Anglicismos: las palabras inglesas que han ingresado al español

Aunque ya ni lo notamos, en nuestras conversaciones diarias usamos palabras que tienen su origen en otros idiomas, como el árabe (alberca, aceite, jarra), el italiano (acuarela, novela, pizza), el francés (chef, jamón, taller), también del latín—nuestra lengua madre—, alemán, griego, etc. Pero en los últimos tiempos, las palabras en inglés llevan la delantera en colarse a la lengua española.

¿Qué son los anglicismos?

Los préstamos lingüísticos del inglés a otras lenguas tienen el nombre de anglicismos y a pesar de que en español tenemos palabras para designar ciertas cosas, preferimos usar el término extranjero.

Los anglicismos se dividen en:

  • Préstamos léxicos: palabras de un idioma que son adoptados por otro, ya sea de forma idéntica o ligeramente modificados (como “online” en lugar de “en línea”).
  • Términos castellanizados: palabras inglesas que han adaptado su escritura y oralidad al español (como “tuitear”).
  • Giros sintácticos y frases hechas: frases que se han modificado de acuerdo a su imitación del inglés, (como “hacer sentido” en lugar de “tener sentido”, que viene de “to make sense”).
La invasión de los anglicismos

Hoy en día, muchos usamos anglicismos sin razón aparente, pero los lingüistas afirman que hay algo que nos motiva: queremos obtener prestigio, no conocemos la palabra en español o se nos dificulta expresar una idea en nuestra lengua natal —vacío semántico— y preferimos hablar con un término nuevo.

Lo cierto es que elegimos nuestras palabras dependiendo de las personas con las que estamos, el léxico que manejamos, nuestras ideologías, el momento y el lugar en el que nos encontramos.

¿Cómo no usar anglicismos, si nos bombardean por todos lados? Basta con echar un vistazo al mundo de los negocios, comercio, moda, cine, televisión, redes sociales, etc., en donde palabras como: reality show, marketing, fashion, spoiler, lobby, newsletter, casting, están presentes todos los días.

El inglés se ha convertido en el idioma que rige la manera en que se piensan y expresan reflexiones, propuestas y pensamientos, no solo en México sino alrededor del mundo. Es más común todavía en el lenguaje de los jóvenes y adolescentes, celebridades, youtubers, hablantes del “spanglish” y especialistas en áreas tecnológicas y científicas.

Así que,  ser bilingüe ha dejado de ser una elección para convertirse en una necesidad, porque quienes no saben inglés quedan fuera de varias dinámicas: desde no poder hojear una revista de moda hasta no ser aceptados en algún círculo social, además de que disminuye sus posibilidades de conseguir un empleo.  

Anglicismos vs. lingüistas conservadores

Aunque a algunos nos parece cool usar palabras en inglés, para los más conservadores es una amenaza a la lengua española, que busca fracturar el significado real de algunas palabras, como es el caso del término “fake news” que suena como una categoría nueva y elegante, pero en realidad se trata solo de “mentiras”. Los más apegados a las normas del lenguaje, afirman que el uso de anglicismos quiere crear un nuevo imaginario social sin memoria histórica, cultural, política y económica.

Las instituciones del lenguaje también están en contra del uso de palabras inglesas dentro del español, como la Real Academia Española (RAE), quien no se quedó con los brazos cruzados y promovió el buen uso del español sin anglicismos, para ello se valió de una campaña que tuvo gran éxito:

La llegada de los seres infernales

Andrés despertó angustiado, entre escalofríos, como si las sombras con las que acababa de soñar lo persiguieran, afuera una rama repiqueteaba en su ventana y de pronto parecía como si a los árboles les hubieran crecido garras; pero no era así, ¡otra vez había sido esa maldita pesadilla que lo acechaba en las últimas noches y que lo dejaba sin ganas de seguir durmiendo!

Prefirió salir de la cama, vestirse y dar una vuelta por la bahía, anhelaba respirar el aire fresco sin importar que fueran más de las tres de la mañana. Las calles estaban desiertas y solo se escuchaba el murmullo del mar.

