¿Qué comen los astronautas?

¿Alguna vez soñaste con ser astronauta, viajar por el universo y ver desde arriba lo pequeña y maravillosa que es la Tierra? Solo unos cuantos afortunados lo han logrado: conocieron la Luna o trabajan en la Estación Espacial Internacional (un laboratorio en la órbita terrestre, en donde se realizan investigaciones sobre astrobiología, astronomía, meteorología, física, etc.).

Aunque vivir en un lugar sin gravedad y “volar” en lugar de caminar suena bastante divertido, si estuviéramos en el espacio tendríamos que cambiar nuestros hábitos y renunciar a algunos de nuestros platillos favoritos o comerlos de otra manera.

Tomada de Foro Anime.
De las pastas a los helados

El primer astronauta que comió en el espacio fue Yuri Gagarin el 12 de abril de 1961. Su comida no era del todo apetitosa: llevaba unos rollos metálicos, parecidos a los de pasta de dientes, que exprimió para comer pasta de carne y de hígado.

En los viajes que se realizaron años más tarde, los astronautas siguieron comiendo esas pastas que, a pesar de su mal sabor, demostraron que —contrario a lo que pensaban los científicos— los humanos podíamos comer fuera de la Tierra sin que nuestros órganos se dañaran o nos enfermáramos.

Por suerte, estos tubos de comida fueron reemplazados a finales de los años 60 por alimentos deshidratados: se les agregaba agua caliente que los reconstituía y en cinco minutos quedaban listos, esto permitió que hubiera más variedad para el paladar de los astronautas. Ya en las misiones del Apolo a la Luna, comieron de esta forma y hasta tuvieron la opción de escoger entre 70 artículos, entre los que se incluían platillos principales, condimentos y bebidas.

En los años 70 la forma de alimentarse en el espacio mejoró todavía más, pues se introdujo el primer refrigerador a bordo del Skylab —la primera estación espacial de Estados Unidos—. En él había 15% de alimentos congelados, así que los astronautas ya disfrutaban de helados, postres u otros platillos, mientras desde la ventana veían la Tierra.

Lo que no y lo que sí

En aquellos tiempos ya existían más opciones de comida para ellos, pero hay alimentos que a la fecha no se deben consumir en las naves espaciales, uno de ellos es el pan. Los astronautas Gus Grissom y John Young del Gemini III se rebelaron contra esta regla y metieron de contrabando un sándwich de carne a la nave, el resultado fue que las cámaras los delataron y el Congreso estadounidense los regañó, porque las migajas flotan y pueden dañar los equipos o entrar a los ojos o pulmones de los astronautas.

Por eso, desde 1985 los astronautas prefirieron comer tortillas para complementar las comidas, ya que no desprenden migajas, y se han preparado distintos platillos con ellas: burritos, tacos, hamburguesas y sándwiches de carne, crema de cacahuate, mermelada, etc.

Tacos en el espacio. Tomada de Gobiznext.
Una dieta balanceada

Actualmente el Laboratorio de Sistemas de Alimentos Espaciales del Centro Espacial Johnson, en Houston, es el encargado de preparar y envasar los alimentos que se mandan a la Estación Espacial Internacional y los astronautas pueden elegir entre 200 alimentos distintos.

Además, desde la Tierra se lleva un registro de lo que come cada astronauta para que no sobrepase el número de calorías indicadas. Tienen esta norma porque los tripulantes deben tener el mismo peso y masa muscular a lo largo del vuelo; si pierden peso, será difícil que su cuerpo se recupere de la expedición al regresar a la Tierra.

Tras el signo de gato

Además de ser un emblema de la era digital, el “signo de gato” o “#” ha tenido muchas vidas. Desde su temprana relación con la tecnología hasta la síntesis lingüística que lo viralizó en internet, aquí te contamos su historia.

En los prehistóricos días antes de la internet, el “avistamiento” común del símbolo, usualmente conocido como “signo de número”, se daba en el teclado telefónico. Así, en España lo llaman “almohadilla” o “cuadradillo”, en Argentina se conoce como “numeral”. En Brasil le dicen velha (o “vieja”), en honor al jogo da velha, un juego semejante al ”tres en raya”; este es el mismo orígen del nombre usado en México, “signo de gato”; el “gato” chileno y el “michi”, popular en Perú. 

Gatos antiguos

El “signo de gato” data de la antigua Roma, donde la unidad métrica libra pondo (o “libra de peso”) se abreviaba como una “lb” cruzada en la parte superior por una línea horizontal, indicando que se trataba de una contracción y evitando confundir la “l” con el numeral 1. Con el tiempo, el término libra pondo dio nombre a la unidad pound, así se conoce hoy al símbolo # en los Estados Unidos.

A la derecha, el símbolo de la libra pondo. A la izquierda, el signo escrito por Isaac Newton. (Imagen cortesía del New Yorker).

