Lo que no sabías del doblaje de voz en películas

Según cuenta la leyenda, al inicio de los años 80, cuando Star Wars llegó a España y Latinoamérica, muchos niños no conocieron a Luke Skywalker, Chewbacca y RD2D, sino a Lucas Trotacielos, Mascatabaco y Arturito, nombres que los cines pensaron más acordes a las tierras hispanohablantes. Aunque tal historia es un mito urbano, con apenas un toque de verdad, refleja bien la complicada historia del doblaje; para muchos, este arte y negocio ha sido un puente para conocer películas, series y caricaturas de todo el mundo; para otros, es un atentado contra la integridad intelectual de la obra. 

Una controvertida historia

Durante la época del cine mudo, las películas apoyaban su narrativa en intertítulos que, entre escenas, mostraban escritas las descripciones y diálogos, o en un “charlatán”, que explicaba la película para aquellos que no podían leer. Sin embargo, la llegada del cine sonoro supuso nuevos problemas para la exhibición de cintas extranjeras, aunque algunos trataron de verlo como oportunidades. La productora Metro Goldwyn Mayer estaba segura de que la gran maquinaria del cine estadounidense haría del inglés la lengua mundial, pero esto solo ayudó a desatar el pánico internacional a la “intrusión lingüística”, y países como Francia recurrieron al subtitulaje para rescatar el idioma nativo de la oleada norteamericana, prohibiendo exhibir películas en idiomas ajenos que no llevaran subtítulos.

El analfabetismo predominaba en todo el mundo, así que las productoras buscaron otras opciones. En 1928 nació el doblaje moderno, cuando Paramount Pictures logró sincronizar el diálogo de The Flyer, traducido del inglés al alemán, con los movimientos labiales de los actores. 

Sin embargo, la calidad de la técnica solía ser pésima, por lo que los cineastas preferían otros métodos, llegando a filmar sus películas varias veces con actores de diferentes países como la excelente versión española de Drácula de 1931, protagonizada por Carlos Villarías y Lupita Tovar, lo cual resultaba costoso y, a falta de supervisión constante, la calidad de una versión a otra era muy variable. Por esto, varios años y avances tecnológicos después, el doblaje tuvo un gran renacimiento.

De México, para el mundo

En los años 40, la Metro Goldwyn Mayer se llevó a sus estudios de Nueva York a un puñado de actores mexicanos de radionovelas  para doblar sus películas. Rápidamente, en México y otros países de Latinoamérica, como Argentina creció una gran industria del doblaje. Sin embargo, para finales de la década varios gobiernos decidieron que esta práctica fomentaba la competencia desleal para la producción local, y prohibieron que los cines nacionales presentaran películas extranjeras dobladas que no fueran infantiles. En México, este veto estuvo vigente hasta el año 2000, por lo que los doblajes fueron territorio mayormente televisivo por medio siglo.

Evangelina Elizondo, bajo la dirección de Santos, fue nuestra Cenicienta mexicana. Fuente: Disney y De Memoria.

La industria del doblaje en Latinoamérica se volcó al público infantil. Walt Disney mismo se interesó en las posibilidades del doblaje mexicano después de la fuerte crítica que el locutor Edmundo Santos hizo del mal doblaje al español de Blanca Nieves, y en poco tiempo, Santos pasó a ocuparse de la traducción de las canciones de Disney. Unos años más tarde, se convirtió en asesor oficial del idioma, desarrollando las reglas gramaticales para el llamado “español neutro” que evitaban tropicalizaciones o acentos típicos. 

El problema de la tropicalización

A inicios de los 50, Santos se mudó con su equipo a la Ciudad de México para trabajar en La Cenicienta, y pasaría los siguientes 27 años, hasta su muerte, encargándose por completo del doblaje al español de películas y productos derivados de Disney. Aunque esta era nos regaló joyas como El Libro de la Selva con la voz de Tin Tan para Baloo, Luis Pelayo tras Bagheera y a Carlos Petrel como Sheer Khan, la práctica del español neutro fue abandonada a partir de 1991 para La Bella y la Bestia, en favor doblar una versión latinoamericana y otra con el castellano de España. 

 

Mientras tanto, la televisión seguía siendo el campo más fértil para los actores de doblaje. A diferencia de la actuación frente a la cámara, contar con la voz como herramienta principal implicaba que ni la edad, ni el aspecto físico ni el género eran barrera, y la libertad de acción era tal que, sobre todo en caricaturas, se permitían incorporar rasgos culturales y ciertas tropicalizaciones que las hicieran más accesibles y reconocibles; a pesar de que esto no pocas veces resultaba en interpretaciones que desmerecen la versión original, también nos permitió disfrutar de creaciones excepcionales como la que hizo Jorge Arvizu, “el Tata” para Don Gato y su pandilla: mientras que en los EUA pasó desapercibida, en toda Latinoamérica se volvió un ícono cultural, tal como te contamos en uno de nuestros artículos pasados.

Don Gato y su pandilla.

