#mygirls o… cuando Adidas piensa en ellas y vende más

En los últimos años, las empresas se han dado cuenta de que para vender más, tener mayor prestigio y mantener la lealtad de sus clientes, tener buenas historias que contar es imprescindible. 

Adidas es una de las grandes compañías que se han empeñado en buscar la inclusión, la diversidad y la sostenibilidad en un mundo que, amenazado por el cambio climático y oprimido por las discriminaciones, aún cultiva el anhelo de que todo pueda mejorar. Y por ello, sus campañas publicitarias con un storytelling esperanzador, con mensajes potentes e imágenes dinámicas, dan en el blanco.

Y es que desde principios de este siglo XXI, Adidas ha concentrado sus esfuerzos de marketing en ofrecer historias en diversos formatos que pongan en movimiento las emociones e impulsen a la acción de comprar: desde el product placement en The Royal Tenenbaums (2001) de Wes Anderson, donde varios personajes traen prácticamente tatuada la ropa deportiva de la marca, hasta la campaña “Impossible is Nothing” de 2004, donde tomaron como slogan la frase de Muhammad Ali para transmitir el mensaje de que no existen los límites para triunfar en el mundo del deporte.

Antes del #metoo

Si con Impossible is Nothing, Adidas buscaba ampliar su audiencia a las generaciones más jóvenes, cuando en 2013 lanzó la campaña “All in for #mygirls”, el público joven femenino estaba en la mira.

Adidas decidió lanzar la campaña el Día Internacional de la Mujer (7 de marzo) y enviar un poderoso mensaje a las chicas de todo el mundo acerca de la pasión por el deporte, la alegría de practicarlo en comunidad y el empoderamiento femenino a través de una vida dinámica y saludable. Esto, años antes de la gran explosión feminista surgida a raíz del #metoo (2017).

La campaña consistía en comerciales donde se podía ver a las jóvenes disfrutando y apoyándose mutuamente al practicar diversas disciplinas deportivas e incluía un micrositio donde las clientas de Adidas podían compartir sus experiencias, vincularse con chicas de otras partes del mundo y motivarse unas a otras a cumplir sus metas.

Particularmente en la región Asia-Pacífico la campaña fue súper exitosa. La embajadora de la marca, la popular cantante y actriz taiwanesa Hebe Tien, fue pieza clave para que las jóvenes asiáticas encontraran a alguien con quien identificarse, y los comerciales de chicas pasándola bien mientras corren, hacen parkour o gimnasia juntas fueron un buen incentivo para que tan solo en China, las ventas de ropa de mujer de Adidas aumentaran 40% gracias a la campaña.

La fuerza del mensaje

Conectar con las emociones, con las ideas, con las pasiones del ser humano es lo que buscan los mensajes de empresas como Adidas. Sin duda para aumentar sus ventas, pero también como una especie de servicio a la comunidad. Sí, los mensajes optimistas alegran y venden.

Encontrar mensajes con los que los consumidores se identifiquen, con personalidades que inspiran, que entretengan, emocionen, permitan participar y compartir. Es ahí donde radica la fuerza y la eficacia del mensaje: en contar las historias que el público quiere escuchar.

 

Todo lo que un mensaje de texto puede decir de ti

Cerca de 20 mil millones de mensajes de texto son enviados, diariamente, en todo el mundo. Desde promociones y spam, hasta memes y videos de gatos tocando el piano, los mensajes de texto se han convertido en el medio de comunicación más utilizado, eficiente y confiable, superando –por mucho– a los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. 

Y es que un mensaje no solo es versátil (ya que puede contener audio, video, fotos, gifs, emojis o todo lo anterior), sino que nos brinda “espacio, tiempo y privacidad” para leer, pensar en una respuesta y tratar de ordenar nuestras ideas antes de presionar send, lo cual es sumamente práctico, especialmente para los introvertidos.

La era virtual. Tomada de Hacking Land.

No obstante, y pese a su popularidad, los mensajes de texto siguen siendo un tema escabroso que se presta no solo a malas prácticas (acoso, abuso y fotos indebidas no solicitadas), sino también a un sinfín de errores de comunicación e interpretación que en ocasiones pueden agraviar una plática amena o incluso echar a perder una relación sentimental o de negocios. 

WASSUUUUUP

Existen reglas “no escritas” para una correcta conversación por “texto”, como evitar el uso de MAYÚSCULAS (pues dan la impresión de estar gritando) o no emplear emojis que podrían resultar ambiguos para el lector (como fuego o berenjenas, a menos de que efectivamente tratemos de comunicar que el plato de berenjena a la parmesana está muy caliente). 

No obstante, en un nivel más abajo de las palabras y los GIFs se esconden la intención, el subtexto y todo el bagaje cultural, ideológico y social, tanto de receptor como de emisor, los cuales pueden llegar a sesgar o transformar la idea principal del mensaje.