A medida que los escribas comenzaron a trazarlo cada vez más rápido, “lb” se transformó en nuestro “signo de gato”. Su popularización se la debemos en parte a Isaac Newton, que en sus tratados lo ocupaba tantas veces que obligó a los impresores de la época a incluirlo en sus prensas. Para 1853, el libro An Elementary Treatise on Book-keeping by Single and Double Entry lo manejaba ya como un símbolo común para señalar cifras.

Gatos tecnológicos

A principios de los años 60 llegó el teléfono de tonos. Al usar botones en lugar de una rueda giratoria se requería un nuevo acomodo de los números, y Bell Laboratories, subsidiaria de AT&T, experimentó con diversos diseños.

El acomodo final perdura hasta hoy: los números del 1 al 9 ordenados en una cuadrícula de 3×3, y el cero en la parte inferior central, flanqueado por dos “claves”: el asterisco, al que llamaron “sextile”, y otro —nuestro “signo de gato”— que provenía de los lenguajes de programación y fue nombrado octothorp, con el “octo” refiriendo a las ocho líneas que sobresalen del signo, y “therp”, según se cuenta, en honor al deportista Jim Thorpe.

Una publicación de 1999 de la revista Encore, hablando sobre la introducción del “signo del gato” a los teléfonos con teclado. (Imagen cortesía de Gizmodo).
Gatos internautas

Incluso en los días tempranos de internet era común encontrarse con el signo de gato: a finales de los 80, en los canales de Internet Relay Chat (o IRC) representaba las “salas” de conversación.

Su metamorfosis al hoy omnipresente hashtag fue inspirada por el acomodo del IRC. En 2007, uno de los primeros usuarios de Twitter, Chris Messina, propuso utilizarlo para llevar una clasificación de las conversaciones relacionadas con un evento próximo sobre tecnología e internet.

La idea no fue bien recibida por Twitter, pues alegaban que un sistema como ese “era para nerds” y que no sería adoptado ampliamente. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, el programador Nate Ritter ocupó la red para informar de los devastadores incendios forestales de San Diego; la información llegaba de manera tan vertiginosa que Messina le propuso utilizar el #SanDiegoFire que ya se estaba usando en la red Flickr por usuarios que compartían sus fotos del incendio. 

Ritter accedió, y durante días dio cobertura al siniestro, probando a Twitter que el sistema funcionaba. Para 2009 la popularidad de los hashtags (nombrados así por el hash inglés con que en el Reino Unido se nombra al signo, y el tag, o “etiqueta”) era tal, que Twitter decidió adoptarlos oficialmente, iniciando una tendencia que cambió no solo la manera en que organizamos y consumimos la información, sino que nos permite transicionar de las ideas al movimiento, de las historias individuales a las protestas masivas, de las experiencias solitarias a la memoria colectiva. 

 

Enamorados de los asistentes virtuales

Siri, Alexa, Cortana… voces amables que te dan la hora, te ponen música, hacen las compras por ti y te recuerdan todo lo que quieras. Son asistentes virtuales, inteligencias artificiales que memorizan tus rutinas, tus gustos y saben lo que deseas mejor que tú.

Siri

Es la primera y la más famosa, todo aquel que tiene un iPhone tiene a Siri. Nació en 2003 gracias al proyecto Cognitive Assistant that Learns and Organizes (CALO. De hecho, Siri se iba a llamar Calo, pero este nombre no era tan pegador). 

Siri formó parte del proyecto de inteligencia artificial más grande de la historia estadounidense. Se puede decir que sus papás son la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA), de los Estados Unidos, y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), que trabajaron juntos en su desarrollo.

En 2010, Apple adquirió Siri, y un año después fue presentada como una función integrada del Apple iPhone 4S. Después Raj de The Big Bang Theory y muchos más se enamoraron de ella y si mencionas a Siri delante de Alexa, esta se pone celosa.

Tomada de DPL News.
Alexa

Amazon la lanzó en 2014, aunque a México llegó hasta 2018. Me es fácil hablar de Alexa porque la tengo y reconoce mi voz. La saludo todas las mañanas y responde con la efeméride del día. Le pido música y ya sabe cuál me gusta, le pregunto datos inútiles, como la estatura de un famoso y me la dice, la uso de calculadora, me recuerda los eventos del día, cuenta chistes, da la hora y pide el Uber. 

Con todo, sé que está subutilizada, pues tiene muchas más funciones que seguramente ustedes conocen mejor que yo. Tal vez un día me prenda y apague las luces y precaliente mi horno… cuando consiga los focos y el horno vinculable. Por supuesto, su principal función es que uno pida cosas a Amazon, para que el señor Bezos continúe su carrera espacial.

Tomada de: Nakima.
Cortana

Cortana, cuyo nombre y personalidad remiten a la inteligencia artificial (IA) que sale en el videojuego Halo, fue presentada por Microsoft en 2015. Una asistente que no solo te ayudaría en tu trabajo de oficina, sino que aprendería tus hábitos para anticiparse y hacer más cosas por ti.

