¿Qué ver, leer y jugar en Halloween?

Spooktober (o Rocktubre para los más alternativos) ha llegado. Sí, el mes de los espantos, la Serie Mundial de beisbol y las fiestas de noche de brujas donde la mitad de los invitados se disfrazan como Joker y la otra mitad como Harley Quinn. 

Con una pandemia a cuestas, es probable que este Halloween lo que más quiera hacer todo el mundo es salir de parranda, pedir dulces de casa en casa y celebrar como si fuera 1999 una vez más… Habemos otros, sin embargo, que preferimos los placeres más sencillos y aprovechamos esta época de espantos para recostarnos en nuestro sillón favorito, acompañados por un pumpkin spice latte (¡obvi!) y dejar que Lovecraft, King, Hitchcock y Carpenter sean nuestros guías en un viaje por lo desconocido y lo perturbador.

Shiver 

Junji Ito

Comenzamos con algo light… si marionetas asesinas, deformaciones y cabezas flotantes pueden considerarse como tal. Toda la literatura del maestro del manga de horror es indispensable, pero este compendio con nueve de sus mejores historias cortas es una buena forma de adentrarse en el bizarro, trastornado y, a veces hilarante, mundo de Ito.

Shiver, Ito.
Control

William Goldman

Todos hemos tenido lapsos de hartazgo y desquicio en algún momento de nuestras vidas, ya sea por una llanta ponchada, un microbusero en triple fila o una barra de chocolate atorada en la máquina expendedora. Pero qué pasaría si, por un instante, perdiéramos completamente el control. De la astuta mente del talentoso y premiado guionista y escritor William Goldman, Control es una inquietante obra de terror psicológico que apropiadamente explora una de las regiones más escalofriantes del universo: la mente humana.

The Turn of the Screw

Henry James

Esta novela, que ha sido adaptada y reinterpretada en múltiples ocasiones a lo largo de los años, combina el folclore de la era Victoriana con el horror gótico y las clásicas –mas no por eso menos efectivas– historias de fantasmas y remotas casonas embrujadas. El hecho de que su autor se caracterice por pertenecer a la escuela del realismo literario es la cereza en el terrorífico pastel.

Turn of the screw.
SOMA

Frictional Games

Si prefieres tu horror del tipo interactivo, no puedes dejar de jugar esta obra maestra del suspenso y el terror psicológico que hace uso del miedo existencial y la razón del ser para hilar una historia que es tan angustiante como deprimente. ¡Ah! Y hay máquinas asesinas y mucho body horror.

3 Extremes

Varios

El terror japonés se ha convertido, especialmente durante el siglo XXI, en una de las corrientes cinematográficas más importantes y aclamadas. Sea por su temática, elegancia, pacing o la sensación de suspenso que acompaña cada cuadro, prácticamente cualquier cinta perteneciente al subgénero es básica en un maratón de noche de brujas. Pero hoy no hablaremos de clásicos como Ringu o Pulse sino de esta antología que reúne a Takashi Miike, Chan-wook Park y Fruit Chan, cada uno aportando su sello muy particular, en tres historias plagadas de gore con una pizca de humor negro.

3 Extremes, Cut-Chan-wook Park.
The House that Jack Built / Riget (The Kingdom)

Lars von Trier

Para terminar, tenemos un double-feature de uno de los cineastas más controversiales, polarizadores y, francamente, geniales de todos los tiempos. The House that Jack Built es una íntima obra de terror psicológico en la que acompañamos por cada faceta de su vida –y muerte– a un carismático, pero sumamente perturbado, asesino en serie. 

Riget, por su parte, es una miniserie que tiene como protagonistas a los médicos, pacientes y personal de un hospital danés azotado por fenómenos sobrenaturales. Con una tercera temporada en producción (casi 30 años después de la original), esta respuesta nórdica al realismo fantástico de Twin Peaks es un must para aquellos que prefieren su terror con tintes absurdistas.

Cupido-Eros y sus flechas de amor

¿Te ha pasado que cuando estás a lado de esa persona especial que “te mueve el tapete” el corazón se te acelera, sonríes más de lo normal, te llenas de una intensa energía y pareciera que los días fueran más dulces? Bienvenido al enamoramiento, ¡has sido flechado por el mismísimo Cupido!

Y ojo, no estamos hablando del amor, porque eso ya es otra historia, pero el día de hoy te compartiremos el mito de ese niño alado que flecha a las parejas a su antojo.

¿De dónde salió Cupido?

La historia de Cupido tiene miles de años en el mundo, pero hay diversos mitos respecto a su origen, algunos de los más conocidos son:

  • Según los griegos, Cupido es en realidad Eros, dios del amor y del deseo sexual y es hijo de Afrodita (diosa de la belleza y el amor) y Ares (dios de la guerra). Ahora entendemos de donde viene su intensidad.
  • En la mitología romana, se aseguraba que Cupido era hijo de Venus (la Afrodita de los griegos) y de Marte (o sea, Ares).
  • De acuerdo con Virgilio, Cicerón o Séneca, fue concebido por una mezcla de amor, noche y sombras realizada por Júpiter (principal dios de los romanos). Según esta versión, Cupido reflejaba el deseo, las pasiones, los caprichos e incluso las violencias que podemos desbordar los seres humanos.