Caminó aún adormilado hasta llegar a la playa; a lo lejos, bajo unas rocas, le pareció distinguir la entrada a una cueva, estaba sorprendido pues no recordaba haberla visto antes. La curiosidad le ganó y sin pensarlo dos veces entró en aquel lugar, alumbrando el camino con la lámpara de su celular.

Después de dar algunos pasos, escuchó en su oído una voz de ultratumba que le susurró: “¡retrocede!… aún estás a tiempo”. El chico se quedó impávido, la piel se le erizó por un instante, volteó, pero no había nadie. Pensó que ver tantas películas de terror le estaba afectando, seguramente todo era producto de su imaginación, así que continuó su camino.

Al adentrarse todavía más en la cueva, lo deslumbró una luz que salía del piso con mucha fuerza, por algún extraño motivo su corazón comenzó a latir con violencia, sentía que estaba a punto de descubrir un gran secreto o que se acercaba a algo que era parte de su vida…

Cuando por fin pudo asomarse al sitio de donde provenía la luz, Andrés encontró un piso transparente de varios metros de largo, abajo se veía claramente todo lo que ocurría dentro de una casa, al mismo tiempo se escucharon murmullos y risas burlonas que no parecían de este mundo. Pero no fue eso lo que lo aterró por completo, sino la escena que miró detalladamente: se vio a sí mismo dormido en su casa, mientras alrededor de su cama unos seres oscuros, con rostros de cabra y ojos rojos, absorbían su alma deleitándose con ello. El otro igual a él, se retorcía en el lecho entre sudores fríos y una inmensa desesperación.

Pensó que seguramente estaba envuelto en otra de sus pesadillas, pues aquello no podía ser real, pero en ese mismo instante sintió una mano huesuda posándose en su hombro y una voz metálica le dijo: “eres afortunado… pocos pueden presenciar el momento de su muerte desde lejos y saber que, son los seres demoniacos quienes les han robado el alma y la energía para alimentarse de ellas…” El cuerpo del joven no dejaba de temblar y armándose de valor, volteó a ver al dueño de esa horrible voz, pero era mejor no haberlo hecho, porque el rostro que estaba frente a él, era el de su hermano fallecido, pero terriblemente desfigurado y con las cuencas de los ojos vacías.

Andrés soltó un quejido de horror que resonó en toda la cueva y en toda la calle de su vecindario. En ese instante cayó desplomado, los demonios festejaron su triunfo, pues un alma más se uniría al infierno para penar a su lado.

El grito de ultratumba despertó a toda la colonia, un hedor a azufre salió a raudales. Andrés yacía muerto en su lecho, soñando que descubría una cueva a la orilla del mar….

 

 

El Libro de los muertos: la última aventura

Para los antiguos egipcios, la muerte era mucho más que un fin: antes de alcanzar el Paraíso, el fallecido tenía que correr una variedad de aventuras que se pueden observar en imágenes, así como los conjuros para vencer las “adversidades post mortem”, en el ancestral Libro de los muertos. Aquí algunos datos curiosos acerca de él.

“¡Oh, vosotros, todos los dioses y todos los espíritus, preparad un camino para mí!” Libro de los muertos.

El origen del misterioso libro
  • Si nos atenemos a la traducción literal, en realidad se llama Libro de la salida al día, una metáfora sobre la vida después de la muerte. Recordemos que los egipcios le rendían culto al sol y creían que al morir se unían a él en su diario recorrido del día a la noche. 
  • El título por el que lo conocemos actualmente se le debe a uno de sus traductores, el egiptólogo alemán Karl Richard Lepsius, quien lo estudió en el siglo XIX.
  • Se calcula que este conjunto de sortilegios se utilizó desde el 1650 a.C. hasta el año 60 a.C. 
  • En un principio solo los miembros de la nobleza tenían acceso a él; después su uso se extendió a los adinerados que podían darse el lujo de adquirir un ejemplar y poco a poco las demás clases sociales pudieron conseguirlo, aunque fuera en forma de copias de mala calidad. Lo importante era dejar cerca del muerto esas instrucciones para que pudiera alcanzar el Inframundo, equivalente al Paraíso de los cristianos. 

