Las casas de subastas y el arte de vender al mejor postor

En el mercado del arte y de los bienes materiales de alto valor económico, artístico y cultural intervienen las casas de subastas, empresas que se dedican a vender bienes a quienes ofrezcan una mayor remuneración por estos. 

Las casas de subastas funcionan como un intermediario que establece el contacto entre los compradores y los vendedores. Conforme la subasta u oferta del bien se lleva a cabo, los compradores van elevando los precios, como una especie de competencia para ver quién ofrece mayor cantidad. Todo a partir de un precio inicial de salida establecido por un experto que se encarga de determinar el valor del bien. El comprador que ofrezca una mayor cantidad es quien resultará vencedor, adquiriendo el bien en propiedad. 

Mientras que algunas casas de subastas se dedican a la venta de bienes de un solo sector, otras comprenden distintos sectores, que a su vez cuentan con departamentos especializados para cada tipo de bien. 

Subasta. Tomada de Tenor.
Christie’s y otras casas de subastas importantes

En la actualidad, las empresas de subastas con mayor prestigio y trayectoria en el mundo son Christie’s y Sotheby’s, nacidas en el siglo XVIII en Londres. Sin embargo, existen otras más de renombre como Bonhams, Phillips de Pury & Company y Dorotheum, las dos primeras también fundadas en Londres y la última en Viena. 

Estas grandes casas de subastas instauran las reglas del mercado del arte y de los bienes antiguos y contemporáneos, llegando a establecer precios millonarios por la venta de los bienes, que se estiman en dólares, libras esterlinas y euros; incentivando a las personas más ricas y apasionadas por el arte a las competiciones para adquirir alguno o algunos de estos bienes. 

Fachada de la casa de subastas Sotheby’s, en Londres. Tomada de Antiques Trade gazzette.

Aunque se considera a Sotheby’s fundada en 1744 como la casa líder de las subastas, Christie’s es quizá, la más famosa de todas, con 450 subastas anuales, 80 categorías y 57 sedes en 32 países. Joyería, arte y antigüedades, vidrio y cerámica europea, arte americano, mapas, libros y pinturas antiguas son algunos de los departamentos con los que cuenta Christie’s.

Las subastas más exorbitantes de la historia

En general, en todas estas grandes casas de subastas se movilizan cifras estratosféricas de dinero, donde clientes millonarios no escatiman en la puja para adquirir obras de arte atemporales. Como en el caso de la pintura El grito de Edvard Munch, subastada por Sotheby’s en 120 millones de dólares (mdd). 

Subasta en Sotheby’s de la obra “El grito” de Edvard Munch. Tomada de Alto nivel.

En 2014 Sotheby’s realizó una impresionante subasta, donde el arte de Modigliani, Giacometti, Monet y Van Gogh fueron los protagonistas. En aquella ocasión logró venderse la escultura Chariot de Alberto Giacometti, en 101 mdd, mientras que Tete, la obra de Amedeo Modigliani se subastó en 70.7 mdd. 

A pesar de lo impresionantes que resultan estas cantidades, no han sido las mayores ofertadas en una puja. La obra de Leonardo Da Vinci denominada Salvator Mundi, realizada hace 500 años y considerada como el redescubrimiento de arte más importante del siglo XXI fue subastada en 2017 por Christie’s en 450.3 mdd, convirtiéndose así en la obra de arte más cara vendida en una subasta. 

Asimismo, el cuadro de arte pop Shot Sage Blue Marilyn de la icónica actriz de cine Marilyn Monroe realizado por Andy Warhol, se considera como la obra de arte del siglo XX mejor cotizada, al ser subastada por la casa Christie’s de Nueva York en 195 mdd. Un récord registrado en el ámbito de las subastas donde el cuadro fue presentado como “una de las imágenes más raras y trascendentes que existen”. 

“Shot Sage Blue Marilyn” de Warhol es la obra de arte más cara del siglo XX. Tomada de Sopitas.com
El carísimo arte de Picasso

Al grupo de artistas con las obras mejor valoradas se unió en 2015 Pablo Picasso, cuya obra Las mujeres de Argel –inspirada en Women of Algiers in their Apartment, de Eugene Delacroix–, fue subastada en 179.3 mdd. En aquel entonces, la venta de la obra de Picasso fue catalogada por Thierry Ehrmann, presidente de Artprice, como “la subasta del siglo”.

Si bien, la venta de bienes mediante las grandes casas de subasta se considera como una tradición, también representa una actividad exclusiva, donde los compradores se interesan por un bien preciado, ya sea por sus características estéticas o como objeto de colección. Algo a lo que todos podemos aspirar pero pocos pueden pagar.

Subasta en Christie’s de la obra Las mujeres de Argel de Pablo Picasso. Tomada de ABC.

Por: Verónica González.

Cupido-Eros y sus flechas de amor

¿Te ha pasado que cuando estás a lado de esa persona especial que “te mueve el tapete” el corazón se te acelera, sonríes más de lo normal, te llenas de una intensa energía y pareciera que los días fueran más dulces? Bienvenido al enamoramiento, ¡has sido flechado por el mismísimo Cupido!

Y ojo, no estamos hablando del amor, porque eso ya es otra historia, pero el día de hoy te compartiremos el mito de ese niño alado que flecha a las parejas a su antojo.

¿De dónde salió Cupido?