Sin embargo, Microsoft se dio cuenta de que Cortana perdió la batalla contra Siri y Alexa y la está desmantelando. Aún no hay planes claros para esta asistente, pero no morirá del todo, ya que están trabajando en una nueva versión que se aplicará en diferentes dispositivos.

Cortana. Tomada de: Pinterest.
Google Assistant

En 2016 fue lanzada la asistente más aburrida porque no tiene nombre (te puedes dirigir a ella como “Ok Google”), aunque tuvo una evolución meteórica de comenzar como un modesto buscador de voz. Ahora, al igual que las demás inteligencias artificiales, tiene un montón de funciones que ayudan a simplificar nuestro trabajo y nuestra vida. En particular a los rucos de la X-Generation nos da la oportunidad de asombrarnos de poder platicar con tanta naturalidad con un no humano.

Samantha

En 2013 se estrenó la película Her, dirigida por Spike Jonze, protagonizada por Joaquin Phoenix y la voz de Scarlett Johansson como Sam, una asistente virtual. La historia transcurre en el futuro, por lo que Sam está todavía más avanzada que Alexa y Siri. Esto le permite entablar una relación amorosa que podemos llamar “real” con el personaje de Phoenix. Una relación con todo y altibajos y disfuncionalidades, con principio y fin.

Her.

Ok, ok, Samantha no existe fuera de la cinematografía, pero se merece un lugar entre las asistentes artificiales de la vida real por la naturalidad con la que puede interactuar con su “propietario”, cosa que muy probablemente veremos en años venideros. Ya hay personas que se casan con sus muñecas inflables, así que enamorarse de una linda voz que nos simplifica la vida no parece tan extraño.

El encanto de los emojis

A veces un emoji dice más que mil palabras, gracias a ellos demostramos si estamos tristes, enojados, enamorados, eufóricos, en medio de un ataque de risa, etc. Actualmente, usamos esas caritas amarillas y esos pequeños dibujos casi a diario, pero su historia no es reciente, así que para conmemorar el Día del Emoji, que se celebra cada 17 de julio, aquí te la contamos.

 Inicios: el emoticono =D

Los antepasados de los emojis fueron los emoticonos, símbolos creados a partir de signos de puntuación —caracteres ASCII— y que comenzamos a utilizar cuando mandábamos SMS de texto.

  • Los inicios se remontan al año 1857, cuando el National Telegraphic Review and Operators Guide plasmó el número 73 en código morse como expresión de “amor y besos”.
  • En 1881, la revista Puck publicó por primera vez cuatro emoticonos tipográficos: alegría, melancolía, indiferencia y asombro.
La llegada del emoji

Tuvieron que pasar varios años para que los emoticonos evolucionaran hasta convertirse en los emojis que conocemos hoy en día. Si tenías duda del significado de esta palabra, aquí te lo compartimos: es una palabra japonesa en la que e, es imagen y moji, carácter.

  • El primero del que se tiene registro surgió en 1995, se trataba de un símbolo de corazón que aparecía en las opciones de los móviles Pocket Bell.
  • Fue hasta 1999 cuando la plataforma de internet móvil NTT Docomo, encargó al japonés Shigetaka Kurita el diseño de los primeros 176 emojis para sus teléfonos. Se trataba de dibujos en cuadrículas de 12 x 12 píxeles y para hacerlos se inspiró en los íconos que usaban los reportes del clima de aquella época.

    Shigetaka Kurita. (Tomada de: Vos TV).
  • Los emojis de Kurita fueron un gran éxito y en 2010 se aceptó una propuesta para poderlos incluir en todas las plataformas. Para el 2011 Apple agregó un teclado especial para los nuevos íconos y un año después Android también los añadió.

Estos símbolos marcaron una forma dinámica de comunicación y ahora los podemos encontrar en cualquier dispositivo. Se han establecido algunas reglas para las empresas que los usen en sus aparatos electrónicos, como: añadir un borde negro, los animales deben mirar siempre a la izquierda y tienen que medir por mucho 18 x 18 píxeles.

Evolución del emoji

Los emojis han ido evolucionando a la par de los cambios sociales y culturales a lo largo del tiempo. Se han agregado íconos que apoyan la diversidad ideológica, cultural y sexual: algunos ofrecen la posibilidad de cambiar el color de la piel, otros incluyen personas en silla de ruedas, personas sordas e incluso parejas del mismo género, entre otros.

(Tomada de: Siga Chile).
¿Qué significan?

Debido a que los emojis nacieron en Japón, muchos se encuentran relacionados con esa cultura. Así que, si en alguna ocasión te has preguntado el significado de alguno de ellos, puedes encontrarlo en la Emojipedia, un increíble diccionario virtual creado por Jeremy Burge, que puede darte pistas de cada dibujo.