“Mi boca es abierta por Ptah,  las ataduras de mi boca son soltadas por el dios de mi ciudad.”  Libro de los muertos.

El oscuro viaje después de la muerte
  • Según los antiguos egipcios, la aventura de la muerte comienza con el ritual de la apertura de la boca, que realizaba el sacerdote durante el funeral. Consiste en “abrir” los ojos, la boca, los oídos y la nariz del difunto para que pueda iniciar su viaje al Más Allá.
  • Durante el viaje el muerto es acechado por seres terroríficos que tratan de impedir que llegue a su destino, pero gracias a los conjuros del Libro de los Muertos, puede adquirir poderes similares a los de los dioses y luchar contra estos enemigos.
  • Luego de esta lucha hay que cruzar un laberinto. El Libro de los Muertos revela cómo acceder a él por una de sus múltiples puertas.
  • Una vez cruzado el laberinto, el difunto llega a una sala donde están los dioses, que escuchan sus buenas y malas acciones en vida y le realizan un juicio pesando su corazón. Si este pesa lo mismo que la pluma de la justicia se salva; si no, se le considera impuro y recibe el castigo eterno.

“Me ha sido concedida la gran Corona Roja y salgo al día contra mi enemigo, para capturarlo, porque tengo poder sobre él.” Libro de los muertos.

La salvación
  • Para los que alcanzan la salvación comienza una nueva rutina, en un valle similar a aquel donde estuvieron en vida. Cada día se levantan con el dios sol, Ra, comen, beben y cultivan los campos para obtener sustento.
  • Los ayudan en su trabajo los ushebtis, estatuillas que los familiares depositaban en el sepulcro y que gracias a un conjuro del Libro de los muertos, cobran vida y se convierten en sus sirvientes.

Así es como los egipcios —los buenos egipcios—, después de su aventura alcanzaban una vida de trabajo reposada y sin dificultades. Hoy en día no estaría de más tener un Libro de los muertos para conjurar a los entes malignos del estrés, el desempleo y cosas peores que nos atormentan en la vida antes de la muerte.

 

Así nació El Principito de Saint-Exupéry 

¿Te imaginas ser un piloto aviador y poder recorrer diversas partes del mundo?, Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) lo era y muchos de sus viajes fueron la inspiración para convertir sus vivencias en literatura, como es el caso de obras como: El aviador, Vuelo nocturno y El Principito. Esta última, seguramente la has leído en algún momento de tu vida.  

El Principito es una de las obras más conocidas alrededor del mundo y aunque se ha considerado un libro para niños, la realidad es que sus temas como: la pérdida, la soledad, la muerte y el amor, son también para adultos.  

Las cartas en las que nació El Principito 

Fueron varias las causas que se juntaron para que su autor decidiera crear esta historia, una de ellas fue el impulso de sus amigos, a quienes les mandaba cartas en las que agregaba el dibujo de un hombrecito rubio con bufanda y cabello alborotado, era como su “alter ego infantil”, pues a través de él, expresaba las emociones que a su parte adulta le era difícil decir. Por eso, sus amigos lo animaron a que le diera vida a aquel simpático joven y lo hizo en el año 1942, dedicándose a realizar los dibujos en acuarela, así como a escribir la increíble historia del muchacho rubio.  

Encuentro entre el Principito y el aviador.

A su vez, Saint-Exupéry en varios momentos de su vida cayó en etapas de profunda tristeza y alcoholismo, — debido a que en Nueva York se sentía aislado, su vida en pareja era inestable y los exiliados franceses lo acusaban de colaborar con el gobierno de Vichy — por eso, buscó una manera de plasmar parte de su sentir y pensamientos.

“Es muy curiosa la desesperación. Necesito renacer”, escribió él.  