La historia de Cupido tiene miles de años en el mundo, pero hay diversos mitos respecto a su origen, algunos de los más conocidos son:

  • Según los griegos, Cupido es en realidad Eros, dios del amor y del deseo sexual y es hijo de Afrodita (diosa de la belleza y el amor) y Ares (dios de la guerra). Ahora entendemos de donde viene su intensidad.
  • En la mitología romana, se aseguraba que Cupido era hijo de Venus (la Afrodita de los griegos) y de Marte (o sea, Ares).
  • De acuerdo con Virgilio, Cicerón o Séneca, fue concebido por una mezcla de amor, noche y sombras realizada por Júpiter (principal dios de los romanos). Según esta versión, Cupido reflejaba el deseo, las pasiones, los caprichos e incluso las violencias que podemos desbordar los seres humanos.

A pesar de los diferentes mitos respecto a su nacimiento, todos coinciden en que Eros llevaba dentro de sí una mezcla de belleza y violencia, lo carnal y lo material, la riqueza y la pobreza. Además, se dejaba arrasar por sus pasiones y emociones, olvidándose muchas veces de la razón.

Cupido y sus flechas. Tomada de Tenor.
Atravesando corazones

La historia de Cupido supera hasta a los mejores cuentos de Disney. Se dice que le gustaba pasear por el bosque, en donde un día encontró ramas de madera de un fresno recién caído y con ellas hizo su propio arco y flechas. Todo comenzó como un juego, pero poco a poco fue perfeccionando sus disparos hasta volverse un experto.

Tiempo después, su madre se dio cuenta de su gran habilidad con los tiros y le regaló un arco de oro y flechas con puntas diferentes: unas con punta de oro y plumas de paloma y otras con punta de plomo y plumas de búho. Junto con ese regalo, le dio una tarea que él aceptó gustoso: se encargaría de disparar esas flechas directo al corazón de los seres humanos, las de oro serían para unir a aquellas personas que merecieran estar juntas en pareja y las de plomo provocarían olvido e ingratitud en los corazones de quienes lo necesitaran. Aquellas flechas eran tan poderosas que incluso hacían efecto en los dioses más fuertes.

Cupido también se enamoró

En este mito no pudo faltar algo muy común en las historias intensas: los celos y la envidia. De acuerdo con el mito griego, Afrodita, mamá de Cupido, envidiaba la belleza de Psique —una princesa que vivía en el mundo de los mortales— y por eso, mandó a su hijo a la Tierra con la misión de hacerla enamorarse del hombre más feo, hostil y despreciable del mundo.

Eros iba a cumplir el deseo de su madre, pero al mirar a la princesa se enamoró profundamente de ella y tiró al mar la flecha que iba destinada a Psique. En ese instante, Cupido dejó de ser solo un niño para transformarse en un joven. Tomó a Psique entre sus brazos y se la llevó a su palacio para vivir con ella, la princesa aceptó porque días atrás el oráculo ya le había predicho ese destino. Él le puso como única condición que nunca lo mirara directamente al rostro, porque una mortal no podía ver a un dios.

Eros: el eterno insatisfecho. Tomada de: VEIN Magazine.
La tentación que venció a Psique

La pareja vivió feliz por un tiempo, pero llegó el día en que Psique ya no pudo aguantar la curiosidad de conocer el rostro de su amado y rompió la promesa que había hecho. Cupido se sintió traicionado y la abandonó, no sin antes decirle: “el amor no puede vivir sin confianza”.

Para recuperar el amor de Eros, Psique acudió a su suegra Afrodita, quien le encomendó cuatro difíciles retos, uno de ellos consistía en bajar al inframundo y guardar en un cofre un poco de la belleza de la diosa Perséfone para dársela a ella. Psique no pudo evitar la tentación y de regreso del viaje abrió el cofre para volverse más bella, esa terrible decisión la hizo caer en un sueño profundo parecido a la muerte.

Pero este no fue su fin, porque Cupido la seguía en secreto y quedó enternecido al ver todo lo que ella había luchado por recuperarlo, la despertó de su sueño y pidió a Júpiter que la convirtiera en una diosa para poder casarse con ella sin temor. Al final el dios aceptó y tiempo después, de la unión entre la pareja nació Hedoné (la encarnación del placer, la sensualidad y el deleite).

Ahora que conoces más sobre Cupido, ya puedes echarle la culpa por su mala puntería o agradecerle por haber flechado tu corazón en el momento indicado.

De la inclusión que discrimina y la diversidad forzada

Si existen dos términos más sonados, discutidos y controversiales en los medios de comunicación actual y el argot internauta, que “metaverse” y NFT, seguramente son “diversidad” e “inclusión”, usualmente acompañados por sus menos brillantes primos lejanos: “woke”, “SJW” y “libtard”. Pero hoy no entraremos en discusiones políticas o divisiones sociales (no tanto), sino que nos centraremos en tratar de definir la diferencia entre diversidad e inclusión, su relevancia en el mundo moderno y por qué forzarlas, en el entorno que sea, puede causar más mal que bien.

Para la RAE (siempre tan objetiva y desligada del mundo exterior), las palabras diversidad e inclusión no tienen una mayor connotación salvo su significado conciso; “abundancia, variedad”, en el primer caso y “efecto de incluir” en el segundo. No obstante, en un contexto más amplio –el de la sociedad moderna, globalizada y quejumbrosa– estas inocentes expresiones han sido el centro de un agitado (y en ocasiones, violento) debate sobre justicia social, apropiación cultural, creatividad (y falta de ella), preservación, estereotipos, racismo e igualdad de género y de oportunidades. 

Diversidad ≠ inclusión

Desde hace algunos años, distintos, y muy vocales, grupos/movimientos sociales han abogado por una mayor representación de minorías y sectores marginados, no solo en altos puestos dentro de empresas y gobiernos, sino también en roles más preponderantes en obras multimedia (cine, videojuegos, televisión, etc.), deportes, espectáculos y prácticamente cualquier otro espacio previamente “dominado por el hetero hombre blanco”. 

