¿Por qué nos gustan las historias de terror? Parte I

Por qué nos gustan las películas de terror

Por Gabriel Guajardo

¿Nunca te has preguntado por qué nos gusta ver, leer o escuchar historias de terror? Aquí te contamos.

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Es curioso observar cómo hay personas que disfrutan profundamente de las películas de terror —todos tenemos a un amigo así—, mientras que otras, en muchas ocasiones, de plano no pueden terminarlas —todos tenemos a otro amigo así—. 

Eso es lo extraordinario de este género, es el único que provoca reacciones tan extremas dentro de nosotros. Y justamente por esa razón es que decidimos profundizar un poco en cuáles son las causas de tales efectos. 

Bueno, primero lo primero, “horror” es una palabra que se deriva del griego phryke y, en resumen, significa ‘estremecimiento, escalofríos y poner los vellos de punta’. Es por eso que este género narrativo se bautizó de esa manera en Estados Unidos y hoy es un pilar dentro de la cultura pop a nivel global, ya que goza de un gran auditorio. 

Más tarde, en países como México, se popularizó el término como cine de terror, y se aplicó como sinónimo de horror, aunque su origen proviene del latín terreo que significa ‘hacer temblar’. 

Pero llegó el momento de profundizar: más allá de la típica adrenalina, las mariposas en el estómago y de cerrar con mucha fuerza nuestros ojos porque “ya no queremos seguir viendo”… ¿Qué pasa dentro de nuestra cabeza?

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¿Por qué nos gusta el terror? Esa es la cuestión

Un reportaje del The Washington Post relata los resultados de un estudio que se enfocó en tomar imágenes cerebrales y encontró que ver películas de terror activa regiones en nuestro cerebro que responden a cómo reaccionamos frente a alguna amenaza; es decir, se activa la amígdala, la corteza prefrontal y la ínsula, ya que nuestra mente asume que el peligro es real —aunque lo que estamos viendo es una ficción—.

A algunas personas les fascina consumir horror y esto responde a que la exposición a actos aterradores los estimula. En su caso, como lo confirma un análisis de diversos estudios al respecto por Harvard Business Review, la estimulación es positiva porque experimentan emoción, pero curiosamente, en las partes más terroríficas es cuando la bioquímica de su cuerpo cambia, se genera la liberación de adrenalina y eso produce sensaciones más intensas que, en su caso, se traducen en excitación e incluso alegría.  

En ese mismo informe, por ejemplo, hablan de otros motivos interesantes, como el hecho de que nos gusta vivir experiencias novedosas; en ese sentido, subgéneros como el apocalíptico o el zombi nos permiten visualizarnos en realidades alternas que prácticamente nunca viviremos. 

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¿Estamos locas las personas que amamos el terror?

Año con año hay más interés en la comunidad científica por estudiar el horror y sus efectos dentro de nosotros. Por ejemplo, el reportaje de Harvard Business Review habla sobre un estudio que demuestra que el horror puede ser un catalizador para enamorarte; en ese marco, hay investigaciones que afirman que ir con una cita a una experiencia terrorífica (película, parque temático, etc.) puede “aumentar la emoción que sentimos el uno por el otro”.

Entonces, si el horror es capaz de ser un motor para el amor entre dos personas, tenemos que considerar que los amantes del horror no están simplemente “locos”, es solo que su cuerpo y mente se estimula diferente. 

En ese sentido, por ejemplo, Recreational Fear Lab asegura que sentir miedo por diversión estimula el autoaprendizaje y la autoeficacia; incluso, son personas “capaces de desafiar sus miedos, desafiarse a sí mismos a enfrentar sus miedos”, asegura Coltan Scrivner, uno de sus científicos investigadores.

Además, y aunque sea difícil de comprender, estas personas son tremendamente empáticas, ya que un estudio revela que las personas que ven mucho cine de horror muestran un componente afectivo/emocional, el cual genera simpatía y preocupación por los demás, por aquellas víctimas que ven en dichas historias terroríficas y comparten todo lo negativo que les está ocurriendo. 

Al parecer, ser amante del horror también significa que eres una buena persona, mira nada más, quién lo iba a decir: la ciencia.

En este enlace puedes leer la segunda parte de esta importante información.

Y ya que llegaste hasta acá, no te espantes y haz clic en este enlace para conocer qué tan terrorífica es la diferencia entre el sentido figurado y el sentido literal.