El doblaje en la actualidad

En décadas recientes la labor de doblaje comenzó a devaluarse, los estudios y televisoras dieron preferencia a voces menos entrenadas, pero más baratas, o cayeron en la práctica del star system, dando los papeles principales a actores y cantantes populares, expresamente contratados para interpretarse a sí mismos o a sus personajes más conocidos. De igual forma, se volvió cada vez más frecuente el introducir en trabajos extranjeros chistes locales, referencias o modismos de la cultura popular, sin ningún cuidado o respeto por el trabajo original ni por la labor profesional de los verdaderos actores del doblaje. Resulta curioso que, de entre todas las voces de profesionales y cinéfilos que a través de los años se han alzado contra esta mala práctica, sea la de Jorge Luis Borges, desde el lejano 1945, la más profética: 

“Las posibilidades del arte de combinar no son infinitas, pero suelen ser espantosas. (…) Hollywood acaba de enriquecer ese vano museo teratológico; por obra de un maligno artificio que se llama doblaje, propone monstruos que combinan las ilustres facciones de Greta Garbo con la voz de Aldonza Lorenzo. ¿Cómo no publicar nuestra admiración ante ese prodigio penoso, ante esas industriosas anomalías fonético-visuales?”.

 

Lo que no sabías de los autocinemas

Hoy en día, las películas nos acompañan con un sinfín de historias de diferentes géneros y para todos los gustos, desde romance y comedia, hasta acción, misterio y terror. 

Ahora que, si le sumas la compañía de tu mejor amigo, tu familia o tu ligue en un lugar íntimo y cómodo, la experiencia frente a la pantalla se disfruta al doble, o al menos así lo pensó Richard M. Hollingshead, quien montó el primer autocinema en Nueva Jersey en 1933. 

Mágica compañía en el autocinema.

¿Qué llevó a Hollingshead a inventar los autocinemas? 

Una de las teorías afirma que la mamá de Hollingshead era una persona con obesidad y por ello no se sentía cómoda en ninguna butaca, así que él no dudó en buscar una solución.  

La otra versión asegura que el magnate quería impulsar el uso del auto, así como los productos Whis, teniendo por eslogan publicitario: “cada quien en su propio palco”.    

“Cada quien en su propio palco”.

Sea cual sea la razón que llevó a Hollingshead a crear esta nueva manera de ver películas, lo cierto es que fue un gran éxito que rebasó incluso las ventas de los cines convencionales, siendo así que, para 1956 los autocinemas se habían extendido por toda la Unión Americana.  

¿Por qué triunfaron los autocinemas? 

  • Eran mucho más baratos que los cines convencionales, porque con un solo boleto podían entrar todos los que cupieran en un carro, en modo “auto sardina”. 
  • Podías llevar tus propias botanas y hasta tomarte unos tragos de alcohol mientras disfrutabas el film 
  • Los carros eran el lugar ideal para romancear o pasar una tarde de besos con tu pareja.

    Diversión en tu propio auto.
  • La calidad del audio de las películas era increíble, pues se transmitía por medio del radio de los autos.  
  • El sitio en el que se ubicaban fue diseñado de forma ideal, tenían rampas para que los carros se inclinaran ligeramente hacia atrás y no se obstruyeran la vista entre sí. 
Colocación ideal para los autos. 

El fin y el regreso de los autocinemas

A pesar del gran éxito de los autocinemas, en los años 80 muchos quebraron, pues con la llegada de las nuevas tecnologías, como las televisiones a color, el VHS y Beta, ya podías ver películas en pijama y pantuflas desde la comodidad de tu casa.  

Disfrutando el cine en casa.

Actualmente, debido a la pandemia, en México y en otros países se han vuelto a colocar nuevos autocinemas que han sido recibidos con gran agrado por parte de los visitantes; así que, tal vez hemos vuelto un poco a una manera antigua y diferente de ver cine.  ¿Y tú, ya viviste esta increíble experiencia? 

10 películas sobre amistades extrañas e inusuales

Desde 2011 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 30 de julio como el Día Internacional de la Amistad. Con motivo de la fecha ofrecemos, a continuación, una serie de amistades que marcaron el cine por su carácter inusual. Películas cuyos protagonistas son enteramente disímiles, o parejas estrafalarias y grupos insólitos, en su mayoría inadaptados y parias que, no pudiendo encontrar identificación ni reconocimiento en la sociedad, por lo menos lograron el consuelo mediante la fraternidad con otros igual de incomprendidos o marginados.

1 Mandariinid (Zaza Urushadze, 2013)

Mandarinas tiene lugar durante la guerra de Abjasia (1992-1993) entre chechenos y georgianos. Todos han huido de una aldea emplazada en el corazón de la contienda, excepto el viejo Ivo —que se niega a abandonar su hogar hasta que sus árboles de mandarinas den frutos suficientes para comerciar con ellos— y un amigo suyo. Independientemente de la guerra, todo parece discurrir con cierta tranquilidad en la vida del hombre hasta que en una reyerta frente su casa, varios soldados chechenos mueren y quedan gravemente heridos su compañero y un auxiliar bélico georgiano. Ivo resuelve acoger a ambos en distintas habitaciones de su pequeña casa sin que se enteren de que quien tienen al lado es un enemigo, aunque finalmente conocen la verdad y juran matarse en cuanto recobren la salud. Pero a lo largo de la película, estos hombres colmados de ira y orgullo patriótico, que no tienen otra opción que convivir con el otro, van descubriendo que lo que tienen al lado no es un enemigo de ningún tipo, sino un ser humano, bondadoso y moralmente íntegro. Y todo en buena medida gracias a Ivo.