Emojis y GIFs. Tomado de: Cultura Geek.
¿Un msj te delata?

En su libro Speaking in Thumbs: A Psychiatrist Decodes Your Relationship Texts So You Don’t Have To, la psiquiatra Mimi Winsberg declara que un mensaje de texto puede revelar todo lo que necesitas saber sobre la psique de una persona. 

Empleando la metodología del thin slicing, es decir, reconocer patrones de comportamiento usando una poca de información representativa, es posible determinar ciertas actitudes conductuales por el tipo de frase que se usa (los extrovertidos son más propensos a escribir algunas palabras; los introvertidos otras), o bien, de qué manera se comunica una persona (hablar constantemente en primera persona puede ser considerado como el rasgo de alguien egoísta y poco confiable).

Un msj dice mucho de ti. Tomada de: What the girl
K

Al mismo tiempo, una relación de pareja puede construirse (o desmoronarse) a partir de la efectividad de una conversación digital codificada. Por ejemplo, en una relación saludable o estable, los mensajes suelen ser de extensiones similares, pues ambos participantes están igualmente interesados en expresarse, comunicarse y entablar una charla; cuando la balanza se inclina más hacia un lado u otro, es posible interpretar esto como el desapego por una de las partes o el exceso de persistencia de la otra.

Los mensajes que enviamos, al igual que la manera en la que hablamos o las formas que tenemos de expresarnos creativamente, son un reflejo de nuestra persona. Por más que aparentemos ser extremadamente cool o audaces y confiados al “textear” con un posible pretendiente en Tinder, la realidad es que esos mensajes son solo pequeñas migajas de la personalidad y, tal como sucede con el maquillaje o las fajas reductoras, la verdad siempre, tarde o temprano, sale a relucir.

El marketing aspiracional es ahora “inspiracional”

Hace no mucho tiempo, sin duda ya entrados en el siglo XXI e incluso un poco antes, el marketing y la publicidad tomaron una ruta distinta a la que habían seguido por décadas, es decir, anunciar, promover y vender productos mediante comerciales simples y directos donde el enfoque estaba, precisamente, en el producto y sus características y no mucho más; el mensaje era “compra” y la comunicación se daba de manera unidireccional a través de un spot en la tele o la radio, o un print en revistas y el periódico (¿los recuerdan?).

En fin, con la llegada del nuevo milenio y el adviento de frescos e innovadores medios de comunicación como los smartphones, las redes sociales, el email, los SMS y, por supuesto, internet, los anunciantes tuvieron que cambiar/evolucionar sus estrategias para no solo llamar la atención de un público cada vez más informado y bombardeado por publicidad en todo segundo, sino también hacer que su marca sobresaliera en un panorama altamente competido y globalizado.

Bombardeo en redes sociales.

La solución a esto fue el marketing aspiracional, es decir, la implementación de mensajes patrocinados, product placement y, prácticamente cualquier tipo de contenido publicitario endosado por una celebridad (o modelo o personaje extremadamente atractivo) que llevara al mortal promedio a enamorarse del producto, no por sus bondades, sino por la imagen de “éxito” y glamour proyectados por la marca. 

Los rizos de Bárbara Mori aprueban este shampoo

De Rihanna en las campañas de Puma y Matthew McConaughey manejando un Lincoln, hasta Pedrito Sola anunciando mayonesa McCormick Hellmann’s, a través del marketing aspiracional se buscaba construir la idea de la marca “premium” y vender la ilusión de que tomando Pepsi seríamos tan populares y cool como Michael Jackson. Y aunque el patrocinio de celebridades continúa siendo una práctica común en el mundo de la publicidad –basta con ver las decenas de comerciales protagonizados por Stephen Curry y Chris Paul– hoy en día la estrategia es no romantizar esos mensajes ni prometer la luna y las estrellas en una bolsa de Doritos, sino centrar la comunicación en un plano más “realista” y empático, o inspiracional.

Anuncio de Taylor Swift.
No estamos en el mismo barco

En medio de una crisis económica y sanitaria, cuando la mayoría de las personas buscan sobrevivir y no gastar millones en lujos innecesarios; cuando casi todo el mercado se compone por consumidores 2.0 (o hasta 3.0) con acceso a todo tipo de información en cuestión de segundos; cuando la pandemia de COVID-19 nos demostró que –definitivamente– no estamos todos en el mismo barco, y que mientras unos pasan su confinamiento y la actual recesión con toda comodidad en sus mansiones, otros tenemos que lidiar con la subida del precio de las tortillas; hoy no necesitamos anuncios derrochadores (que además se pueden saltar con VOD o evitar mediante streaming), sino información real, fidedigna y consejos que nos presenten los verdaderos beneficios de un producto, en lugar de quién lo usa y a qué isla griega lo llevó.

