¿Cómo nos cambió la pandemia emocionalmente?

La pandemia por COVID-19 vino a recordarnos que si algo es seguro en la vida son los cambios y que nada es permanente. Aunque a lo largo de nuestra existencia muchos ya habíamos experimentado pérdidas de diversos tipos, la pandemia puso a prueba nuestra salud mental cuando tuvimos que alejarnos o despedirnos definitivamente de familiares, amigos, parejas e incluso de nuestros trabajos o —en el confinamiento— de algo tan común como nuestra libertad de salir. De acuerdo con la psicóloga belga Elke Van Hoof, este hecho fue: “el mayor experimento psicológico de la historia”.

Meses después, a pesar de que el caos de la pandemia parece haber disminuido, han quedado secuelas no solo físicas en algunos pacientes sino también emocionales en todo el mundo. Los psicólogos, psiquiatras y especialistas en salud mental han dado a conocer un aumento en las consultas por trastornos de ansiedad y depresión, entre otros padecimientos.

Tiempos pandémicos. Tomada de: Revista Nota Uniandina.
Lo que la pandemia nos dejó

Aunque la pandemia nos puso a prueba a todos, algunos resultaron más afectados a nivel psicológico que otros, esto se debe a la resiliencia individual de cada quien, es decir, a la capacidad de adaptación que tenemos frente a las adversidades que se nos presentan, pero también influyeron las situaciones que cada uno vivió.

Por otro lado, el aislamiento social también detonó varias consecuencias, algunas de ellas fueron:

  • Miedo al contagio y/o a la cercanía: si algo nos repitieron hasta el cansancio es que la distancia es sana, tanto que a nivel emocional nos lo creímos e incluso restringimos los abrazos y besos. Sin embargo, a pesar de ser una medida sanitaria válida, de acuerdo con la psicoanalista Araceli Franco puede desembocar en un rechazo por los demás que termina siendo perjudicial.

Por eso, en nuestra vuelta a la “normalidad” es necesario retomar el afecto con nuestros seres queridos, ya que varios estudios aseguran que sentir la piel del otro disminuye el dolor físico, fortalece el sistema inmunitario y reduce los síntomas de ansiedad y depresión.

El encanto del afecto. Tomada de Tenor.
  • El síndrome de la cabaña: la pandemia aceleró a pasos agigantados el uso de la tecnología; muchos trabajos, escuelas y reuniones pasaron a ser en línea. En este tiempo algunos nos acostumbramos a la comodidad de laborar desde casa y ahora nos ha sido complicado volver a socializar en persona. Por ello, la psicoterapeuta Franco menciona que es importante que quienes experimenten este efecto no lo repriman y compartan su sentir con alguien de su confianza.
  • Burnout o agotamiento mental: en la pandemia, de un día para otro el trabajo y la vida en casa se mezclaron. ¿En qué momento terminaba el horario laboral y en qué momento finalizaban los trabajos en casa? Para muchos el ciclo era interminable. Esto nos provocó agotamiento mental excesivo, insomnio, sedentarismo y en los casos más graves detonó depresión o ansiedad. Por eso es recomendable dedicar un tiempo para realizar algún deporte o hobbie, eso nos ayudará a disminuir el estrés.

    Emociones encontradas. Tomada de: El país.
Después de la tormenta sale el sol

Otra enseñanza que nos dejó la pandemia es la importancia de cuidarnos a nivel físico y mental porque estar sanos será nuestra mejor arma frente a las adversidades y padecimientos que se nos presenten. Algunos consejos que recomiendan los expertos son:

  • Dormir bien: cuando no descansamos bien estamos de mal humor, no nos concentramos bien y somos menos productivos. El sueño es fundamental para nuestro cerebro y salud mental, además de que nos ayuda a la regulación emocional.
  • Hacer ejercicio: darnos un rato para ejercitarnos (caminar, correr, ir al gym, nadar, bailar) puede marcar la diferencia en nuestros días, porque además de reducir el riesgo de enfermedades también mejora nuestro estado de ánimo.