2 As good as it gets (James L. Brooks 1997)

Sin duda la película más popular y comercial de la lista, la mayoría por lo menos una vez se ha encontrado con ella un domingo cambiando los canales. Melvin Udall es un escritor de best-sellers de más de cincuenta años completamente desencantado con la vida, racista, homofóbico y que, además, padece de trastorno obsesivo compulsivo. A lo largo de la película Udall, a fuerza de convivir continuamente con su vecino homosexual y con una camarera desgraciada de la que desde el principio está enamorado sin saberlo, va perdiendo su misantropía y su narcisismo para volcarse en el exterior, y empieza a comprender que hay otras personas en el mundo y que sus problemas no son menos importantes que los de él. Cuando en un viaje tienen que pasar varios días juntos los tres, Melvin empieza a entender que, después de todo, el del problema sí es él. A pesar de ser una comedia romántica, los personajes tienen múltiples matices psicológicos y conflictos enteramente humanos, y por ello jamás se acerca al tópico.

3 Withnail and I (Bruce Robinson, 1987)

El filme británico es considerado de culto desde hace varios años. Narra las vicisitudes de dos amigos eminentemente disfuncionales: Withnail y Marwood. Ambos beben en exceso (el primero mucho más que el segundo), son actores de teatro de veintitantos y llevan mucho tiempo desempleados. Aunque de caracteres diametralmente opuestos —Withnail es aparatoso y sumamente histriónico y quejumbroso; Marwood, introspectivo y silencioso— comparten la desesperación, la desmoralización y la búsqueda de sentido. Los extraños amigos harán un viaje al campo con el objeto de apartarse del trajín y la confusión de la ciudad y tratar de poner orden a sus mentes, en una historia repleta de diálogos fársicos, incidentes absurdos y situaciones tan sombrías como cómicas.

4 Down by Law (Jim Jarmusch, 1986)

Tres hombres se conocen en la cárcel: un proxeneta, un turista italiano y un DJ. ¿Qué tienen en común, y qué tienen que ver? Absolutamente nada. Ya esto por sí solo describe lo variopinto de la cofradía, que finalmente escapa de la prisión y emprende un viaje en lo furtivo de bosques y caminos solitarios para evitar ser descubiertos, en una película a la que no le importan el crimen ni su esencia, la justicia, ni la perspectiva institucional o jurídica. Y ni siquiera la carcelaria pues no es intención del director retratar la vida de encierro por aprehensión, sino simplemente ir creando una sutilísima complicidad entre personas desconocidas entre ellas y de personalidades discordantes, que finalmente cristaliza en amistad.  Como es costumbre en Jarmusch, en Down by Law recurre completamente al minimalismo: unos pocos espacios, poquísimos personajes y economía de recursos de todo tipo. Pero no necesitó más para dejar asentado en la memoria de quienes la vimos, una portentosa y perdurabilísima historia de compañerismo y amistad.

5 The Elephant Man (David Lynch, 1980)

Basada en la historia real del decimonónico Joseph Merrick, un hombre repleto de tumoraciones y malformaciones que era exhibido en circos como un monstruo. Merrick es encontrado por el médico Frederick Treves y acogido por él de forma vitalicia en el hospital en que trabaja. Paulatinamente Treves y Merrick desarrollan un cariño íntimo rayano en lo filial. Quizá lo más insólito del filme, tan descarnado y desolador como conmovedor, es la manera en que Lynch nos sumerge en la concepción, por lo demás intemporal, de la normalidad (y la carencia de ella). Aquí el sentido humano y la valía del hombre independientemente de su apariencia son reivindicados ante el inclemente ojo social por Treves, quien presenta públicamente a Merrick y lo hace vivir de verdad por primera vez, llevándolo a teatros y demás. Treves también invita al hospital a decenas de personas de las más altas clases —incluyendo ni más ni menos que a la princesa de Gales— para que se acerquen a Merrick, conversen con él y conozcan al hombre detrás de la máscara de deformidad.

6 One Flew Over The Cuckoo’s Nest (Miloš Forman, 1975)

Atrapado sin salida es quizá la película más conocida de las hasta ahora mentadas. Si bien no podemos hablar de amistad sensu stricto, es indudable que desde que el carismático criminal (que nunca sabemos si realmente lo es) Randle McMurphy llega al hospital psiquiátrico a subvertir por completo el statu quo reunión tras reunión clínica, logra establecerse una auténtica —y comiquísima— hermandad de hombres con varios estadios de trastorno mental, desde la neurosis socialmente tolerada de algunos que están ahí por voluntad propia, hasta la completa vesania de otros. McMurphy enseña a los pacientes —a los puede y están en condiciones de entenderlo— algo que en apariencia resulta simple y sencillo pero que para personas en la situación de estos pacientes no lo es: tratar de pasarlo bien.