“Ser demasiado ‘aspiracional’ es ahora considerado casi repulsivo por la generación Z, quienes en respuesta han optado por usar plataformas como TikTok” –Geraldine Wharry, pronosticadora de tendencias.

Una invitación a comer pizza.

Hoy las marcas se inclinan por los influencers como voces autorizadas para comunicar sus mensajes de una manera (hasta cierto punto) más auténtica y natural, pues es más fácil relacionarse con una persona de la misma edad, viviendo en condiciones similares, que usa un producto en su vida cotidiana porque realmente cree y confía en él. 

La publicidad actual no debería presionarnos a “ser mejores”, a vivir como millonarios, a ser populares y carismáticos, cuando la realidad es que todos hacemos lo que podemos por sobrevivir, damos nuestro mejor esfuerzo por simplemente existir y llevar una vida tranquila y en paz, y si ese producto nos ayudará a ahorrar dinero o a hacer feliz a nuestra familia, pues eso es más que suficiente.

Los secretos de la deep web y la dark web

Seguramente muchos de nosotros hemos oído hablar acerca del término deep web, en referencia a la red profunda de internet, lo que hace que inmediatamente se activen las alarmas de seguridad y surjan en nuestra mente pensamientos negativos asociados a esta red. 

Quizá no todo lo que creemos saber de la deep web sea real, ya que existe otro estrato más profundo de internet que representa un peligro mayor para el usuario: la dark web. Con el fin de develar los mitos y realidades acerca del tema, en los siguientes párrafos describiremos el significado de cada una de estas expresiones, así como sus diferencias principales. 

La mala fama de la deep web

La deep web se refiere a todo aquel contenido online que no está visible en la web abierta. A diferencia de la surface web o red superficial, donde los servidores son de fácil acceso debido a los motores de búsqueda (Google, Bing, Yahoo) que indexan sus páginas, en la deep web los servidores permanecen más ocultos.

La deep web alberga grandes volúmenes de bases de datos, de tal forma que el  90% del internet corresponde a esta. En esta red es posible encontrar contenido bloqueado con contraseña, como: perfiles privados de redes sociales, cuentas bancarias, correos electrónicos, bases de datos médicas. Acceder a páginas que se encuentran en la deep web solo es posible a través de la dirección exacta. 

Generalmente, el contenido en la deep web suele permanecer escondido, ya sea porque las páginas no están en formato HTML (Hypertext Markup Language), los creadores bloquean los buscadores e impiden de forma intencional mostrar la página, se requieren contraseñas para acceder a la información (por ejemplo, datos confidenciales de una empresa) o porque los buscadores no se interesan en el contenido publicado. 

Estratos de la web. Tomada de Futuro Prossimo.
Razones para no utilizar la dark web

Dentro del enorme universo de la deep web se encuentra la dark web (red oscura). Aunque ambos términos suelen utilizarse de forma intercambiable por algunos usuarios de internet, dichas expresiones no deben confundirse ya que no son lo mismo. 

La dark web es un desafío a la legalidad y representa un gran riesgo para todo aquel que se atreve a ingresar, puesto que las páginas web ocultas deliberadamente no pueden ser visitadas utilizando navegadores convencionales.  

Para poder acceder a este tipo de páginas se requiere de un software especial como TOR (The Onion Router), que trabaja utilizando varias capas. Este navegador redirige el tráfico de internet ocultando la ubicación y el usuario, así como encriptando cada mensaje y contenido. 

Al entrar a la dark web el usuario ingresa a un mundo clandestino donde es posible encontrar toda clase de información y servicios que ponen en peligro su seguridad. 

Y es que, si bien es cierto que en la dark web podemos encontrar contenido que se encuentra dentro del marco legal como publicidad digital, tesis, papers, clubs de lectura y el resto de temas que normalmente hallaríamos en la internet superficial, también es una realidad que en la dark web abundan contenidos maliciosos (malware) utilizados para fines ilegales como el comercio de armas, drogas y la publicación de videos sensibles, servicios de hacking, falsificación de documentos, entre otros.

El lado oscuro de la web. Tomada de The Daily Beast.
Para dejar más claro el tema…

Las diferencias entre la deep web y la dark web son:

  1. La deep web engloba toda esa información que está online pero a la que no se puede acceder públicamente. Para acceder a la dark web se requiere de aplicaciones específicas, como TOR.
  2. El universo de la deep web abarca el 90% del contenido de internet, en tanto que la dark web ocupa el 0.1% de esta
  3. La deep web no necesariamente es sinónimo de ilegalidad, ya que aquí se puede encontrar información completamente legal como bases de datos empresariales, perfiles privados de redes sociales, información médica y científica, correos electrónicos, información de cuentas bancarias. En la dark web el contenido es principalmente ilícito y existen “túneles de tráfico virtual”, lo que supone un enorme riesgo para la seguridad del usuario. 
  4. Los usuarios de la dark web están expuestos a algunos tipos de malware como keyloggers, malware de botnet y ransomware.