Así, por medio del Principito, el autor pudo recuperar a su niño interior y conmovernos por medio de su personaje, quien llora o se entristece por instantes, pero también conserva ilusiones, se ríe, aprende y muestra una gran fortaleza.  

El terrible accidente que dio origen a El Principito 

Otra de las situaciones en las que se basó el autor para dar origen a El Principito, fue el accidente que sufrió junto con su mecánico aviador André Prévot, cuando en uno de sus viajes aéreos, la avioneta en la que viajaban se estrelló en el desierto de Libia, increíblemente él y su compañero sobrevivieron al impacto; sin embargo, después de dos días, la poca comida y bebidas que llevaban (uvas, naranjas y vino)  se agotó, lo que provocó que Saint-Exupéry tuviera alucinaciones visuales y auditivas en las que se enfrentaban sus dos “yo”: el que daba todo por perdido y el que aún se aferraba a la esperanza. 

Saint-Exupéry como aviador.

Fue hasta el cuarto día cuando milagrosamente fueron rescatados por un beduino que iba en camello; así que, esta anécdota en la que casi pierden la vida, ha quedado claramente retratada en el libro.   

Los mensajes de libertad de El Principito 

Por otro lado, aunque la obra de Saint-Exupéry deja grandes lecciones en cuanto a la amistad, el amor y el dolor, al mismo tiempo, por medio de los viajes del Principito a varios planetas, el escritor plasma su visión sobre el mundo moderno y tecnológico en el que predominan las personas que han dejado a un lado la importancia de las relaciones humanas para centrarse únicamente en el deseo de obtener poder, reconocimiento y riqueza. A la vez, se refiere a la libertad, usando como ejemplo contrario a un dictador, fue por estos temas que su obra fue censurada durante la dictadura militar en Argentina. 

“No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domésticas, tendremos necesidad el uno del otro.”

Sin duda, El Principito es una obra que hace reflexionar a chicos y grandes, pues sus temas van más allá de lo que se lee a simple vista; así que, ahora ya conoces la historia del autor y de los motivos que lo llevaron a plasmar parte de sus emociones en voz del pequeño muchacho rubio.  

Postsecret: contando historias con secretos

En un suburbio de Maryland, EUA, hay una casa que durante quince años ha recibido más de un millón de postales provenientes de cada rincón del mundo; en cada una va escrito un secreto anónimo. El destinatario y guardián de estas confesiones es Frank Warren, y lo que empezó como un pequeño proyecto de arte se convirtió en media docena de libros, exhibiciones en museos, una obra de teatro, colaboraciones con programas de salud mental y una comunidad mundial que busca conectarse con otros y confesar sus deseos, recuerdos y culpas a través de uno de los medios de comunicación más antiguos: el correo.

”Mis brazos están cubiertos con cicatrices”.

Belleza secreta

Si bien las instrucciones del proyecto son solo tres —el secreto debe ser verdadero, nunca antes compartido y tiene que enviarse en una postal física—, desde el principio los participantes decoraron con gran empeño y creatividad sus postales con collages de recortes, fotografías personales y objetos de gran significado —desde un ticket de avión del viaje que cambió la vida de alguien hasta la navaja de rasurar que un potencial suicida decidió no usar—, convirtiendo el proceso en un ritual de autoconocimiento y revelación.

“Cuando crezca quiero ser tan feliz como cuando tenía 7 años”. Imagen: Postsecret.

Los resultados tienen una belleza conmovedora, de inmensa honestidad y hasta con un cierto toque entre lo kitsch y lo punk; por años se han archivado en el popular blog de Postsecret y en los libros que Warren ha editado, además de ganarse exhibiciones  en museos como el American Visionary Art Museum y el MOMA en Nueva York.

“Somos el anti-facebook”

Postsecret es un proyecto lleno de intersecciones y contradicciones: une lo analógico —escritura e ilustración a mano, enviadas por correo— y lo digital —todo el proceso que Warren ocupa para compartir estos secretos con la comunidad, incluyendo el escáner y el blog—; además de que crea un espacio comunitario para compartir las confesiones más íntimas, de manera anónima y sin la “recompensa” de un like o un follow.

