Van Gogh: un maravilloso artista atormentado (Parte I)

La mayoría de los artistas buscan exorcizar sus demonios personales por medio de sus obras, transformándolas en algo maravilloso, tal es el caso del reconocido pintor Vincent Willem van Gogh (Países Bajos, 1853-1890). A pesar de haber padecido varios trastornos psicológicos, logró plasmar en sus cuadros un mundo colorido y único.

Vida personal

Su biografía es conmovedora e intrigante desde el inicio. Nació justo un año después de que llegara al mundo un hermano con su mismo nombre: Vincent Willem, quien nació muerto o falleció al poco tiempo. De acuerdo con algunos psicólogos, la muerte del primer niño puede tener repercusiones tanto en los padres como en el hijo siguiente y seguramente fue impactante para él ver una tumba en donde estaban grabados su nombre y apellidos.

Pintando (tomada de Taringa).

A Van Gogh le costaba relacionarse con los demás y sus trastornos lo llevaron a internarse en un hospital psiquiátrico en varios momentos de su vida. A pesar de que recibió varios diagnósticos, como: epilepsia, esquizofrenia, neurosífilis, psicopatía y trastorno bipolar, no se ha llegado a una conclusión general sobre el mal que lo acechaba.

El misterio de la oreja y la muerte de Van Goh

Un suceso muy conocido de Van Gogh es la mutilación de su oreja. Existen varias versiones, algunos expertos dicen que fue consecuencia de sus trastornos, otros creen que lo hizo al recibir la noticia de que su querido hermano Theo se casaría, unos más, afirman que fue Paul Gauguin quien le “voló” la oreja con un golpe de espada durante una discusión. Lo cierto es que después de la mutilación, llevó su oreja como un regalo para Rachel, una mujer que trabajaba en un burdel, quien cayó desmayada al ver tan terrible obsequio.

La oreja de Van Gogh.

Otro punto del que se ha hablado mucho es la muerte del pintor. La versión oficial dice que se suicidó a los 37 años pegándose un tiro; sin embargo, en el año 2011 Steven Naifeh y Gregory White Smith afirmaron en su obra Van Gogh: la vida, que el artista falleció una tarde en que salió a pintar y accidentalmente recibió un disparo de los adolescentes René y Gaston Secrétan; él no quiso responsabilizarlos y asumió la culpa. Esta teoría no está confirmada, pero es una posibilidad.

Su carrera de pintor
Trigal con cuervos.

Le encantaba el dibujo desde que era joven pero su carrera como pintor inició hasta los 32 años y desde entonces no paró de pintar a lo largo de sus últimos cinco años de vida.  ¿En qué se inspiraba para pintar?, ¿cuáles son los secretos ocultos de su arte?, en la próxima entrega de este artículo podremos conocer la respuesta a estas y varias interrogantes más.

Continuará…

 

 

Postsecret: contando historias con secretos

En un suburbio de Maryland, EUA, hay una casa que durante quince años ha recibido más de un millón de postales provenientes de cada rincón del mundo; en cada una va escrito un secreto anónimo. El destinatario y guardián de estas confesiones es Frank Warren, y lo que empezó como un pequeño proyecto de arte se convirtió en media docena de libros, exhibiciones en museos, una obra de teatro, colaboraciones con programas de salud mental y una comunidad mundial que busca conectarse con otros y confesar sus deseos, recuerdos y culpas a través de uno de los medios de comunicación más antiguos: el correo.

”Mis brazos están cubiertos con cicatrices”.

Belleza secreta

Si bien las instrucciones del proyecto son solo tres —el secreto debe ser verdadero, nunca antes compartido y tiene que enviarse en una postal física—, desde el principio los participantes decoraron con gran empeño y creatividad sus postales con collages de recortes, fotografías personales y objetos de gran significado —desde un ticket de avión del viaje que cambió la vida de alguien hasta la navaja de rasurar que un potencial suicida decidió no usar—, convirtiendo el proceso en un ritual de autoconocimiento y revelación.