En la deep web el contenido permanece simplemente oculto (en muchos casos, por razones de seguridad) pero en la dark web la no indexación de las páginas web es completamente intencional y ampliamente enfocada a actividades indebidas.

The dark web. Tomada de CCCB Lab.

Por: Verónica González.

Psicología de Facebook

Las nuevas generaciones ya no experimentarán la sensación de adrenalina que producía marcar por teléfono a la casa de tu crush con el temor de que contestara alguno de sus padres, porque ahora basta con mandar un WhatsApp o checar su perfil de Facebook para saber de esa persona.

Sin duda, la tecnología nos ha hecho la vida más sencilla y nos ha acercado a quienes tenemos más lejos, pero también ha generado adicción y varios padecimientos psicológicos. Según datos estadísticos, la mayoría de las personas pasan alrededor de ocho horas y media mirando la pantalla de una computadora en comparación con solo 20 minutos leyendo una página impresa.

Facebook: el rey de las redes

Una de las redes sociales más famosas y preferidas es Facebook, de acuerdo con datos de septiembre del 2021, a nivel mundial hay 2.91 millones de usuarios activos mensuales. Actualmente, los primeros lugares en uso de Facebook son:

  • India(349.2 millones de usuarios)
  • Estados Unidos(193.9 millones de usuarios)
  • Indonesia(142.5 millones de usuarios)

Si te preguntas por qué se ha vuelto tan popular, no solo es porque nos ayuda a enterarnos de las novedades de nuestros amigos y a compartir fotos, hay otras razones psicológicas que tal vez desconoces y que nos han hecho amar esta red social.

Tomada de Skyscanner.
El placer de los “me gusta”

Cuando entramos a nuestro perfil de Facebook o escuchamos el “ding” de una notificación y vemos que nuestra foto obtuvo un nuevo like nuestro cerebro libera dopamina —también llamada la hormona del placer— que nos da esa sensación de alegría momentánea y refuerza nuestra adicción, e incluso podría compararse con la de drogas como la heroína y el crack.

Por otro lado, un estudio reciente descubrió que existe una gran conexión entre ver los “me gusta” y el llamado núcleo accumbens, el área del cerebro que regula las emociones de recompensas y gratificación (relacionada con la comida, el sexo, el dinero y la aceptación social). Así que al recibir likes y respuestas positivas se enciende esta parte del cerebro y nos sentimos eufóricos.

Un like dice más que mil palabras

Si comentáramos todas las publicaciones que nos gustan en Facebook sin duda tardaríamos muchísimo tiempo, los likes facilitan esta acción a la vez que son una manera de apoyar a nuestros amigos, dar a conocer nuestros ideales y hacer saber al mundo quiénes somos.

Como ejemplo de lo anterior, una usuaria de esta red social (Elan Morgan) hizo un experimento durante dos semanas, el cual consistió en no dar “me gusta” a ningún posteo. Después del experimento, comentó que en ese tiempo de “abstinencia de dar likes” sintió que retenía su afecto y que su comunicación estaba reprimida o incompleta.

Tomada de Gifer.com
Las dos caras de Facebook

Aunque a muchos nos encanta el chisme, ¿qué tan positivo es tener Facebook? Se ha debatido sobre los beneficios y desventajas de esta red social; por un lado, una investigación realizada por la Universidad de Arizona monitoreó a un grupo de estudiantes y encontró que sus niveles de soledad disminuyeron al actualizar sus estados y sentirse socialmente conectados.

Sin embargo, las redes no dejan de ser un arma de doble filo y otros estudios afirman que pasar mucho tiempo en Facebook puede llevarnos a desarrollar depresión, esto ocurre porque ver contentas y plenas a otras personas en fiestas, vacaciones, con su pareja, etc. puede producirnos la idea de “todos son felices menos yo”.

Ahora lo sabes, Facebook es mucho más que un pasatiempo, es la manera en que buscamos ser aceptados socialmente y en que aprobamos o rechazamos a los demás. Y tú, ¿crees que eres adicto a esta red social?

10 características que hacen a un contenido VIRAL

En el contexto del marketing de contenidos, algo “que se hace viral” es un material (artículo, blogpost, juego, trivia, vlog, podcast, infografía) que ha sido bien recibido en redes sociales y es ampliamente compartido. 

No todo puede ser contenido viral. En general, este se basa en dos cualidades: 

  • El contenido en sí mismo es digno de ser compartido.
  • El material se difunde con la suficiente amplitud como para aprovechar los beneficios de las redes.