Por ejemplo, seguramente no sabías que el trío de monos —uno tapándose los ojos, otro las orejas y uno más la boca— se relacionan con un proverbio japonés que dice “no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal”. Mientras que el caso del emoji de mujeres con orejas de conejo y leotardo negro representa a humanos con características animales que comúnmente aparecen en la animación japonesa.

“no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal”

Aunque la Emojipedia pueda ofrecernos datos interesantes del mundo de los emojis, cada país y cada persona le da una interpretación diferente, eso es lo que los hace universales y les da un toque divertido a nuestras pláticas virtuales.

 

 

La importancia de llamarse target

De acuerdo con el diccionario Oxford, target puede significar varias cosas: 

  1. Una persona, objeto o lugar seleccionado como objetivo de un ataque.
  2. Una marca o punto al que alguien dispara o apunta, o sea, una diana.
  3. Un objetivo o resultado hacia el que se dirigen los esfuerzos.
  4. Una persona o cosa contra la cual se dirigen o pueden dirigirse críticas o abusos.
  5. Como verbo, seleccionar como objeto de atención o ataque, o bien, apuntar o dirigir algo.

Tratándose de marketing de contenidos, la definición 3 es la indicada para referirnos al target, el público hacia el que nos dirigimos para ofrecer nuestros productos o servicios —aunque en ocasiones “apuntamos” y lo “atacamos” con mensajes.

(Tomada de: CRM impulsa).
Target a la vista

El target son todas las personas —u organizaciones— que podrían interesarse por lo que ofrecemos; por lo tanto, hay que conocerlas muy bien, saber su género, rango de edad, estado civil, nivel socioeconómico, profesión, nacionalidad, perfil digital, gustos, aficiones e incluso lo que les preocupa o les molesta.

Toda esta información nos permitirá definir cómo comunicarnos con este público, qué lenguaje utilizar para llamar su atención, lograr identificación, fidelidad y, por supuesto, mayores ingresos.

Pero, ¿cómo hacemos para obtener estos datos?, lo más lógico es preguntar directamente por medio de encuestas. En la actualidad también hay toda una gama de herramientas tecnológicas que nos permiten averiguar lo que queremos para conocer mejor a nuestro target: Google Trends, Twitter Analytics, Facebook Analytics…

(Tomada de: es Marketing Digital).
Buyer persona: la evolución

Con objeto de planear y redactar los contenidos más precisos para nuestro target, el marketing ha avanzado a un concepto de vanguardia: el buyer persona, que es la creación de un personaje que encarnará al público objetivo. 

Así vamos armando nuestro “Franken-target”. Le ponemos nombre y además de describirlo físicamente a partir de la información básica que todo target debe tener, le damos sentimientos, preocupaciones, motivaciones, metas de vida.

Una vez que creamos una o varias buyer personas que representen a nuestro target —no demasiadas para no perder el objetivo— les damos vida por medio del storytelling, hacemos para ellas historias y experiencias que el público ame y quiera emular o recuerdos que anhele revivir.

(Tomada de: Full Office).
Historias de target

El chico soltero que decora maravillosamente las paredes de su habitación dándole una nueva vida a su espacio íntimo; la pareja de edad madura que ante el nido vacío adopta una mascota y la lleva de viaje en el auto de sus sueños; la mujer multitask que se da el lujo de disfrutar un rato de ocio con una humeante taza de café en sus manos…

Son historias sencillas e inspiradoras que un creador de contenidos puede construir para que los respectivos targets de cada empresa o negocio se den la oportunidad de consumir sus productos y servicios en un intercambio de ganar-ganar.

 

La venganza de los Paketones

—¿Qué es eso?

—¿Qué?

¡Eso que se ve allá al fondo! Al costado del edificio blanco.

Ah, sí. Parece un Paketón.

¿Paketón? ¿Y eso qué es?

—Vámonos de aquí. Mientras más lejos de él mejor. Son entes virtuales que hace años nos pusieron por todas partes para que los viéramos con nuestros dispositivos electrónicos y los cazáramos.

Pero… lo estamos viendo con nuestros propios ojos y encima me dices que nos alejemos, ¿qué pasa?

Cuando estemos en un lugar seguro te cuento.

(Traslado a un lugar seguro)

—¿La vieja biblioteca donde trabajo te parece un lugar seguro?

Sí, es tan vieja que todavía tiene un archivero de fichas bibliográficas. Tú mejor que nadie sabes que al gobierno los libros no le importan y no destina presupuesto para estos edificios antiguos. Como aquí no hay ni una computadora tenemos ventaja porque los Paketones no se sienten atraídos al no detectar dispositivos tecnológicos.

Pero nosotros traemos celulares…

Sí, pero dos celulares en este edificio no emiten las suficientes ondas para atraer a los Paketones mientras los mantengamos apagados.

Está bien, te creo. Ahora sí, dime qué pasa.