    Una dosis diaria de ejercicio. Tomada de: Aula virtual las águilas.
  • Alimentarse saludablemente: cuando comemos sanamente muchas cosas positivas pasan dentro de nosotros, mejora el rendimiento de nuestro cerebro, mantenemos sana nuestra piel, prevenimos enfermedades del corazón, cáncer, problemas de la vista y además, protegemos nuestro sistema inmunitario.
  • Crear: cuando las emociones nos desbordan es reconfortante plasmarlas en un papel, ya sea escribiendo cómo nos sentimos, dibujando o pintando. Es una forma terapéutica de sacar todo aquello que nos atormenta.

Estas actividades nos benefician mucho, pero es importante reconocer cuando también requerimos ayuda profesional para enfrentar las secuelas emocionales que nos dejaron las pérdidas y los cambios que vivimos durante la pandemia para que así podamos transformar los miedos, aceptarlos, procesarlos y darles un nuevo sentido.

Tips para alcanzar el bienestar y la plenitud

Sabemos que para alcanzar nuestro bienestar es importante cuidar nuestro cuerpo, hacer ejercicio, dormir bien y llevar una dieta balanceada, pero a veces olvidamos otra parte que también es esencial: nuestra salud emocional.

No solo deberíamos cuidar lo que comemos, sino también los pensamientos con los que nos “nutrimos”, la manera en que nos tratamos, las relaciones que establecemos con los demás y las emociones que experimentamos día a día.

Aunque alcanzar un bienestar completo implica recorrer un largo camino en el cual es necesario liberarnos de relaciones tóxicas, conocernos mejor, poner límites saludables con las otras personas y con nosotros mismos —entre otros detalles— aquí te dejamos algunos puntos importantes que te encaminarán gradualmente a sentirte más pleno:

Regálate un respiro

En ocasiones nuestra vida toma un ritmo frenético entre cientos de ocupaciones y pendientes, sin darnos cuenta vivimos de prisa y nos olvidamos de lo reparador que es tomarnos un tiempo para nosotros mismos. Aunque ser productivo es importante, también es necesario recargar nuestra batería. Así que, de vez en cuando date un momento de relajación, quédate en tu lugar favorito de la casa, tómate un café o una copa de vino, o si lo prefieres toma un baño relajante, pon tu mejor playlist, lee un libro o haz esa actividad con la que te sientas en paz y que te vuelva a conectar con tu centro de equilibrio.

Baño relajante. Tomada de BuzzFeed.
Deja resbalar las críticas sin fundamento

Cuando actuamos de cierta manera o tomamos decisiones, no faltarán personas que critiquen lo que hacemos, nuestros puntos de vista, creencias, etc. Hacer caso a estas críticas nos roba energía e incluso puede desmotivarnos. Frente a este tipo de juicios hay que preguntarnos:

  • ¿Me conoce realmente esta persona?
  • ¿Se preocupa por mi bienestar?
  • ¿Es alguien que ha estado apoyándome en las buenas y en las malas?

Si la respuesta es “no”, es mejor no hacer caso a sus críticas, porque, aunque existen opiniones constructivas, generalmente provienen de personas cercanas que buscan nuestro bienestar. Por eso, antes de dejarte dañar por las palabras de los demás, es importante reflexionar qué tanta razón hay en ellas.

Tomada de Amino Apps.
Dejar ir es dejar llegar

Dice una frase conocida que “dejar ir es dejar llegar”, y es muy cierto porque para abrir la puerta a la abundancia, el éxito, el amor, la tranquilidad y todo aquello que deseamos en nuestra vida, primero hay que liberarnos de las emociones tormentosas que pueden ser provocadas por estar en una relación tóxica.

En ocasiones pasamos por alto situaciones o comportamientos que no aportan a nuestro bienestar e incluso son destructivas, por eso es importante poner límites dentro de cada una de las relaciones, ya sea con la familia, los amigos, en el trabajo o con la pareja.

Aunque quisiéramos conservar por siempre a las personas que son significativas para nosotros, debemos ser conscientes de que no todas envejecerán a nuestro lado y al igual que en un viaje en tren, muchas bajarán en estaciones anteriores y es necesario dejarlas ir cuando su participación en nuestro viaje de vida haya terminado.

Tomada de Tenor.
Identificar los pensamientos que nos limitan

Dice el psicólogo Stéphane Roy en la Guía de psicología de la vida cotidiana que “no nos perturban los acontecimientos, sino la interpretación que elaboramos de los mismos”. A veces nuestra imaginación va más rápido que nuestra razón, por eso un hecho que es terrible para alguien, es insignificante para otra persona.