7 Midnight Cowboy (John Schlesinger, 1969)

Simplemente ver a un Dustin Hoffman, de menos de 1.70 de estatura, caminando —cojo y encorvado— por las calles de Nueva York al lado de un Jon Voight de 1.90 con disfraz de vaquero, resulta por lo menos hilarante. Ahora sumémosle que uno es un vagabundo estafador y el otro un exlavaplatos recientemente convertido en gigoló bisexual. Pocas parejas, tanto en suma como en parte, pueden tildarse tanto de escorias sociales como esta, incluso hoy, a más de medio siglo del lanzamiento de la película. Pero ¿esto por sí solo es suficiente para que una historia sea persuasiva y dramáticamente bien lograda? Evidentemente no, pero tanto la sordidez física y espiritual que pervive por toda la película como la complejidad psicológica y la espiral moral descendente de los personajes, hacen de este un filme inolvidable.

8 Bande à part (Jean-Luc Godard, 1964)

El nombre de la película (Banda aparte en español) ya en sí mismo sería idóneo para esta lista. En esta historia con más de una escena que se ha plagiado y homenajeado decenas de veces en la historia del cine, una mujer conoce a un hombre y le confiesa que en la casa en que vive con su tía hay varios fajos de billetes y quiere robarlos. El hombre avisa a un amigo suyo, y la tríada decide ir a la casa y asaltar a la tía. El grupo pasará por múltiples peripecias y entre dos de ellos la amistad se convertirá al final en un fuerte vínculo sentimental. Godard siempre ha sabido compensar sus deficiencias narrativas y ciertas antitramas con diálogos sólidos y memorables, así como con episodios y situaciones muy particulares.

9 I Vitelloni (Federico Fellini, 1953)

Conocida en español como Los inútiles, esta es una de tantas películas de Fellini con personajes marginales (véanse La strada o Le notti di Cabiria). Versa sobre los días y noches de errancia de un grupo de hombres desempleados que frisan los treinta años, y que no parecen querer tener empleo nunca. La naturaleza de los seis inútiles es enteramente paradójica: quieren huir de la vida de tedio en que están inmersos, pero no hacen nada para salir de ella, y esto los lleva a un indefectible círculo vicioso. Después de todo, ¿qué puede ser más marginal que un grupo de hombres de su edad que no hacen nada para ganarse la vida?

10 Freaks (Tod Browning, 1932)

Película de culto por antonomasia, trata al igual que El hombre elefante sobre seres considerados como fenómenos. La diferencia es que en la historia de Browning son más de veinte. Un grupo circense con malformaciones de todas índoles: enanos, hermafroditas, siamesas, mutilados y mancos. Aquí la naturaleza de la amistad y las relaciones es compleja pues no se trata ni por asomo de una narración que ofrezca consuelo de ningún tipo —quizá aún menos que la de Lynch— pues estos seres, los más repudiados de todos, saben que no tienen nada más que a sí mismos y a otros como ellos, y que durante toda su vida tendrán que permanecer unidos frente a los prejuicios, la injuria y la vejación. Pero igual que en El hombre elefante por lo menos hay —aquí son dos— personas que están dispuestas a hacer justicia a estos completos parias. Y si no resulta fácil llevar al cine una historia como esta hoy en día, ya puede imaginarse cómo fue en 1932.

Cuando llegó la Fuerza

El relato de “yo fui al estreno de La Guerra de las Galaxias” es ya una fantasía colectiva, casi un recuerdo creado de quienes tienen la edad suficiente para contarlo: los primeros acordes del glorioso tema de John Williams, el texto introductorio que se va alejando de la mirada, la nave espacial en primer plano que se queda en la retina del espectador…

Desde su estreno, la “telenovela espacial” creada por George Lucas inspirado en Flash Gordon (serie de los años 30 sobre un viajero intergaláctico) resultó un éxito y logró recaudar en su primer año 79 millones de dólares en taquilla, equivalentes a 300 millones de dólares de la actualidad.

Pero esa no fue su única inspiración. Lucas había leído la obra del filósofo Joseph Campbell, que en El héroe de las mil caras (1949) afirmaba que todos los relatos que nos emocionan, desde La Odisea de Homero hasta las aventuras del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda (hoy diría que la saga de Hary Potter) tienen algo en común:

Cuentan una historia con la que nos podemos identificar, acerca de un joven héroe que tiene una misión por cumplir, una dama por rescatar y muchas aventuras que vivir en el camino.

Una vez que descubrió este secreto, Lucas puso manos a la obra y se pasó un año escribiendo un guion que contara esas aventuras que nos gustan desde hace muchas generaciones y, en lugar de ponerla en la Tierra, la ubicó en una galaxia muy muy lejana.

Greg Rakozy, Unsplash

Algunos datos curiosos

  • El guion original tenía más de 200 páginas y la historia completa de la primera trilogía. Como Lucas vio que sería muy difícil filmar todo, decidió dividirlo en tres y hacer solo la primera parte. Solo si tenía éxito haría las dos restantes.
  • En origen, el apellido de la familia Skywalker (“Caminante del cielo”) era Starkiller (“Asesino del cielo).
  • Peter Mayhew, que hacía de Chewbacca, medía 2.20 metros. Kenny Baker, que hacía de R2D2, medía un metro.
  • El cuerpo y la voz de Darth Vader son de dos personas distintas: David Prowse, un tipo alto y fuerte, pero con voz tipluda puso el cuerpo, mientras que James Earl Jones, un afroamericano que había sido tartamudo, puso la voz.
  • Los sonidos de las naves y las armas se obtuvieron con secadoras de pelo, cables de acero, proyectores de cine, motores y radios descompuestos.
  • La voz de Chewbacca tiene partes de gruñidos de oso, tigre, morsa y perro; R2D2 es la voz de un adulto haciendo como bebé combinada con pitidos de un sintetizador electrónico.
  • “I have a bad feeling about this” (algo así como “esto me da muy mala espina”) es una frase que se repite en todas las películas de la serie.

