Mr. Head un robot artista que me recuerda a Pollock

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Debo confesar que soy admiradora del arte, y que Jackson Pollock figura en mi lista de favoritos que incluye arte abstracto y figurativo; contemporáneo y clásico; y si bien estoy segura que es difícil reemplazar los sentimientos de un artista al momento de tirarse sobre el lienzo, le doy el beneficio de la duda a un ingeniero japonés llamado HYdeJll.

¿Por qué? Es simple, porque ha montado sobre un Roomba -aspiradora que hace sus quehaceres doméstico por sí mismo- un sistema de goteo o de “salpicadero” de pintura que coloca sobre un lienzo para que de rienda suelta a sus ¿instintos artísticos de robot?

Ese ingeniero se ha dado a la tarea de permitir que el ahora artista de casi 15 años use su detallado y preciso sistema para crear arte abstracto, así es, adivinaron: al estilo Pollock. Como podrán observar en las imágenes, la pieza llamada “Spring StarBurst” es un cúmulo armonioso en colores pastel que bien podría colgar en la pared de la sala de mi casa.

El objetivo, según comenta  HYdeJll es lograr que Mr. Head logre su propia exhibición de arte.

Nota: no sé por qué Roomba tendría que ser de género masculino si es una aspiradora, que mi entender tendría que ser una chica por aquello de “la aspiradora”.

La(s) historia(s) detrás de Hagen y yo

Fui a ver Hagen y yo (Fehér isten, 2014), del húngaro Kornél Mundruczó, a mediados de abril en La Casa del Cine con un buen amigo. Me dejo un muy buen “sabor de ojos”. Ésta es una de esas películas que uno tiene muchas ganas de ver y de las que no se desilusiona después de haberla visto. Quizá sean pocas las pertenecientes a esa categoría, pero este año han sido un par las que podría meter a esa lista especial.

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En fin, la experiencia que tuve en torno a este filme fue un poco fuera de lo convencional, pues la primera vez que se proyectó en el país, como parte de la Muestra Internacional en la Cineteca, no la pude ver, por lo que la anduve “cazando” hasta que por fin lo logré. Y así fue como di con la mencionada Casa del Cine, un espacio alternativo en el centro de la ciudad de México. Era una función de viernes por la noche, y la pequeña sala se llenó. El lugar en sí es una joyita para cualquier cinéfilo (y no tan cinéfilo): pequeña, con un par de salas, biblioteca, bar/cafetería y un ambiente muy agradable. Mi amigo y yo pedimos un par de cervezas para la función.

La premisa de la película tenía todo para llamar mi atención: una niña se ve obligada, por su padre, a abandonar a su perro criollo puesto que una ley en Hungría ordena pagar impuestos altísimos por tener caninos sin raza. Hagen se ve, entonces, solo, a su suerte, enfrentando todos los peligros de un callejero, mientras Lily, su dueña, no ceja en su búsqueda. Pero, ¿y esas imágenes en las que se ve a una jauría corriendo detrás de la pequeña protagonista en bicicleta en medio de calles desiertas, tanto al principio como al final del largometraje?, ¿y esa otra donde se les ve enfrentados, a ella y a su amigo de cuatro patas, en la oscuridad de la ciudad?, ¿cómo y por qué es que llegaron a ese punto? Definitivamente quería despejar todas esas dudas… Además de lo obvio, por supuesto: los perros y su conmovedora historia detrás de la película: la adopción de 200 de ellos en la vida real.

whitegod1Aparte de eso, la crítica, aunque en general buena, está un poco dividida. A mí, personalmente, me gustó mucho y la recomiendo al 100%. Quizá es que la vi un poco con mi corazón de idealista y animal lover, y pensar en una revancha por parte de los perros no me parece tan descabellado. A final de cuentas, para toda acción existe una reacción. Y si este filme, como la ha dicho su director, es asimismo una metáfora de las minorías oprimidas, entonces creo que logró su cometido, apoyando a su vez otras causas, como la adopción de perros callejeros. Lo cual me parece perfecto.

Hay, por otro lado, los que se cuestionan la credibilidad de la historia y que le encuentran algunos agujeros por ahí: ¿cómo se justifican, se preguntan, tramas alternas como la orquesta juvenil y la incipiente historia de amor que no se llega a realizar? Tal vez no la vi con ojo crítico, pero nunca tuve la sensación de que sobraran… En un primer momento, podría decir que la orquesta y el hecho de que la chica pertenezca a una, sí se justifica: en algún punto de la película, ella usa la música para tranquilizar a los canes, por lo que por supuesto que tenía que tener un background musical, si no… ¿cómo iba a sacar de la nada su instrumento, así, de buenas a primeras? Además, le añade un toque dramático. Acerca de la historia de amor, diría que son cosas de la vida de una pre-adolescente que tenían que verse reflejadas para ejemplificar que no hay amor más ciego que el de un perro, pero quizá tendría que volverla a ver para dar una explicación más adecuada.