“Hace unos setenta años (tú todavía no nacías) se lanzó al mercado un juego de realidad aumentada llamado Paketón Ve. Consistía en detectar paquetes-monstruo virtuales de colores que una aplicación previamente colocaba en el paisaje urbano. El jugador contaba con un arsenal para cazarlos, desde resorteras hasta balas de cañón. 

“Al principio fue toda una fiebre de cacería de Paketones, pero poco a poco pasó de moda, por lo que los creadores desarrollaron una nueva tecnología, esta vez los Paketones estaban a la vista de todos bajo la forma de hologramas, lo que produjo una nueva oleada de ‘matanzas’ de estos pobres entes.

“Entonces ocurrió la mutación. De pronto los Paketones comenzaron a ser… corpóreos. Era como si las partículas de luz emitidas por el láser atrajeran a los átomos a las imágenes holográficas de los Paketones y los cargaran de masa, con lo que pasaron de la virtualidad y se convirtieron en seres reales y al estar condicionados para ser asesinados, creyeron que ellos tenían que hacer lo mismo con nosotros y empezaron a atacar. 

“Las ondas electromagnéticas emitidas por los dispositivos electrónicos parecían darles energía y fuerza suficientes para arrojarse sobre cada ser humano que encontraban a su paso y aplastarlo. La masacre causada por los Paketones dio lugar al Gran Apagón, en el que prácticamente tuvimos que destruir el 99% de los dispositivos electrónicos para disminuir su poder y destruirlos, esta vez con armas reales.

“En menos de un año logramos eliminar a estos mutantes y como la historia es de los vencedores, para evitar una crisis económica de proporciones devastadoras se decidió borrar de los registros esta lamentable guerra y convencer a la humanidad de que los Paketones nunca habían existido. 

“Han pasado varias generaciones y ahora, a mis 94 años me doy cuenta de que los jóvenes de 50 como tú no tienen ni idea del verdadero origen del Gran Apagón, que todavía atribuyen a una crisis de energéticos debida a la catástrofe climática. Ya pocos guardamos memoria de esa guerra aberrante y absurda, de esa alteración de la realidad que nos sumió por unos meses en una pesadilla que no tuvo nada de virtual. 

“Pero esos pocos también sabemos que los Paketones no fueron erradicados por completo. Tal vez fragmentos de materia de la que se formaron flotan aún en el ambiente y de vez en cuando logran esculpir alguna de estas criaturas. Voy a encender mi celular unos minutos para notificar al Ministerio para que localicen y supriman al Paketón que acabamos de ver”.

(Estruendo a las puertas de la biblioteca)

¿Qué fue eso?

No sé.

¿Estás segura de que dos celulares no emiten las suficientes ondas para atraer al Paketón?

Creía que no pero ahora…

(La sombra es enorme, infinita. El silencio total)

Esports: cuando los videojuegos se convierten en un deporte profesional

Al pensar en deportes competitivos, lo primero que viene a la cabeza es el fútbol, el basketball, el beisbol: ejercicios físicos que, demandando estrategia, entrenamiento y destreza, unen el atletismo con el espectáculo. En años recientes, a esta lista se suma una actividad que, a pesar cierta controversia, ha generado una industria multimillonaria, llenando estadios cada temporada y exigiendo de sus competidores un rendimiento extenuante a cambio de dinero y fama: los videojuegos. 

Más que Pac-Man y Candy Crush

Siendo una abreviatura de electronic sports, o deportes electrónicos, esports es el término colectivo que se utiliza para describir los torneos de videojuegos competitivos a nivel profesional. 

Si bien las competiciones no son en absoluto una novedad —en 1972 se celebró la primera edición de The Intergalactic Spacewar! Olympics en la Universidad de Stanford, con la nada despreciable cantidad de 10,000 participantes—, fue hasta la primera década del 2000 que la industria comenzó a cimentarse con el surgimiento de World Cyber Games, la Electronic Sports World Cup y la creación de organizaciones profesionales como Major League Gaming. 

Los torneos pasaron de ser encuentros de nicho para un puñado de geeks, a eventos multimillonarios con anunciantes como Microsoft, Coca-Cola y hasta Mercedes Benz, permitiendo por primera vez a muchos jugadores vivir de su deporte. En 2019, las ganancias de patrocinios, derechos de medios y publicidad rebasaron los 20 mil millones de dólares, es decir, 1 billón de dólares bajo conversión estadounidense. 

Más trabajo que diversión

Para muchos podrá sonar a un trabajo soñado, pero hacerse jugador profesional requiere convertir el placer y la diversión en un compromiso agotador. Dado el pesado estigma social que la actividad aún carga, suele tener efectos negativos en las relaciones personales: la mayor parte de los jugadores son muy jóvenes, y al no encontrar apoyo, abandonan carreras, relaciones y hogares para perseguir su sueño.

Gaming house.