Esto, sin duda, ha abierto la puerta a una mayor presencia de personas pertenecientes a minorías raciales o con distintas preferencias sexuales en plataformas de mayor relevancia, así como también al desarrollo de personajes (hablando específicamente del cine, la TV, cómics y videojuegos) más diversos, complejos y ricos, alejados de estereotipos cliché e inmunes a la crítica de los grupos más conservadores. No obstante, esta presión por “incluir” y “representar” también ha traído consigo varios problemas que parecieran no solo oponerse a todo aquello que se busca con esos movimientos, sino también destruir decenas o cientos de años de progreso en temas de igualdad, equidad y aceptación.

Bridgerton.
¿Enriquecimiento ideológico?

El objetivo principal de la diversidad en una empresa/sociedad/equipo de futbol debería ser el enriquecimiento ideológico, artístico y creativo a raíz de los distintos orígenes, entornos y conocimientos de ese variado grupo de personas. Vaya, es muy lógico pensar que un equipo con antecedentes dispares, que nacieron en diferentes partes del mundo y tienen acceso a otros idiomas o bagaje cultural, son capaces de producir una obra mucho más profunda, interesante e inusual que otros con un marco sociocultural prácticamente idéntico.

Sin embargo, en la práctica, el resultado suele no ser el esperado, especialmente por la manera en que las compañías abordan la diversidad y la inclusión. Su motivación no es la multiculturalidad per se ni obtener diferentes puntos de vista, sino acallar la crítica, cubrir una cuota y tener a la vox populi de su lado. Contratar a alguien de color o gay o incluso una mujer, en entornos cien por ciento machistas, solo por el hecho de ser diferentes y cumplir con un requisito sin importar su talento, habilidades o méritos, no solo es una práctica por sí misma discriminatoria y racista, sino una táctica desesperada que puede generar fricciones en el ambiente laboral o hasta una total ruptura de la audiencia.

“A fuerzas”

El “forzar” la diversidad y la inclusión en proyectos multimedia a menudo genera la percepción de que nadie de quienes toman las decisiones se preocupa genuinamente por la obra en sí, la audiencia o el talento. Mientras se trate de tachar una casilla de requerimientos y quedar bien en redes sociales, nada más importa. No los méritos ni la creatividad ni las historias.

El tokenism (colocar una minoría en cualquier papel solo por cumplir una cuota) es algo que casi siempre ha existido en el cine y la televisión; sin embargo, hoy en día esa práctica se utiliza como una cortina de humo “progresista” para cubrir todos los escándalos e historias de abuso que suceden tras bambalinas. Y es especialmente molesto cuando se nota a simple vista que la inclusión de una chica asiática en Star Wars o una persona de color en The Witcher son solo eso, intentos artificiales por cumplir un objetivo de marketing, sin ninguna razón de fondo o justificación creativa. 

Star Wars.
Tokenism en Star Trek

No tiene nada de malo que haya gente de origen asiático, africano o latino en “una galaxia muy lejana”, después de todo, Star Trek contaba con un cast sumamente diverso que, en su momento, rompió con muchos convencionalismos de la televisión norteamericana (incluyendo el primer beso interracial en pantalla). El problema es cuando esa inclusión se convierte en el selling point y una herramienta mercadológica para atraer audiencias o “impactar” por lo progresiva y actual que es esa película o serie de TV. 

Al final del día, lo importante debe ser no quién lo dice o lo hace sino qué es lo que se dice o hace; se trata del fondo y no la forma. Si un personaje/directivo/entrenador es bueno, sus acciones tienen sentido y su discurso es efectivo, qué importa del color que sea o del país que venga o qué le guste hacer y a quién; una vez que el mensaje se pierde dentro de temas de color, género o sexualidad, ese personaje se queda, obviamente, vacío de carácter y sin un mensaje claro que dar más allá de su color, género o sexualidad.

Días sin ti: la importancia de resignificar los adioses

Cuando conocí la poesía de Elvira Sastre quedé atrapada en la manera en que plasmaba en versos la mezcla de emociones que desata un vínculo amoroso y la melancolía que deja tras de sí la pérdida de un ser amado, junto con todas las sensaciones que se experimentan a lo largo de un duelo. Leer Días sin ti (2019) —la primera novela de esta autora— fue igual de placentero, porque además de que su trama atrapa, la prosa poética en que es narrada envuelve hasta al lector más exigente.

Cruce de historias: dos amores frustrados

En Días sin ti se narran dos historias a la vez, la de una abuela y su nieto. Por un lado, se cuenta la vida de Gael, un joven escultor con una sensibilidad especial, quien al esculpir la figura de una enigmática modelo (Marta) y tras conversar con ella termina enamorándose y viviendo una relación amorosa que lo llevará a aprender más de sí mismo, de lo efímero de los momentos y de la importancia de soltar.

Tomada de Pinterest.

Por otra parte, la novela muestra fragmentos de las cartas que la abuela Dora le escribió a Gael, en ellas cuenta sus vivencias al lado de su marido y su hijo. Narra que la relación con el abuelo estuvo llena de amor, ternura, comprensión y un estrecho compañerismo. Pero esa unión feliz terminó con la Guerra Civil Española porque ahí le arrebataron la vida a su marido, dejando a Dora devastada; sin embargo, a pesar de las heridas gradualmente pudo resignificar su muerte.

“Tu abuelo me hizo sentir tanto que su hueco, esa parte de mí que le di y que le pertenece, sigue lleno. (…) Te voy a decir una cosa, cariño, que he terminado por comprender: solo la vida puede acabar con el amor. La muerte, nunca.”