Por ejemplo, si un conocido pasa junto a nosotros en la calle y no nos saluda, podemos pensar: “tal vez le caigo mal o está enojado conmigo” o “seguro llevaba prisa o no me vio”. En el primer pensamiento creemos que la culpa es nuestra y esa situación nos provoca angustia o malestar, mientras que en el segundo no nos preocupamos y lo dejamos pasar.

Aunque no parezcan cosas graves, estas distorsiones de nuestro pensamiento en que nos culpamos sin antes saber la verdad, nos generan malestar; por ello es importante cambiar la forma en que nos autoevaluamos para así acercarnos un poco más hacia nuestro bienestar.

 

Cumple tus propósitos del 2022

Cada vez que acaba un año hacemos un recuento de los triunfos, alegrías, tristezas y aprendizajes, pero también de los objetivos que no hemos alcanzado. El inicio del año trae consigo una oportunidad de volver a empezar y de ir tras aquello que queremos lograr o que nos gustaría mejorar en nuestra vida.

La lista de deseos es infinita: inscribirnos al gym para bajar unos kilitos, ahorrar para comprar un carro o para tener las vacaciones soñadas en una playa paradisiaca, mejorar las relaciones con la familia, conseguir empleo, comer saludable, etc.

Ejercicio / Fuente: Universidad San Marcos.

La mayoría conocemos nuestros objetivos, pero no todos los cumplimos, algunos empiezan con mucho empeño en las primeras semanas del año, pero conforme pasan los días dejan de ser constantes y olvidan su meta, otros propósitos solo se quedan en ideas que ni siquiera se inician y solo unos cuantos son quienes alcanzan lo que se proponen a inicio de año. Si quieres saber algunos secretitos para que cumplas tus objetivos este año, aquí te compartimos un top 3.

1. En el pedir está el dar

Una de las claves es la manera en que formulamos nuestros propósitos, si cambiamos el “dejaré de…/evitaré…” por “comenzaré a…” tendremos más posibilidades de alcanzar nuestros propósitos, así lo reveló un estudio realizado en 2017 por la Universidad de Estocolmo y la Universidad de Linköping, en Suecia.

En este experimento participaron 1,066 personas que se dividieron en tres grupos con diversos grados de apoyo; sin embargo, los resultados arrojaron que el apoyo dado a los participantes no marcó ninguna diferencia, pero sí hubo un impacto en la manera en que formularon su propósito.

Ahorrar / Fuente: DOV.

Quienes escogieron un “objetivo de aproximación”, que consiste en plantearnos un nuevo hábito o introducir algo nuevo a nuestra vida, como: “empezaré a correr”, tuvieron más éxito que quienes tuvieron “metas de evitación”, como: “dejaré de fumar”.

Así que, tal vez debas empezar a reformular tus propósitos y en lugar de decir que dejarás de comer dulces, cambiarlo por: “comeré más frutas y verduras”.

2. Escoge metas posibles y específicas

Uno de los errores que podemos cometer es elegir metas imposibles de cumplir o poco específicas. Por eso, tenemos que ser muy claros; por ejemplo, si deseamos bajar de peso debemos definir cuántos kilos queremos perder y el tiempo en que lo haremos. Si nuestro sueño es viajar, hay que escoger desde el principio el lugar y si es fuera del país, contar con todos los documentos para hacerlo.

Viaje / Fuente: MochilerosTV

Otro punto que debemos evitar es ser muy exigentes con nuestras metas. Si nunca hemos hecho ejercicio y nos proponemos ir al gym cinco días a la semana, al ser demasiado para un inicio, es más probable que pronto lo abandonemos.

También es importante ser realistas y plantearnos únicamente de tres a cuatro objetivos, porque a veces nos emocionamos en el inicio de año y hacemos una superlista con 20 o más objetivos, y al final terminamos frustrados por no cumplirlos.

3. Arma el plan indicado

Detrás de todo logro hay un plan de acción que nos ayuda a ordenar los pasos que seguiremos. Para eso, primero tenemos que dividir nuestros objetivos en “subobjetivos” y ordenarlos a corto, mediano y largo plazo. Por ejemplo, para estudiar una maestría es necesario definir las horas que dedicaremos a estudiar, el dinero que ahorraremos cada mes, las horas de trayecto que haremos de la casa a la escuela, etc.