El mercado de los deportes electrónicos exige un duro régimen: un día laboral se compone de varios bloques de juego intensivo, al menos de tres horas, separados por un breve descanso. Los entrenamientos pueden llegar a las 12 horas, seis días a la semana, por lo que frecuentemente los jugadores de un mismo equipo viven en una casa compartida, o gaming house, donde el hospedaje, servicios y herramientas —desde los periféricos más avanzados hasta la mejor conexión de internet— son pagados por la liga a la que los jugadores pertenecen.

El desgaste propio de las pulsaciones rápidas, el sedentarismo natural de la actividad y la tensión física y mental requieren, además, que los jugadores tengan sesiones de acondicionamiento físico constante que les permitan mejorar la capacidad cognitiva, la flexibilidad, la memoria y la resistencia al estrés. 

¿Los esports son un deporte?

Con todo, la gran controversia de los esports se basa en su categoría: ¿son o no son un deporte? Muchos argumentos se han dado a favor y en contra, replicando lo ocurrido en el pasado con actividades que combinan la actividad física y la mental, como el ajedrez. Para las Olimpiadas de 2024 se espera que haya demostraciones de esports, siempre que estos no incluyan expresiones de violencia, incompatibles con los principios de paz del evento, mientras que en México, desde 2019 la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte otorgó validez a la Federación Mexicana de Esports (Femes), convirtiéndola oficialmente en una actividad profesional.

¿Qué jugar?

La gran popularidad de los esports se debe en buena parte al surgimiento de los MOBA (Multiplayer Online Battle Arenas, o videojuegos multijugador de campo de batalla en línea), un género de estrategia en tiempo real en el que se encuentran algunos de los esports más populares, como Dota 2 y League of Legends

Sin embargo, los géneros son increíblemente variados y cubren todos los gustos, desde First Person Shooters (FPS) como Counter-Strike: Global: Offensive —el segundo deporte electrónico más jugado—; juegos de pelea como el siempre popular Super Smash Bros de Nintendo; Battle Royales como el éxito arrasador de 2017, Fortnite, o incluso juegos que emulan deportes físicos, como las series de FIFA, NBA 2K o Rocket League, que no puede ser descrito como otra cosa que un fútbol soccer jugado con autos. Siendo honestos, cualquier otro deporte “físico” suena aburrido a comparación. 

 

 

 

Lo que no sabías de los autocinemas

Hoy en día, las películas nos acompañan con un sinfín de historias de diferentes géneros y para todos los gustos, desde romance y comedia, hasta acción, misterio y terror. 

Ahora que, si le sumas la compañía de tu mejor amigo, tu familia o tu ligue en un lugar íntimo y cómodo, la experiencia frente a la pantalla se disfruta al doble, o al menos así lo pensó Richard M. Hollingshead, quien montó el primer autocinema en Nueva Jersey en 1933. 

Mágica compañía en el autocinema.

¿Qué llevó a Hollingshead a inventar los autocinemas? 

Una de las teorías afirma que la mamá de Hollingshead era una persona con obesidad y por ello no se sentía cómoda en ninguna butaca, así que él no dudó en buscar una solución.  

La otra versión asegura que el magnate quería impulsar el uso del auto, así como los productos Whis, teniendo por eslogan publicitario: “cada quien en su propio palco”.    

“Cada quien en su propio palco”.

Sea cual sea la razón que llevó a Hollingshead a crear esta nueva manera de ver películas, lo cierto es que fue un gran éxito que rebasó incluso las ventas de los cines convencionales, siendo así que, para 1956 los autocinemas se habían extendido por toda la Unión Americana.  

¿Por qué triunfaron los autocinemas? 

  • Eran mucho más baratos que los cines convencionales, porque con un solo boleto podían entrar todos los que cupieran en un carro, en modo “auto sardina”. 
  • Podías llevar tus propias botanas y hasta tomarte unos tragos de alcohol mientras disfrutabas el film 
  • Los carros eran el lugar ideal para romancear o pasar una tarde de besos con tu pareja.

    Diversión en tu propio auto.
  • La calidad del audio de las películas era increíble, pues se transmitía por medio del radio de los autos.  
  • El sitio en el que se ubicaban fue diseñado de forma ideal, tenían rampas para que los carros se inclinaran ligeramente hacia atrás y no se obstruyeran la vista entre sí. 
Colocación ideal para los autos. 

El fin y el regreso de los autocinemas

A pesar del gran éxito de los autocinemas, en los años 80 muchos quebraron, pues con la llegada de las nuevas tecnologías, como las televisiones a color, el VHS y Beta, ya podías ver películas en pijama y pantuflas desde la comodidad de tu casa.  

Disfrutando el cine en casa.

Actualmente, debido a la pandemia, en México y en otros países se han vuelto a colocar nuevos autocinemas que han sido recibidos con gran agrado por parte de los visitantes; así que, tal vez hemos vuelto un poco a una manera antigua y diferente de ver cine.  ¿Y tú, ya viviste esta increíble experiencia? 

