplash

Tres conceptos básicos de Star Wars

  1. La Fuerza. Es una energía creada por todas las cosas vivientes. Tiene un lado luminoso y un lado oscuro.
  2. Jedi. Es una orden de caballeros que trabajan con el lado luminoso de la fuerza.
  3. Sith. Son caballeros que trabajan con el lado oscuro de la fuerza, obtienen su poder de emociones como la ira, el miedo y el odio. Son eternos enemigos de los jedi.
Foto de la NASA, Unsplash

Arquetipos intergalácticos

Los personajes de Star Wars son arquetipos, es decir, el ejemplo más perfecto de algo o, siguiendo la teoría del psiquiatra Carl Jung, la idea que todos tenemos de lo que debería ser alguien. En el caso de la primera trilogía, estos son algunos:

Luke Skywalker es el joven héroe. Un muchacho noble y con grandes sueños que no puede realizar hasta que un evento inesperado le revela que él es “el elegido” para revolucionar y estabilizar el sistema.

Darth Vader es el héroe maldito. Muchos pensaron que era “el elegido”, pero cayó al lado oscuro y sus propios actos destruyeron lo que amaba. Vive con ira y resentimiento.

Obi-Wan Kenobi es el maestro. Fue maestro del héroe maldito y guía al joven héroe para que no caiga en los mismos errores que aquél.

Leia Organa es la dama en apuros. Aunque está prisionera, tiene mucho carácter y una vez liberada, será responsable de restaurar las leyes y poner orden.

Han Solo es el aventurero. Es un mercenario, pero, aunque parece que nada le importa, en realidad es leal y cree en el honor.

Chewbacca es el héroe coyote. Es el último de su tribu, un solitario cuya misión es acompañar al aventurero para calmar sus ímpetus.

Yoda es el viejo sabio. Maestro de maestros, su gran sabiduría ayuda al joven héroe a tener disciplina para cumplir su misión.

Darth Sidious (el Emperador) es el monstruo. Es la encarnación del mal, destruye cuanto encuentra para alcanzar el poder absoluto.

R2D2 es el técnico. Curioso, creativo y juguetón, encuentra soluciones de forma inesperada y sabe improvisar en situaciones de peligro.

C3-PO es el espantapájaros. Aunque es un miedoso, su papel como intérprete y mediador es importante. Funciona como señuelo para confundir al enemigo.

Alexis Antonio, Unsplash

Foto de entrada por Guillermo Ferla en Unsplash

¿Qué palabras se inventaron el año en que naciste?

El diccionario Merriam-Webster tiene una herramienta maravillosamente útil (bueno, quizá no tan útil pero sí maravillosa). Se trata de Time-Traveler, que informa de las nuevas palabras que se agregaron a este diccionario año por año desde ¡el 1500! (en realidad, desde el siglo XII, pero van por siglos hasta el XV). Así que podemos saber cuáles palabras nacieron al mismo tiempo que nosotros y, de paso, sentirnos un poco (o un mucho) viejos, nostálgicos y, a la vez, testigos de la historia. Por lo pronto, aquí están algunos neologismos de 50 años para acá.

2017 extreme risk law. Prohibición temporal de compra y uso de armas a sujetos que podrían hacerse daño a sí mismos o a otros.

2016 oganesson. Un nuevo elemento químico sintético.

2015 aphantasia. Incapacidad para visualizar imágenes mentales.

2014 deadname. Nombre que se le dio a una persona transgénero al nacer y que ya no usa al hacer la transición.

2013 bingeable. Múltiples episodios o partes que se pueden ver en rápida sucesión.

2012 inspo. Inspiración, pero en slang.

2011 blockchain. Base de datos digital cuya información se puede usar y compartir simultáneamente en una gran red descentralizada de acceso público.

2010 Instagram. La red social.

2009 anti-vaxxer. Persona que se opone a la vacunación.

2008 mansplain. Cuando un hombre le explica a una mujer algo que ella ya sabe.

2007 hashtag. #nonecesitadefinición

2006 YouTube. Creador de videos en YouTube.

2005 sexting. Envío de imágenes o mensajes sexuales explícitos por cel.

2004 podcast. Programa de música o conversación en formato digital para descargar a través de Internet.

2003 muffin top. Rollo de grasa que se desborda de los pantalones ajustados.

2002 reggaeton. El género musical.

2001 bromance. Una muy estrecha amistad no sexual entre hombres.

2000 google (verbo). Buscar información en la web mediante el buscador Google.

1999 blog. Sitio web que contiene reflexiones personales, comentarios, videos y fotografías proporcionados por el escritor.