A pesar de los diferentes mitos respecto a su nacimiento, todos coinciden en que Eros llevaba dentro de sí una mezcla de belleza y violencia, lo carnal y lo material, la riqueza y la pobreza. Además, se dejaba arrasar por sus pasiones y emociones, olvidándose muchas veces de la razón.

Cupido y sus flechas. Tomada de Tenor.
Atravesando corazones

La historia de Cupido supera hasta a los mejores cuentos de Disney. Se dice que le gustaba pasear por el bosque, en donde un día encontró ramas de madera de un fresno recién caído y con ellas hizo su propio arco y flechas. Todo comenzó como un juego, pero poco a poco fue perfeccionando sus disparos hasta volverse un experto.

Tiempo después, su madre se dio cuenta de su gran habilidad con los tiros y le regaló un arco de oro y flechas con puntas diferentes: unas con punta de oro y plumas de paloma y otras con punta de plomo y plumas de búho. Junto con ese regalo, le dio una tarea que él aceptó gustoso: se encargaría de disparar esas flechas directo al corazón de los seres humanos, las de oro serían para unir a aquellas personas que merecieran estar juntas en pareja y las de plomo provocarían olvido e ingratitud en los corazones de quienes lo necesitaran. Aquellas flechas eran tan poderosas que incluso hacían efecto en los dioses más fuertes.

Cupido también se enamoró

En este mito no pudo faltar algo muy común en las historias intensas: los celos y la envidia. De acuerdo con el mito griego, Afrodita, mamá de Cupido, envidiaba la belleza de Psique —una princesa que vivía en el mundo de los mortales— y por eso, mandó a su hijo a la Tierra con la misión de hacerla enamorarse del hombre más feo, hostil y despreciable del mundo.

Eros iba a cumplir el deseo de su madre, pero al mirar a la princesa se enamoró profundamente de ella y tiró al mar la flecha que iba destinada a Psique. En ese instante, Cupido dejó de ser solo un niño para transformarse en un joven. Tomó a Psique entre sus brazos y se la llevó a su palacio para vivir con ella, la princesa aceptó porque días atrás el oráculo ya le había predicho ese destino. Él le puso como única condición que nunca lo mirara directamente al rostro, porque una mortal no podía ver a un dios.

Eros: el eterno insatisfecho. Tomada de: VEIN Magazine.
La tentación que venció a Psique

La pareja vivió feliz por un tiempo, pero llegó el día en que Psique ya no pudo aguantar la curiosidad de conocer el rostro de su amado y rompió la promesa que había hecho. Cupido se sintió traicionado y la abandonó, no sin antes decirle: “el amor no puede vivir sin confianza”.

Para recuperar el amor de Eros, Psique acudió a su suegra Afrodita, quien le encomendó cuatro difíciles retos, uno de ellos consistía en bajar al inframundo y guardar en un cofre un poco de la belleza de la diosa Perséfone para dársela a ella. Psique no pudo evitar la tentación y de regreso del viaje abrió el cofre para volverse más bella, esa terrible decisión la hizo caer en un sueño profundo parecido a la muerte.

Pero este no fue su fin, porque Cupido la seguía en secreto y quedó enternecido al ver todo lo que ella había luchado por recuperarlo, la despertó de su sueño y pidió a Júpiter que la convirtiera en una diosa para poder casarse con ella sin temor. Al final el dios aceptó y tiempo después, de la unión entre la pareja nació Hedoné (la encarnación del placer, la sensualidad y el deleite).

Ahora que conoces más sobre Cupido, ya puedes echarle la culpa por su mala puntería o agradecerle por haber flechado tu corazón en el momento indicado.

Días sin ti: la importancia de resignificar los adioses

Cuando conocí la poesía de Elvira Sastre quedé atrapada en la manera en que plasmaba en versos la mezcla de emociones que desata un vínculo amoroso y la melancolía que deja tras de sí la pérdida de un ser amado, junto con todas las sensaciones que se experimentan a lo largo de un duelo. Leer Días sin ti (2019) —la primera novela de esta autora— fue igual de placentero, porque además de que su trama atrapa, la prosa poética en que es narrada envuelve hasta al lector más exigente.

Cruce de historias: dos amores frustrados

En Días sin ti se narran dos historias a la vez, la de una abuela y su nieto. Por un lado, se cuenta la vida de Gael, un joven escultor con una sensibilidad especial, quien al esculpir la figura de una enigmática modelo (Marta) y tras conversar con ella termina enamorándose y viviendo una relación amorosa que lo llevará a aprender más de sí mismo, de lo efímero de los momentos y de la importancia de soltar.