En la era de los robots, ¿estás seguro de que eres humano?

En la cima del monte Olimpo, Hefesto, el dios griego del fuego, que era herrero, construyó un palacio para sus compañeros deidades. En el interior puso estatuas doradas robóticas para servirlos. La mitología griega nos dice así que la fascinación por lo robótico es tan antigua como la civilización occidental.

En los siglos recientes, la inteligencia artificial, la robótica y las tecnologías digitales han avanzado tanto que a veces es fácil pensar que la innovación nos está superando. El 67% de los CEO creen que la tecnología, y no la humanidad, es la clave del futuro de sus empresas.

Sin embargo, ocultarse por miedo a un apocalipsis sin empleo y una visión sombría del reinado de los robots es ver solo un aspecto de un argumento complejo.

Cambiemos esta negatividad y veamos que, lejos de dominar la vida, la tecnología podría usarse para ayudar a definir y complementar al ser humano en todos nosotros.

Para aprovechar esta oportunidad necesitamos cambiar nuestra perspectiva. Necesitamos entender por qué este mundo se siente tan al revés, qué podemos hacer al respecto y cómo, como líderes, podemos ayudar a otros a prosperar en un mundo donde el cambio implacable es la nueva norma. Necesitamos retomar el control, replantear el argumento y comenzar a poner a los humanos, no a la tecnología, primero. Necesitamos ser más humanos.

Como alguien que trabaja en recursos humanos, mi responsabilidad es conectarme, comprender y actuar de acuerdo con las necesidades e ideas de las personas. Lo que he aprendido de esto es que, como seres humanos, tenemos el ingenio, el talento, la inteligencia y el conocimiento para crear oportunidades a partir de todo este cambio.

Podemos transformarnos al mismo tiempo que el mundo, pero para hacerlo, debemos cuestionarnos a nosotros mismos, ¿qué significa realmente ser humano? ¿Qué necesitamos para prosperar en este mundo cambiante? ¿Y cómo podemos usar la tecnología para amplificar, no superar, nuestros rasgos humanos únicos?

El poder del propósito

Algo que noté sobre el cambio es que hace que las personas se sientan a la deriva: pierden de vista quiénes son, qué representan y hacia dónde van en la vida. Sin embargo, cuando encuentran su propósito, se sienten anclados.

El propósito actúa como una brújula tranquilizadora que nos ayuda a prosperar en la tormenta del cambio. Nos conecta con algo más grande que nosotros mismos: un conjunto central de valores que define quiénes somos. También fomenta un sentido de comunidad y colaboración de persona a persona. La investigación muestra que tener un propósito incluso nos ayuda a vivir más tiempo.

El propósito no solo nos impulsa como humanos, sino que también impulsa los negocios. Las empresas con un propósito último, las marcas con un propósito crecen y las personas con un propósito prosperan.

Sabemos que las personas con propósito trabajan en marcas con propósito. También sabemos que los consumidores se sienten cada vez más atraídos por las marcas y los productos con un sentido evidente de propósito social o ambiental. Y sabemos que las empresas con objetivos específicos son valoradas más en el mercado de valores.

El aprendizaje permanente

Hace unos años, mi padre de 75 años se unió a una clase de jóvenes veinteañeros para aprender informática. Yo bromeé con él diciendo que realmente es posible enseñarle a un perro viejo nuevos trucos. Sin embargo, ¿con qué frecuencia escuchamos que la vida media de una habilidad es de dos años y medio? ¿Que los niños de primaria de hoy harán un trabajo que aún no existe? ¿Y que nuestros trabajos pronto serán robados por robots?

Después de convivir con neurocientíficos, sé que una parte integral de ser humano está conectada al aprendizaje. Al igual que mi padre, todos tenemos una curiosidad incorporada que, cuando nos despierta una nueva habilidad o interés, nos ayuda a desarrollar el enfoque y un sentido de significado.

De nuevo, al ser más humanos e invertir en el aprendizaje permanente, las empresas pueden volver a capacitar a todos y prepararlos para el futuro. En todo el mundo, las plataformas de aprendizaje en línea, adaptadas a los intereses de las personas, ya están demostrando ser exitosas, lo que nos muestra que, en este momento invertido, la tecnología no es la amenaza sino el facilitador. Con la mentalidad correcta, podemos usar la tecnología para aumentar nuestra curiosidad natural y prosperar en estas condiciones cambiantes.

Más humano

La pieza final del rompecabezas cuando hablamos de ser más humanos es nuestra necesidad de sentirnos entendidos y valorados como individuos.  Sin embargo, los líderes rara vez piensan en su propia gente de la misma manera personalizada.

En un mundo digital, un enfoque único para todos no funcionaría más para diferentes marcas que para atraer a diferentes clientes.