“Cuando crezca quiero ser tan feliz como cuando tenía 7 años”. Imagen: Postsecret.

Los resultados tienen una belleza conmovedora, de inmensa honestidad y hasta con un cierto toque entre lo kitsch y lo punk; por años se han archivado en el popular blog de Postsecret y en los libros que Warren ha editado, además de ganarse exhibiciones  en museos como el American Visionary Art Museum y el MOMA en Nueva York.

“Somos el anti-facebook”

Postsecret es un proyecto lleno de intersecciones y contradicciones: une lo analógico —escritura e ilustración a mano, enviadas por correo— y lo digital —todo el proceso que Warren ocupa para compartir estos secretos con la comunidad, incluyendo el escáner y el blog—; además de que crea un espacio comunitario para compartir las confesiones más íntimas, de manera anónima y sin la “recompensa” de un like o un follow.

Cartas por correo.

Lo que diferencia a Postsecret de similares digitales como Whisper y Secret, que comenzaron bajo la misma idea de compartir secretos de manera anónima y terminaron como espacios tóxicos de abuso y discurso de odio, es su naturaleza analógica. El requerimiento de la lentitud y reflexión necesarios para convertir el secreto en arte se contrapone en los segundos que lleva escribir un mensaje virtual. Por esto, su primera y única encarnación en app no duró más de tres meses.

“Querida madre biológica: tengo excelentes padres”.

Warren mismo no está libre de controversia: aun cuando el blog permanece libre de anuncios en una era donde parece impensable no monetizar nuestras relaciones y confidencias —tal es el modelo de todas las redes sociales que existen— y se ha enorgullecido de nombrar al proyecto “el anti-Facebook”, también es cierto que durante estos diez años ha generado ganancias y reputación comerciando con los secretos de otros.

No callemos la vergüenza

Lo cierto es que compartir los secretos que cargamos tiene beneficios comprobados por la ciencia. No solo nos ayuda a afianzar nuestros lazos  sociales, sino que mejora nuestra salud mental. Los secretos motivados por la vergüenza son particularmente dañinos, ya que esta tiene una alta correlación con la adicción, la depresión y la violencia.

“Mi gran miedo es tener una hija que herede mi desorden alimenticio”.

 

Compartir secretos y leer los de los demás nos ayuda a sentirnos identificados y validados. Hablar y ser escuchado con empatía puede traer alivio e incluso, generar los más urgentes cambios sociales, como ha demostrado el movimiento #MeToo. En 2012, la investigadora Brene Brown decía: “Si pones la vergüenza en una placa de Petri, se necesitan tres cosas para crecer exponencialmente: secreto, silencio y juicio. Si pones la misma cantidad de vergüenza en una placa de Petri y la empapas con empatía, no podrá sobrevivir”.

 

XKCD: romance y matemáticas explicados con monitos

Por allá de los prehistóricos años 90 y el principio de los 2000, internet era el gran reino de los nerds. Esa fue la época en que nacieron los webcomics: en un principio solo fueron garabatos compartidos con amigos en correos, pequeñas webs personales y foros, pero con el tiempo crearon sus propios lenguajes, nichos y formatos, madurando a la par de sus creadores y logrando fandoms que, en no pocos casos, los han mantenido activos durante décadas, como los longevísimos Penny Arcade y PVP.

Bolitas, palitos y otras complejas ecuaciones

De los “casos de éxito” que podemos encontrar en ese mundo salvaje y surreal del webcomic, el de xkcd es el más extraordinario: detrás de la aparente simpleza de sus monigotes se esconde un universo de filosofía, cultura y divulgación de la ciencia donde no hay pregunta demasiado extraña ni tema en exceso enrevesado como para que su creador, un experto en robótica que trabajó para la NASA, no pueda responder con humor, asombro y cierta dosis de sano sarcasmo. 

