“Nada es privado”, el documental de Netflix que nos permite conocer los detalles más oscuros del escándalo Cambridge Analytica

El filme también aborda la actualidad del internet, así como las consecuencias del mal uso de nuestros datos personales.

“Nada es privado” (The Great Hack) es el título y la advertencia principal del nuevo documental de Netflix que explora los hechos ocurridos durante el escándalo de Cambridge Analytica; donde se presentan los testimonios de algunos de los principales protagonistas del caso, además de invitarnos a reflexionar sobre la responsabilidad que deberíamos tener con el uso de nuestros datos personales, en una era donde pareciera ser que la democracia y el libre albedrío han pasado a ser cosas del pasado.

El filme dirigido por Karim Amer y Jehane Noujaim inicia con el testimonio de David Carroll, un profesor de Parsons School of Design que decidió iniciar un juicio en Londres contra Cambridge Analytica para exigir la devolución de sus datos personales, los cuales afirma fueron usados de forma ilegal, y sin su consentimiento explícito. De esta manera, el documental nos invita a indagar junto al profesor Caroll sobre todo lo que hubo detrás de este famoso escándalo, conociendo los testimonios de varias de las personas que lo vivieron de cerca, como el ex ejecutivo de la compañía, Julian Wheatland; la reportera de The Guardian y principal investigadora del tema, Carole Cadwalladr; y Brittany Kaiser, la ex directora de desarrollo de la consultora y una de las empleadas más cercanas de Alexander Nix, ex Director Ejecutivo de Cambridge Analytica.

Durante sus casi dos horas de duración, “Nada es privado” nos permite conocer a fondo los verdaderos alcances y consecuencias de la recopilación de datos, dejándonos ver gran parte de los documentos que Kaiser aún posee sobre Cambridge Analytica, donde hablan no solamente de su metodología basada en big data, sino también de su participación en las elecciones de 2016 en Estados Unidos, en el Brexit, y en distintos comicios presidenciales de países en desarrollo como Trinidad y Tobago y Brasil.

De esta manera, “Nada es privado”, disponible en Netflix desde el pasado 24 de julio, se presenta no solo como uno de los contenidos obligados para todos los especialistas en TI, sino también para el público en general, ya que procura concientizarnos sobre el comportamiento que tenemos a diario en internet y redes sociales, especialmente en Facebook, donde sin saberlo, ya formamos parte de una aldea digital de más 2 300 millones de personas, cuyo principal activo es el uso de los datos personales que compartimos día con día, disponibles para la manipulación acorde a los intereses del mejor postor.

* Artículo generado por 360 grados on demand para maps.com.mx, 09 de septiembre 2019.

Foto por Markus Spiske en Unsplash

Cambios en la política de privacidad de Facebook, Twitter e Instagram. ¿Solución o cortina de humo?

Por Mario González / Redactor en 360 para cliente 

 

 

Estos cambios tendrán efecto a partir del 25 de mayo de este año, con la llegada de la nueva ley GDPR.

Con la llegada de la nueva ley GDPR (General Data Protection Regulation) y después del escándalo de Cambridge Analytica, las redes sociales más populares como Facebook, Twitter e Instagram han comenzado a realizar ajustes a sus políticas de privacidad, donde el foco parece estar puesto en el uso de datos personales. Sin embargo, los cambios fueron presentados al usuario mediante notificaciones que, más allá de invitar a leer los cambios, incitaban a solo aceptarlos para evitar la “fatiga” de leer el documento. Por este motivo nos dimos a la tarea de revisar detenidamente esta actualización y compartirte un breve resumen de lo más destacado, para saber si realmente representan un paso hacia la transparencia, o siguen siendo más de lo mismo.

Comencemos con Facebook, quien parece no desistir de sus negocios con terceros, ya que en los cambios destaca que, si bien ya puedes negar que tus datos se usen para mandarte mensajes publicitarios personalizados, no puedes evitar que estos se almacenen. Es decir, que seguirás viendo la misma cantidad de anuncios, pero con la diferencia de que quizá no sean de tu interés. En este sentido, cabe destacar que Facebook hace énfasis en la información relativa a la ideología, religión u orientación sexual, donde el usuario deberá consentir de manera específica si quiere que la red social le sugiera páginas o productos relacionados a ello.

Otro aspecto por destacar es la opción de reconocimiento facial, la cual supuestamente no se activará sin consentimiento del usuario, sin embargo, el texto destinado a ello sólo informa sobre los pros y contras de esta tecnología, dejando disponible solamente la opción de “continuar”. Es decir, que cuando se presenta la notificación, la opción está “desactivada”, pero al momento de dar clic en “continuar”, automáticamente el usuario la activa.

Por otro lado, el caso de Instagram es muy peculiar, ya que la compañía no había actualizado sus condiciones de uso desde 2013. Entre las notificaciones más relevantes, se encuentra el hecho de que la empresa registra cómo se mueven los usuarios dentro de la aplicación o, mejor dicho, saben cómo y qué partes de la pantalla tocan, justificando que es una medida para evitar bots y fraudes, aunque es evidente que se trata de información muy valiosa que podría ser usada de otras maneras.

Otro aspecto que destacar es Instagram Stories, tema que no aparecía por ninguna parte antes de la actualización, y que ahora solo lo hace de forma pasajera en la política de datos, donde solo se menciona en un punto, y pasa desapercibido en las condiciones de uso, pese a tratarse de una de las funciones más populares de la app. Además, a diferencia de Facebook, su red matriz, Instagram no ofrece ninguna opción para editar la información proporcionada, dejando prácticamente dos opciones al usuario: aceptar o eliminar su cuenta.