  • Star Wars fue la primera película que demostró que se podía ganar dinero en taquilla y también vendiendo productos de la marca como playeras, álbumes, figuras de los personajes, etc. (actualmente hay más de 90 mil objetos coleccionables).
  • Lucas les pidió a los productores una parte de las ganancias por el merchandising de la película y esto fue lo que lo hizo millonario.
Billy Huynh, Unsplash

Tres conceptos básicos de Star Wars

  1. La Fuerza. Es una energía creada por todas las cosas vivientes. Tiene un lado luminoso y un lado oscuro.
  2. Jedi. Es una orden de caballeros que trabajan con el lado luminoso de la fuerza.
  3. Sith. Son caballeros que trabajan con el lado oscuro de la fuerza, obtienen su poder de emociones como la ira, el miedo y el odio. Son eternos enemigos de los jedi.
Foto de la NASA, Unsplash

Arquetipos intergalácticos

Los personajes de Star Wars son arquetipos, es decir, el ejemplo más perfecto de algo o, siguiendo la teoría del psiquiatra Carl Jung, la idea que todos tenemos de lo que debería ser alguien. En el caso de la primera trilogía, estos son algunos:

Luke Skywalker es el joven héroe. Un muchacho noble y con grandes sueños que no puede realizar hasta que un evento inesperado le revela que él es “el elegido” para revolucionar y estabilizar el sistema.

Darth Vader es el héroe maldito. Muchos pensaron que era “el elegido”, pero cayó al lado oscuro y sus propios actos destruyeron lo que amaba. Vive con ira y resentimiento.

Obi-Wan Kenobi es el maestro. Fue maestro del héroe maldito y guía al joven héroe para que no caiga en los mismos errores que aquél.

Leia Organa es la dama en apuros. Aunque está prisionera, tiene mucho carácter y una vez liberada, será responsable de restaurar las leyes y poner orden.

Han Solo es el aventurero. Es un mercenario, pero, aunque parece que nada le importa, en realidad es leal y cree en el honor.

Chewbacca es el héroe coyote. Es el último de su tribu, un solitario cuya misión es acompañar al aventurero para calmar sus ímpetus.

Yoda es el viejo sabio. Maestro de maestros, su gran sabiduría ayuda al joven héroe a tener disciplina para cumplir su misión.

Darth Sidious (el Emperador) es el monstruo. Es la encarnación del mal, destruye cuanto encuentra para alcanzar el poder absoluto.

R2D2 es el técnico. Curioso, creativo y juguetón, encuentra soluciones de forma inesperada y sabe improvisar en situaciones de peligro.

C3-PO es el espantapájaros. Aunque es un miedoso, su papel como intérprete y mediador es importante. Funciona como señuelo para confundir al enemigo.

Alexis Antonio, Unsplash

Foto de entrada por Guillermo Ferla en Unsplash

ToTo: el cine se va de gira

Cien años de soledad, la novela cumbre del realismo mágico, empieza cuando Aureliano Buendía (“frente al pelotón de fusilamiento”) recuerda las maravillas que unos gitanos llevaban periódicamente a su pueblo: el imán, la lupa, el hielo. Eran los inicios de la vida en Macondo y sus habitantes o conocían aún muchos inventos y descubrimientos hechos por el hombre.

En México, nuestra realidad es similar. Hay amplias zonas marginadas donde los adelantos tecnológicos son cosas de ciencia ficción y las oportunidades de disfrutar eventos divertidos escasean. Así que cuando, de repente, llegan unos vehículos llamados “Totonetas” y bajan de ellos unas personas que distribuyen volantes que dicen que por la noche algo extraordinario (y gratito) ocurrirá, la emoción de grandes y, sobre todo, de chicos, es inmensa.

Si además agregamos que con el equipo vienen unas bicicletas que lo cargan de energía y quien quiera hacerlo puede pedalear un rato, la comunidad entera se llena de sonrisas.

Así funciona Cine Móvil ToTo.

Cultura + ecología + responsabilidad social

Cine Móvil Toto es una iniciativa coordinada por Roberto Serrano y Diego Torres, que tiene como objetivo difundir el cine mexicano en comunidades que tienen difícil acceso a verlo, y lo hace con un equipo que funciona con energía solar. Cada año recorren distintas zonas de México y promueven la cultura y el entretenimiento, así como la conciencia ecológica. Durante sus siete años de existencia, Toto ha alcanzado cifras asombrosas:

+ de 100,000 personas beneficiadas

+ de 60 películas mexicanas proyectadas

+ de 450 funciones

+ de 100,000 kilómetros recorridos

+ de 540,000 watts generados

Tan solo en su gira más reciente, donde visitaron el norte del país lograron neutralizar 27 toneladas de carbono, lo que les permitió recibir créditos de compensación de la organización México CO2 y hacer sus próximas giras con emisión neutra de carbono.