¿Esculpimos al otro a nuestro antojo?

Uno de los puntos que constituye la trama de la vida de Gael es la metáfora de esculpir/construir a una persona; el protagonista va formando desde su perspectiva una Marta hecha en parte desde su mirada, desde sus propios anhelos e historia de vida.

Las versiones de la estatua de Marta van cambiando al igual que sus sentimientos por ella. Así, vamos descubriendo los cambios que aparecen ante los ojos de Gael, desde el momento en que se encuentra bajo los efectos del enamoramiento y solo ve sus cualidades, hasta tiempo después de la ruptura, cuando ocurre una metamorfosis en la manera en que la percibe.

“Si hay algo peor que olvidar a quien amas es amar a alguien que ya no existe. (…) Ahora Marta era otra, ni mejor ni peor, sino diferente, tal vez porque yo ya no la miraba igual y veía en ella cosas desconocidas hasta entonces.”

Tomada de WiffleGif.

A lo largo de la historia de Gael y Marta, Sastre nos sumerge en un trayecto que va desde la ternura y pasión del inicio de un vínculo amoroso —sin caer en el típico cuento de hadas con final feliz— hasta llegar a un camino que todos en algún momento hemos transitado: las dolorosas pero necesarias despedidas. Nos lleva a reflexionar sobre lo sublime pero efímero que es todo en la vida y en lo necesarios que son los cambios para nuestro crecimiento personal.

Busca el latido

Las cartas de Dora están llenas de aprendizajes que quieres marcar con post-its para reflexionarlos a profundidad más tarde. En ellas, además de plasmar su pasión por su profesión como maestra y la importancia de ir tras aquello que nos mueva las fibras más profundas, sin saberlo, también deja a su nieto las claves para sobrellevar el truncamiento de un amor.

“Busca el latido. Esa frase que tanto me repetía mi abuela quedaría para siempre grabada en todas y cada una de mis decisiones.”

El entrecruce y la similitud entre las experiencias de Gael y Dora son esa mezcla cómplice que hace que las páginas de Días sin ti sean un remanso de comprensión y aprendizaje para quienes se encuentran atravesando la pérdida de un ser querido —no necesariamente una pareja— o deseen reflexionar más acerca de los duelos. Y es que este libro no solo nos enseña las heridas abiertas de los adioses, sino también el camino a la sanación después de estas, la importancia de resignificarlas y recuperarse a uno mismo.

El cine de oro mexicano: ¿lucha de clases, lucha de enmascarados o Lucha Villa? (Parte I)

El cine mexicano, al igual que muchas otras expresiones artísticas nacionales y extranjeras, ha cambiado, evolucionado y se ha estancado a través de los años. El arte no es estático; siempre está en movimiento, pues es un reflejo de las personas, la sociedad, las ideologías y todo lo que acontece en un determinado momento dentro de un mundo que jamás se detiene. 

Y así como guerras, inquietud civil y desigualdad social han inspirado centenas de obras artísticas de toda índole, también el trabajo de artistas de época ha permeado en otros ámbitos de la cultura mundial, derivando en la creación de corrientes artísticas, géneros, subgéneros y modas, que, a su vez, engendran novedosas reinterpretaciones de lo que es el arte, y así sucesivamente; un Uróboros retroalimentado por un cúmulo de sucesos y puntos de vista.

Pedro Infante/ Tomada de CinEspacio24.

Pero vayamos de lo universal a lo particular y de lo general a lo específico. Cerremos el marco de referencia para enfocarnos en el cine, especialmente en el producido en México a lo largo del siglo XX, para responder la pregunta que nadie se hizo nunca, jamás: ¿es realmente el cine de oro mexicano, “EL CINE DE ORO MEXICANO” ?, ¿o será que podemos atribuir ese tan característico mote a algún otro periodo de la cinematografía nacional? 

¿Será este texto una vil y fútil retórica sin sentido, escrita por alguien con demasiado tiempo libre (y leído por otro alguien con todavía más tiempo libre) o acaso un audaz discurso que cuestiona las reglas universales de la lógica y el cosmos, mientras pone en tela de juicio las mismas fibras que entretejen la realidad? (Spoiler alert: será lo primero).

No todo lo que brilla es oro

En fin, comencemos por definir al “cine de oro mexicano”, o, para ser más formales y correctos: época de oro del cine mexicano. Básicamente se trata de la etapa de mayor auge, relevancia y trascendencia que lograra el séptimo arte nacional en toda su historia (o eso quieren hacernos creer). Esta se da entre la década de 1930 y hasta mediados de los 50, cuando una mezcla de creatividad, apoyo a las artes y un pequeño conflicto bélico de talla mundial dieron a México la oportunidad de alzarse como uno de los centros (refugios) artísticos más importantes del planeta.

Allá en el rancho grande. / Tomada de Makeagif.

La seminal obra Allá en el Rancho Grande (1936), dirigida por Fernando de Fuentes, tiene el honor de ser la iniciadora de una casi imparable ola de producciones nacionales que lanzaron al estrellato las carreras de decenas de directores, actores, actrices y hasta un cinefotógrafo cuyo trabajo ha inspirado a múltiples de realizadores en todo el mundo, incluyendo al galardonado Emmanuel Lubezki. 

A través de cintas como Nosotros los Pobres, María Candelaria, Enamorada, Doña Bárbara, Cuando los Hijos se Van y Los Olvidados, por mencionar solo algunas, México se consolidó como una fuente estable de melodramas, comedias y epopeyas rancheras de donde surgieron figuras indelebles de la cultura popular nacional, como Cantinflas, Emilio “el Indio” Fernández, Jorge Negrete, María Félix, Gabriel Figueroa, Tin Tan, Sara García y Agustín Lara, entre muchos otros. 