Además, existen ciertas características que dotan a un contenido de viralidad y son:

Las 10 razones por las que compartimos un contenido y lo volvemos viral

 

  1. Es súper divertido. Todos necesitamos descansar de la seriedad de la rutina diaria, y un contenido que nos hace reír a nosotros y a quienes se lo compartimos es un elevador natural del estado de ánimo.
  2. Contiene información increíble. Cuando una información te deja boquiabierto no puedes resistirte a mandársela a tus amigos y familiares para obtener una reacción similar. 
  3. Es profundamente emotivo. Los videos, blogs, podcasts, etc. que “tocan” nuestras emociones, son ideales para compartir porque nos gusta conectarnos con otros a través de la experiencia.

    Tomada de The New York Times.
  4. Coincide con nuestra forma de ver el mundo. En estos tiempos todo mundo tiene una opinión, así que cuando encontramos un contenido que respalda nuestros valores o refuerza nuestro punto de vista es lógico que nos guste y queramos enseñarlo a quienes tienen ideas afines a las nuestras.
  5. Nos hace pensar. Cuando un contenido nos hace detenernos a reflexionar sobre las grandes preguntas de la vida, a menudo queremos compartirlo para que otros también hagan una pausa y miren “the big picture” de vez en cuando.
  6. No lo cubrieron los grandes medios de comunicación. Las noticias provocativas o relevantes que pasan desapercibidas en los principales medios de comunicación y terminan en sitios en línea pueden atraer a una gran audiencia.

    Tomada de Pinterest.
  7. Hace sonreír. Todos necesitamos recordar periódicamente el lado luminoso de la vida, así que el contenido simpático, lindo y optimista sirve a este simple propósito.
  8. Es dramático. Nuestra cultura ama un buen drama, y algo que lo contenga en altas dosis seguro que va a ser difundido por los cibernautas.
  9. Es vergonzoso. Mientras más difícil de ver sea algo, más lo van a querer ver. El contenido que explota los momentos más vergonzosos de las personas suele ser un placer culposo para los internautas.

    Tomada de Arena pública.
  10. Es provocativo… pero no tanto. La mayoría de nosotros no podemos resistirnos a ver un poco de contenido atrevido o picante, pero no tanto que no se pueda mostrar abiertamente, sobre todo si estamos en la oficina o algún otro sitio donde hay que ser razonablemente formal.

Para muchos creadores el único y principal objetivo es hacer algo “viral”, pero la verdad es que la gran mayoría de sus materiales, incluso los de muy buena calidad, no obtendrán la atención generalizada. Sin embargo, si aplicamos estas claves de la viralidad, con suerte podremos aumentar las posibilidades de que nuestros contenidos reciban la atención que merecen.

Tras el signo de gato

Además de ser un emblema de la era digital, el “signo de gato” o “#” ha tenido muchas vidas. Desde su temprana relación con la tecnología hasta la síntesis lingüística que lo viralizó en internet, aquí te contamos su historia.

En los prehistóricos días antes de la internet, el “avistamiento” común del símbolo, usualmente conocido como “signo de número”, se daba en el teclado telefónico. Así, en España lo llaman “almohadilla” o “cuadradillo”, en Argentina se conoce como “numeral”. En Brasil le dicen velha (o “vieja”), en honor al jogo da velha, un juego semejante al ”tres en raya”; este es el mismo orígen del nombre usado en México, “signo de gato”; el “gato” chileno y el “michi”, popular en Perú. 

Gatos antiguos

El “signo de gato” data de la antigua Roma, donde la unidad métrica libra pondo (o “libra de peso”) se abreviaba como una “lb” cruzada en la parte superior por una línea horizontal, indicando que se trataba de una contracción y evitando confundir la “l” con el numeral 1. Con el tiempo, el término libra pondo dio nombre a la unidad pound, así se conoce hoy al símbolo # en los Estados Unidos.

A la derecha, el símbolo de la libra pondo. A la izquierda, el signo escrito por Isaac Newton. (Imagen cortesía del New Yorker).

A medida que los escribas comenzaron a trazarlo cada vez más rápido, “lb” se transformó en nuestro “signo de gato”. Su popularización se la debemos en parte a Isaac Newton, que en sus tratados lo ocupaba tantas veces que obligó a los impresores de la época a incluirlo en sus prensas. Para 1853, el libro An Elementary Treatise on Book-keeping by Single and Double Entry lo manejaba ya como un símbolo común para señalar cifras.

Gatos tecnológicos

A principios de los años 60 llegó el teléfono de tonos. Al usar botones en lugar de una rueda giratoria se requería un nuevo acomodo de los números, y Bell Laboratories, subsidiaria de AT&T, experimentó con diversos diseños.

El acomodo final perdura hasta hoy: los números del 1 al 9 ordenados en una cuadrícula de 3×3, y el cero en la parte inferior central, flanqueado por dos “claves”: el asterisco, al que llamaron “sextile”, y otro —nuestro “signo de gato”— que provenía de los lenguajes de programación y fue nombrado octothorp, con el “octo” refiriendo a las ocho líneas que sobresalen del signo, y “therp”, según se cuenta, en honor al deportista Jim Thorpe.