Otros aliados de Cine Móvil Toto son el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, que avala la colaboración de Toto en el cumplimiento de varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que la ONU ha establecido que se cumplan en 2030. Y Filmin Latino, la plataforma digital del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), que permite la difusión de cine nacional ofreciendo las películas de su catálogo.

Dolores Díaz, de IMCINE; David Colin, de México CO2; Roberto Serrano, de ToTo; Edgar González, del PNUD; Arturo Ledesma, de ToTo. Presentación a prensa de “Girando por el Sureste con Cine Móvil ToTo”.

Stop

Por ahora, Toto tuvo que suspender la segunda edición de “Girando por el Sureste con Cine Móvil ToTo” que daría funciones en comunidades de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La retomará cuando pase la contingencia por COVID-19.

En el cortometraje Enamorado del cine (República de Kirguistán, 2017), un niño de un pueblito de aquel lejano país que alguna vez perteneció a la URSS, llega a un galerón donde hay personas formadas. No tiene dinero para entrar, así que, asomado por una ventana, intenta ver lo que pasa dentro: un hombre pone una película VHS en una antigua videocasetera. En la pequeña tele a la que está conectada empieza a verse una película que el niño mira emocionado. Tanto como los espectadores que, mientras pedalean, contemplan lo que pasa en una pantalla mucho más grande y, por añadidura, verde.

Material de promoción de “Girando por el Sureste con Cine Móvil ToTo”.

Pesadillas de H.R. Giger

La ciudad de Gruyères, en Suiza, no solo es famosa por el queso que lleva su nombre, sino porque ahí, en el castillo de Saint Germain, desde 1998 se exhibe la obra de uno de los artistas más escalofriantes e influyentes de la era contemporánea.

 

Hans Ruedi Giger nació en 1940. Desde su niñez tenía pesadillas. En la adolescencia sus obsesiones fueron las armas y el sexo: se masturbaba en un rincón del salón de clases y desarmaba pistolas para limpiarlas y examinar su mecanismo. Años más tarde, cuando estudiaba arte en la universidad, experimentó con la teoría de la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, de lo que resultó el trabajo final Station Passage (1965), donde ya se ven máquinas insertadas en seres deformados, como preámbulo de sus característicos biomecanoides.

Transiciones

Una vez graduado, en 1966, H.R. consiguió su primer trabajo como diseñador de muebles de oficina. Ese año fue fructífero, aprovechó su insomnio para desarrollar los materiales de su primera exposición individual. También conoció a la actriz y modelo Li Tobler, de quien se enamoró locamente y que se convirtió en su musa.

(Poco a poco su arte evolucionaría, al probar nuevos materiales y variar los temas de sus obras sin jamás abandonar la oscuridad: de tinta, navajas y papel de radiografía a aerógrafo; de muebles por encargo a la temible silla de huesos Harkonnen; de torsos egipcios a esculturas siniestras; de paisajes al óleo a inquietantes imágenes de metálicos-enormes penes-mangueras insertos en mujeres intensamente sensuales; de performances a escenografías y otras creaciones cinematográficas… La relación con Li terminaría catastróficamente con el suicidio de la actriz a los 27 años a causa de la depresión.)

Monstruos del espacio

Los trabajos de Giger siguieron su curso: diseño de pósters y portadas de LPs, una sucesión de exposiciones individuales y trabajos colectivos, diseños espaciales y pintura erótica.

Empezó a dibujar los enormes gusanos extraterrestres concebidos por Frank Herbert en la novela Dune, para una adaptación al cine que Alejandro Jodorowsky nunca logró concretar.

Realizó una serie de terribles y asombrosas imágenes inspirado en el Necronomicón, libro imaginado por H.P. Lovecraft que muchos desearían que existiera en la realidad.

El cineasta Ridley Scott vio estos trabajos y lo contrató para diseñar la escenografía y el xenomorfo protagonista de la película Alien (1979). Gracias a esta, fue conocido en muchas partes del mundo y obtuvo un premio Oscar por Mejores efectos visuales.

Biomecanoides

Así, entre insomnios y pesadillas, lecturas estremecedoras y una intensa experimentación, Giger fue inventando su propio estilo artístico, fundado en la teoría del biomecanismo, donde seres vivos se conectan con máquinas para convertirse en biomecanoides, unas criaturas a medio camino entre lo orgánico y lo artificial, que habitan en paisajes saturados de patrones metálicos. Es también una forma de protesta contra la industrialización exacerbada, el consumismo y otras miserias que atormentan al hombre contemporáneo.

Giger transformó sus pesadillas en exquisitas obras de arte que muchos no soportan ver. Dejó de hacerlas a los 74 años, cuando cayó por las escaleras de su casa y murió. Nos dejó su universo particular, terrorífico e inexplicable, fuera de este mundo y tan terrenal como el sexo.

Todas las imágenes son fotografías de la exposición “Solo con la noche”, que se presenta en la Ciudad de México.