1998 cyberbullying. Publicación electrónica de mensajes abusivos sobre una persona.

1997 emoji. J

1996 trans man/trans woman. Hombre/mujer transgénero.

1995 eurozone. Área geográfica que comprende los países que utilizan el euro como moneda oficial

1994 chai latte. Bebida caliente a base de té negro, especias y leche al vapor.

1993 fashionista. Diseñador, promotor o seguidor de las últimas tendencias de la moda.

1992 polyamory. Estado o práctica de tener más de una relación romántica abierta a la vez.

1991 nanotech. Apócope de nanotecnología.

1990 World Wide Web. www…

1989 eco-friendly. No dañino para el medio ambiente.

1988 hyperlink. Enlace electrónico que da acceso directo.

1987 lipo. Apócope de liposucción.

1986 HIV. Virus de Inmunodeficiencia humana.

1985 boy band. Conjunto de hombres jóvenes que cantan y bailan canciones pop para un público femenino adolescente.

1984 cardio. Ejercicio cardiovascular.

1983 cell phone. Teléfono celular.

1982 taqueria. (Según el Merriam) restaurante mexicano especializado en tacos y burritos.

1981 ableism. Discriminación por las personas con capacidades diferentes.

1980 yuppie. Tribu urbana de adultos con estudios universitarios y trabajos bien remunerados.

1979 codependency. Relación en la que una persona es controlada por otra afectada por una condición patológica.

1978 trans fat. Grasa que contiene ácidos grasos trans.

1977 ear candy. Música poco profunda, pero agradable de escuchar.

1976 wannabe. Persona que aspira a ser alguien más o que trata de actuar como otro.

1975 cotija. Queso mexicano duro, blanco y desmenuzable hecho de leche de vaca.

1974 biofuel. Combustible producido a partir de materias primas biológicas.

1973 video game. Juego electrónico en el que los jugadores controlan imágenes en una pantalla de video.

1972 CEO. El ejecutivo con la autoridad principal en una empresa.

1971 supermacho. Extremadamente masculino o macho.

1970 hot pants. Pantalones cortos muy cortos.

1969 ecocide. Destrucción de grandes áreas naturales por la actividad humana.

1968 cryptozoology. Estudio y búsqueda de animales legendarios.

NOTAS: Número 1: son en inglés. Número 2: no es exactamente la fecha de la creación de la palabra, sino de la que apareció en el diccionario, así que algunas podrían de ser de fechas anteriores. Número 3: por año hay muchas nuevas palabras, la recomendación es que veas la página web  www.merriam-webster.com/time-traveler para que las cheques todas. Número 4: en español existe algo similar, que es el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que informa de la primera aparición de palabras en textos escritos y orales de 1975 a 2004, aquí la búsqueda no es por años, sino por palabras.

Foto de entrada por Adam Tinworth en Unsplash

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 1)

David Robert Jones (Londres, 1947-EE. UU., 2016) fue mundialmente conocido como David Bowie. Es considerado uno de los músicos más influyentes del siglo XX y paralelamente hizo carrera como actor. Como cantautor ejecutó diversos géneros y adoptó varios alter egos, de entre los que sobresalen Ziggy Stardust y Thin White Duke. Como actor, fue rey de los duendes en Laberinto (1986) Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo (1988) y Nikola Tesla en The Prestige (2006). Se le reconoce por temas como “Space Oddity”, “Ashes to Ashes” o “Heroes”, aunque su herencia musical es mucho más extensa. Es un ícono de la cultura pop.

Sus fanáticos nos obsesionamos con su música, su talento y su apariencia. Además de disfrutarlo como artista, he aprendido de Bowie algunas cosas que van más allá de su legado musical.

  1. Se puede ser mejor siendo diferente. Un día me preguntaron: ¿Qué prefieres ser: mejor o diferente? Aunque la respuesta parece obvia para mí no lo fue. ¿Mejor en qué o mejor que quién? Cuando empecé a conocer y a admirar a Bowie empecé a entenderlo: él nunca se pareció a nadie más que a sí mismo y esto le bastó para ser el mejor.
  2. El sexo fluye y fluye y fluye… De un chico aparentemente masculino pasó a tener una imagen andrógina, luego a vestirse de mujer. Se decía que vivió en pareja con hombres, con mujeres y que participó en orgías. Dijo que era homosexual y después cambió de opinión y se declaró bisexual para, finalmente ser un padre de familia hetero. Al final, para él las especulaciones sobre su sexualidad no fueron más que etiquetas sin importancia.