Un cine que trascendió

Incluso, personajes de renombre internacional, como Luis Buñuel y Salvador Dalí encontraron en México un resquicio de locura creativa en un mundo que se había vuelto loco de veras. 

El cine abrió una ventana a un país del que poco se conocía; su sociedad, sufrida, pero siempre alegre; la lucha de clases entre los barrios de abolengo y los barrios bravos de la ciudad; el humor casi irónico con el que el mexicano mira su, a veces demasiada, dura realidad; y por supuesto, el realismo mágico que captura todo lo que implica vivir en un país de tantos contrastes, tantos colores y tantos compadres.

Cantinflas / Tomada de Printome.

Obviamente, todo lo bueno tiene que terminar, y así tocó el turno de esta época dorada a la que los malos manejos, la sobresaturación y la recuperación económica de las potencias del medio, puso en un perpetuo estado de coma del cual jamás se recuperaría, a pesar de los múltiples intentos por revivir esas glorias pasadas por parte de las telenovelas que se conformaron con recontar las mismas historias, pero con más escotes, cachetadas e inválidas que buenos guionesy esa “nueva era del cine mexicano” caracterizado por dramas modernos, urbanos y muy provocativos, encabezados por películas como Sexo, Pudor y Lágrimas o Cilantro y Perejil en los 90. 

Si quieres conocer más sobre el cine de oro mexicano de una época en que la psicodelia y el amor libre se apoderaban del mundo y el cine de luchadores era la moda, y también quieres conocer la historia de la famosa Lucha Villa, no te pierdas nuestro próximo capítulo

Lenguas en peligro de extinción

“Solo el más fuerte sobrevive” es una expresión usada indiscriminadamente para subrayar la canibalística idea de que la supervivencia de una persona, especie o raza en un ambiente hostil es de mayor importancia que otra. Y aunque la teoría evolutiva dicte que este es el camino hacia la evolución y perseverancia del ser mejor adaptado, la pérdida de una especie, por débil que esta sea, implica más que un simple tache en los libros de historia.

En el lenguaje ocurre un fenómeno similar; los idiomas cambian, evolucionan. Se adaptan a las condiciones actuales y se aprovechan de las alteraciones globales para crecer y expandirse.

Sin embargo, a medida que una lengua se fortalece, muchas otras, aisladas del mundo exterior o carentes del poder económico-social de sus contrapartes, terminan por recular, marchitarse y eventualmente morir. Especialmente ahora cuando los emojis y el leet son más empleados y populares que el náhuatl. El leet o 1337 o leet speak es un tipo de escritura alfanumérica, usada primordialmente en Internet, donde los números sustituyen a las letras que más se asimilen a su forma gráfica, es decir, el 3 sustituye a la E, mientras el 4 reemplaza a la A, y así sucesivamente. 

Panorama actual

De acuerdo con la UNESCO, actualmente existen unas 3,000 lenguas en peligro de extinción, casi la mitad de las más de 6,000 que se hablan alrededor del mundo. De ellas, 9.6% están en situación crítica; 8.95% se encuentran en serio peligro; 10,65% en peligro de extinción y 9.85% en estado vulnerable.

Es decir, la mayor parte de las lenguas en peligro (1,907) son habladas por menos de 10,000 habitantes, mientras que aquellas en estado crítico o de alto riesgo, son usadas por apenas cientos de personas o menos. Algunas, incluso, residen en una sola persona o una familia.

Para la UNESCO, la diversidad lingüística se ve amenazada por los modelos de educación mono y bilingües y los enfoques inapropiados para el desarrollo del lenguaje. Y cómo no, si en las escuelas lo que se enseña es el uso y comprensión de lenguas globales; idiomas que – con miras en el futuro – abran las puertas hacia un trabajo bien remunerado. Situación que, no tan sorprendentemente, sucede también en localidades remotas y pueblos indígenas, donde los padres impulsan a sus hijos a aprender español, inglés, chino o hindú para que puedan integrarse a una sociedad que poco ha hecho por integrarlos desde un principio.

Al final del día, podríamos achacar la desaparición de centenares de lenguas a través de los años a la modernización, urbanización y globalización. Pero la realidad es que este fenómeno no es nuevo, sino que ha sucedido repetidamente a lo largo de la historia, incluso antes más que ahora. Colonizaciones e invasiones han contribuido a la extinción de miles de lenguas que, en su momento, eran tan prevalentes y relevantes como ahora lo son el inglés y el español.

Después de todo, el genocidio no se limita a los seres humanos; trasciende más allá de las personas y se manifiesta en la completa erradicación de ideas, creencias y, por su puesto, costumbres y lenguas.

Conservación  

Hoy, afortunadamente, existe la intención de preservar estas lenguas en peligro de extinción con esfuerzos que, al igual que aquellos enfocados en flora y fauna en riesgo de desaparecer, podrían parecer fútiles a estas alturas. No obstante, lingüistas alrededor del mundo, con ayuda de herramientas digitales, han colaborado en la creación de diccionarios escritos donde al menos se conserve un vestigio de la lengua, aunque en papel, algunas de las expresiones pierdan algo de su significado. 

Cada día 21 de febrero, desde el 2002, la UNESCO celebra el Día Internacional de la Lengua Materna; iniciativa que busca salvaguardar la diversidad lingüística y fomentar la inclusión de las lenguas indígenas, tribales y autóctonas en un mundo por demás homogeneizado. Se estima que cada dos semanas una lengua desaparece. Si este dato se aplicara a los humanos, es decir, que cada 15 días una tribu indígena o raza se extinguiera, las alarmas estarían sonando desde hace ya algún tiempo.