Una publicación de 1999 de la revista Encore, hablando sobre la introducción del “signo del gato” a los teléfonos con teclado. (Imagen cortesía de Gizmodo).
Gatos internautas

Incluso en los días tempranos de internet era común encontrarse con el signo de gato: a finales de los 80, en los canales de Internet Relay Chat (o IRC) representaba las “salas” de conversación.

Su metamorfosis al hoy omnipresente hashtag fue inspirada por el acomodo del IRC. En 2007, uno de los primeros usuarios de Twitter, Chris Messina, propuso utilizarlo para llevar una clasificación de las conversaciones relacionadas con un evento próximo sobre tecnología e internet.

La idea no fue bien recibida por Twitter, pues alegaban que un sistema como ese “era para nerds” y que no sería adoptado ampliamente. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, el programador Nate Ritter ocupó la red para informar de los devastadores incendios forestales de San Diego; la información llegaba de manera tan vertiginosa que Messina le propuso utilizar el #SanDiegoFire que ya se estaba usando en la red Flickr por usuarios que compartían sus fotos del incendio. 

Ritter accedió, y durante días dio cobertura al siniestro, probando a Twitter que el sistema funcionaba. Para 2009 la popularidad de los hashtags (nombrados así por el hash inglés con que en el Reino Unido se nombra al signo, y el tag, o “etiqueta”) era tal, que Twitter decidió adoptarlos oficialmente, iniciando una tendencia que cambió no solo la manera en que organizamos y consumimos la información, sino que nos permite transicionar de las ideas al movimiento, de las historias individuales a las protestas masivas, de las experiencias solitarias a la memoria colectiva. 

 

Lenguaje inclusivo: ¿una lucha por la visibilidad?

Si eres fan de las redes sociales, seguramente te has dado cuenta de que en los últimos tiempos han aparecido con más frecuencia palabras como: todes, nosotrxs, ellxs, etc. Se trata del llamado “lenguaje inclusivo”, una práctica que cada día consigue más seguidores —sobre todo entre los grupos feministas y LGBT+—, pero ¿cuáles son los orígenes de este lenguaje?

Orígenes

Aunque pareciera que es algo actual, sus inicios se remontan a los años setenta del siglo XX, cuando el feminismo se planteó por primera vez que en la lengua castellana se daba poca importancia al género femenino, mientras que la mayoría de las referencias estaban dirigidas a lo masculino. Esto sigue ocurriendo hoy en día, seguramente has acudido a una junta de “padres” de familia en donde la mayoría son “mamás” o conocido asociaciones de “jueces” integradas en mayor medida por mujeres.

Delia Suardíaz fue la primera en estudiar esta problemática en su tesis de maestría: Sexism in the spanish language (1973), donde descubrió que el lenguaje incluso degrada a las mujeres y expuso la necesidad de un cambio lingüístico. Para muestra de ello, basta revisar las ediciones anteriores a la 23ª del Diccionario de la Lengua Española (2014), en las que todavía se asociaban las palabras “débil” y “endeble” a lo femenino.

¿Débil? (Tomada de: Anuario de Glotopolítica).

Así que, hasta la fecha, algunos grupos de personas siguen inconformes con la forma en que la Academia se dirige o representa al género en sus definiciones y buscan una nueva manera de expresar su discurso e identidad.

¿Diversxs?

Aunque en un inicio el lenguaje inclusivo buscaba únicamente la visibilidad de las mujeres, ahora se ha extendido a las personas de la diversidad sexual y a los aliados de esta. Aquí, nombrar dos sexos no basta; de acuerdo con las ideas de la crítica queer, es imposible reducir a dos categorías la multiplicidad del género que podemos habitar o con el que nos podemos identificar.

De modo que el uso de la “x” y la “e” surgen como una nueva manera de inclusión para las personas diversas. Más allá de ser formas neutras del lenguaje, se trata de mostrar la indecibilidad del género.

Diversidad. (Tomada de: Anuario de Glotopolítica).

A diferencia de la “x”, la “e” no solo se puede utilizar en la escritura, sino también en la oralidad. Se volvió popular a partir del 2018, en un debate político que buscaba la despenalización del aborto en Argentina, donde su uso fue autorizado para tareas y trabajos de algunos colegios, así como en los juzgados.

En varios países de habla hispana aún existe un debate sobre la aceptación o rechazo del lenguaje inclusivo entre grupos impulsores de este y miembros de las instituciones de la lengua española. A pesar de que ambos tienen argumentos interesantes, lo cierto es que dicha búsqueda de aceptación del lenguaje inclusivo habla de un cambio de ideas en la sociedad y de una lucha de mujeres, personas de la comunidad LGBT+ y aliados, por una visibilidad e inclusión.