    Como Ziggy Stardust (1973).
  3. Además de buen músico ser puede ser un buen mercadólogo. Quien piense que crear Ziggy Stardust fue para Bowie pura inspiración artística está en un error. Él deseaba ser famoso y no lo había logrado, así que decidió conscientemente crearse una imagen inolvidable que sorprendiera y vendiera. Incluso declararse bisexual fue una ocurrencia en su momento para que se fijaran en él (después lo negaría, al fin que ya era famoso). Así que no basta con ser talentoso, hay que hacer un esfuerzo extra para que los demás lo noten y (seamos realistas) poderlo capitalizar.
  4. Se puede crear música de un montón de géneros sin perder la esencia. Blue eyes soul, jazz, glam rock, hip-hop, heavy metal, electrónica, pop, alternativa… A Bowie se le relaciona con una larga lista de géneros musicales, incluso se le considera iniciador de algunos. Lo cierto es que, incluso cuando en ocasiones se alejó de sus raíces glam (y fue criticado por ello) nunca renunció a experimentar. Su voz y estilo, tan imitados y “homenajeados”, son tan suyos que resulta inconfundible.

    Como The Thin White Duke (1976), foto de Jean-Luc Ourlin.
  5. La belleza es un concepto. Le muestro imágenes de Bowie a mi hijo de 11 años y él me va diciendo: “Chico… chica… chica… alien… señora… señor… chico… alien”. Yo le digo que es hermoso y él responde que le da miedo ese señor tan flaco y pintado y con ropa tan extraña. Es que para muchos Bowie no es de este mundo, simplemente no hubo nadie como él. Para mí su belleza radica en esa confianza en sí mismo, en la audacia, en la personalidad que transmiten sus ojos, sus facciones y sus movimientos, no en lo que los cánones de belleza (siempre cambiantes), prescriben.

Foto de entrada por David Preston en Unsplash

Nina: el talento y la ira

El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, por lo que durante todo el mes se realizan acciones para concientizar y prevenir sobre este mal que, aunque la mayoría de las veces es curable, aún se lleva un gran número de vidas. Por ello, en 360 Grados deseamos recordar y rendir homenaje a tres mujeres de diferentes épocas, países y campos de estudio que murieron de esta enfermedad.

My skin is black, My arms are long, My hair is woolly, My back is strong. Strong enough to take the pain, Inflicted again and again.

“Four women” (1966)

(Carolina del Norte, Estados Unidos, 1933-Provenza, Francia, 2003)

¿Cuándo nació la ira? Tal vez a los diez años, al ver a sus padres dejar sus lugares para que se sentara gente blanca. La niña negra que daba el recital se negó a seguir tocando el piano hasta que regresaron a sus papás a la primera fila.

Tal vez continuó a sus veintes, cuando, por racismo, rompieron sus sueños y le negaron la beca para estudiar música y ser la primera concertista negra que pudo haber tocado en el Carnegie Hall.

Quizá se transformó al empezar a cantar para no perder su trabajo de pianista de jazz en ese centro nocturno donde Eunice Waymon se despidió para siempre y nació la leyenda: Nina Simone, la pianista y cantante que interpretaría de forma única a George Gershwin (“I Loves You Porgy”), a Johann Sebastian Bach (“Love Me Or Leave Me”) a George Harrison (“My Sweet Lord”) y a sí misma en canciones llenas de pasión, de belleza… y de ira.

Seguro se notó en la relación tormentosa con su esposo y manager, que la maltrató y la humilló, y ella bebió y tomó pastillas y le aventó las botellas furiosa, desesperada porque su cuerpo reaccionaba así (sin saber que padecía trastorno bipolar), igual que cuando le molestaba el ruido que hacía algún espectador y lo callaba en pleno concierto.

Y prosperó cuando supo la noticia: el Ku Klux Klan había asesinado a unas niñas negras en una iglesia. Entonces fue al piano y compuso “Mississippi Goddam”, donde maldecía y proclamaba: “All I want is equality, for my sister my brother my people and me”.

La ira siguió, cuando protestó por sus derechos de mujer y negra junto a Martin Luther King y luego él fue asesinado y ella siguió componiendo y protestando, cada vez más radical, hasta hacerse amiga de los Panteras Negras y negarse a pagar impuestos, lo que al final la llevó al exilio.

Se la llevó consigo a Liberia, Suiza, Holanda y finalmente a Francia, donde se quedó hasta su muerte, a los 70 años.