Tomada de Pinterest.

Por otra parte, la novela muestra fragmentos de las cartas que la abuela Dora le escribió a Gael, en ellas cuenta sus vivencias al lado de su marido y su hijo. Narra que la relación con el abuelo estuvo llena de amor, ternura, comprensión y un estrecho compañerismo. Pero esa unión feliz terminó con la Guerra Civil Española porque ahí le arrebataron la vida a su marido, dejando a Dora devastada; sin embargo, a pesar de las heridas gradualmente pudo resignificar su muerte.

“Tu abuelo me hizo sentir tanto que su hueco, esa parte de mí que le di y que le pertenece, sigue lleno. (…) Te voy a decir una cosa, cariño, que he terminado por comprender: solo la vida puede acabar con el amor. La muerte, nunca.”

¿Esculpimos al otro a nuestro antojo?

Uno de los puntos que constituye la trama de la vida de Gael es la metáfora de esculpir/construir a una persona; el protagonista va formando desde su perspectiva una Marta hecha en parte desde su mirada, desde sus propios anhelos e historia de vida.

Las versiones de la estatua de Marta van cambiando al igual que sus sentimientos por ella. Así, vamos descubriendo los cambios que aparecen ante los ojos de Gael, desde el momento en que se encuentra bajo los efectos del enamoramiento y solo ve sus cualidades, hasta tiempo después de la ruptura, cuando ocurre una metamorfosis en la manera en que la percibe.

“Si hay algo peor que olvidar a quien amas es amar a alguien que ya no existe. (…) Ahora Marta era otra, ni mejor ni peor, sino diferente, tal vez porque yo ya no la miraba igual y veía en ella cosas desconocidas hasta entonces.”

Tomada de WiffleGif.

A lo largo de la historia de Gael y Marta, Sastre nos sumerge en un trayecto que va desde la ternura y pasión del inicio de un vínculo amoroso —sin caer en el típico cuento de hadas con final feliz— hasta llegar a un camino que todos en algún momento hemos transitado: las dolorosas pero necesarias despedidas. Nos lleva a reflexionar sobre lo sublime pero efímero que es todo en la vida y en lo necesarios que son los cambios para nuestro crecimiento personal.

Busca el latido

Las cartas de Dora están llenas de aprendizajes que quieres marcar con post-its para reflexionarlos a profundidad más tarde. En ellas, además de plasmar su pasión por su profesión como maestra y la importancia de ir tras aquello que nos mueva las fibras más profundas, sin saberlo, también deja a su nieto las claves para sobrellevar el truncamiento de un amor.

“Busca el latido. Esa frase que tanto me repetía mi abuela quedaría para siempre grabada en todas y cada una de mis decisiones.”

El entrecruce y la similitud entre las experiencias de Gael y Dora son esa mezcla cómplice que hace que las páginas de Días sin ti sean un remanso de comprensión y aprendizaje para quienes se encuentran atravesando la pérdida de un ser querido —no necesariamente una pareja— o deseen reflexionar más acerca de los duelos. Y es que este libro no solo nos enseña las heridas abiertas de los adioses, sino también el camino a la sanación después de estas, la importancia de resignificarlas y recuperarse a uno mismo.

Anglicismos: las palabras inglesas que han ingresado al español

Aunque ya ni lo notamos, en nuestras conversaciones diarias usamos palabras que tienen su origen en otros idiomas, como el árabe (alberca, aceite, jarra), el italiano (acuarela, novela, pizza), el francés (chef, jamón, taller), también del latín—nuestra lengua madre—, alemán, griego, etc. Pero en los últimos tiempos, las palabras en inglés llevan la delantera en colarse a la lengua española.

¿Qué son los anglicismos?

Los préstamos lingüísticos del inglés a otras lenguas tienen el nombre de anglicismos y a pesar de que en español tenemos palabras para designar ciertas cosas, preferimos usar el término extranjero.

Los anglicismos se dividen en:

  • Préstamos léxicos: palabras de un idioma que son adoptados por otro, ya sea de forma idéntica o ligeramente modificados (como “online” en lugar de “en línea”).
  • Términos castellanizados: palabras inglesas que han adaptado su escritura y oralidad al español (como “tuitear”).
  • Giros sintácticos y frases hechas: frases que se han modificado de acuerdo a su imitación del inglés, (como “hacer sentido” en lugar de “tener sentido”, que viene de “to make sense”).
La invasión de los anglicismos

Hoy en día, muchos usamos anglicismos sin razón aparente, pero los lingüistas afirman que hay algo que nos motiva: queremos obtener prestigio, no conocemos la palabra en español o se nos dificulta expresar una idea en nuestra lengua natal —vacío semántico— y preferimos hablar con un término nuevo.

Lo cierto es que elegimos nuestras palabras dependiendo de las personas con las que estamos, el léxico que manejamos, nuestras ideologías, el momento y el lugar en el que nos encontramos.