Lejos de homogeneizar a las personas, la tecnología puede ayudarnos a hacer precisamente eso. Los empleados de algunas empresas ahora tienen acceso a herramientas de salud y bienestar en línea, lo que ayuda a aliviar el estrés y reducir el absentismo. La tecnología también se puede utilizar para poner a las personas en el asiento del conductor, dándoles más opciones sobre cómo y dónde trabajan, y cómo se les recompensa por ello. Incluso puede eliminar el sesgo inconsciente durante el proceso de reclutamiento, lo que genera una cultura laboral más diversa, personalizada y justa.

La edad de la STEM-patía

Esencialmente, ser humano significa ser capaz de construir relaciones unos con otros. De hecho, son los movimientos colectivos y el pensamiento colaborativo los que nos han ayudado a sobrevivir tantos siglos de cambio. La era manual con la revolución industrial; la edad de la mente cuando amaneció la revolución digital; y ahora, la edad del corazón a medida que avanza la Cuarta Revolución Industrial.

Esta es una era en la que la empatía humana, junto con las habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), será primordial. Una era en que la suma de los talentos de un grupo, no solo el dinero o la tecnología, será la medida de los negocios y la medida de la sociedad en general.

Durante épocas anteriores de cambio, hemos enfrentado desafíos, hemos luchado contra nuestro sentido de identidad; y, sin embargo, hemos encontrado un lugar en el mundo para nosotros y todo lo que significa ser exclusivamente humanos.

Por lo tanto, al estar hoy aquí en una encrucijada, no podemos detener, o incluso frenar, la tasa de cambio. Pero podemos prepararnos para ello. Para hacerlo, necesitamos cambiar nuestra mentalidad y comenzar a pensar de manera diferente.

Hasta ahora, los humanos lo han conquistado todo, y creo que continuarán haciéndolo. Entonces, seamos más humanos y comencemos a prosperar juntos en este mundo al revés. Dejemos de esperar a que pase la tormenta y comencemos a bailar bajo la lluvia.

*Conferencia impartida por Leena Nair, directora de Recursos Humanos de Unilever durante el encuentro anual 2018 del Foro Económico Mundial.

Foto de entrada por Liam Charmer en Unsplash

“Nada es privado”, el documental de Netflix que nos permite conocer los detalles más oscuros del escándalo Cambridge Analytica

El filme también aborda la actualidad del internet, así como las consecuencias del mal uso de nuestros datos personales.

“Nada es privado” (The Great Hack) es el título y la advertencia principal del nuevo documental de Netflix que explora los hechos ocurridos durante el escándalo de Cambridge Analytica; donde se presentan los testimonios de algunos de los principales protagonistas del caso, además de invitarnos a reflexionar sobre la responsabilidad que deberíamos tener con el uso de nuestros datos personales, en una era donde pareciera ser que la democracia y el libre albedrío han pasado a ser cosas del pasado.

El filme dirigido por Karim Amer y Jehane Noujaim inicia con el testimonio de David Carroll, un profesor de Parsons School of Design que decidió iniciar un juicio en Londres contra Cambridge Analytica para exigir la devolución de sus datos personales, los cuales afirma fueron usados de forma ilegal, y sin su consentimiento explícito. De esta manera, el documental nos invita a indagar junto al profesor Caroll sobre todo lo que hubo detrás de este famoso escándalo, conociendo los testimonios de varias de las personas que lo vivieron de cerca, como el ex ejecutivo de la compañía, Julian Wheatland; la reportera de The Guardian y principal investigadora del tema, Carole Cadwalladr; y Brittany Kaiser, la ex directora de desarrollo de la consultora y una de las empleadas más cercanas de Alexander Nix, ex Director Ejecutivo de Cambridge Analytica.

Durante sus casi dos horas de duración, “Nada es privado” nos permite conocer a fondo los verdaderos alcances y consecuencias de la recopilación de datos, dejándonos ver gran parte de los documentos que Kaiser aún posee sobre Cambridge Analytica, donde hablan no solamente de su metodología basada en big data, sino también de su participación en las elecciones de 2016 en Estados Unidos, en el Brexit, y en distintos comicios presidenciales de países en desarrollo como Trinidad y Tobago y Brasil.

De esta manera, “Nada es privado”, disponible en Netflix desde el pasado 24 de julio, se presenta no solo como uno de los contenidos obligados para todos los especialistas en TI, sino también para el público en general, ya que procura concientizarnos sobre el comportamiento que tenemos a diario en internet y redes sociales, especialmente en Facebook, donde sin saberlo, ya formamos parte de una aldea digital de más 2 300 millones de personas, cuyo principal activo es el uso de los datos personales que compartimos día con día, disponibles para la manipulación acorde a los intereses del mejor postor.

* Artículo generado por 360 grados on demand para maps.com.mx, 09 de septiembre 2019.

Foto por Markus Spiske en Unsplash