Nina Simone fue una contradicción andante que mezcló su enojo, su talento, sus pasiones y su insobornable deseo de vivir, los convirtió en música y nos la regaló. Nos legó sus manos acariciando el piano, su voz profunda, densa y melodiosa, sus letras que hablan por generaciones de mujeres, negras como ella, que han vivido la injusticia y que a pesar de todo siguen fuertes, soportando el dolor.

Nina Simone murió de cáncer de mama.

Foto de entrada por Matthew T Rader en Unsplash

Historias de amor-odio chilango

Oleo-aereo-para-la-ciudad-de-Mexico

No recuerdo exactamente la fecha en la que regresé a vivir a la Ciudad de México. No recuerdo si era 9 o 12 de noviembre, o algún día entre éstos. Acababa de volver de Barcelona y ahora probaría fortuna en la inmensa capital mexicana. Escribo esto a modo de homenaje a todo el tiempo que pasé aquí: este año se hubieran cumplido tres, pero me faltarán un par de meses. De cualquier manera, me siento satisfecha. A lo largo de todo este periodo he tenido experiencias de todo tipo, he aprendido mucho, he conocido a tanta gente y tantos lugares, incluso, tuve la oportunidad de cruzar caminos con mi fiel compañera peluda a la que quiero montones.

Es la segunda vez que vivo aquí, aunque la primera sólo lo hice durante tres meses, tiempo insuficiente para conocer más o menos a fondo el lugar, pero suficiente para hacer conexiones adecuadas y saber cómo moverse por ahí, de manera funcional.

He vivido en cuatro casas/departamentos diferentes y en tres zonas distintas: siete meses en una casa de huéspedes en San Angel, once meses en un departamento en la Narvarte, otros dos en otro de la misma colonia, y en el actual, de la Del Valle, llevo un año y dos meses. En todos compartiendo con roomies/huéspedes.

6306368801_a989ab98e2_zDesde un inicio he sido usuaria activa del transporte público, pues no tengo auto. He tomado de todo: metro, metrobús, pesero, RTP, trolebús, tren ligero, taxis. Y ahora, soy fan de Uber. He trabajado como freelance para distintas editoriales y he tenido un par de trabajos de planta que en verdad me han gustado mucho. He conocido muchos lugares interesantes de todo tipo y sé que me quedaron muchos pendientes, pero también sé que siempre puedo volver. Asimismo, he conocido a mucha gente, también de todo tipo, y algunos se han convertido en grandes amigos. De todos he aprendido. Y de todas mis experiencias en la ciudad. Aquí he crecido en varios aspectos, además del físico, por supuesto. Aquí cumplí mis 30. Aquí aprendí que los temblores, aunque no son cosa de todos los días, sí son habituales e incluso algunos ni los sentí. He aprendido a moverme entre muchedumbres y a esperar y a hacer colas para muchas cosas. He aprendido a hacerme notar, si es que necesito algo. Aunque creo que nunca aprenderé a sentirme cómoda y a no impacientarme con el desorden urbano y con los apretujamientos y empujones. He aprendido a convivir con la temporada de lluvias a lo largo del año, pero sigo perdiendo sombrillas y nunca he comprado un par de botas ad hoc. Hace un par de semanas, me empapé de pies a cabeza por no ir preparada para el torrencial chubasco que duró unos cuantos minutos mientras caminaba por el Parque de los Venados. Y, desafortunadamente, la contaminación ha hecho algunos estragos en mis ojos, pero nada grave, por el momento. Aproveché la cercanía con ciertos estados y el hecho de que salen vuelos a todos lados desde aquí, e hice unos cuantos viajes: a Puebla, Veracruz, Cancún, Los Cabos. Una de las mejores sensaciones de vivir en esta ciudad es que uno da por sentado que lo encuentra todo. Y eso es, generalmente, verdad. Siempre disfruté de los paseos nocturnos en coche por Reforma.

Una de las mejores cosas que hice fue adoptar a Simona, mi hermosa gata, en un albergue de mi querida Narvarte: nunca olvidaré el momento en el que nos conocimos, ni sus ojitos anhelantes y sus maullidos como diciendo: “Llévame a mí”.

Y, por supuesto, aquí nunca hay tiempo para aburrirse, pero pasar los domingos en mi cuarto siempre fue también una buena opción.

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Ahora me vuelvo a ir, después de tres años que se pasaron como agua. No tengo idea si algún día volveré a vivir aquí. Por el momento es tiempo de probar otros aires. Lo único que sí es seguro es que siempre recordaré mi etapa “chilanga” y esta caótica ciudad, con la que, invariablemente, tengo una relación de amor-odio. Y esos amores citadinos, nunca se olvidan.