Cartas por correo.

Lo que diferencia a Postsecret de similares digitales como Whisper y Secret, que comenzaron bajo la misma idea de compartir secretos de manera anónima y terminaron como espacios tóxicos de abuso y discurso de odio, es su naturaleza analógica. El requerimiento de la lentitud y reflexión necesarios para convertir el secreto en arte se contrapone en los segundos que lleva escribir un mensaje virtual. Por esto, su primera y única encarnación en app no duró más de tres meses.

“Querida madre biológica: tengo excelentes padres”.

Warren mismo no está libre de controversia: aun cuando el blog permanece libre de anuncios en una era donde parece impensable no monetizar nuestras relaciones y confidencias —tal es el modelo de todas las redes sociales que existen— y se ha enorgullecido de nombrar al proyecto “el anti-Facebook”, también es cierto que durante estos diez años ha generado ganancias y reputación comerciando con los secretos de otros.

No callemos la vergüenza

Lo cierto es que compartir los secretos que cargamos tiene beneficios comprobados por la ciencia. No solo nos ayuda a afianzar nuestros lazos  sociales, sino que mejora nuestra salud mental. Los secretos motivados por la vergüenza son particularmente dañinos, ya que esta tiene una alta correlación con la adicción, la depresión y la violencia.

“Mi gran miedo es tener una hija que herede mi desorden alimenticio”.

 

Compartir secretos y leer los de los demás nos ayuda a sentirnos identificados y validados. Hablar y ser escuchado con empatía puede traer alivio e incluso, generar los más urgentes cambios sociales, como ha demostrado el movimiento #MeToo. En 2012, la investigadora Brene Brown decía: “Si pones la vergüenza en una placa de Petri, se necesitan tres cosas para crecer exponencialmente: secreto, silencio y juicio. Si pones la misma cantidad de vergüenza en una placa de Petri y la empapas con empatía, no podrá sobrevivir”.

 

La señora Moliner

María Moliner fue una señora española que nació en Zaragoza, España, en 1900 y murió en Madrid en 1981. Tuvo un esposo y cinco hijos: tres hombres, una mujer y un diccionario.

En 1952 su hijo, el arquitecto Fernando, le regaló a su madre el Learner’s Dictionary of Current English (1948), de A.S. Hornby y otros. Esto inspiró a la señora Moliner para escribir su propio diccionario del idioma español. En un principio pensó en algo “sencillo” a terminar en un plazo de dos años, pero este modesto proyecto se convirtió en un trabajo de 15 años que culminó con el Diccionario de Uso del Español en dos gruesos volúmenes.

El diccionario Moliner, editorial Gredos.

Dicen los conocedores que el Moliner era mejor que el Diccionario de la Real Academia Española, pues la señora incluyó cientos de palabras notificando que no estaban en DRAE y además agregó ejemplos de uso y otras “linduras” que lo hicieron realmente valioso, especialmente para escritores.

De su vida

La vida de la señora Moliner fue sencilla, por no decir simple. Nació en Zaragoza en 1900. Comenzó a trabajar desde los 15 años dando clases particulares de latín, historia y matemáticas. Estudió Historia y Filología y trabajó como archivista y bibliotecaria la mayor parte de su vida. Combinó la escritura del diccionario con su trabajo en la biblioteca de la escuela de ingenieros industriales de Madrid. En 1974 murió su esposo. Cuenta su hijo que desde entonces, María “echó el cierre” y nadie logró comunicarse con ella hasta su muerte en 1981.

María Moliner, bibliotecaria.

De su obra

Por su diccionario, Moliner fue la primera mujer nominada para ocupar un sitio en la Academia de la Lengua Española, sin embargo, le fue otorgado a un filósofo. María declaró que tuvieron razón en no elegirla, puesto que “lo único” meritorio que ella había hecho en su vida profesional había sido un diccionario, pero… si lo hubiera hecho un hombre, todos se hubieran asombrado de que no estuviera en la Academia.