¿Cómo no usar anglicismos, si nos bombardean por todos lados? Basta con echar un vistazo al mundo de los negocios, comercio, moda, cine, televisión, redes sociales, etc., en donde palabras como: reality show, marketing, fashion, spoiler, lobby, newsletter, casting, están presentes todos los días.

El inglés se ha convertido en el idioma que rige la manera en que se piensan y expresan reflexiones, propuestas y pensamientos, no solo en México sino alrededor del mundo. Es más común todavía en el lenguaje de los jóvenes y adolescentes, celebridades, youtubers, hablantes del “spanglish” y especialistas en áreas tecnológicas y científicas.

Así que,  ser bilingüe ha dejado de ser una elección para convertirse en una necesidad, porque quienes no saben inglés quedan fuera de varias dinámicas: desde no poder hojear una revista de moda hasta no ser aceptados en algún círculo social, además de que disminuye sus posibilidades de conseguir un empleo.  

Anglicismos vs. lingüistas conservadores

Aunque a algunos nos parece cool usar palabras en inglés, para los más conservadores es una amenaza a la lengua española, que busca fracturar el significado real de algunas palabras, como es el caso del término “fake news” que suena como una categoría nueva y elegante, pero en realidad se trata solo de “mentiras”. Los más apegados a las normas del lenguaje, afirman que el uso de anglicismos quiere crear un nuevo imaginario social sin memoria histórica, cultural, política y económica.

Las instituciones del lenguaje también están en contra del uso de palabras inglesas dentro del español, como la Real Academia Española (RAE), quien no se quedó con los brazos cruzados y promovió el buen uso del español sin anglicismos, para ello se valió de una campaña que tuvo gran éxito:

La llegada de los seres infernales

Andrés despertó angustiado, entre escalofríos, como si las sombras con las que acababa de soñar lo persiguieran, afuera una rama repiqueteaba en su ventana y de pronto parecía como si a los árboles les hubieran crecido garras; pero no era así, ¡otra vez había sido esa maldita pesadilla que lo acechaba en las últimas noches y que lo dejaba sin ganas de seguir durmiendo!

Prefirió salir de la cama, vestirse y dar una vuelta por la bahía, anhelaba respirar el aire fresco sin importar que fueran más de las tres de la mañana. Las calles estaban desiertas y solo se escuchaba el murmullo del mar.

Caminó aún adormilado hasta llegar a la playa; a lo lejos, bajo unas rocas, le pareció distinguir la entrada a una cueva, estaba sorprendido pues no recordaba haberla visto antes. La curiosidad le ganó y sin pensarlo dos veces entró en aquel lugar, alumbrando el camino con la lámpara de su celular.

Después de dar algunos pasos, escuchó en su oído una voz de ultratumba que le susurró: “¡retrocede!… aún estás a tiempo”. El chico se quedó impávido, la piel se le erizó por un instante, volteó, pero no había nadie. Pensó que ver tantas películas de terror le estaba afectando, seguramente todo era producto de su imaginación, así que continuó su camino.

Al adentrarse todavía más en la cueva, lo deslumbró una luz que salía del piso con mucha fuerza, por algún extraño motivo su corazón comenzó a latir con violencia, sentía que estaba a punto de descubrir un gran secreto o que se acercaba a algo que era parte de su vida…

Cuando por fin pudo asomarse al sitio de donde provenía la luz, Andrés encontró un piso transparente de varios metros de largo, abajo se veía claramente todo lo que ocurría dentro de una casa, al mismo tiempo se escucharon murmullos y risas burlonas que no parecían de este mundo. Pero no fue eso lo que lo aterró por completo, sino la escena que miró detalladamente: se vio a sí mismo dormido en su casa, mientras alrededor de su cama unos seres oscuros, con rostros de cabra y ojos rojos, absorbían su alma deleitándose con ello. El otro igual a él, se retorcía en el lecho entre sudores fríos y una inmensa desesperación.

Pensó que seguramente estaba envuelto en otra de sus pesadillas, pues aquello no podía ser real, pero en ese mismo instante sintió una mano huesuda posándose en su hombro y una voz metálica le dijo: “eres afortunado… pocos pueden presenciar el momento de su muerte desde lejos y saber que, son los seres demoniacos quienes les han robado el alma y la energía para alimentarse de ellas…” El cuerpo del joven no dejaba de temblar y armándose de valor, volteó a ver al dueño de esa horrible voz, pero era mejor no haberlo hecho, porque el rostro que estaba frente a él, era el de su hermano fallecido, pero terriblemente desfigurado y con las cuencas de los ojos vacías.

Andrés soltó un quejido de horror que resonó en toda la cueva y en toda la calle de su vecindario. En ese instante cayó desplomado, los demonios festejaron su triunfo, pues un alma más se uniría al infierno para penar a su lado.