MIRA HACIA EL FUTURO

Por ello podríamos pensar, ¿cuál es el problema de perder una o varias lenguas en desuso y que no aportan aparentemente nada a nuestro mundo de redes sociales y bebidas energéticas? Ultimadamente da igual. Quizás sí, quizás no, quizás jamás sintamos el impacto de la desaparición de la lengua amami de Japón; mientras sigan produciendo animé y podamos comer sushi al 2×1, ¿qué más da? 

Sin embargo, perder un lenguaje es perder un fragmento de historia, una ventana a una cultura y una ideología particular, donde sus habitantes poseen una cosmovisión distinta del mundo. Ese punto de vista, esa forma de mirar la naturaleza, la vida y a los mismos humanos se desvanece una vez que el último hablante se marcha.


Los cuentos, canciones y ritos de todo un pueblo dejan de existir al no haber quién los transmita y, mucho menos, quién los escuche. Y en algunos cientos de años –si el planeta sigue vivo para presenciarlo– cuando el 95% de la población hable chino-mandarín y el español sea una lengua en peligro de extinción, nuestros descendientes lamentarán el no poder exclamar “¿qué tranza?” al no existir nadie que responda, entusiasta: “carnal”.

 

La misteriosa epidemia de baile

La danza es el lenguaje oculto del alma.
Martha Graham.

En los días en que estamos melancólicos, un buen baile puede ser la solución para alegrar nuestra alma y olvidarnos de los problemas al ritmo de la música. Pero, ¿te imaginas ser dominado por los movimientos de tu cuerpo y no poder parar de bailar? Aunque suene increíble, esto ocurrió hace cientos de años en la llamada epidemia de baile.

Todo empezó un día de julio de 1518, cuando una mujer llamada Frau Troffea salió a las calles de Estrasburgo, Francia, y empezó a bailar desenfrenadamente, no podía parar, su cuerpo parecía poseído por el movimiento. Danzó sin descanso por cuatro días, hasta que su cuerpo no pudo más y falleció.

Durante este tiempo se unieron al baile otras 34 personas y meses después ya eran un total de 400 y todas tuvieron el mismo desenlace: cayeron muertas por infartos, agotamiento, invalidez de piernas, derrames cerebrales, etc.

Fuente: El mundo del misterio.
 ¿Un remedio equivocado?

Esta situación preocupó a las autoridades y a la nobleza, por eso pidieron consejo a los médicos, quienes aseguraron que era una enfermedad ocasionada por un exceso de sangre caliente. Pero en lugar de aplicarles las “sangrías” que se acostumbraban en esa época, decidieron dejarlos bailar día y noche, porque creían que solo así se curarían de la rara enfermedad.

Las autoridades pusieron “manos a la obra” y contrataron diferentes músicos que tocaban las 24 horas, se abrieron salones de baile y se construyeron escenarios. El remedio no sirvió de nada, los bailadores no paraban de danzar hasta que la muerte los alcanzaba.

Fuente: Gifer.

Inexplicablemente —así como llegó— la plaga de baile por fin terminó en septiembre de ese mismo año. Actualmente no se ha encontrado el origen de ese extraño hecho, pero quedó marcado en la historia, y aunque ya se tenía registro de otros 10 sucesos parecidos anteriores al de 1518, de este es del que se tiene más información.

 Bajo los efectos de psicoactivos

Eugen Backman explica en su libro Bailes religiosos en la iglesia cristiana y en la medicina popular, que el origen de la epidemia de baile pudo haber sido una intoxicación alimentaria.

La gente de la región comía pan hecho con centeno o cebada, se cree que estos pudieron contaminarse de principios psicoactivos de los hongos del cornezuelo que crecen en los granos del trigo. Estos hongos están relacionados con el LSD-25 y de acuerdo con Backman, esto provocó efectos en la corteza cerebral de las personas. Sin embargo, hay quienes descartan esta posibilidad, ya que el LSD-25 provoca visiones, pero no da tanta energía para bailar.

Fuente: Imagui.
 Psicosis masiva

La teoría de John Waller, autor del libro Tiempo de bailar, tiempo de morir, dice que se trató de una histeria colectiva. Los habitantes de la región acababan de pasar por grandes crisis de hambrunas, enfermedades y estrés, esto pudo provocar una psicosis masiva. Estaban sumergidos en el temor y la desesperación, por eso entraron en un estado de trance, bailar fue la forma en que su mente y su cuerpo buscaron liberarse de esas sensaciones.

Esta última teoría es una de las más aceptadas, pero aún no se sabe con certeza si fue la verdadera razón que llevó a decenas de personas a entregarse al baile hasta morir.

 

 

Anglicismos: las palabras inglesas que han ingresado al español

Aunque ya ni lo notamos, en nuestras conversaciones diarias usamos palabras que tienen su origen en otros idiomas, como el árabe (alberca, aceite, jarra), el italiano (acuarela, novela, pizza), el francés (chef, jamón, taller), también del latín—nuestra lengua madre—, alemán, griego, etc. Pero en los últimos tiempos, las palabras en inglés llevan la delantera en colarse a la lengua española.

¿Qué son los anglicismos?

Los préstamos lingüísticos del inglés a otras lenguas tienen el nombre de anglicismos y a pesar de que en español tenemos palabras para designar ciertas cosas, preferimos usar el término extranjero.