Después de su muerte, Gabriel García Márquez publicó en el periódico El País un artículo titulado “La mujer que escribió un diccionario”, donde contaba curiosidades al estilo del realismo mágico, como que su verdadero oficio era remendar calcetines, que no respondía las cartas porque era muy perezosa (según decía ella) o que su marido medía con cinta métrica los cúmulos de fichas con las palabras que iba definiendo. Al parecer, esto se lo había contado al escritor colombiano Pedro, uno de los hijos de Moliner.

Pero luego, otro hijo, Fernando, dijo que lo escrito por García Márquez eran puras mentiras, que el esposo nunca midió los ficheros ni María lo escribió mano ni partía las hojas en cuatro para trabajar. ¿Quién dice la verdad? Nunca lo sabremos, aunque en las fotos de la señora se le puede ver trabajando ante unos atriles y una máquina de escribir.

Moliner trabajando en su diccionario.

En realidad, lo importante es que si uno no encuentra una palabra en el Diccionario de la Lengua Española ni el del Español de México, siempre puede acudir al Moliner, es muy probable que ahí esté.

Foto de entrada por Aaron Burden en Unsplash

Consejos de Cormac McCarthy para la escritura científica (y de todo tipo)

El estadounidense autor de diez novelas, entre las que están Blood Meridian, No Country For Old Men y Suttree, ha sido editor en el Instituto Santa Fe (SFI, por sus siglas en inglés) por varios años y ha ayudado a muchos científicos en la elaboración de artículos. Uno de ellos es Van Savage, biólogo teórico y ecologista. Después de años de provisión de consejos por parte del novelista, ambos trabajaron en una condensación para ayudar a los lectores en general a lograr una mejor redacción.

Por Cormac McCarthy

Traducción de Jorge González

Cormac McCarthy en 1973.

 

  • Sé minimalista para lograr la claridad. Mientras escribes, pregúntate: ¿es posible conservar el mensaje original sin ese signo de puntuación, esa palabra, esa frase, ese párrafo o esa sección? Suprime las palabras o comas adicionales siempre que puedas.
  • Decide el tema de tu texto y dos o tres puntos que quieras que los lectores recuerden. Este tema y los puntos conforman el hilo conductor. Las palabras, las oraciones, los párrafos y las secciones son el tejido que lo mantiene unido. Si algo no es necesario para ayudar al lector a entender el tema principal, omítelo.
  • Limita cada párrafo a un solo mensaje. Una sola oración puede ser un párrafo. Cada párrafo debe explorar ese mensaje primero haciendo una pregunta y después progresando hacia una idea, a veces incluso a una respuesta. También es perfectamente adecuado formular interrogantes en un párrafo y dejarlas sin respuesta.
  • Haz oraciones cortas, directas y de construcción sencilla. Las frases concisas y claras funcionan bien para las explicaciones científicas. Mantén al mínimo las cláusulas, las oraciones compuestas y las palabras de transición, como “sin embargo” o “así”, para que el lector pueda concentrarse en el tema

No frenes al lector. Evita las notas al pie, rompen el flujo de ideas y hacen que tus ojos vayan de un lado a otro mientras pasas las páginas o das clic en enlaces. Trata de evitar la jerga, las palabras de moda y el lenguaje demasiado técnico. Y no uses la misma palabra repetidamente, es aburrido.

  • En cuanto a la gramática, el lenguaje hablado y el sentido común suelen ser mejores guías para un primer borrador que los libros de reglas. Es más importante ser comprendido que formar una frase gramaticalmente perfecta.
  • Y no te preocupes demasiado por los lectores que quieren discutir sobre cada punto tangencial y enumerar todas las posibles limitaciones de cada oración. Simplemente disfruta de escribir.
  • Las comas denotan una pausa en el habla. La frase “En contraste” al principio de una oración necesita de una coma para enfatizar que la oración se distingue de la anterior, no para distinguir las dos primeras palabras de la oración del resto de la misma. Pronuncia la frase en voz alta para discernir las pausas.
  • Utiliza las rayas o guiones largos para enfatizar las cláusulas que consideres importantes y no sólo para definir términos. (Los paréntesis pueden presentar las cláusulas de manera más silenciosa y suave que las comas.) No uses el punto y coma como muleta para unir ideas sueltas. Esto solo fomenta la mala escritura.