El grito de ultratumba despertó a toda la colonia, un hedor a azufre salió a raudales. Andrés yacía muerto en su lecho, soñando que descubría una cueva a la orilla del mar….

 

 

El Libro de los muertos: la última aventura

Para los antiguos egipcios, la muerte era mucho más que un fin: antes de alcanzar el Paraíso, el fallecido tenía que correr una variedad de aventuras que se pueden observar en imágenes, así como los conjuros para vencer las “adversidades post mortem”, en el ancestral Libro de los muertos. Aquí algunos datos curiosos acerca de él.

“¡Oh, vosotros, todos los dioses y todos los espíritus, preparad un camino para mí!” Libro de los muertos.

El origen del misterioso libro
  • Si nos atenemos a la traducción literal, en realidad se llama Libro de la salida al día, una metáfora sobre la vida después de la muerte. Recordemos que los egipcios le rendían culto al sol y creían que al morir se unían a él en su diario recorrido del día a la noche. 
  • El título por el que lo conocemos actualmente se le debe a uno de sus traductores, el egiptólogo alemán Karl Richard Lepsius, quien lo estudió en el siglo XIX.
  • Se calcula que este conjunto de sortilegios se utilizó desde el 1650 a.C. hasta el año 60 a.C. 
  • En un principio solo los miembros de la nobleza tenían acceso a él; después su uso se extendió a los adinerados que podían darse el lujo de adquirir un ejemplar y poco a poco las demás clases sociales pudieron conseguirlo, aunque fuera en forma de copias de mala calidad. Lo importante era dejar cerca del muerto esas instrucciones para que pudiera alcanzar el Inframundo, equivalente al Paraíso de los cristianos. 

“Mi boca es abierta por Ptah,  las ataduras de mi boca son soltadas por el dios de mi ciudad.”  Libro de los muertos.

El oscuro viaje después de la muerte
  • Según los antiguos egipcios, la aventura de la muerte comienza con el ritual de la apertura de la boca, que realizaba el sacerdote durante el funeral. Consiste en “abrir” los ojos, la boca, los oídos y la nariz del difunto para que pueda iniciar su viaje al Más Allá.
  • Durante el viaje el muerto es acechado por seres terroríficos que tratan de impedir que llegue a su destino, pero gracias a los conjuros del Libro de los Muertos, puede adquirir poderes similares a los de los dioses y luchar contra estos enemigos.
  • Luego de esta lucha hay que cruzar un laberinto. El Libro de los Muertos revela cómo acceder a él por una de sus múltiples puertas.
  • Una vez cruzado el laberinto, el difunto llega a una sala donde están los dioses, que escuchan sus buenas y malas acciones en vida y le realizan un juicio pesando su corazón. Si este pesa lo mismo que la pluma de la justicia se salva; si no, se le considera impuro y recibe el castigo eterno.

“Me ha sido concedida la gran Corona Roja y salgo al día contra mi enemigo, para capturarlo, porque tengo poder sobre él.” Libro de los muertos.

La salvación
  • Para los que alcanzan la salvación comienza una nueva rutina, en un valle similar a aquel donde estuvieron en vida. Cada día se levantan con el dios sol, Ra, comen, beben y cultivan los campos para obtener sustento.
  • Los ayudan en su trabajo los ushebtis, estatuillas que los familiares depositaban en el sepulcro y que gracias a un conjuro del Libro de los muertos, cobran vida y se convierten en sus sirvientes.

Así es como los egipcios —los buenos egipcios—, después de su aventura alcanzaban una vida de trabajo reposada y sin dificultades. Hoy en día no estaría de más tener un Libro de los muertos para conjurar a los entes malignos del estrés, el desempleo y cosas peores que nos atormentan en la vida antes de la muerte.

 

Así nació El Principito de Saint-Exupéry 

¿Te imaginas ser un piloto aviador y poder recorrer diversas partes del mundo?, Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) lo era y muchos de sus viajes fueron la inspiración para convertir sus vivencias en literatura, como es el caso de obras como: El aviador, Vuelo nocturno y El Principito. Esta última, seguramente la has leído en algún momento de tu vida.  

El Principito es una de las obras más conocidas alrededor del mundo y aunque se ha considerado un libro para niños, la realidad es que sus temas como: la pérdida, la soledad, la muerte y el amor, son también para adultos.  

Las cartas en las que nació El Principito 

Fueron varias las causas que se juntaron para que su autor decidiera crear esta historia, una de ellas fue el impulso de sus amigos, a quienes les mandaba cartas en las que agregaba el dibujo de un hombrecito rubio con bufanda y cabello alborotado, era como su “alter ego infantil”, pues a través de él, expresaba las emociones que a su parte adulta le era difícil decir. Por eso, sus amigos lo animaron a que le diera vida a aquel simpático joven y lo hizo en el año 1942, dedicándose a realizar los dibujos en acuarela, así como a escribir la increíble historia del muchacho rubio.  

Encuentro entre el Principito y el aviador.