Los anglicismos se dividen en:

  • Préstamos léxicos: palabras de un idioma que son adoptados por otro, ya sea de forma idéntica o ligeramente modificados (como “online” en lugar de “en línea”).
  • Términos castellanizados: palabras inglesas que han adaptado su escritura y oralidad al español (como “tuitear”).
  • Giros sintácticos y frases hechas: frases que se han modificado de acuerdo a su imitación del inglés, (como “hacer sentido” en lugar de “tener sentido”, que viene de “to make sense”).
La invasión de los anglicismos

Hoy en día, muchos usamos anglicismos sin razón aparente, pero los lingüistas afirman que hay algo que nos motiva: queremos obtener prestigio, no conocemos la palabra en español o se nos dificulta expresar una idea en nuestra lengua natal —vacío semántico— y preferimos hablar con un término nuevo.

Lo cierto es que elegimos nuestras palabras dependiendo de las personas con las que estamos, el léxico que manejamos, nuestras ideologías, el momento y el lugar en el que nos encontramos.

¿Cómo no usar anglicismos, si nos bombardean por todos lados? Basta con echar un vistazo al mundo de los negocios, comercio, moda, cine, televisión, redes sociales, etc., en donde palabras como: reality show, marketing, fashion, spoiler, lobby, newsletter, casting, están presentes todos los días.

El inglés se ha convertido en el idioma que rige la manera en que se piensan y expresan reflexiones, propuestas y pensamientos, no solo en México sino alrededor del mundo. Es más común todavía en el lenguaje de los jóvenes y adolescentes, celebridades, youtubers, hablantes del “spanglish” y especialistas en áreas tecnológicas y científicas.

Así que,  ser bilingüe ha dejado de ser una elección para convertirse en una necesidad, porque quienes no saben inglés quedan fuera de varias dinámicas: desde no poder hojear una revista de moda hasta no ser aceptados en algún círculo social, además de que disminuye sus posibilidades de conseguir un empleo.  

Anglicismos vs. lingüistas conservadores

Aunque a algunos nos parece cool usar palabras en inglés, para los más conservadores es una amenaza a la lengua española, que busca fracturar el significado real de algunas palabras, como es el caso del término “fake news” que suena como una categoría nueva y elegante, pero en realidad se trata solo de “mentiras”. Los más apegados a las normas del lenguaje, afirman que el uso de anglicismos quiere crear un nuevo imaginario social sin memoria histórica, cultural, política y económica.

Las instituciones del lenguaje también están en contra del uso de palabras inglesas dentro del español, como la Real Academia Española (RAE), quien no se quedó con los brazos cruzados y promovió el buen uso del español sin anglicismos, para ello se valió de una campaña que tuvo gran éxito:

¿Quiénes son los savant o personas con “síndrome del sabio”?

Al igual que el universo, el cerebro se encuentra lleno de misterios, dentro de él guardamos tanta información que podría compararse con la de una gran biblioteca o —en términos actuales— con la gigantesca memoria de una PC. A pesar de que la memoria es limitada para la mayoría de nosotros, para las personas con el “síndrome del sabio” o savant no lo es, ellos tienen una gran capacidad de almacenamiento y habilidades increíbles.

¿Te imaginas poder memorizar libros enteros, aprender idiomas fácilmente o tocar un instrumento musical sin tener que estudiar?, sin duda sería algo fantástico y es posible para algunos savant. Pero no todo es tan maravilloso como parece, porque a pesar de ser personas superdotadas en algunas cosas, tienen discapacidades mentales, físicas, del habla, sociales o motoras, e incluso muchos de ellos no pueden cubrir sus necesidades más básicas y la mitad de los casos se relacionan con trastornos del espectro autista.

Tomada de Amino Apps.
¿Cómo surgió el término del síndrome del sabio?

Fue el psiquiatra Benjamin Rush, quien en 1798 narró por primera vez el caso de un paciente que mostró una habilidad increíble para calcular la edad de las personas con solo verlas durante unos segundos, pero todavía no existía una palabra para denominar a quienes tenían esta condición.

Casi cien años después, John Langdon Down —famoso por sus aportes en cuanto al síndrome de Down— dio a conocer el término “idiot savant” (“idiota erudito”) para referirse a estas personas superdotadas, pero este resultó denigrante y poco aceptado. Después se les llamó “sabios autistas”, pero también fue erróneo porque no todos los savant tienen autismo. Actualmente se les conoce como savant o personas con “síndrome del sabio”, una definición mucho más acertada.

¿Qué ocurre en el cerebro de los savant?

A pesar de que hoy en día existen grandes avances tecnológicos en neurociencias, no hay un estudio médico que explique al cien por ciento esta condición, pero hay teorías al respecto: se cree que los savant tienen una disminución de las habilidades del hemisferio izquierdo del cerebro (que se encargan de las cuestiones lógicas, simbólicas y lingüísticas), mientras que las habilidades del hemisferio derecho están aumentadas (las artísticas no simbólicas, habilidades visuales, motoras, música y artes plásticas), también algunos tienen una gran habilidad matemática.

Daniel Tammet, Savant británico.
Los savant más famosos de la cultura popular

A lo largo de la historia se ha escuchado del caso de varios savant, cada uno con talentos diferentes.

  • Tony Deblois: tiene Síndrome de Asperger y es invidente, pero toca el piano desde los 2 años, ¡además puede interpretar de memoria unas 8 mil canciones!
  • Alonzo Clemons: un excelente escultor de figuras de animales que se venden como pan caliente, en precios de hasta 45 mil dólares.
  • Daniel Tammet: un savant británico que aprendió islandés en una semana y habla 11 idiomas diferentes.