No seas demasiado formal. Y no uses signos de exclamación para llamar la atención sobre algo. En su lugar puedes decir “sorprendentemente” o “intrigantemente”, pero tampoco exageres. Usa estas palabras solo una o dos veces por texto.

  • Escoge un lenguaje concreto y ejemplos. Si tienes que hablar de los colores arbitrarios de una esfera abstracta, es más atractivo referirte a ella como un globo rojo o una bola de billar azul.
  • Cuando consideres que has terminado, lee tu trabajo en voz alta para ti o para un amigo. Encuentra un buen editor en el que puedas confiar y que dedique tiempo y reflexión a tu trabajo.
  • Después de todo esto, envía tu trabajo a los editores. Intenta no pensar en el medio hasta que vuelvan con sus perspectivas. Y cuando esto suceda, es útil prestar atención a los consejos de Rudyard Kipling: “Confía en ti cuando todos los hombres duden de ti, pero también ten en cuenta sus dudas”. Cambia el texto donde las observaciones sean útiles, y donde no, explica cortésmente por qué conservarás tu formulación original.
  • Y no sermonees a los editores sobre la coma de Oxford […] o el uso correcto de “significativamente”. Las revistas establecen sus propias reglas de estilo. Tu trabajo no será la excepción.

Finalmente, trata de escribir la mejor versión de tu idea: la que te guste a ti. No puedes complacer a un lector anónimo, pero deberías poder complacerte a ti. Tu trabajo —tienes que creer que así será— es para la posteridad. Recuerda tu primera lectura de los textos que te inspiraron mientras disfrutas del proceso de escribir el tuyo.

Cuando tu escritura sea más viva y fácil de entender, la gente querrá invertir su tiempo en leer tu trabajo. Y ya sea que seamos científicos novicios o novelistas de fama mundial, eso es lo que todos queremos, ¿no?

Foto de entrada por Dustin Lee en Unsplash

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 2)

  1. Se puede ser otros sin dejar de ser uno mismo. Durante su vida, David Robert Jones fue Ziggy Stardust, The Thin White Duke, Halloween Jack, Aladdin Sane (A lad insane) y más, pero nunca dejó de ser David Bowie. En el caso de Ziggy, cuando se dio cuenta de que el personaje prácticamente lo estaba “parasitando”, decidió acabar con él, y lo hizo abiertamente, durante un concierto el 3 de julio de 1973: “Lo maté. Un golpe cruel y cortante pero tuve que hacerlo. A veces tienes que ser cruel para ser amable.”
  2. Los artistas pop son cultos. La verdad es que Bowie leía un montón y sabía bastante de artes plásticas (incursionó en la pintura, pero era bastante malito, así que se dedicó al coleccionismo), sus letras están llenas de referencias literarias, artísticas, cinematográficas o de la cultura popular.
  3. Se puede sobrevivir. A la drogadicción, al alcoholismo, a la locura. El medio hermano de Bowie se suicidó en el psiquiátrico donde trataban su esquizofrenia. David siempre se sintió cercano a la locura, sentía miedo de heredar esta enfermedad que padecieron varios miembros de su familia. En una época consumió tanta cocaína que fue un milagro que lograra superar la adicción, que luego cambió por el alcoholismo para al final rehabilitarse por completo y terminar sus días como un respetable padre de familia.
  4. Podemos ser solitarios, pero no estamos solos. Muchas de sus letras hablan de soledad, de aislamiento, de ansiedad. Su música es el soundtrack de muchas vidas, porque al parecer, muchos nos sentimos solos. Y sin embargo, “oh, no, love, your not alone”, nos canta desgarrado (en “Rock’ n’ roll Suicide”), “I’ve had my share, I’ll help you with the pain”, nos consuela.
  5. Y porque nos da la esperanza de que podemos ser héroes, aunque sea por un día.