A su vez, Saint-Exupéry en varios momentos de su vida cayó en etapas de profunda tristeza y alcoholismo, — debido a que en Nueva York se sentía aislado, su vida en pareja era inestable y los exiliados franceses lo acusaban de colaborar con el gobierno de Vichy — por eso, buscó una manera de plasmar parte de su sentir y pensamientos.

“Es muy curiosa la desesperación. Necesito renacer”, escribió él.  

Así, por medio del Principito, el autor pudo recuperar a su niño interior y conmovernos por medio de su personaje, quien llora o se entristece por instantes, pero también conserva ilusiones, se ríe, aprende y muestra una gran fortaleza.  

El terrible accidente que dio origen a El Principito 

Otra de las situaciones en las que se basó el autor para dar origen a El Principito, fue el accidente que sufrió junto con su mecánico aviador André Prévot, cuando en uno de sus viajes aéreos, la avioneta en la que viajaban se estrelló en el desierto de Libia, increíblemente él y su compañero sobrevivieron al impacto; sin embargo, después de dos días, la poca comida y bebidas que llevaban (uvas, naranjas y vino)  se agotó, lo que provocó que Saint-Exupéry tuviera alucinaciones visuales y auditivas en las que se enfrentaban sus dos “yo”: el que daba todo por perdido y el que aún se aferraba a la esperanza. 

Saint-Exupéry como aviador.

Fue hasta el cuarto día cuando milagrosamente fueron rescatados por un beduino que iba en camello; así que, esta anécdota en la que casi pierden la vida, ha quedado claramente retratada en el libro.   

Los mensajes de libertad de El Principito 

Por otro lado, aunque la obra de Saint-Exupéry deja grandes lecciones en cuanto a la amistad, el amor y el dolor, al mismo tiempo, por medio de los viajes del Principito a varios planetas, el escritor plasma su visión sobre el mundo moderno y tecnológico en el que predominan las personas que han dejado a un lado la importancia de las relaciones humanas para centrarse únicamente en el deseo de obtener poder, reconocimiento y riqueza. A la vez, se refiere a la libertad, usando como ejemplo contrario a un dictador, fue por estos temas que su obra fue censurada durante la dictadura militar en Argentina. 

“No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domésticas, tendremos necesidad el uno del otro.”

Sin duda, El Principito es una obra que hace reflexionar a chicos y grandes, pues sus temas van más allá de lo que se lee a simple vista; así que, ahora ya conoces la historia del autor y de los motivos que lo llevaron a plasmar parte de sus emociones en voz del pequeño muchacho rubio.  

Postsecret: contando historias con secretos

En un suburbio de Maryland, EUA, hay una casa que durante quince años ha recibido más de un millón de postales provenientes de cada rincón del mundo; en cada una va escrito un secreto anónimo. El destinatario y guardián de estas confesiones es Frank Warren, y lo que empezó como un pequeño proyecto de arte se convirtió en media docena de libros, exhibiciones en museos, una obra de teatro, colaboraciones con programas de salud mental y una comunidad mundial que busca conectarse con otros y confesar sus deseos, recuerdos y culpas a través de uno de los medios de comunicación más antiguos: el correo.

”Mis brazos están cubiertos con cicatrices”.

Belleza secreta

Si bien las instrucciones del proyecto son solo tres —el secreto debe ser verdadero, nunca antes compartido y tiene que enviarse en una postal física—, desde el principio los participantes decoraron con gran empeño y creatividad sus postales con collages de recortes, fotografías personales y objetos de gran significado —desde un ticket de avión del viaje que cambió la vida de alguien hasta la navaja de rasurar que un potencial suicida decidió no usar—, convirtiendo el proceso en un ritual de autoconocimiento y revelación.

“Cuando crezca quiero ser tan feliz como cuando tenía 7 años”. Imagen: Postsecret.

Los resultados tienen una belleza conmovedora, de inmensa honestidad y hasta con un cierto toque entre lo kitsch y lo punk; por años se han archivado en el popular blog de Postsecret y en los libros que Warren ha editado, además de ganarse exhibiciones  en museos como el American Visionary Art Museum y el MOMA en Nueva York.

“Somos el anti-facebook”

Postsecret es un proyecto lleno de intersecciones y contradicciones: une lo analógico —escritura e ilustración a mano, enviadas por correo— y lo digital —todo el proceso que Warren ocupa para compartir estos secretos con la comunidad, incluyendo el escáner y el blog—; además de que crea un espacio comunitario para compartir las confesiones más íntimas, de manera anónima y sin la “recompensa” de un like o un follow.

Cartas por correo.

Lo que diferencia a Postsecret de similares digitales como Whisper y Secret, que comenzaron bajo la misma idea de compartir secretos de manera anónima y terminaron como espacios tóxicos de abuso y discurso de odio, es su naturaleza analógica. El requerimiento de la lentitud y reflexión necesarios para convertir el secreto en arte se contrapone en los segundos que lleva escribir un mensaje virtual. Por esto, su primera y única encarnación en app no duró más de tres meses.