    Stephen Wiltshire.
  • Stephen Wiltshire: desde los 3 años se comunicaba por medio de dibujos y con solo mirar una vez paisajes o edificios los plasma detalladamente. Este caso es muy parecido al de August, uno de los personajes de la novela Lo que no te mata te hace más fuerte (2015) de David Lagercrantz, un niño autista que —aunque no habla— dibuja de una forma impresionante y logra captar detalles que para otros pasarían desapercibidos, además despierta distintas emociones en quienes los ven.
La verdadera historia de Rain man

Otro de los savant más conocidos en la historia es Kim Peek (1951), quien nació con el cráneo agrandado y con daños en el cerebelo. Esta condición no le permitía hacer cosas tan básicas como abrochar su camisa, pero su memoria era sorprendente y recordaba 10 mil libros completos; si te preguntas cómo había leído tantos libros en su vida, la razón parece de otro mundo: ¡con cada ojo leía una página diferente al mismo tiempo!

Además de leer tanto, también memorizó mapas que incluían calles y carreteras de Estados Unidos, así que el GPS se quedaba corto a su lado y su precisión era infalible.

Rain man.

Todas estas asombrosas habilidades llegaron a oídos de un guionista durante un congreso de una asociación de niños con discapacidad, quien quedó impactado con la historia y decidió llevarla a la pantalla grande con la película Rain Man (1988), protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise.

Para que los gestos y rasgos de personalidad transmitieran la verdadera esencia de Peek, Hoffman se reunió varias con él. Convirtiéndose así en una conmovedora historia basada en hechos reales que llegó a un gran número de espectadores alrededor del mundo.

 

 

Tras el signo de gato

Además de ser un emblema de la era digital, el “signo de gato” o “#” ha tenido muchas vidas. Desde su temprana relación con la tecnología hasta la síntesis lingüística que lo viralizó en internet, aquí te contamos su historia.

En los prehistóricos días antes de la internet, el “avistamiento” común del símbolo, usualmente conocido como “signo de número”, se daba en el teclado telefónico. Así, en España lo llaman “almohadilla” o “cuadradillo”, en Argentina se conoce como “numeral”. En Brasil le dicen velha (o “vieja”), en honor al jogo da velha, un juego semejante al ”tres en raya”; este es el mismo orígen del nombre usado en México, “signo de gato”; el “gato” chileno y el “michi”, popular en Perú. 

Gatos antiguos

El “signo de gato” data de la antigua Roma, donde la unidad métrica libra pondo (o “libra de peso”) se abreviaba como una “lb” cruzada en la parte superior por una línea horizontal, indicando que se trataba de una contracción y evitando confundir la “l” con el numeral 1. Con el tiempo, el término libra pondo dio nombre a la unidad pound, así se conoce hoy al símbolo # en los Estados Unidos.

A la derecha, el símbolo de la libra pondo. A la izquierda, el signo escrito por Isaac Newton. (Imagen cortesía del New Yorker).

A medida que los escribas comenzaron a trazarlo cada vez más rápido, “lb” se transformó en nuestro “signo de gato”. Su popularización se la debemos en parte a Isaac Newton, que en sus tratados lo ocupaba tantas veces que obligó a los impresores de la época a incluirlo en sus prensas. Para 1853, el libro An Elementary Treatise on Book-keeping by Single and Double Entry lo manejaba ya como un símbolo común para señalar cifras.

Gatos tecnológicos

A principios de los años 60 llegó el teléfono de tonos. Al usar botones en lugar de una rueda giratoria se requería un nuevo acomodo de los números, y Bell Laboratories, subsidiaria de AT&T, experimentó con diversos diseños.

El acomodo final perdura hasta hoy: los números del 1 al 9 ordenados en una cuadrícula de 3×3, y el cero en la parte inferior central, flanqueado por dos “claves”: el asterisco, al que llamaron “sextile”, y otro —nuestro “signo de gato”— que provenía de los lenguajes de programación y fue nombrado octothorp, con el “octo” refiriendo a las ocho líneas que sobresalen del signo, y “therp”, según se cuenta, en honor al deportista Jim Thorpe.

Una publicación de 1999 de la revista Encore, hablando sobre la introducción del “signo del gato” a los teléfonos con teclado. (Imagen cortesía de Gizmodo).
Gatos internautas

Incluso en los días tempranos de internet era común encontrarse con el signo de gato: a finales de los 80, en los canales de Internet Relay Chat (o IRC) representaba las “salas” de conversación.

Su metamorfosis al hoy omnipresente hashtag fue inspirada por el acomodo del IRC. En 2007, uno de los primeros usuarios de Twitter, Chris Messina, propuso utilizarlo para llevar una clasificación de las conversaciones relacionadas con un evento próximo sobre tecnología e internet.

La idea no fue bien recibida por Twitter, pues alegaban que un sistema como ese “era para nerds” y que no sería adoptado ampliamente. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, el programador Nate Ritter ocupó la red para informar de los devastadores incendios forestales de San Diego; la información llegaba de manera tan vertiginosa que Messina le propuso utilizar el #SanDiegoFire que ya se estaba usando en la red Flickr por usuarios que compartían sus fotos del incendio. 

Ritter accedió, y durante días dio cobertura al siniestro, probando a Twitter que el sistema funcionaba. Para 2009 la popularidad de los hashtags (nombrados así por el hash inglés con que en el Reino Unido se nombra al signo, y el tag, o “etiqueta”) era tal, que Twitter decidió adoptarlos oficialmente, iniciando una tendencia que cambió no solo la manera en que organizamos y consumimos la información, sino que nos permite transicionar de las ideas al movimiento, de las historias individuales a las protestas masivas, de las experiencias solitarias a la memoria colectiva.