Mi código está compilando. Fuente: xkcd

El genio detrás de la pantalla es Randall Munroe, que un día por ahí del 2005, cuando todavía era estudiante de física en la universidad de Virginia, se puso a escanear los dibujitos que hacía durante sus clases, decidiendo subirlos a su web personal. En pocos años, bajo el nombre de xkcd —no es un acrónimo, sino “una palabra sin pronunciación fonética, un punto atesorado y cuidadosamente guardado en el espacio de la secuencia de cuatro caracteres”— alcanzó millones de lectores mensuales, volviéndose uno de los íconos de la cultura de internet. 

El sentido de la vida, el universo y todo lo demás (según Randall)

Ahora, el sitio oficial aloja más de 2 mil tiras. Publicando varias veces por semana, Randall abarca temas como el cambio climático, los problemas del soporte técnico, los fundamentos de la fuerza centrífuga, el sutil enlace entre las magnitudes físicas y las relaciones amorosas o los problemas de coleccionar libros, además de numerosos juegos narrativos que empujan los límites de lo que los medios digitales pueden hacer.

Paneles principales de “Click and Drag”. Fuente: xkcd

 

Entre los ejemplos más notables de esta experimentación está “Click and Drag” de 2012: parece compuesta por cuatro paneles finitos, sin embargo, al hacer clic y arrastrar el interior del panel mayor, se descubren decenas de historias escondidas: algunas son hilarantes, otras tristes, en la mayoría hay una cierta melancolía. Ya desde el lejano 2007, Wired decía sobre el trabajo de Randall: “(…) muestra el lado humano de la cultura geek (….) el cómic es en sí mismo un lenguaje, una forma en que las personas que no tienen experiencia en hablar sobre sus emociones pueden articularlas”. 

Consejos científicos absurdos para problemas reales

Todos los cómics de Randall parten de la curiosidad, de las preguntas básicas del pensamiento científico: ¿cómo?, ¿por qué?, ¿qué pasaría sí…? A la fecha, estas cuestiones han generado tres proyectos aledaños: 

  • What If?: Serious Scientific Answers to Absurd Hypothetical Questions (2014) que partió de la idea de, cada semana, abordar una pregunta “absurda” con el mayor rigor científico posible, ya fuera “¿cuántos legos se necesitan para construir un puente que lleve tráfico de Londres a NY? o, ¿qué pasaría si tuviéramos solo un “alma gemela” en todo el mundo? 
Construcción con legos. Fuente: SFM News
  • Thing Explainer: Complicated Stuff in Simple Words (2015), donde, usando solo dibujos y un vocabulario de las mil palabras más comunes del idioma inglés, explica cosas cómo el funcionamiento de las células —o, según dice el libro “las bolsitas de agua de las que estás hecho”—.
  • How To: Absurd Scientific Advice for Common Real-World Problems (2019), la guía de autoayuda más científica e inútil del mundo, donde puedes aprender a tomarte una selfie con un telescopio o cómo ahorrarte la cuenta de la luz, sustentando la energía de tu casa con el tejido del espacio-tiempo (no te preocupes mucho si lo rompes en el proceso).
“El problema con los científicos es que ven maravilla y belleza en todo”. Fuente: xkcd

Quizá la mayor contribución de Randall no sean solo sus libros, su maravilloso webcomic o el haber descubierto cuánto poder de la fuerza puede manejar Yoda (haciendo caso omiso de las precuelas, claro), sino el haber demostrado que incluso las preguntas más raras pueden llevarte a planteamientos interesantes, y que para hablar de asuntos difíciles, ya sean matemáticas, lenguajes de programación o relaciones amorosas, el mejor camino es mezclar la ciencia con mucho humor. 