Por su parte, Twitter no presentó cambios novedosos, aunque sí un formato más claro y explicativo que el de antes, donde redacta detalladamente situaciones como el hecho de que Twitter puede ceder de forma gratuita tus tuits a terceros, así como registrar y analizar todos los mensajes de tu cuenta e incluso localizar tu ubicación.

Como podemos ver, los cambios en las políticas de privacidad en estas redes sociales parecen más una justificación de hechos, que un ajuste en la forma en la que trabajan. Es decir, que al igual que Instagram, la postura de las compañías frente al usuario parece ser clara y definitiva: acepta o márchate. Así que ahora que lo sabes, ¿qué decisión tomarás?

Cambridge Analytica, el escándalo que expuso todos los peligros que quizá ya conocíamos de Facebook

Por Mario González / Redactor en 360 para cliente 

 

 

Cambridge Analytica habría recolectado datos de entre 50 y 60 millones de perfiles de Facebook.

El espionaje y la manipulación de las personas a través de la tecnología es un tema que ya había sido puesto en la mesa por personajes como Julian Assange o Edward Snowden, sin embargo, el último escándalo protagonizado por Cambridge Analytica y Facebook parece ir más allá, ya que de alguna manera confirma algo que quizá todos sabíamos, o sospechábamos, pero no queríamos aceptar: la información que compartimos en Facebook es vulnerable, y puede ser utilizada para fines corruptos.

El escándalo de Cambridge Analytica

Comenzó el pasado 17 de marzo, cuando The New York Times y The Guardian dieron a conocer las revelaciones de Christopher Wylie, un científico de datos ex empleado de la compañía que explicó cómo esta empresa habría utilizado la información de 50 o 60 millones de perfiles de Facebook para favorecer la campaña de Donald Trump durante las elecciones del 2016.

De acuerdo con este informe, conocido como The Cambridge Analytica Files, todo comenzó cuando Wylie ingresó a SCL Group, una empresa que tenía una subsidiaria llamada SCL Elections, dirigida por Alexander Nix. La especialización de esta subsidiaria era algo que denominaban como “operaciones psicológicas” (psyops), donde se lograba un “dominio informativo” con base en la difusión de rumores, desinformación y noticias falsas. Dicho modelo habría sido utilizado en 200 procesos electorales pertenecientes a democracias en desarrollo, sin embargo, esto sólo sería la antesala de lo que estaba por ocurrir.

En 2013, Wylie y Nix conocieron a Steve Bannon, editor de Breitbart, un sitio que apoyaba a la llamada derecha alternativa en Estados Unidos. Este, al conocer el impacto de su propuesta, contactó de inmediato al multimillonario Robert Mercer, un partidario y fructífero donante de la campaña republicana. De esta forma surgió Cambridge Analytica, con una inversión de 15 millones de dólares dirigidos a un solo objetivo: usar el “dominio de información” para ayudar a que el partido republicano ganara las elecciones estadounidenses de 2016.

Para lograr el cometido, Wylie necesitaba un medio para obtener millones de datos provenientes de los posibles votantes, por lo que contactó al psicólogo Alexandr Kogan, quien creó una empresa llamada Global Science Research (GSR), donde desarrollaría un test de personalidad para Facebook llamado ThisIsMyDigitalLife. Al utilizarla, la app “pedía permiso” a los usuarios para acceder tanto a sus perfiles como a los de sus contactos, logrando así la captación de 320,000 perfiles nativos, y los de sus amigos, dando como resultado un promedio de entre 50 y 60 millones de perfiles en un periodo de 2 a 3 meses. Sin embargo, los usuarios realmente no estaban autorizando su uso final, ya que la declaración permitía a la empresa utilizar la información exclusivamente para fines académicos.

Pese a ello, Cambridge Analytica diseñó contenidos a la medida para influir en distintos colectivos de personas, creando anuncios personalizados y desarrollando un algoritmo que permitía predecir el comportamiento de otros usuarios de esta red social, lo que podría haber sido fundamental para el triunfo de Donald Trump en los procesos electorales.

Al respecto, Paul Grewal, vicepresidente de Facebook, reconoció en un comunicado que en 2015 supieron que Kogan les mintió y violó las políticas de su plataforma, dejando en evidencia que la compañía supo del caso, pero no hicieron nada al respecto. Después del escándalo, Facebook suspendió la cuenta de Cambridge Analytica y bloqueó el acceso de Wylie y Kogan a su red social, además de emitir un comunicado donde reafirmaban el compromiso de cuidar la información de sus usuarios, sin embargo, el caso podría afectar gravemente a la compañía de Zuckerberg, ya que un día después de haberse dado a conocer esta información, sus acciones tuvieron una caída cercana al 7% en Wall Street.

Hasta el momento, Cambridge Analytica afirma que la obtención de información fue de manera legítima, y Facebook ha reiterado su compromiso con la privacidad, pero pareciera ser que la reflexión final no está del lado empresarial, sino personal, ya que como lo mencionamos en un inicio, la vulnerabilidad de nuestra información no solo en Facebook, sino en toda la web,  es algo que “todos conocemos”, pero quizá ha llegado el momento de ser más conscientes respecto a su valor y a la responsabilidad que debemos tener al exponerla, ya que su uso podría definir no solo el siguiente anuncio o contenido que aparezca en nuestro perfil, sino posiblemente el futuro socio-político de todo un país.

 

Imagen vía Axios: Logo of ‘Cambridge Analytica’ is seen on the screen of an iPhone. Foto: Chesnot/Getty Images.