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 2)

  1. Se puede ser otros sin dejar de ser uno mismo. Durante su vida, David Robert Jones fue Ziggy Stardust, The Thin White Duke, Halloween Jack, Aladdin Sane (A lad insane) y más, pero nunca dejó de ser David Bowie. En el caso de Ziggy, cuando se dio cuenta de que el personaje prácticamente lo estaba “parasitando”, decidió acabar con él, y lo hizo abiertamente, durante un concierto el 3 de julio de 1973: “Lo maté. Un golpe cruel y cortante pero tuve que hacerlo. A veces tienes que ser cruel para ser amable.”
  2. Los artistas pop son cultos. La verdad es que Bowie leía un montón y sabía bastante de artes plásticas (incursionó en la pintura, pero era bastante malito, así que se dedicó al coleccionismo), sus letras están llenas de referencias literarias, artísticas, cinematográficas o de la cultura popular.
  3. Se puede sobrevivir. A la drogadicción, al alcoholismo, a la locura. El medio hermano de Bowie se suicidó en el psiquiátrico donde trataban su esquizofrenia. David siempre se sintió cercano a la locura, sentía miedo de heredar esta enfermedad que padecieron varios miembros de su familia. En una época consumió tanta cocaína que fue un milagro que lograra superar la adicción, que luego cambió por el alcoholismo para al final rehabilitarse por completo y terminar sus días como un respetable padre de familia.
  4. Podemos ser solitarios, pero no estamos solos. Muchas de sus letras hablan de soledad, de aislamiento, de ansiedad. Su música es el soundtrack de muchas vidas, porque al parecer, muchos nos sentimos solos. Y sin embargo, “oh, no, love, your not alone”, nos canta desgarrado (en “Rock’ n’ roll Suicide”), “I’ve had my share, I’ll help you with the pain”, nos consuela.
  5. Y porque nos da la esperanza de que podemos ser héroes, aunque sea por un día.

 Foto de entrada por Luca Dugaro en Unsplash

10 cosas que aprendí de David Bowie (parte 1)

David Robert Jones (Londres, 1947-EE. UU., 2016) fue mundialmente conocido como David Bowie. Es considerado uno de los músicos más influyentes del siglo XX y paralelamente hizo carrera como actor. Como cantautor ejecutó diversos géneros y adoptó varios alter egos, de entre los que sobresalen Ziggy Stardust y Thin White Duke. Como actor, fue rey de los duendes en Laberinto (1986) Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo (1988) y Nikola Tesla en The Prestige (2006). Se le reconoce por temas como “Space Oddity”, “Ashes to Ashes” o “Heroes”, aunque su herencia musical es mucho más extensa. Es un ícono de la cultura pop.

Sus fanáticos nos obsesionamos con su música, su talento y su apariencia. Además de disfrutarlo como artista, he aprendido de Bowie algunas cosas que van más allá de su legado musical.

  1. Se puede ser mejor siendo diferente. Un día me preguntaron: ¿Qué prefieres ser: mejor o diferente? Aunque la respuesta parece obvia para mí no lo fue. ¿Mejor en qué o mejor que quién? Cuando empecé a conocer y a admirar a Bowie empecé a entenderlo: él nunca se pareció a nadie más que a sí mismo y esto le bastó para ser el mejor.
  2. El sexo fluye y fluye y fluye… De un chico aparentemente masculino pasó a tener una imagen andrógina, luego a vestirse de mujer. Se decía que vivió en pareja con hombres, con mujeres y que participó en orgías. Dijo que era homosexual y después cambió de opinión y se declaró bisexual para, finalmente ser un padre de familia hetero. Al final, para él las especulaciones sobre su sexualidad no fueron más que etiquetas sin importancia.

    Como Ziggy Stardust (1973).
  3. Además de buen músico ser puede ser un buen mercadólogo. Quien piense que crear Ziggy Stardust fue para Bowie pura inspiración artística está en un error. Él deseaba ser famoso y no lo había logrado, así que decidió conscientemente crearse una imagen inolvidable que sorprendiera y vendiera. Incluso declararse bisexual fue una ocurrencia en su momento para que se fijaran en él (después lo negaría, al fin que ya era famoso). Así que no basta con ser talentoso, hay que hacer un esfuerzo extra para que los demás lo noten y (seamos realistas) poderlo capitalizar.
  4. Se puede crear música de un montón de géneros sin perder la esencia. Blue eyes soul, jazz, glam rock, hip-hop, heavy metal, electrónica, pop, alternativa… A Bowie se le relaciona con una larga lista de géneros musicales, incluso se le considera iniciador de algunos. Lo cierto es que, incluso cuando en ocasiones se alejó de sus raíces glam (y fue criticado por ello) nunca renunció a experimentar. Su voz y estilo, tan imitados y “homenajeados”, son tan suyos que resulta inconfundible.

    Como The Thin White Duke (1976), foto de Jean-Luc Ourlin.
  5. La belleza es un concepto. Le muestro imágenes de Bowie a mi hijo de 11 años y él me va diciendo: “Chico… chica… chica… alien… señora… señor… chico… alien”. Yo le digo que es hermoso y él responde que le da miedo ese señor tan flaco y pintado y con ropa tan extraña. Es que para muchos Bowie no es de este mundo, simplemente no hubo nadie como él. Para mí su belleza radica en esa confianza en sí mismo, en la audacia, en la personalidad que transmiten sus ojos, sus facciones y sus movimientos, no en lo que los cánones de belleza (siempre cambiantes), prescriben.