De patafísica y otras formas de ser creativo Parte III

Moraleja o todo está conectado

Los redactores de marketing de contenidos no tenemos que ser poetas o dramaturgos ni irnos a beber absenta o fundar colegios extraños, pero sí podemos tomar algunas enseñanzas de estos “locos positivos” para mantener fresca nuestra escritura y generar continuamente nuevas ideas. En primer lugar, el sentido del humor puede aportar frescura a nuestros textos y enganchar a los lectores a leer de principio a fin.

Cadáver exquisito de Man Ray, Max Morise, André Breton e Yves Tanguy (1928)

Si bien la Patafísica aporta cuestionamientos divertidos pero inútiles, buscar soluciones nuevas y conexiones inesperadas puede dar un plus a una que otra de las historias que contamos.

Los surrealistas y dadaístas ensayaron diversas técnicas que resultaron en obras maravillosas. Probar algunas de ellas puede alimentar nuestra inspiración y ayudarnos a soltar la pluma, especialmente en los tan temidos “bloqueos creativos”.

Aquí hay algunas “correspondencias inesperadas” entre las técnicas de estos vanguardistas y cómo podemos aplicarlas en el universo del marketing de contenidos:

Muestra de escritura automática
  • El cadáver exquisito. Es un juego que inauguraron los surrealistas en el que entre dos o más personas aportan para hacer una obra de arte escrita o dibujada. En una hoja de papel, un participante escribe una frase o comienza un dibujo y la dobla, el segundo participante, sin saber lo que hizo el primero, continúa y así hasta lograr un escrito o imagen asombrosa. En una tormenta de ideas dos o más personas de un equipo aportan las ideas que se les ocurran y a partir de ellas se crea una campaña o un proyecto. La única diferencia es que todos ven al mismo tiempo lo que se está creando.
  • El collage. Los dadaístas, en su anhelo de deconstrucción, usaron palabras sueltas y las convirtieron en poemas, o recortes de distintas publicaciones o materiales y los convirtieron en cuadros impactantes. Los redactores escuchamos distintas voces, consultamos diversas fuentes para elaborar nuestros productos.
Collage de Hanna Hoch
  • La escritura automática. Muchos textos surrealistas partieron de esta técnica, creada por André Breton influido por el psicoanálisis freudiano, que consiste en “un dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la razón y fuera de toda preocupación estética o moral”. Se trata de entrar en un estado que hoy podríamos llamar de “conciencia plena” y escribir rápidamente, sin prejuzgar, lo primero que se nos venga a la mente. Parece no tener mucha utilidad, pero esta “escritura mindfulness” quizá nos relaje, nos despeje y nos libere del bloqueo creativo.
  • El manifiesto. Tanto dadaístas como surrealista emitieron sus declaraciones de existencia por medio de manifiestos, donde proclamaban quiénes eran, cuáles eran sus propuestas creativas y cómo deseaban que su arte impactara al mundo. ¿Acaso no es esta la misión, visión y valores de una empresa?
Manifiesto dadá (1918)

Foto de entrada por Noémi Macavei-Katócz en Unsplash

Una reflexión sobre el sempiterno debate vegetarianos vs omnívoros

Escogí ser vegetariana por razones ideológicas personales. Ni de salud, ni porque me crea o me sienta más que los otros, ni por moda, ni por probarme a mí misma. Si bien, quizá en un principio, solía ser un tanto crítica de lo que otra gente comía, actualmente respeto la dieta de los demás. La mayoría de mis amigos y familiares siguen siendo omnívoros y no por eso pienso dejar de hablarles. No creo que comer carne sea un pecado o esté mal. No creo ser superior a aquéllos que lo hacen. Por esas mismas razones, me cansa un poco que la gente me cuestione a mí. Finalmente, ¿a ellos qué mas les da?