 Foto de entrada por Luca Dugaro en Unsplash

3 contenidos escritos para seducir

En el content marketing existen muchas opciones que pueden “seducir” a los navegantes para que lleguen y permanezcan justo en la página que deseamos: videos, imágenes, presentaciones, webinars, podcasts y demás contenidos que generan tránsito en nuestro sitio.

Los contenidos escritos son imprescindibles en esta labor, pero hay que darles la “jiribilla”, ponerles su sal y su pimienta para que el lector desee verlos y se enganche hasta leerlos de principio a fin. Lo primero que seduce es el título y luego, un formato atractivo, fácil y rápido de leer y digerir, como en los siguientes:

  1. Listas y más listas. Umberto Eco decía que “la lista es el origen de la cultura”, porque nos ayuda a atrapar lo incomprensible. Psicológicamente, son atajos mentales que nos permiten obtener información precisa y digerirla rápidamente. Una lista satisface nuestra curiosidad por saber si ya leímos dos o más de los “33 bestsellers que tienes que leer antes de morir” y además sabemos que el listado tiene un final… aunque a veces acabe con un etcétera. Si queremos atraer lectores hagamos listas, pero siempre fijándonos en que todos los puntos que enumeramos sean de interés para que el lector no quede defraudado y regrese a nuestro sitio.
  2. Infografías. Nada más útil que una infografía para quien desea datos concisos y precisos. Las infografías son la forma literal de la expresión “explicar con bolitas y palitos” (o con peras y manzanas), ya que unen la palabra escrita y los gráficos para mostrar algo que solo podríamos expresar con miles y miles de palabras. Y además, ¡se puede ver hermoso! Pero hacer una buena infografía no es sencillo, el redactor debe hacer un gran esfuerzo de investigación (con fuentes fidedignas y autorizadas) y gestión de la información para que al diseñarla, la infografía sea comprensible y útil.
  3. Storytelling. Es el milenario arte de contar historias aplicado al content marketing que busca despertar las emociones de los lectores para conectar con ellos. Para ser un storyteller, hay que tener historias por contar y saber que tienen inicio, nudo, clímax y desenlace. Se puede contar de todo: desde por qué fundaste tu empresa hasta la experiencia de consumo de un cliente, y no olvides incluir un elemento sorpresa que hará más memorable el relato.

Foto de Thought Catalog en Unsplash

Dicen que todos los cambios son buenos

También dicen que en casa del herrero azadón de palo, este dicho lo he repetido un par de veces en las últimas semanas porque pareciera que hemos estado tan concentradas en trabajar y trabajar para nuestros clientes que, nos hemos –o, mejor dicho, me he– olvidado de nuestro propio espacio para publicar.

Hace ocho años que comencé con 360, desde entonces tanto la agencia como yo no solo hemos crecido y cambiado, sino que casi casi podría decir que hasta hemos mutado, y uno de los resultados –no porqué ya se hayan acabado– ha sido regresar a la senda del bien y ponernos a escribir de nuevo para nosotras, para el blog, para quien quiera leernos y también para ejercitar nuestra cabeza, nuestro corazón y nuestro espíritu de escritoras –y de escritores claro está.

Así entonces, luego de planear, compartir y decidir con todo el gran equipo editorial que permite a 360 ser una realidad dinámica, es que reiniciamos nuestra labor en el blog y en simultáneo hacia el perfil de la agencia en LinkedIn. Generando un cambio en la manera de comunicarnos hacia afuera.

A través de estas notas que estarán apareciendo en dosis semanales, podremos todos aprender un poco más de los usos y costumbres del idioma –por aquello de que cada persona ya escribe como la de la gana–; también tendremos novedades y mejores prácticas en ese bonito arte del marketing de contenido; y por supuesto, gustos, preferencias, aficiones y amores de todo el staff, sean cuales sean; y esperamos que sí, estos cambios sean buenos.