Para cualquiera que sea nuestro plan, es fundamental tener fechas y horas definidas, así será más fácil que alcancemos nuestro objetivo y al final del año estemos contentos con los frutos de nuestro esfuerzo.

Fechas / Fuente: Gifer

 

Sobre las posibilidades de relajarse

Como que en nuestra sociedad, relajarse no es opción. A pesar de las continuas recomendaciones para bajarle al estrés y llevar un estilo de vida más equilibrado y placentero, en especial para quienes vivimos en ciudades, andar con prisas y nerviosismo parece un imperativo social. 

Sin embargo, quizá es posible navegar en las olas de ocupaciones cotidianas si aprendemos a tomarnos las cosas con calma y buscamos pequeños remansos de paz en actividades sencillas que únicamente requieren un poco de nuestro tiempo.

Respirar, solo respirar

Hace muchos años tomé un taller de respiración. Parece inútil ya que respirar es una función inherente a los seres vivos, sin embargo, es uno de los aprendizajes más útiles que he tenido.

Una buena respiración diafragmática te permite apoyar y modular el volumen de tu voz, esto te sirve para que todos te oigan cuando actúas en una obra de teatro o cuando presentas un nuevo proyecto en el trabajo (o cuando platicas con esa tía abuela que ya no anda tan bien del oído).

Un respiro. Tomada de Ecoosfera.

La respiración profunda te ayuda a relajarte antes de dormir y a calmar algunos dolores, te prepara para actividades estresantes y ahuyenta la ira y la ansiedad. Respirar es un arte que cualquiera puede aprender, incluso puedes encontrar aplicaciones gratuitas que te ayudan a manejar tu respiración (yo usaba una cuando viajaba en metro y vaya que funciona para empezar o terminar en calma la jornada laboral).

Leer… y escribir

Definitivamente, leer algún autor o tema que te apasione te aleja un poco de la dura realidad y te lleva a un oasis donde están solos lo que pasa en el libro y tú. No se trata de ser más sabio, mejorar la ortografía o aprender, sino de gozar de un rato en tranquilidad sin pretensiones.

Leer y conocer otros mundos.

Por otro lado, cuando tu mente esté confusa, sientas tristeza o enojo, “arrojar” tus emociones sobre una hoja de papel puede ser catártico. No te preocupes si al principio tu letra es incomprensible y tus oraciones caóticas. Mientras escribas notarás que las últimas oraciones son más entendibles que las primeras, pero sobre todo, que tu mente se despeja y descansa de los pensamientos que la nublan.

Acercarse a lo natural

Tengo la suerte de tener un parque cerca. En una época en que mi vida iba muy mal, le ponía la correa a mi mascota y me la llevaba a pasear al parque. Solo caminar entre los árboles y respirar cerca de sus troncos, de sus hojas y retoños te brinda calma, la sensación de que todo se va a arreglar.

Abraza a tu mascota, siente su amor y libera oxitocina para que tu cuerpo se alivie del estrés.

La magia de la naturaleza.
Tener un pasatiempo

Cada persona tiene un pasatiempo que lo distrae de las preocupaciones cotidianas, desde tejer o tocar un instrumento musical hasta resolver sudokus o armar rompecabezas. Recuerdo que tenía una compañera en la secundaria que se relajaba resolviendo los problemas del Álgebra de Baldor… Basta con que encuentres TU pasatiempo y lo practiques de vez en cuando.

Tómate un tecito

Cuando te sientes inquieto deja el café a un lado y tómate un té. Los estudios afirman que el té o las infusiones de ciertas plantas aportan innumerables beneficios a la salud, entre los que destaca la relajación. Opta por uno verde, de valeriana o de limón, o por una de esas mezclas que venden en las tiendas de autoservicio. 

Sabor de hogar. Tomada de Tenor.
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Hacer ejercicio, mascar chicle, aspirar un aroma delicioso, practicar yoga, encontrarte con amigos, reír a carcajadas, resolver los pendientes, meditar, escuchar música… Hay muchas maneras simples de relajarte, solo es cuestión de que encuentres las que vayan mejor con tu personalidad y las apliques cuando las necesites. Y si sientes que el estrés, la ansiedad o la tristeza te superan, consultar a un especialista te puede ayudar a encontrar la solución para tener el bienestar que buscas.