Foto de entrada por David Preston en Unsplash

“Nada es privado”, el documental de Netflix que nos permite conocer los detalles más oscuros del escándalo Cambridge Analytica

El filme también aborda la actualidad del internet, así como las consecuencias del mal uso de nuestros datos personales.

“Nada es privado” (The Great Hack) es el título y la advertencia principal del nuevo documental de Netflix que explora los hechos ocurridos durante el escándalo de Cambridge Analytica; donde se presentan los testimonios de algunos de los principales protagonistas del caso, además de invitarnos a reflexionar sobre la responsabilidad que deberíamos tener con el uso de nuestros datos personales, en una era donde pareciera ser que la democracia y el libre albedrío han pasado a ser cosas del pasado.

El filme dirigido por Karim Amer y Jehane Noujaim inicia con el testimonio de David Carroll, un profesor de Parsons School of Design que decidió iniciar un juicio en Londres contra Cambridge Analytica para exigir la devolución de sus datos personales, los cuales afirma fueron usados de forma ilegal, y sin su consentimiento explícito. De esta manera, el documental nos invita a indagar junto al profesor Caroll sobre todo lo que hubo detrás de este famoso escándalo, conociendo los testimonios de varias de las personas que lo vivieron de cerca, como el ex ejecutivo de la compañía, Julian Wheatland; la reportera de The Guardian y principal investigadora del tema, Carole Cadwalladr; y Brittany Kaiser, la ex directora de desarrollo de la consultora y una de las empleadas más cercanas de Alexander Nix, ex Director Ejecutivo de Cambridge Analytica.

Durante sus casi dos horas de duración, “Nada es privado” nos permite conocer a fondo los verdaderos alcances y consecuencias de la recopilación de datos, dejándonos ver gran parte de los documentos que Kaiser aún posee sobre Cambridge Analytica, donde hablan no solamente de su metodología basada en big data, sino también de su participación en las elecciones de 2016 en Estados Unidos, en el Brexit, y en distintos comicios presidenciales de países en desarrollo como Trinidad y Tobago y Brasil.

De esta manera, “Nada es privado”, disponible en Netflix desde el pasado 24 de julio, se presenta no solo como uno de los contenidos obligados para todos los especialistas en TI, sino también para el público en general, ya que procura concientizarnos sobre el comportamiento que tenemos a diario en internet y redes sociales, especialmente en Facebook, donde sin saberlo, ya formamos parte de una aldea digital de más 2 300 millones de personas, cuyo principal activo es el uso de los datos personales que compartimos día con día, disponibles para la manipulación acorde a los intereses del mejor postor.

* Artículo generado por 360 grados on demand para maps.com.mx, 09 de septiembre 2019.

Foto por Markus Spiske en Unsplash

Razones por las que no debes de perderte Warcraft: the Beginning

warcraft

 

No cabe duda de que hablar de Warcraft es remitirnos a todo un suceso cultural el cual, desde 1994 (fecha del lanzamiento del primer vdeojuego), no ha hecho más que expandirse de forma imparable.

Más de veinte años tuvieron que pasar para que el fantástico mundo desarrollado por Blizzard Entertainment tuviera su muy necesaria adaptación fílmica; misma que está comandada por un director con una corta pero muy intensa trayectoria: Duncan Jones.

Desde el principio, quedó más que claro que el director de Moon (2009) tenía como principal preocupación mostrarnos una obra verdaderamente cautivadora y estimulante: algo que estuviera más allá clichés y convencionalismos. Mismo propósito que dio como resultado una obra verdaderamente revolucionaria.

Warcraft: the Beginning es una cinta que se vale de las herramientas más innovadoras dentro del ámbito cinematográfico para ofrecernos una gama de texturas y sensaciones que pocas películas se atreven a conjurar.

A pesar de que las actuaciones de los protagonistas “humanos” (Travis Fimmel, Ben Foster, Dominc Cooper) son, en el peor de los casos, más que convincentes, no cabe duda de que el mayor logro de la cinta es esa naturalidad con la que nos presenta a un conjunto de seres fantásticos que se antojan perturbadoramente reales.

Los orcos, por supuesto, son la principal carta de presentación de dicho experimento. Actores como Tomy Kebbell (Durotan), Daniel Wu (Guldan) y Robert Kazinski (Orgrim) son quienes realmente se roban la cinta gracias a su increíble caracterización en CGI, misma que nos hace sentir que la fantasía es algo absolutamente factible.

Este fenómeno  se torna doblemente interesante si tomamos en cuenta que la principal finalidad de los juegos originales es sumergir al usuario en un universo completamente realista.

A pesar de que el desarrollo de la historia no se salva de ciertos lugares comunes, no cabe duda de que la propuesta estética y conceptual de la cinta es un asunto verdaderamente sorprendente que logra eclipsar sus pocas fallas.

Definitivamente, una experiencia altamente disfrutable, tanto para fanáticos de la saga, como para individuos que nunca han probado el videojuego.