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Por cierto, el nombre original de la película se traduce como “dios blanco”, haciendo quizá alusión a esta supremacía de la raza blanca que, muchas veces y a lo largo de la historia, ha sido la que oprime a las demás.

Al parecer ya no la están exhibiendo en ningún espacio público actualmente en la ciudad. Habrá que esperar a que la saquen en streaming, DVD, o cualquiera que sea el medio que mejor te acomode, porque si no la has visto, deberías, aunque no seas amante de los perros.

Hagen y yo ganó el premio Un Certain Regard y el Palm Dog Award, en Cannes 2014, además del Octopus D’Or en el Festival de Cine Fantástico Europeo de Estrasburgo, por Mejor Película Internacional.

Paisajes de la Mente o la justificación del “elitismo” del arte

Éste es el último fin de semana de la exposición Landscapes of the Mind. Paisajismo británico. Colección Tate, 1690-2007 en el Museo Nacional de Arte, y si no la ha visto debería aprovechar e ir. La experiencia es, fuera de cualquier cliché, todo un gozo.

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Ya han pasado dos meses desde que yo misma fui a visitarla. Creo que llegué como a las 12:30, casi 1 de la tarde, y salí unas dos o tres horas después, contenta y satisfecha por lo que acababa de ver. Si bien esta exposición no es trendy o interactiva, como la Obsesión Infinita de Yayoi Kusama y no convoca largas colas que pareciera que algo regalan en el museo, sí es un clásico, un must. De hecho, a diferencia de la de la japonesa, ésta cae dentro de la old school y entre las reglas está no tomar fotos, por lo que muchos dirían que vuelve a la cerrazón elitista del arte y los museos… quizá. Pero no. Personalmente, yo no lo veo así. Es que, en cualquier caso, esto no se trata de una instalación moderna con miles de lucecitas, espejos y figuras geométricas, sino de cuadros muy antiguos —unos más que otros— que de verdad necesitan cuidados especiales para que no se dañen. No es cerrazón, no es elitismo, es preservar el arte para las futuras generaciones.

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Si bien he de confesar que al principio, cuando supe que uno no podía hacerse selfies o tomarle foto a su cuadro favorito, al menos no tan descaradamente, me desilusioné, pues quería presumir mi visita en las redes sociales; luego caí en la cuenta de que las razones que tienen para prohibir esto están más que justificadas. Y de que, finalmente, una visita al museo se disfruta más sin tener que estar informándole a la gente que estás frente a tal o cual cuadro (aunque a veces dan unas ganas enormes de presumir, eso sí), pues la finalidad es precisamente disfrutar el ahí y ahora, la sensación que a uno le produce dicha obra en ese mismo momento.

The Badminton Game 1972-3 by David Inshaw born 1943El paisajismo significa “la contribución más grande de Gran Bretaña al arte europeo” y, además, ofrece una gran diversidad estética, aunque en principio uno pueda pensar lo contrario. En la colección que presenta el Munal, podemos ver 111 piezas que van desde el siglo XVIII, pasan por el Romanticismo, el Prerrafaelismo, el Impresionismo, las vanguardias y el modernismo, hasta llegar a la revitalidad del género en nuestros días. Así, arte tradicional y contemporáneo se unen en un solo lugar y momento, haciendo más fácil la comprensión de los procesos que desembocaron en cómo se representa al paisaje hoy en día. En Landscapes of the Mind encontramos a artistas como Gainsborough, Stubbs, J.M.W. Turner, Constable, Whistler, Nicholson y David Hockney. Particularmente, me emocioné cuando vi el único cuadro de L.S. Lowry, un favorito personal, y me gustaron mucho: “Tractor in Landscape”, de Kenneth Rowntree; “The Badmington Game”, de David Inshaw; “Three Daughters of John, 3rd Earl of Bute”, de Johan Zoffany, y el impresionante “The Destruction of Pompei and Herculaneum”, de John Turner.

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El domingo 21 de junio es su última oportunidad para ver éstas y otras obras. ¡No lo dude y vaya! Encuentre más información aquí.

La exposición forma parte de los festejos por el Año Dual México – Reino Unido 2015.