Estoy consciente de que por dejar de comer carne y de consumir (lo menos que pueda) productos de origen animal, yo solita no voy a cambiar el mundo, pero me siento mejor conmigo misma y creo que actúo acorde a mis propios valores. En este año y medio de vegetarianismo he leído y oído de todo. Quizá se deba, entre otras cosas, al rápido crecimiento de las redes sociales y a las modas (porque claro, ser vegano o vegetariano está de moda).

proteinas-vegetales2

Que de dónde saco mi proteína, que si tenemos dientes caninos es por algo, que si la carne hace crecer al cerebro humano, que si las plantas también sienten, que si por qué no me preocupo por los millones de humanos que sufren en lugar de por los animales… en fin. Es una lista de nunca acabar. Es una eterna pelea y una eterna discusión. Pareciera que siempre, como humanos que somos, queremos justificar nuestras acciones y decisiones como si fueran las mejores y menospreciando las demás (lo digo por ambos lados, en general, por cierto). No se trata de ver si una dieta es mejor que la otra, no son competencias, aquí tendría que prevalecer el respeto.

 

And with all the pain in my Heart I want to tell you that MOST Vegans and MOST Animal activists have the worst attitude towards everyone. Khloe @khloekardashian DOES NOT WEAR FUR. The fact that some of her sisters do wear them is not of her business. Now, what good comes from being a Vegan if you are full of hate? Instead of harming animals you hurt yourself. You are equally valuable as those animals that you are protecting. Why not go all the way and leave hate on the side? I use that word a lot but as a figure of speech. When I use it, it doesn’t have any atomic weight. As an advice, if you want someone to really change, explain nicely. Vegans are the most hated people on the planet. Unfortunately. Change your attitude. Oh, and I Love PETA. I also have my radical side… And if you are offended because famous people visit the foundation, then you are a blind fool. I can not change the world by myself… #behuman #saveourplanet #blackjaguarwhitetiger

Una foto publicada por Black Jaguar-White Tiger (@blackjaguarwhitetiger) el

 

Definitivamente, en cuanto a razones nutricionales concierne, nunca me he enfermado gravemente en todo este tiempo que llevo de no ingerir carne de ningún tipo (ni roja, ni de pollo, ni mariscos, ni pescado): proteína la consigo en algunos otros alimentos y de hecho, junto con este cambio, vino también mi régimen de ejercicio: empecé yendo al gimnasio y ahora practico yoga y hago pesas. La verdad es que me siento muy bien. Y también tengo claro que el hombre ha cazado desde el principio de los tiempos para alimentarse y vestirse. Por esa misma razón, no creo que el hecho de comer carne en sí mismo signifique algo “demoniaco”. Es algo natural. Eso lo sé y eso lo entiendo. Pero también es verdad que la industria cárnica, al igual que muchas otras (la alimenticia en general), ha degenerado en un monstruo al que sólo le importa ganar dinero. Y a mí, en lo particular, me duele mucho ver cómo los animales son explotados y maltratados sin motivo alguno. Además del consabido discurso de todos los recursos que se gastan en eso y que podrían servir para alimentar a más personas: agua y granos, sobre todo. Sin embargo, todo eso no está exento de otros debates que incluyen la industria agrícola y la esclavitud humana. Finalmente estamos conectados y vivimos en un mundo en el que el efecto dominó nos domina (valga la aliteración). Es casi imposible escapar a ello. No podemos hacer algo sin que algo o alguien haya salido afectado, tal pareciera.

10983287_670929603039318_8622939670143395075_nY es cuando lo de “las plantas también sienten” y “por qué no te preocupas por los humanos” entra en acción. Por supuesto que las plantas también sienten, no lo dudo, a final de cuentas son seres vivos. Pero, vaya, de algo tengo que vivir, ¿no? Y los vegetales me parecen la opción “menos sangrienta” para mí. Aquí me dejo llevar por el principio de “no puedo comer algo que yo misma no pueda matar”. Porque tampoco es lo mismo, por favor, patear, golpear, torturar e incluso violar a un cerdo o vaca (que es lo que hacen en muchos mataderos), que arrancar un jitomate de la tierra donde crece… por favor, humanos. También soy consciente de toda la podredumbre que existe alrededor de la industria del campo, que las frutas y verduras no escapan a los transgénicos y que va mucho sufrimiento humano y animal de por medio. Y aquí, debo de aceptar, tendría que intentar comprar productos orgánicos, que den y no quiten a los campesinos que trabajaron la tierra para hacer crecer todos esos alimentos. En fin, intentar poner “mi granito de arena” y hacer más ligera mi huella de carbono.