Storydoing: no me lo cuentes, muéstralo

Es bien sabido que una imagen vale más que mil palabras, pero una acción es aún más contundente. Por eso, más allá de ser la buzzword de moda en mercadotecnia, el storydoing propone una visión más activa, honesta y concreta para crear una identificación con los consumidores al momento de contar la historia de nuestra marca. 

Proclamar la “muerte” de la narrativa sería absurdo, pues es la esencia misma del entendimiento humano: estamos biológicamente programados para contar historias. Sin embargo, si alguien puede ser señalado culpable de matar la credibilidad del storytelling en el medio publicitario, es la corta mira de las empresas que han convertido la narración en una receta con instrucciones: de tan genéricas, se han vuelto clichés. 

Dead Poets Society (1989. Fuente: Caninomag.
Adiós al storytelling 

Ya desde 2013, el crítico de cine Richard Brody, juzgando las limitantes que las narrativas prefabricadas pueden ocasionar, decía: “La historia es el equivalente a una melodía musical o un marco arquitectónico: es la base, no una meta; un elemento que puede ser encantadoramente memorable o ingeniosamente concebido, pero que es simplemente un punto de partida para una obra significativa, no un resultado”.

En otras palabras: para cualquier empresa es crucial tener una identidad, y aunque el primer paso para lograrlo es entender cuál es su historia, esa es solo la base de la melodía. 

La narración de una marca es su carta de presentación ante el mundo, una afirmación de su existencia y vocación: quién es, qué valora, por qué existe, cómo desea mejorar el mundo. Bien cimentada, puede impulsar el crecimiento, generar lealtad e incrementar la confianza de los compradores, pero es en el camino del autoconocimiento donde muchas marcas han caído en malas prácticas, por ejemplo:

  • Presentar una historia inconsistentes con sus métodos o productos.
  • Prometer algo que no pueden cumplir.
  • No entender quién es su audiencia y qué busca.
  • No establecer un propósito más allá de la venta.
  • No prever las maneras en que sus mensajes pueden ser mal entendidos.
  • Contar una historia que se queda en palabras y no permea en acciones concretas.

Es aquí donde surge el storydoing como una evolución del storytelling: ya no bastan las palabras vacías, se necesitan acciones concretas, innovadoras y que dejen una huella profunda en el mundo. 

Storytelling. Fuente: Pinterest.
Las señales del buen storydoing.

Según Ty Montague, autor de True Story: How to Combine Story and Action to Transform Your Business, una marca que tiene un storydoing efectivo puede reconocerse porque:

  • Tiene una historia.
  • La historia trata sobre una ambición mayúscula que busca mejorar el mundo o la vida de las personas.
  • La historia es entendida y cultivada por los responsables del liderazgo de la marca, más allá del área de marketing.
  • La historia se está utilizando para impulsar acciones tangibles en toda la empresa, desde el desarrollo de productos, las políticas de recursos humanos, compensaciones, etc.
  • Las acciones se suman para lograr un “todo” coherente.
  • Los clientes y socios se sienten motivados para involucrarse con la historia y la utilizan activamente para promover sus propias historias. 

Para tener un lugar en el mercado moderno, las marcas necesitan definir un “gran propósito” que guíe su modelo de negocio, y trabajar por alcanzarlo con acciones definidas. Aquí entra el concepto de la responsabilidad social corporativa, que se plantea desde un marco con miras a resultados sociales, ambientales y financieros específicos, además debe ser relevante, responsable, sostenible y ético. 

Just Mercy (2019) Warner Bros.
Datos comprobados 

Los resultados hablan por sí solos: el informe Consulting Purpose 2020 de Kantar encontró que las marcas reconocidas por tener un alto compromiso con su propósito han experimentado un aumento de valoración del 175% en los últimos 12 años, en comparación con la tasa de crecimiento promedio de solo 86%.

Este es un gran momento para tomar una pausa y pensar cómo quieres que tu empresa, sin importar su tamaño, impacte al mundo. ¿Cómo puedes mejorar el día a día de tus clientes? ¿Qué soluciones innovadoras para el ambiente puedes ofrecer? ¿Qué modelo de negocios quieres generar para aumentar la calidad de vida de tus empleados, de tu comunidad entera? Ya sea que estés en proceso de descubrir tu gran propósito o que tengas un camino definido, nosotros podemos ayudarte a hacerlo realidad: no solo nos apasionan las historias, sino la gente que vive y sueña detrás de ellas.

Dear Data: los datos y estadísticas también cuentan historias (Parte II)

Humanismo de los datos

Detrás de cada dato, hay una historia y cuando hablamos de información,  es un error común pensar que la gran escala de la Big Data es la única que cuenta. Para poder alcanzar su potencial y exigir un uso más ético y justo de nuestros datos personales, necesitamos entender su poder, sus posibles sesgos y repensar nuestra relación con la información que nosotros mismos consumimos y producimos.

El primer paso viene con la personalización y la recontextualización del diseño, es decir, presentar los datos de una forma más honesta, accesible y comprensible.