“Querida madre biológica: tengo excelentes padres”.

Warren mismo no está libre de controversia: aun cuando el blog permanece libre de anuncios en una era donde parece impensable no monetizar nuestras relaciones y confidencias —tal es el modelo de todas las redes sociales que existen— y se ha enorgullecido de nombrar al proyecto “el anti-Facebook”, también es cierto que durante estos diez años ha generado ganancias y reputación comerciando con los secretos de otros.

No callemos la vergüenza

Lo cierto es que compartir los secretos que cargamos tiene beneficios comprobados por la ciencia. No solo nos ayuda a afianzar nuestros lazos  sociales, sino que mejora nuestra salud mental. Los secretos motivados por la vergüenza son particularmente dañinos, ya que esta tiene una alta correlación con la adicción, la depresión y la violencia.

“Mi gran miedo es tener una hija que herede mi desorden alimenticio”.

 

Compartir secretos y leer los de los demás nos ayuda a sentirnos identificados y validados. Hablar y ser escuchado con empatía puede traer alivio e incluso, generar los más urgentes cambios sociales, como ha demostrado el movimiento #MeToo. En 2012, la investigadora Brene Brown decía: “Si pones la vergüenza en una placa de Petri, se necesitan tres cosas para crecer exponencialmente: secreto, silencio y juicio. Si pones la misma cantidad de vergüenza en una placa de Petri y la empapas con empatía, no podrá sobrevivir”.

 

La señora Moliner

María Moliner fue una señora española que nació en Zaragoza, España, en 1900 y murió en Madrid en 1981. Tuvo un esposo y cinco hijos: tres hombres, una mujer y un diccionario.

En 1952 su hijo, el arquitecto Fernando, le regaló a su madre el Learner’s Dictionary of Current English (1948), de A.S. Hornby y otros. Esto inspiró a la señora Moliner para escribir su propio diccionario del idioma español. En un principio pensó en algo “sencillo” a terminar en un plazo de dos años, pero este modesto proyecto se convirtió en un trabajo de 15 años que culminó con el Diccionario de Uso del Español en dos gruesos volúmenes.

El diccionario Moliner, editorial Gredos.

Dicen los conocedores que el Moliner era mejor que el Diccionario de la Real Academia Española, pues la señora incluyó cientos de palabras notificando que no estaban en DRAE y además agregó ejemplos de uso y otras “linduras” que lo hicieron realmente valioso, especialmente para escritores.

De su vida

La vida de la señora Moliner fue sencilla, por no decir simple. Nació en Zaragoza en 1900. Comenzó a trabajar desde los 15 años dando clases particulares de latín, historia y matemáticas. Estudió Historia y Filología y trabajó como archivista y bibliotecaria la mayor parte de su vida. Combinó la escritura del diccionario con su trabajo en la biblioteca de la escuela de ingenieros industriales de Madrid. En 1974 murió su esposo. Cuenta su hijo que desde entonces, María “echó el cierre” y nadie logró comunicarse con ella hasta su muerte en 1981.

María Moliner, bibliotecaria.

De su obra

Por su diccionario, Moliner fue la primera mujer nominada para ocupar un sitio en la Academia de la Lengua Española, sin embargo, le fue otorgado a un filósofo. María declaró que tuvieron razón en no elegirla, puesto que “lo único” meritorio que ella había hecho en su vida profesional había sido un diccionario, pero… si lo hubiera hecho un hombre, todos se hubieran asombrado de que no estuviera en la Academia.

Después de su muerte, Gabriel García Márquez publicó en el periódico El País un artículo titulado “La mujer que escribió un diccionario”, donde contaba curiosidades al estilo del realismo mágico, como que su verdadero oficio era remendar calcetines, que no respondía las cartas porque era muy perezosa (según decía ella) o que su marido medía con cinta métrica los cúmulos de fichas con las palabras que iba definiendo. Al parecer, esto se lo había contado al escritor colombiano Pedro, uno de los hijos de Moliner.

Pero luego, otro hijo, Fernando, dijo que lo escrito por García Márquez eran puras mentiras, que el esposo nunca midió los ficheros ni María lo escribió mano ni partía las hojas en cuatro para trabajar. ¿Quién dice la verdad? Nunca lo sabremos, aunque en las fotos de la señora se le puede ver trabajando ante unos atriles y una máquina de escribir.

Moliner trabajando en su diccionario.

En realidad, lo importante es que si uno no encuentra una palabra en el Diccionario de la Lengua Española ni el del Español de México, siempre puede acudir al Moliner, es muy probable que ahí esté.