En lo que respecta a la “igualdad” animal y humana debo decir que, asimismo, tengo que ser coherente y, así como creo que una planta y un animal no son lo mismo, aunque los dos son seres vivos, también tengo que aceptar que un animal y un humano no son lo mismo. Por supuesto que me preocupo por mis congéneres: la opresión, desigualdad, racismo, discriminación y maltrato me indignan, me enojan, me hacen llorar y me ponen a pensar en maneras de cómo hacer para que terminen. En un principio, no lo hago yo. Después, analizando de qué forma puedo contribuir a que estas situaciones terminen. Y es que si no nos ayudamos entre nosotros, ¿quiénes?

10495293_688467071285571_8509573630561122073_o

Lo que me molesta y muchos de mis congéneres parecen no entender es que, precisamente, no tiene nada de malo que uno se preocupe por los animales, al contrario; eso no es indicador de que uno no se preocupe por los humanos. Supongo que es porque, en ocasiones, hay muchos animalistas que parecen exagerar y cuyas acciones no concuerdan con sus palabras, porque, claro, ¿cómo puedes ser amable con los perros pero no con los ancianos, por ejemplo? Eso es una incongruencia. Y es que ése es precisamente el problema médula: las incongruencias que rodean al ser humano. Supongo que es parte de nuestra naturaleza, pero, personalmente, intento luchar contra ella. Lo que me molesta es que se supone que nosotros somos los racionales y somos los que más irracionalmente actuamos, contra la naturaleza que nos rodea y contra nosotros mismos… Y es que, si nos matamos y maltratamos entre nosotros, qué se puede esperar que hagamos con las otras especies y con el medio ambiente, ¿no? La mayor parte de las desgracias humanas nos las causamos nosotros mismos, cuando podrían ser evitadas. La mayor parte de las desgracias animales, las causan los humanos, por lo que aquéllos no tienen la culpa de absolutamente nada más que de haber nacido animales. Yo lo veo así: un animal, por lo general, puede ser dominado y sometido por el hombre, siempre estará bajo su merced (si es que tiene), y si éste decide maltratarlo aquél no tendrá a dónde correr… Ahí es donde empieza nuestra humanidad, en esa decisión que tomamos de tratar bien o mal a ese ser vivo —que nos merece respeto por el simple hecho de serlo—, aunque lo “usemos” para nuestro provecho: si nos va a alimentar, vestir, servir de compañía (necesidades válidas) o a servir de diversión o de vanidad (totalmente absurdo). Lo mismo con un árbol o una flor.

Creo firmemente en que tendríamos que ser compasivos y respetuosos, sobre todo con los menos afortunados, con los más débiles, con los indefensos: sean animales humanos o no humanos. Ése es mi principio. No se tiene que torturar a un pollo para luego comérselo. No es obligatorio ni necesario.

Ése es mi principio y por eso escogí ser vegetariana y no usar pieles ni cosméticos que hayan sido probados con base en la tortura animal. Ése es mi principio y por eso respeto a la gente alrededor y creo en los derechos humanos y lucho por ellos. Sé que hay radicales en ambos extremos y que por eso seguirán existiendo mil discusiones y diferencias. Sé que nunca habrá un mundo ideal, pero hago l0 que está en mis manos para intentarlo, aunque sea un poco.

Creo totalmente en las palabras shakespeareanas: “Ama a todos, confía en pocos, no hagas daño a ninguno”.