En una entrevista con The New Yorker, Georgia Lupi reflexiona sobre quién controla realmente los datos, y cómo (o por qué) se elige mostrarlos de determinada manera; por ejemplo, si los términos de servicio de Apple fueran más intuitivos, mejor diseñados, ¿los leeríamos? ¿No sería una mejor práctica tener pequeñas visualizaciones entre el inentendible muro de texto, que nos vayan guiando a través del laberinto legal que estamos aceptando sin entender?

El enfoque meramente técnico y neutral puede parecer factual y objetivo, pero además de resultar frío e incluso aburrido, puede engañar o malinterpretarse fácilmente.

Historias y patrones (no tan) ocultos

Otro ejemplo concreto de un uso más humanístico de los datos es la colaboración  de Lupi con la marca de moda & Other Stories, convirtiendo las visualizaciones de datos en historias que se visten: los logros y vidas de Ada Lovelace, Rachel Carson y Mae Jemison, tres pioneras de la ciencia, fueron recopilados e interpretados en los patrones gráficos de las telas mediante una serie de elementos gráficos simples: formas, colores, líneas.

Un lugar común —e inefectivo— del que Lupi huye es la simplificación: viendo la complejidad como una característica inherente de nuestra existencia, la información se puede combinar de infinitas formas. Si el objetivo de la visualización de datos es el de presentar nuevos conocimientos, nuevas formas de ver y nuevas lineas de pensamiento interconectadas y reveladoras, un cierto nivel de complejidad visual puede ser una gran oportunidad.

The Life Cycle of Ideas, Popular Science magazine, Mayo 2014. Derechos de imagen: Accurat
The Life Cycle of Ideas, Popular Science magazine, Mayo 2014. Derechos de imagen: Accurat

Uno de los mejores ejemplos es la colaboración del estudio de diseño de Lupi, Accurat, con el periódico más grande de Italia, Corriere Della Sera, donde su tarea fue concebir narrativas visuales, basadas en datos, que lograran la misma profundidad los textos publicados en el suplemento.

Ocupando la técnica narrativa llamada “narración no lineal”, cada semana eligieron un tema y basándose en diversas fuentes de datos —tanto cuantitativos como cualitativos— moldearon la información para ofrecer un conocimiento interconectado. Los lectores comenzaban en el punto de partida propuesto y seguían su propia curiosidad en las múltiples líneas narrativas que componen la historia, interactuando a su paso con las diversas capas de complejidad que el tema ofrece, adquiriendo un panorama mucho más enriquecedor e íntimo en el proceso.

A century of world ending, publicado originalmente en Corriere Speciale, 2012 Derechos de imagen: Accurat
A century of world ending, publicado originalmente en Corriere Speciale, 2012 Derechos de imagen: Accurat

Reeducar nuestra atención para cambiar nuestros hábitos

Lupi es constante en su hincapié sobre la importancia de no temer a las narrativas densas y poco convencionales que promueven la lentitud y demandan la total atención del lector, algo particularmente necesario en una época donde los medios promueven periodos de atención cada vez más cortos.

Si bien las aproximaciones complejas requieren reeducar la lectura, al encontrar valor real en la información, el lector estará dispuesto a comprometerse con un consumo cuidadoso que recompensa con una reflexión más profunda.

Reporte Audubon 2013, portada. Derechos de imagen: Accurat
Reporte Audubon 2013, portada. Derechos de imagen: Accurat
Reporte Audubon 2013: Protegiendo los lugares cruciales para las aves
Reporte Audubon 2013: Protegiendo los lugares cruciales para las aves

Si se contextualizan adecuadamente,  los datos pueden ser una herramienta increíblemente poderosa para lograr narrativas más significativas, y su poder no es menor cuando se trata de un enfoque personal.

Esto es algo que Dear Data ya había demostrado con anterioridad y que, en una aproximación más interactiva, se profundiza en Observe, Collect, Draw!: A Visual Journal, un diario de arte que nos pide evaluar los mínimos detalles de nuestra rutina diaria con la observación y disciplina de un diseñador de información, y la capacidad de asombro y juego de un artista.

Pie: Los datos pueden encontrarse en cualquier cosa, en cualquier lugar. Fuente:@deardatapostbox
Pie: Los datos pueden encontrarse en cualquier cosa, en cualquier lugar. Fuente:@deardatapostbox

Los datos, siempre, representan la vida real. Dibujar con ellos —Lupi huye de la tecnología digital en las primeras etapas de su proceso—, aun si no se tienen grandes habilidades artísticas, entrena la capacidad de sintetizar visualmente lo que se piensa, enseña a encontrar nuevas formas de ver los problemas y ayuda a explorar más libremente las posibilidades, permitiéndonos detectar patrones antes ocultos y entender, preservar, apreciar o incluso modificar quiénes somos a través de las historias que nuestras propias vidas cuentan.