Foto de entrada por Aaron Burden en Unsplash

Consejos de Cormac McCarthy para la escritura científica (y de todo tipo)

El estadounidense autor de diez novelas, entre las que están Blood Meridian, No Country For Old Men y Suttree, ha sido editor en el Instituto Santa Fe (SFI, por sus siglas en inglés) por varios años y ha ayudado a muchos científicos en la elaboración de artículos. Uno de ellos es Van Savage, biólogo teórico y ecologista. Después de años de provisión de consejos por parte del novelista, ambos trabajaron en una condensación para ayudar a los lectores en general a lograr una mejor redacción.

Por Cormac McCarthy

Traducción de Jorge González

Cormac McCarthy en 1973.

 

  • Sé minimalista para lograr la claridad. Mientras escribes, pregúntate: ¿es posible conservar el mensaje original sin ese signo de puntuación, esa palabra, esa frase, ese párrafo o esa sección? Suprime las palabras o comas adicionales siempre que puedas.
  • Decide el tema de tu texto y dos o tres puntos que quieras que los lectores recuerden. Este tema y los puntos conforman el hilo conductor. Las palabras, las oraciones, los párrafos y las secciones son el tejido que lo mantiene unido. Si algo no es necesario para ayudar al lector a entender el tema principal, omítelo.
  • Limita cada párrafo a un solo mensaje. Una sola oración puede ser un párrafo. Cada párrafo debe explorar ese mensaje primero haciendo una pregunta y después progresando hacia una idea, a veces incluso a una respuesta. También es perfectamente adecuado formular interrogantes en un párrafo y dejarlas sin respuesta.
  • Haz oraciones cortas, directas y de construcción sencilla. Las frases concisas y claras funcionan bien para las explicaciones científicas. Mantén al mínimo las cláusulas, las oraciones compuestas y las palabras de transición, como “sin embargo” o “así”, para que el lector pueda concentrarse en el tema

No frenes al lector. Evita las notas al pie, rompen el flujo de ideas y hacen que tus ojos vayan de un lado a otro mientras pasas las páginas o das clic en enlaces. Trata de evitar la jerga, las palabras de moda y el lenguaje demasiado técnico. Y no uses la misma palabra repetidamente, es aburrido.

  • En cuanto a la gramática, el lenguaje hablado y el sentido común suelen ser mejores guías para un primer borrador que los libros de reglas. Es más importante ser comprendido que formar una frase gramaticalmente perfecta.
  • Y no te preocupes demasiado por los lectores que quieren discutir sobre cada punto tangencial y enumerar todas las posibles limitaciones de cada oración. Simplemente disfruta de escribir.
  • Las comas denotan una pausa en el habla. La frase “En contraste” al principio de una oración necesita de una coma para enfatizar que la oración se distingue de la anterior, no para distinguir las dos primeras palabras de la oración del resto de la misma. Pronuncia la frase en voz alta para discernir las pausas.
  • Utiliza las rayas o guiones largos para enfatizar las cláusulas que consideres importantes y no sólo para definir términos. (Los paréntesis pueden presentar las cláusulas de manera más silenciosa y suave que las comas.) No uses el punto y coma como muleta para unir ideas sueltas. Esto solo fomenta la mala escritura.

No seas demasiado formal. Y no uses signos de exclamación para llamar la atención sobre algo. En su lugar puedes decir “sorprendentemente” o “intrigantemente”, pero tampoco exageres. Usa estas palabras solo una o dos veces por texto.

  • Escoge un lenguaje concreto y ejemplos. Si tienes que hablar de los colores arbitrarios de una esfera abstracta, es más atractivo referirte a ella como un globo rojo o una bola de billar azul.
  • Cuando consideres que has terminado, lee tu trabajo en voz alta para ti o para un amigo. Encuentra un buen editor en el que puedas confiar y que dedique tiempo y reflexión a tu trabajo.
  • Después de todo esto, envía tu trabajo a los editores. Intenta no pensar en el medio hasta que vuelvan con sus perspectivas. Y cuando esto suceda, es útil prestar atención a los consejos de Rudyard Kipling: “Confía en ti cuando todos los hombres duden de ti, pero también ten en cuenta sus dudas”. Cambia el texto donde las observaciones sean útiles, y donde no, explica cortésmente por qué conservarás tu formulación original.
  • Y no sermonees a los editores sobre la coma de Oxford […] o el uso correcto de “significativamente”. Las revistas establecen sus propias reglas de estilo. Tu trabajo no será la excepción.

Finalmente, trata de escribir la mejor versión de tu idea: la que te guste a ti. No puedes complacer a un lector anónimo, pero deberías poder complacerte a ti. Tu trabajo —tienes que creer que así será— es para la posteridad. Recuerda tu primera lectura de los textos que te inspiraron mientras disfrutas del proceso de escribir el tuyo.

Cuando tu escritura sea más viva y fácil de entender, la gente querrá invertir su tiempo en leer tu trabajo. Y ya sea que seamos científicos novicios o novelistas de fama mundial, eso es lo que todos queremos, ¿no?

Foto de entrada por Dustin Lee en Unsplash